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El método Guardiolavski

El método Guardiolavski

Escrito por: Mario De Las Heras25 marzo, 2018
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Estaba pensando en la teatralidad actual de la mayoría de los futbolistas. Es una teatralidad como de antes del Actor’s Studio. Es incluso una teatralidad de cine mudo. Los futbolistas actúan hacia afuera con ostentación de gestos. No hay rastro de interiorizaciones. Ha triunfado el método guardiolavski, que es como si Sarah Bernhardt hubiera superado a Marlon Brando.

Se ha inventado la ampulosidad en el fútbol que es una suerte de tragicomedia en actos. Ya no se juegan Ligas ni Copas sino que se hacen tournées. La mismísima Alemania se ha sumado a la corriente. Löw, su seleccionador, parece pedirle a ese equipo que cacaree en el escenario desde la oscuridad de un patio de butacas vacío del Berlín oriental, tan sólo alumbrada su silueta por una pequeña lámpara de escritorio.

Guardiola, el inventor del método guardiolavski, dirigía así a su Barcelona. No pedía contención sino todo lo contrario en medio del crujir de las butacas: la exageración pura. En los ensayos en Can Barsa se podía ver a esos futbolistas con cabezas de caballo y con túnicas y maquillajes y atuendos estremecedores bailando alrededor de la hoguera.

En realidad todo se trataba (se trata) de esperar tocando hasta que  alguien del equipo contrario se le ocurre jugar al fútbol y entrar, entrar para intentar robar la pelota, y entonces ponerse a gritar, ponerse a caer, ponerse a protestar de la forma más visible abriendo mucho los ojos, como de horror, y manteniéndolos fijos en la cámara igual que en Alexander Nevski; enarcando las cejas hasta su límite natural; fingiendo desmayos (incluso en grupo) e interpretando histriónicas reacciones ante repentinas noticias tan luctuosas como una amonestación.

Es la forma en la que se ha profundizado en los últimos años. Ha calado el método que tantos han asimilado como estilo de vida e incluso como religión: una nueva religión con sus sacerdotes, como Jardiner, cuyos sermones tratan de inspirar una nueva y única teoría futbolística cuando no es más que humo e interpretación, un retroceso: Paul Newman convertido en Rodolfo Valentino.

La teoría de Guardiola no existe. El método guardiolavski consiste fundamentalmente en el teatro futbolístico llevado al extremo, cuya única posibilidad de supervivencia era inventar una filosofía y un tratado para hacerlo viable y más allá: un fraude respetado y admirado y copiado en todo el mundo.

A mí me da miedo meterme en esas honduras cuando hablo de fútbol. A mí todos esos Guardiolas (hay muchos) me dan escalofríos. Pienso en rituales masónicos y en charlas de vestuario paulocohélicas amenizadas con el Coldplay decadente (no el iniciático y puro). Pienso en lugares comunes elevados a pedestales, en experimentos científicos con humanos o en conjuros arbitrales y me pongo a temblar.

Y entonces veo al Madrid, la razón de todo, y a Zidane como al héroe que ha triunfado sobre todo eso, como si fuera casi la única esperanza para el hombre; y también a futbolistas como Modric que siempre jugaron al fútbol dentro de sus propios personajes contenidos y a punto de estallar y de hacernos estallar. Tipos valientes, hombres honrados, futbolistas a los que esa falsa modernidad hace viejos, como a Bale, de una manera insultante, sin ningún respeto. Campeones de Europa que guardan en su atávica figura toda la elegancia verdadera del pasado.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

5 comentarios en: El método Guardiolavski

  1. Habrá un antes y un después de la "bomba de racimo" ejecutada con maestría por las huestes del Barcelona en Mestalla.
    Es, sin lugar a dudas, un momento cumbre del "método guardiolavski".