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El madridismo de cubierta retráctil.

El madridismo de cubierta retráctil.

Escrito por: José Luis S. Ortiz17 abril, 2019
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El pasado 15 de abril, La Galerna publicó una entrevista a D. Luis Herrero Tejedor, periodista y madridista. A mí parecer, uno de los mejores periodistas de crónica política que hay en España. Pero, como muchos ya sabrán, la entrevista no versaba sobre política, iba sobre el Real Madrid,  su afición, pasado y presente.

En la entrevista de marras defendía D. Luis su ideal de madridismo, ajustado a otro tiempo que él no considera como mejor pero que parece añorar, o sea, otra forma de considerarlo mejor, pero sin reconocerlo expresamente. Soy más joven que D. Luis, pero ya tengo mis años y fui de aquellos que vivió (entre nebulosas) los estertores de ese madridismo al que se refiere el Sr. Herrero.  El madridismo de “A mí, Sabino, que los arrollo”.

La idea que a mí me quedó de aquellos Real Madrid de Pirri (mí ídolo de la época), Amancio, Del Bosque, Camacho, Benito, Zoco o Santillana, fue la de equipos grises que normalmente no jugaban bien al fútbol, que no siempre daban la cara y que contaban en su plantilla con pocas estrellas de la época, algunos, por cierto, no muy entusiasmados con la tarea defensiva. Si alguno de ustedes ha silbado a Bale, Isco, James o Marcelo deberían haber visto al mejor Vicente del Bosque. Si ustedes creen que Mariano es un poco tronchacaimanes, deberían haber visto a Isidro.

En todos aquellos años las sucesivas plantillas del Madrid se caracterizaban por un nivel de talento varios percentiles por debajo de su nivel de empuje. Esa capacidad de meter riñones le hacía un equipo fiable en la cosa doméstica pero cuando la calidad del adversario superaba la propia en varios cuerpos, el asunto solía acabar en demolición. De ahí los 32 años de desastres continuos en Europa. Mi modesta opinión, seguramente equivocada, es que aquellos equipos de finales de los 60 hasta principios de los 80 eran equipos que suplían la falta de talento a base de empuje. Y así, equipo alemán en el horizonte, paliza segura. Recuerdo varios partidos de aquellos. Los más jóvenes deberían verlos casi por obligación. Entonces añorarán, como nunca han añorado, no precisamente aquellos lejanos años, sino nuestro pasado más reciente y que tan claramente recordamos.

Por aquel entonces, las condiciones de juego nada tenían que ver con las de ahora. Todos los equipos tenían jugadores imposibles en la actualidad. Ni aquel Benito ni aquel Migueli, podrían jugar hoy en día. Supongo que añorar ese fútbol también lleva consigo añorar ese tipo de jugadores, es decir, una quimera. Un pasado idealizado e irreal. D. Luis personifica todos los males de este madridismo blandiblú actual en un jugador que, como todos ustedes ya habrán adivinado, no es otro que el muchacho galés, que vendría a ser la versión opuesta al jugador de aquella época que encarnaría el madridismo de verdad, según mejor criterio de D. Luis.

De este modo el Sr. Herrero justifica la bronca al galés en el minuto 3 del partido del sábado 6 de abril contra el Eibar. “A Bale no se le pita por lo que pasara en el minuto 3, sino porque lleva muchos partidos demostrando que no sabe lo que es el Madrid y que no quiere integrarse en la esencia madridista”, dijo. Esta afirmación contiene varias inexactitudes o errores de apreciación.

En primer lugar, yo estaría de acuerdo con abroncar a todo aquel que transmitiera sensación de faltar al respeto a lo que significa ese escudo, esa historia o, en palabras del entrevistado, a la esencia madridista (sea ésta lo que sea). Digo que estaría de acuerdo si la repulsa se aplicase siempre, sin mirar nombre ni NACIONALIDAD. Pero hete aquí que eso no suele cumplirse y para verificarlo no es necesario irse demasiado lejos. Exactamente al partido al 17 de marzo de 2019. Aquel día se jugó en el estadio Santiago Bernabéu el partido Real Madrid -  Celta de Vigo. Ganó el Madrid por dos goles a cero. Goles de Bale e Isco. Isco, temporada nefasta (diría que incluso bastante peor que la del galés), fue sustituido en el minuto 63 en loor de multitudes con la grada haciéndole los coros. Recuerdo que la temporada de Isco está jalonada, además, con graves insultos dirigidos a esa misma grada, con algo más que un sospechoso comportamiento con Solari y con un aspecto físico muy alejado del de un deportista de élite muy bien pagado.  ¿Entrará dentro de la esencia madridista lucir sobrepeso, faltar a la grada y enfrentarse al entrenador?

Es cierto que Bale lleva una temporada muy mala, ¿mucho peor que, al menos, ocho o diez jugadores? ¿por qué solo él es abroncado con ese entusiasmo?, ¿Kroos se merece menos?, ¿Marcelo?, ¿incluso Nacho?, ¿Casemiro?, ¿Carvajal?, ¿Marco Asensio? Aun así, estoy de acuerdo con D. Luis. Es cierto que a Bale no se le pita por lo que pasara en aquel minuto 3. En realidad habría que irse al minuto 3 nada más aparecer por la T4 y recién aterrizado de Cardiff. Justo en el minuto en el que apareció la portada de la hernia o los juicios sumarísimos/expertísimos de ciudadanos como Alfredo Relaño, Santiago Segurola, Roberto Palomar o Manolo Lama, entre una legión de opinadores. Como lluvia fina, fue calando casi imperceptiblemente desde el principio.  El público asiduo al estadio compró.

Y justo en este punto es cuando paso a la siguiente afirmación del entrevistado. “Y los guardianes de esa esencia (madridista), que están en la grada, lo detectan e inmediatamente lo manifiestan”. Pues no, en mi opinión, no, nunca y jamás. Es más, opino que el público que acude al estadio con regularidad es voluble, caprichoso e influenciable…de hecho, muy influenciable y en justa proporción a la cantidad de información o desinformación que sobre su club se pone en el mercado. Es la única explicación plausible y razonable para justificar esa triple vara de medir entre un jugador que lleva una mala temporada y otro que lleva una temporada peor, se ha encarado a esa grada, se ha enfrentado con su entrenador y luce cuerpo fofisano.

Otra cosa que no entiendo de la esencia madridista herreriana, son sus modos. Bale está en baja forma, como casi todos, o sea, difícilmente hará un gran final de temporada. Ya le abroncan hasta cuando se hace el moño. Me extraña que se apunte a estos partidos de la basura. No va a ganar nada (está fuerísima) y todo lo más, seguirá recibiendo desprecio, broncas e ingratitud sabiendo que se va a ir. Yo me hubiera lesionado el sóleo y ahí os quedáis. Pero yo soy mala persona, así que no cuento. Esto me lleva a lo que hicieron Cristiano, Casillas, Sergio Ramos y algunos más en los últimos partidos de la era Mourinho, borrarse. Me gustaría que los depositarios de la esencia madridista herreriana lo recordasen y les sirviera de toque de atención procediendo revisar su comportamiento hacia un jugador que alguna cosilla de menor importancia ha hecho. ¿Dónde está el señorío? ¿Esa forma de actuar forma parte de la esencia del madridismo viejo, batallador e irreductible que legaron D. Alfredo y D. Santiago? Se me chispotean las neuronas.

No, Sr. D Luis Herrero Tejedor, el público que va al estadio ni es más sabio ni siempre tiene razón ni sabe más de fútbol ni es depositario de ninguna esencia mitificadora. Eso sí, ha visto ganar más y eso es lo único que lo distingue de otro públicos pero no le hace acreedor a nada. Un millonario, nacido millonario, tendrá millones pero no por eso es más inteligente, más sabio o más perspicaz. Es más, el lujo del que ha disfrutado desde su nacimiento es más un acicate para convertirle en un caprichoso indolente sin juicio ni tino que se cree con derecho a todo.

Finalmente. “Hay que tener once jugadores titulares y once jugadores menores pero lo suficientemente válidos para que se puedan usar para rotar”. Esta afirmación se la he escuchado tantas veces y me ha encabronado otras tantas más que en alguna ocasión he estado a punto de llamar a la emisora para decirle tres cosas bien dichas (con el debido respeto, por supuesto).

Lo que uno se pregunta a la vista de lo anterior es obvio. ¿Qué es un jugador menor apto para rotar?, ¿Dani Güiza?, ¿Toquero?, ¿Rubén Castro?, ¿Mandi?, ¿Jorge Molina?, ¿Burgui?, ¿Tello?...yo no sé dónde está el límite. Imagínense unos cuartos de final de la Champions; Varane, lesionado. Se anuncian las alineaciones en las pantallas giratorias del Nuevo Estadio Santiago Bernabéu: “Y con el número 21…procedente del Alavés…Víctor Laguardia…”, a lo que el público contestaría: “¡¡¡¡Cisnerooooossss!!!!” ¿Eso es lo que pretende el Sr. Herrero? Dicho todo lo anterior con el mayor respeto del mundo (y más) para Laguardia, que me parece un extraordinario defensa central…para el Alavés.

¿Once jugadores menores para rotar? Per