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El Barcelona y Messi ante su encrucijada

El Barcelona y Messi ante su encrucijada

Escrito por: Francisco Javier Sánchez Palomares16 agosto, 2020
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El adiós del argentino es la primera piedra del nuevo edificio culé

El Barcelona es un equipo que ha tenido dos entrenadores en la temporada y ha caído en las tres principales competiciones. No es necesario invocar la ayuda de Cuarto Milenio para explicar la debacle de la quinta esencia del único tipo de fútbol lícito, según el rebaño de expertos. Tampoco hacía falta poseer un sexto sentido para predecir la pérdida de la última de las siete vidas del gato barcelonés que más éxito ha tenido en su historia. De modo que, en el octavo mes del año, llamado agosto en honor del emperador Octavio, las invasiones germánicas han dado la puntilla al imperio romano de Messi.

El Bayern golea al Barcelona.

Es cierto que los madridistas solemos pecar de exigentes, no hemos terminado de brindar por una de las Champions ganadas y ya estamos poniendo pegas y pidiendo cambios necesarios para seguir ganando. Algo similar a la anécdota de Bilardo tras ganar Argentina el mundial 86: todos los jugadores estaban exultantes de alegría tras derrotar a la selección de los bárbaros pueblos germánicos y el narigón Bilardo no quiso ni hacerse una foto con la Copa del Mundo. Los futbolistas lo encontraron enfadado en el vestuario diciendo que cómo demonios era posible que hubiesen encajado dos goles de córner. Sin embargo, el seguidor culé suele tener tragaderas más amplias y mientras le han durado las pilas a una excelente generación de futbolistas en conjunción planetaria —como diría Leire Pajín— con una Federación Española y un estamento arbitral muy colaboradores, todo les parecía bien. Las Ligas y Copas del Rey iban cayendo con el viento a favor y una Copa de Europa en nueve años les parecía botín suficiente.

El FC Barcelona Campeón de Europa en 2015.

Pero, como cantaban los Módulos, todo tiene su fin y el aficionado culé sabe que ha dejado atrás una etapa, mira a Messi y siente que ya llega la hora, que dentro de un momento se alejará al fin. Y aun siendo doloroso prescindir del principal responsable de la mejor época del club, al seguidor exigente solo le queda la esperanza que como el viento al humo Leo se aparte ya de aquí.
Sin embargo, parece que el club no ha previsto el ocaso del ciclo y no se atisba un relevo generacional más allá de un par de jóvenes talentosos y múltiples fichajes fallidos, a pesar de presumir siempre de la Masía y del tan cacareado ADN Barça. Este hecho contrasta con la política silenciosa y constante como una hormiga que ejerce el Madrid desde hace muchos años. Sin presumir de nada, ha extraído de la fábrica excelentes jugadores tanto para el primer equipo como para media Europa y ha ido reclutando futbolistas jóvenes con potencial para empollarlos hasta que salgan del cascarón. Bien sea en el propio nido o cedidos en otras pajareras. De este modo, el socavón dejado por la marcha de Cristiano se está encofrando y cementando sin que el edificio se haya derrumbado.

Jugadores del FC Barcelona en La Masía.

El Barcelona sabe que necesita una remodelación completa, pero no se atreve a realizarla porque necesita demoler la viga maestra argentina que ha sustentado el club durante su edad más fructífera. Es comprensible este temor, pero no es aceptable. Un buen ejecutivo ha de tomar decisiones correctas en el momento oportuno y el Barça hace tiempo que se autoengaña y vive de las rentas. Ojalá siga así durante más tiempo, porque al Madrid le beneficia.

 

Fotografías Getty Images.