Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
El Madrid no juega a nada

El Madrid no juega a nada

Escrito por: Fred Gwynne26 septiembre, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Parménides, Platón, Aristóteles, Kant y Hegel perdieron gran parte de su tiempo por no haber sido aficionados al fútbol. No digo yo que en la antigua Grecia o en la Alemania del siglo XVIII no se jugase al balompié (lo de dar patadas a una vejiga de cerdo inflada se hace desde hace miles de años) pero estoy convencido de que tantas y tantas horas filosofando les impedía contratar el Canal Plus. Uno se pone a divagar sobre la nada y cuando se quiere dar cuenta Michael Robinson, ataviado con una túnica blanca y una corona de olivo en el cabello, funda el fútbol del Siglo XXI dejándote con un palmo de narices.

la-nada

Yo me imagino al pobre Parménides levantándose muy de mañana, tomando un desayuno frugal (los filósofos tienen pinta de levantarse pronto y desayunar siempre frugalmente) y sentándose a pensar en la nada sin conseguir ningún resultado, o sea, sin conseguir, valga la redundancia, nada.

La idea de la nada ha ocupado horas y horas de estos y otros muchos prebostes de la filosofía. A lo largo de los siglos han sido múltiples las interpretaciones de este difícil concepto. Horas y horas perdidas por no ser aficionados al fútbol. Con el fútbol todo se soluciona. Todo es más sencillo. Si en su época el fútbol hubiese existido tal como lo conocemos hoy en día, mejor dicho, si en su época el Real Madrid ya hubiese sido fundado, estos desvelos no hubiesen durado ni un minuto.

-A ver Platón, tú que estás versado en esto de las cavernas y el fútbol, ¿a qué juega el Madrid?

-A nada, Immanuel, a nada, el Madrid no juega a nada.

Y listo. Tantos siglos de controversia pa’ ná(da). El Real Madrid, además de ganar títulos, sienta cátedra. El Madrid lo mismo te enchufa en la Audiencia Nacional que te da un cursillo de metafísica.

¿Qué es la nada? La nada es a lo que juega el Madrid. Ya está. Asunto solucionado. A otra cosa, mariposa.

Y además la nada es inmutable y eterna (esto ya es cosecha propia). La nada lleva desde el inicio de los tiempos instalada en el club. Da igual que ganes o que pierdas. Este concepto no tiene nada (¡nada!) que ver con el juego, ni con las victorias, ni con el estilo, ni con los títulos, ni con el señorío, ni con la posesión, ni con la cantera, ni con el presidente, ni con el entrenador. La nada es intrínseca al Madrid. Es su esencia, su ser.

El Madrid es la antigua Grecia con cientos de filósofos estudiando su devenir. Filósofos que cambian de corriente sin ningún rubor. Te levantas escéptico y te acuestas pragmático, desayunas empírico y cenas racionalista. Vas y vienes. Si la doctrina es la cantera y el Madrid juega con seis canteranos, esta desaparece y se convierte en la nada. Si el Madrid no tiene la posesión, no juega a nada; y si la tiene, tampoco. Si ficha caro, no juega a nada; si ficha barato, no juega a nada. Si gana, empata o pierde, no juega a nada. Todo comienza y acaba en la nada. Dos empates, y la nada. Dos Copas de Europa en tres años, y la nada. Un siglo de triunfos, y la nada. Estamos abonados a no jugar a nada eternamente.

-Hegel, cariño, ya ha empezado el partido. ¿No vas a verlo?

-Pa’ qué, si el Madrid no juega a nada.

El Madrid debería cambiar pero no puede, debería abandonar esta nadería para ser uno de esos equipos que juegan a algo. Las victorias y los títulos son secundarios. Hay que jugar a algo. Hay que llegar al Ágora, caminar con chulería y pedir un buen tinto de Rodas con la cabeza bien alta aunque tu equipo sea un segundón acomplejado o no haya ganado un ánfora en su vida. Tú juegas a algo. Tú tienes un plan. La nada es tan ajena para ti como los títulos. Felicidades.

¡Pobres! Pobre Platón, pobre Aristóteles, pobre Parménides. El Madrid os hubiese sacado de vuestras dudas existenciales. El Madrid, once Copas de Europa más tarde, os hubiese evitado tanto esfuerzo inútil.

-Aristóteles, ¿te vienes al Bernabéu?

-Ni hablar, no juegan a nada.

Soy un hombre hecho a mí mismo. El problema es que me sobraron algunas piezas. SOL O CONTIGO. Persigo playas.

12 comentarios en: El Madrid no juega a nada