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El madridismo de The Jam

El madridismo de The Jam

Escrito por: Athos Dumas1 abril, 2020
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Salvo error u omisión por mi parte, he comprobado que no se ha escrito en todos estos años en La Galerna ningún texto sobre el incuestionable y abnegado madridismo del magnífico grupo británico The Jam, cuya breve actividad, desde 1976 hasta 1982, estuvo plagada de éxitos artísticos y comerciales y de varios números 1 en los hit parade de la época.

Mi homenaje va dirigido sobre todo a su gran líder y catalizador de la banda, Paul Weller, cantante, guitarra y compositor de la inmensa mayoría de sus éxitos, aunque no dejaremos de nombrar al batería Rick Buckler y al bajista, importante también como segunda voz, Bruce Foxton.

The Jam fue la banda por antonomasia del movimiento mod, que viene de “moderno”, un poco la música más “pija” (con cariño) de la época que contrabalanceaba otros movimientos coétaneos como el ska de Madness o The Specials, o el punk de, por ejemplo, los inefables culés Sex Pistols, desgreñados y latosos como pocos. Pero en sus inicios no olvidemos que a The Jam también se le relacionó con el punk rock. Weller evolucionó en su música hasta tal punto que acabó por formar una banda elegante con Mike Talbot, The Style Council, de breve pero gratísimo recuerdo en los años 80, música de la new wave o también punta de lanza del sophisti-pop.

Como grupo emblemático mod, no hay más modernidad que el Real Madrid, club de 118 años de historia y que siempre ha sido el más moderno en todo: fundador de FIFA, impulsor de un estadio gigantesco para decenas de miles de seguidores, padre de la Copa de Europa y tantos y tantos hitos que se leen por estas latitudes.

Seguiremos el madridismo que desprende The Jam visitando algunos de sus títulos más conocidos empezando obviamente por The Modern World, de su álbum de 1977 This is the Modern World, un canto a las bases de una nueva forma de hacer música, pese a no renegar nunca de las bandas que más les inspiraron como fueron The Beatles o The Kinks .

Con The Jam, In the city (1977), banda a la vez urbanita y universal, como nuestro Real, se trata de estar siempre Happy together, una canción que forma parte del último LP (de 1982), llamado The gift, es decir, “El regalo”, y qué mejor regalo que ser madridista. Por cierto que The gift fue el único LP de The Jam que logró ser número 1 en las listas. Fue sin duda un maravilloso presente de despedida con joyas como Precious (homenaje más que posible a nuestras conquistas europeas) o la conocidísima Town called Malice.

Cuando vemos las cinco Copas de Europa seguidas de Di Stéfano y Gento, o cuando repasamos – y estos días RMTV nos las pone casi a diario– las cuatro de cinco de la era Zidane-Ramos-Modric-BBC (más Ancelotti, Marcelo, Carvajal y Cía.), no podemos más que abrir la boca y proclamar That’s entertainment (1981), sin parar de admirar lo que estamos contemplando.

Pero cuidado, que no todo ha sido fácil en la trayectoria centenaria del club de Concha Espina. No olvidemos aquellos años posteriores a las cinco ligas consecutivas de la Quinta del Buitre, o la travesía del desierto cuando el Barcelona de Guardiola nos daba sopas con honda, y en los que tuvimos que bajar al sótano o pasar a la clandestinidad, como se podría traducir la maravilla de canción Going Underground (1980, single número 1 en su momento), el himno más conocido y marchoso del grupo liderado por Weller. Sin duda, con la canción The bitterest pill (I ever had to swallow), de 1982, es decir “La píldora más amarga que jamás tuve que tragar”, Paul Weller describió unos años antes la amarguísima eliminatoria de 1988 ante el PSV, en una temporada en la que todos creíamos a pies juntillas que iba a ser la de la Séptima Copa de Europa, que finalmente se hizo esperar otros 10 años más.

Hubo que esperar, en efecto, pero no por ello el club se rindió, no hubo ese “Toque de rendición” o Beat Surrender (1982, otro sencillo que llegó al número 1), y el Madrid, cual Ave Fénix, volvió a resurgir de los sinsabores y empezó una nueva era, ¡Start! (1980, de nuevo número 1), que es la que llevamos viviendo desde 1998, siete reinados europeos (y seis mundiales) desde entonces. Start!, por cierto, es un claro homenaje a Taxman de The Beatles y compuesta por George Harrison, otro reconocido madridista, Karim Harrison: Something in the way he moves - La Galerna.

Una vez más, es el reinado de Mr. Clean (1978), como nuestra bandera “limpia y blanca que no empaña” (por cierto, la canción favorita de The Jam para el gran Pete Townshend, líder de The Who, todos en pie, hagan el favor). Todo ello, con una plantilla cada vez más remozada y rejuvenecida tipo Absolute beginners (1981), “Principiantes absolutos” (como la novela de Martin Amis), con nuestras estrellas de presente y futuro que consolidan un proyecto muy ilusionante: Vinícius Jr, Fede Valverde, Odegaard, Achraf, Rodrygo Goes, Reinier, Lunin, Reguilón…

Seguiremos peleando para ser el mejor club de este siglo XXI (el galardón del Siglo XX ya es nuestro para siempre) pese a que tendremos que competir como de costumbre con adversarios poderosos, y no siempre jugando limpio, como Thick as thieves (1979), “Duros como atracadores”, para poder disfrutar los lunes de los comentarios con los colegas madridistas tras una buena victoria en Chamartín y lejos de nuestro recinto, como en Monday, de 1980, (“Oh Baby, I’m dreaming on Monday…”), es siempre tiempo de Dream time (1980), ambas canciones del álbum Sound Affects, un hermoso juego de palabras de Weller que significa a la vez “Efectos de sonido”, pero también “Sólidos afectos” (los que nos unen para siempre, hasta el final, a nuestros colores merengues).

Que viva para siempre esta maravillosa banda The Jam, tan dulce nombre como lo fue otro grupo de nombre delicioso como Cream, al que en su momento habrá que glosar también en estas páginas.

2 comentarios en: El madridismo de The Jam

  1. Sólo quería hacer un par de puntualizaciones a las traducciones de algunos de los títulos de las canciones de The Jam, algunas de las cuales están entre mis favoritas de la época, especialmente "That's entertainment" (maravillosa) y "The butterfly collector" (dedicada a esas groupies que se dedican a coleccionar encuentros sexuales con músicos famosos).
    "Beat surrender" sería algo así como "Rendirse al ritmo", y "Thick as thieves" se refiere a personas que están muy unidas, en español se diría, sencillamente, "como uña y carne".

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