Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
En busca de un nuevo Real Madrid

En busca de un nuevo Real Madrid

Escrito por: Emil Sorel5 abril, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

La primavera se ha adelantado tanto este año en Madrid que directamente ha desaparecido. Hemos pasado del abrigo a andar con chanclas y pantalones cortos mientras el resto del mundo nos mira como si fuéramos unos lunáticos. Como esas chicas británicas que salen en vestido corto y sin abrigo en Nochevieja. Como esos turistas que se quitan la camiseta en la Plaza Mayor tras un par de birras cuando estamos a bajo cero.

Sin nada que ganar, sin nada que perder más allá de la autoestima, la summeriana del Real Madrid ha derivado en springuianna (¿springsteeniana?) y casi se ha juntado con la winteriana. O, lo que es lo mismo: una lista gigantesca de jugadores que pueden, entrar o quedarse en el medio. Cada día, un rumor, un nuevo insider, un objetivo distinto. Aquí ya entra la opinión de cada uno. Si cada español es un seleccionador nacional, cada aficionado es un director deportivo en potencia. Hay que echar a fulano y zutano y fichar a mengano. Es inevitable: la temporada acabó en marzo y cualquier atisbo de ilusión pasa por la temporada que viene. Hasta Zidane lo comenta en rueda de prensa. Quien más y quien menos se pasa ratos en la oficina dándole al play en ratos muertos en la oficina para ver un vídeo de las mejores jugadas de un futbolista al que hace cinco minutos no conocía.

Yo no sé qué jugadores tiene que fichar o traspasar el Madrid (o sí, pero es otro tema). Lo que creo que es importante es tener en cuenta un par de ideas generales que van más allá de los nombres. Prioritario: hay que crear algo nuevo. Ya era necesario el año pasado pero, tras una temporada perdida -ni se ha ganado nada más allá del consuelo mínimo del Mundial de Clubes ni se ha construido para el futuro-, si algo tenemos claro es que el proyecto pasado acabó. El plan definido por una columna vertebral formada por Ramos-Modric-Cristiano (con contramaestres como Marcelo, Carvajal, Varane, Isco, Bale o Benzema) se terminó. Por razones obvias, además -salida del portugués, edad de algunos de ellos-. Fueron años gloriosos y duele, pero eso dejó de existir. Hay que decir adiós al Madrid de los Jerarcas, al Madrid de los Jugadores-Estado.


¿Significa eso que hay que venderlos a todos? Obviamente no, seguro que muchos de la plantilla se pueden quedar, pero insistir en las mismas fórmulas te va a dar los mismos resultados, es de cajón. Resulta fundamental crear una nueva alquimia, esa cualidad inasible que hace que algo funcione, que el todo sea más que la suma de las partes. Cambiando peones no lo vas a lograr, me temo que toca sacrificar a los Reyes y las Reinas. Ahora, como decía D'Angelo Barksdale en la serie The Wire: “You come at the King, you better not miss” (si vas a por el Rey, más te vale que no falles).  Un nuevo estado de ánimo, con frescura física y, especialmente, mental. Roles diferentes, modificaciones en los mismos cimientos de la plantilla.

Segunda consideración a tener en cuenta y a aceptar: los jugadores que vengan van a ser peores que los que se vayan. Si el club o afición se empeñan en comparar las nuevas adquisiciones con el momento top de los sustituidos sólo conseguirá incurrir en inacción y en la melancolía. Sospecho que hay parte de esto en los pocos fichajes, ejem, galácticos de los últimos años. “¡Pero si no son tan buenos, cómo vamos a pagar esos dinerales!”. Y es cierto, quizá no sean tan buenos. No existe un Cristiano Ronaldo, un Luka Modric, un Sergio Ramos o un Toni Kroos en el mercado. Son jugadores de índole histórica y de esos no salen tantos. Da igual: de lo que se trata es de conseguir un ecosistema que permita que otros lleguen a tener ese nivel. Es más, da igual si lo consiguen o no, pues lo verdaderamente urgente es poder volver a competir. Fíjense que no digo ganar, que eso va después. Tenemos que volver a competir, sin más, sin miedo, sin complejos. Acabar con la frustración y darle la vuelta al estado de ánimo colectivo. Eso ya sería un éxito.