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Fase final del duelo

Fase final del duelo

Escrito por: Máximo Cogollos26 enero, 2016
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Ya ha pasado tiempo suficiente para que se me quitase el “mosqueo” por la destitución de Rafa Benítez. Como si de un duelo se tratara, he pasado por las distintas fases que, según la psicología moderna, describen la superación de este. He superado la negación, el enfado, la depresión y casi había llegado a la aceptación. Me faltó la negociación, pero es que no tuve posibilidades de ello. Si he de ser sincero, todavía tenía algo que me corroía por dentro y no podía evitar que me hiciera arrugar el hocico. Se trataba de una idea, una voz que me decía: siempre lo mismo y no va a cambiar nunca.

Con esta conclusión, hace unos días entablé una conversación o debate con un “paisano” que tengo el placer de conocer por temas laborales. Quiero remarcar que la expresión “placer de conocer” esta vez no la utilizo como fórmula retórica. El caballero en cuestión es de un hombre jubilado, creo que por edad, aunque es posible que haya sido por enfermedad. Parece que tiene una posición económica desahogada sin llegar al lujo. Ha tenido una buena profesión, para la que se requería un nivel académico alto y que le hizo vivir durante una etapa de su vida en un país tan futbolero como Inglaterra. A todo esto hay que sumarle su condición de seguidor y socio del Madrid. Le gusta ir a “su” Bernabéu los días de partido para disfrutar (o no) del juego de su equipo.

Hace un par de días me encontré con él y le expuse mi disgusto por lo sucedido con Benítez y mi hartazgo de que los jugadores por enésima vez se hayan salido con la suya. Le comenté que así no íbamos a ningún lado, que hacer siempre lo mismo no es la solución para que las cosas cambien; más bien, es garantía de lo contrario. Él me miraba esbozando una media sonrisa mientras yo hablaba. Cuando terminé mi perorata me contestó lo siguiente:

- Mira, yo ya he vivido los años suficientes y he visto el fútbol suficiente para decirte que EL FÚTBOL ES ASÍ. Siempre ha sido igual. No te creas lo que se dice por ahí. Este deporte está así montado, desde siempre. La gente… los periodistas, cuentan que “Bernabéu esto y lo otro”… Naaa, no les creas. Yo era socio cuando Bernabéu era presidente. Mi padre, en paz descanse, me llevaba a todos los partidos. Cuando Di Stéfano estaba en su máximo esplendor como futbolista, en el Madrid se hacía lo que mandaba Di Stéfano. Ni Bernabéu, ni gaitas. Mandaba Di Stéfano. Te contaré que, por ejemplo, a don Alfredo se le puso en las pelotas “cargarse” a uno de los mejores futbolistas de la época y se lo cargó. ¿Sabes quién era? Didí. Dijo “a este me lo cepillo” y se lo cepilló. Y esto no quiere decir que yo tenga algo contra don Alfredo, todo lo contrario. Es que siempre ha sido así. Ahora, cuando voy a los partidos, la gente que está a mi lado me cuenta las mismas cosas que me contaban los que estaban en aquella época.

- Ya, pero... -intenté replicar.

- Nada, nada… Que es así. Los clubes están dominados por los jugadores y no se puede hacer nada. Te dirán que Bernabéu echó a Di Stéfano. Y esto fue verdad. Lo que no te dirán es que lo echó cuando estaba en su DECLIVE. Si no, el que se va es el entrenador. Y no sólo pasa en el Madrid, pasa en todos los clubes igual… Y no sólo en el fútbol. Pasa en todos los sitios. Imagina que Plácido Domingo es contratado para cantar en Milán y, una vez allí, se le atraviesa el director de la orquesta. Si pide que para él dirija la orquesta otro, ¿qué crees que va a pasar? Cuando eres una estrella en lo tuyo tú marcas las condiciones. Y, si me apuras, debe de ser así… ¿Qué se le va hacer?

- ¡Jo! La verdad es que no lo había enfocado desde ese punto de vista.

- Hazme caso. A mí me gusta mucho el fútbol. Intento ir a todos los partidos. Fíjate si me gusta el fútbol que durante la época que viví en Inglaterra me hice socio del Derby County porque el campo estaba al lado de donde vivía...

La conversación giró hacia otros derroteros que ya no tenían nada que ver con nuestro Madrid y sí mucho que ver con los hooligans ingleses.

Lo cierto es que esa charla me ha hecho reflexionar y llegar más fácilmente a ese punto en el que debe terminar todo duelo: la aceptación. Cada vez estoy más convencido de ello: el fútbol es de los futbolistas y siempre lo ha sido. Asumámoslo.

Banítez

Si tuviera que definirme utilizaría el término curioso. Un curioso y un madridista que se rebela contra el injusto trato al Madrid. Como pecado, confieso ser árbitro por casualidad.