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Han entrado los ladrones

Han entrado los ladrones

Escrito por: Mario De Las Heras14 diciembre, 2018
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Quizá el desinterés que me empujó a no ver el partido del miércoles es el mismo que le empujó al equipo a no disputarlo como merecía. Claro que una cosa es el aficionado y otra debe de ser el futbolista. Digo “es” y “debe de ser”, respectivamente, porque al aficionado lo conozco pero al futbolista apenas, más allá de las sensaciones que me produce como aficionado.

El aficionado es como un huésped. El aficionado acepta unas condiciones, comprobadas previamente, de pensión: la habitación, la limpieza, la comida o el precio. Si alguna de estas condiciones no se da o empeora el acuerdo, el huésped se quejará al hospedador. Eso es lo que hace mayormente el aficionado: se queja al hospedador.

Lo que sucede en el Madrid es que el huésped es muy exigente y en no pocas ocasiones un impertinente. Este huésped madridista duerme en camas limpias, frescas y aireadas, en habitaciones elegantes y cálidas. Come los mejores productos del mercado a un precio razonable en un ambiente de distinción y belleza. Pero cuántas veces parece no apreciarlo.

Fue Manuel Jabois quién dijo algo parecido a que no ser del Madrid es como renunciar voluntariamente a la felicidad, claro que ser del Madrid no proporciona la felicidad de forma automática. Lo vemos con cada partido, con cada pre y post partido. Con cada resaca de partido. Hay aficionados del Madrid que parecen ser absolutamente infelices.

A mí no hay quien me quite la felicidad de ver al Madrid, mi felicidad atávica, pero me alegro de no haber visto el partido del miércoles. Me alegro de que ese desinterés fuera tan oportuno. Es como si hubiera desarrollado la capacidad de predesechar los peores momentos de un Madrid raro que a veces, y ya van unas cuántas en los últimos tiempos, parece difuminarse como la foto de familia de Marty McFly.

Yo no vi el partido, pero cuando me enteré del resultado sentí una especie de punzada. Ese algo que produce un gesto similar al de una molestia repentina. Como una flatulencia o una jaqueca. El aficionado eso lo lleva mal, como el flatulento o el ajaquecado. En realidad, el aficionado se siente apalizado. La paliza del campo es una paliza en los lomos del aficionado que hoy está por ahí dolorido haciendo las cosas de su vida.

En una derrota como ésta no es que el servicio de la pensión haya estado mal o esté mal, sino que han entrado los ladrones, varias veces ya (como en Éibar), y han robado y sustraído las pertenencias del aficionado sin que esos futbolistas, esos hospedadores, hayan hecho lo requerido en los términos del acuerdo.

Ladrones, además, de poca monta para el Madrid (con todos mis respetos, entiéndase, al mérito indudable de Éibar y CSKA, siguiendo estos dos ejemplos), ante los que parece sencillo poner soluciones rápidas y efectivas que no se dan, cualquiera diría por abulia y falta de profesionalidad de los empleados de este establecimiento que tiene a los huéspedes extrañamente mosqueados en una extraña temporada donde a cada fracaso le sigue una nueva oportunidad.

Es como si los robos los estuviesen haciendo agradables y traviesos duendecillos del bosque. Robos, por lo tanto, fácilmente subsanables y resarcibles hasta el siguiente desvalijamiento, tras el que aparecerá un nuevo día con todas sus expectativas intactas. El aficionado de este modo está entre adormecido e indignado.

Yo mismo ayer me enfadé al conocer la noticia de la derrota contundente e inexplicable, y a los pocos segundos estaba aliviado como por un analgésico intravenoso llamado “Primeros de grupo”. Nada de lo que sucede lo esperaba el aficionado, el huésped molesto al que en cada partido le desaparece algo que instantes después es repuesto por otra cosa diferente que le hace continuar con su pensionado.

La derrota es la pérdida, el robo, y la expectativa la esperanza que sufre el aficionado, al que mantiene con vida, a lo vampiro, entre este mundo y el de más allá, ese futbolista que pierde con aparente indolencia cero a tres en la Copa de Europa y que sin embargo continúa aspirando a todo a sabiendas de que esas aspiraciones, como el desinterés caprichoso del que hablaba al principio, pueden dejar de ser las mismas para el futbolista y el aficionado cuando, de seguir la costumbre, éste se harte (y por buenas razones) no de los alegres duendecillos sino de los hospedadores que los dejan campar a sus anchas como si este establecimiento único fuera cualquier motel de carretera.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

13 comentarios en: Han entrado los ladrones

  1. Hiciste bien en no ver el partido, Mario, te ahorraste el mal momento que se pasa viendo a tu equipo descosido y con unos jirones que pa' qué....aunque después te agarras a que no nos jugábamos nada más que 3 millones de euros y un poco de prestigio y dar una tarde de alegría a tu afición....

    Como Mauro espero a ver qué hacen en el Mundial...en teoría son rivales asequibles pero esta temporada nadie me lo parece ante la normalización que están haciendo del ridículo (Hughes) también con equipos inferiores...

    Saludos

  2. Excelente artículo y muy buena la comparación con lugares de hospedaje.

    "Si alguna de estas condiciones no se da o empeora el acuerdo, el huésped se quejará al hospedador. Eso es lo que hace mayormente el aficionado: se queja al hospedador."

    Y si el huésped lleva años quejándose continuamente hasta por el dobladillo de las sábanas o la colocación exacta de la escobilla del váter, tal vez debería pensarse seriamente en mudarse a alguno de esos fantásticos hoteles internacionales como el Manchester, Chelsea, Bayern, Arsenal, Juventus, o City. Tienen un gran presupuesto y excelentes instalaciones, aunque carecen de una sala de trofeos adecuada. También pueden optar por prestigiosos hoteles nacionales, como el Sevilla o el Atlético, que cuentan con un inmejorable servicio de relaciones públicas. Y por supuesto, pueden irse al Parador Nacional Barcelona, que por estar debidamente subvencionado, ofrece las más altas prestaciones del mercado y la garantía de ser absolutamente feliz durante su estancia en él. Tanto es así, que ni siquiera tienen hoja de reclamaciones, pues nunca existen tales.

    Los demás, nos quedaremos en el Real Madrid, donde seguro que en adelante estaremos mucho más cómodos...

    1. No entiende Vd, que determinados huéspedes del R.M. Hotel no son unos ciudadanos normales y corrientes, no, son la "creme de la creme", ellos en sus actividades, laborales o privadas nunca tienen un mal día, o una mala racha, jamás se les complican las cosas de forma inesperada, solventan brillantemente cualquier imprevisto y siempre están a tope y rinden al 100 %. Por eso es lógico que exijan lo máximo a todo el mundo en cada ocasión , sin importarles nada más, no entienden otra forma de vida que la perfección.
      Vd. me parece que es como yo, un sujeto normal , sin excesivas pretensiones y sin ninguna característica extraordinaria o fuera de lo comun, que nos sentimos comodos y hasta felices alojados en esta ruina permanente que es , segun algunos, el R.M.

    2. Plaff, plaf, plaf.
      Normalmente pongo las frases que mas me han gustado, pero es que TODO EL PÁRRAFO ES GENIAL!!! Lo de la sala de trofeos inadecuada, o de que en Parador Nacional Barcelona no hay hoja de reclamaciones pues nunca existen tales, Brutal!!!
      Le voy a reenviar ese párrafo a mis amigos. Le comparto las respuestas que me den???
      Saludos.

  3. Efectivamente. Sabemos apreciar y disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, que se estiman más en los malos momentos (que al parecer tenemos prohibido tener). Y nos conformaríamos con sentirnos un poquito protegidos por la policía arbitral, en vez de ser asaltados por ella misma en no pocas ocasiones...

    Al fin y al cabo, somos humildes y solo tenemos unas pocas Champions y alguna que otra Liga, además de otros irrisorios trofeos que no cuentan para nada.

    ¡Cuánto ansiamos tener una simple Europa League para que nos valorasen en nuestra justa medida...!
    ¡Hay que ir a por ella!

    1. Está ud que se sale hoy!!! Este sí que no lo puedo reenviar a los amigos, pues lamentablemente no entenderían de qué está hablando ud... 😉
      Saludos

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