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Equipo busca afición

Equipo busca afición

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon23 enero, 2017
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Equipo que viene de una racha de cuarenta partidos invicto y durante la cual ha conseguido tres títulos internacionales busca con anhelo una afición que le brinde un poco de cariño y comprensión ahora que las cosas se han complicado un poco.

El otro día, el que les escribe fue testigo de primera mano de un nerviosismo y tensión por parte de una gran parte de la afición (exclúyase a la Grada Fans, obviamente) que resultó por completo descorazonador. En esos momentos no parecía servir de nada la racha antes mencionada o ser el vigente campeón de todo a nivel internacional. Dos derrotas consecutivas y con desempeños muy diferentes bastaban para que los nervios transformados en silbidos estuvieran a flor de piel. Porque antes incluso de empezar a jugar regular, algún jugador ya había sido silbado ante el Málaga. De alguna forma el abonado medio había acudido con la predisposición de castigar ante el menor error.

Siempre he pensado que resulta del todo contraproducente silbar a tu equipo durante el transcurso de un partido. El factor corrección es difícil que se dé con motivo de esos silbidos, pero es especialmente perjudicial cuando el equipo está sufriendo para mantener una victoria provisional tan importante en la disputa por la Liga. Y digo sufrir no porque el Málaga hiciese merecimientos para empatar, sino porque cualquiera que conozca un poco esto sabe que el Real Madrid se encontraba muy castigado por el duro comienzo de enero que ha tenido, y tremendamente castigado por la plaga de lesiones que le desprovee de importantes referentes en el campo cuando más los necesita.

No dudo del amor por el Madrid de todo aquel abonado que acude cada domingo al Bernabéu. Son tan madridistas como yo o como usted que lee. Nunca he creído en el reparto de carnets de madridismo. Lo que sí pienso es que, queriendo mucho a algo o alguien, se le puede perjudicar. Se suele decir que la grandeza del Madrid viene marcada y determinada por la exigencia de su afición. No dudo que esa exigencia ha quedado marcada como un estigma en muchos de los jugadores que han pasado por el Madrid y que eso ha elevado su nivel. También ha servido como filtro para saber que algunos grandes jugadores no valían para el Madrid por no saber responder a esa continua exigencia. Sin embargo, como padre de dos niños sé que no debo tratarles siempre igual sencillamente porque no son iguales. Tratar igual a los diferentes no es más que otra clase de injusticia. Mi ingenuidad no llega hasta cotas de pretender que la afición, como masa, tenga esa sutileza, pero sí desearía que tenga la inteligencia emocional de actuar en beneficio de su equipo. Un equipo que viene con la marcha triunfal que viene y con importantes bajas en sus filas no se merece esa predisposición negativa de inicio que suele provocar un efecto bloqueo en algunos jugadores cuyo nivel desciende.

José Félix Diaz, periodista de Marca que suele estar muy bien informado, esgrimía el domingo que desde el Club se maneja la teoría (se entiende que sustentada en datos) de que la plaga de lesiones durante los últimos cuatro años se ha visto muy potenciada por la terrible presión que soportan algunos futbolistas. Evidentemente éste no será el único factor- habría que añadir la carga de partidos, la genética física y psicológica de cada jugador, etc.- pero cuando has hechos rotaciones y has cambiado procedimientos médicos y de preparación física y la plaga sigue uno se debe plantear estas cosas que fundamentalmente pasan en el Madrid. No cabe duda que la mente puede operar cambios fisiológicos bastante perjudiciales.

Eliminar la exigencia del Madrid sería seguro desnaturalizarlo y por ende vulgarizarlo, pero el que se siente exigido también debe sentirse querido ya que es desde ahí desde donde adquiere sentido la exigencia. El estudiante que vuelve a casa con una mala nota a pesar de su esfuerzo debe sentirse reconfortado sobre todo si su trayectoria reciente está llena de buenas notas. En ese aspecto siempre comprenderé mejor un silbido hacia un jugador que no se esfuerza que hacia uno que realiza un mal pase. Igual que me parece más productivo animar durante el partido y pitar, si se considera necesario, una vez terminado el partido. El mensaje llega igual pero no supone una losa para el jugador en ese mismo partido.

Zidane y Ramos han sido los últimos en reclamarlo de forma bastante elocuente. Creo que ellos se lo merecen. Creo que se han ganado formar parte de un equipo que busca una afición muy exigente, pero justa y que les quiera.

Ramón Álvarez de Mon
Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM

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