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El balón entró

El balón entró

Escrito por: Fred Gwynne29 noviembre, 2017
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Madrid.

- Cariño, te llamo desde la Peña, una cosita, nos han pitado un penalti a favor. ¿Tú recuerdas lo que era? Aquí está todo el mundo ilusionado pero nadie sabe muy bien el porqué, debe de ser un acto reflejo.

- ¿Penalti? Pues ahora no caigo.

- Yo tampoco pero tengo un cosquilleo raro.

- Sí, sí, ahora que lo dices… penalti… déjame que piense… creo que era algo bueno, recuerdo una vez que…

- Cari, perdona, te dejo, luego te llamo que parece que se apartan todos y Cristiano coge el balón con la mano. Es todo muy raro.

No hay nada que hacer. La batalla está perdida. Ha tenido más repercusión social y mediática el no gol contra el Barcelona que todos los errores juntos de la historia en contra del Real Madrid. Ahí, en ese campo, nos ganan por goleada. Estamos en segunda sin opción de ascenso.

Desde que se produjo la jugada hasta este mismo momento, no hay nadie, absolutamente nadie en este país, que no la haya visto. A las seis horas de terminar el partido en “El Mundo MarcASport”, en los cuatro diarios digitales deportivos más importantes, contabilicé cerca de cincuenta noticias y artículos hablando sobre ese ya “histórico” error. Después en radio, televisión e Internet, horas y horas de tertulias. A la madrugada, tertulia, a primera hora tertulia, a la tarde tertulia y por la noche… por la noche… ¿A que no lo adivinan? Exacto, tertulia. Luchar contra esto es imposible.

No hace tantos días, a Ramos le partieron la nariz en un penalti flagrante y a Kroos casi le parten el tobillo. Todavía estamos esperando a Arminio. Sentados.

Si tanto les perjudican, si están tan hartos, si "el Barça dice basta", ¿por qué elección tras elección han apoyado a Villar y a Arminio? ¿Por qué nunca han votado en su contra? ¿Por qué nunca aparece el nombre de Sánchez Arminio en sus repetidas quejas?

Al Barcelona en los últimos cien encuentros le han pitado un penalti a favor, o han expulsado a un contrario en UNO DE CADA DOS partidos. Al Real Madrid en UNO DE CADA… ¡25!

El Barcelona tiene el record de penaltis a favor de TODA LA HISTORIA DE LA LIGA (19) y va camino de conseguir el record mundial (¡DOS AÑOS! ¡100 jornadas!), sin que le piten un penalti en contra.

Mascherano va camino de su SEXTO AÑO (cumplió cinco en octubre) sin que le piten un penalti en Liga. Apuesten que lo logrará.

mascherano va camino de su sexto año sin que le piten un penalti en liga

Luís Suárez, sancionado en su carrera cinco veces por la FIFA, con un total acumulado de 44 partidos, no ha sido expulsado NUNCA como jugador en el Barcelona.

A Sergio Ramos con el Real Madrid le han expulsado más de 20 veces (el 23% de ellas contra el Barcelona) y en 147 partidos con la selección no le han expulsado NUNCA.

El saldo de expulsiones a favor del Barcelona respecto al de sus rivales es de +70. El del Real Madrid de -10.

Y así hasta el infinito y mucho más. Y todo ello aderezado por una desaparecida Operación Soulé de la que ya nadie se acuerda, posiblemente (entiendan este posiblemente como una forma de hablar entre amigos o pónganle comillas) porque los que aparecen implicados en las escuchas para presionar por la continuidad de Villar son el Barcelona y el Á(tle)tico de Madrid de nuestro amigo Cerezo.

Extrañamente, vista la supuesta relación que denuncian desde gran parte de la prensa entre el poder arbitral, la Federación y el Real Madrid, este no aparece (¡Oh, sorpresa!) en ni una sola escucha. No hay ni una sola persona del club que haya intercedido por la continuidad del VillArminio. Ni una.

Basta una jugada, una sola jugada en su contra, para que toda la opinión pública salga en defensa del Barcelona. Los más tibios, los indocumentados, son los que afirman que ni el Barcelona ni el Madrid se pueden quejar, equiparándolos, poniéndolos al mismo nivel, como si estos increíbles datos les afectasen a los dos por igual.

La Galerna lleva denunciando esta corrupción desde sus orígenes. Lo hemos hecho (y lo vamos a seguir haciendo) cuando el Madrid gana y cuando el Madrid pierde. Y en parte lo hacemos ya que, desgraciadamente, la estrategia mediática del Madrid no existe. Y si existe, vistos los resultados, deberían olvidarse de ella cuanto antes.

A mí, el Madrid me recuerda a Hrundi V. Bakshi en “El Guateque”. Un pobre diablo en el sitio equivocado, al que ha llegado por un error, y en el que no tiene ni idea de cómo comportarse. El Madrid se mancha el zapato de barro y cuando pretende limpiárselo se queda sin él. A la hora de comer no tiene silla, pulsa los botones equivocados causando estragos, se queda sin papel higiénico y atasca el baño. La única diferencia con la vida real es que en esta el elefante le pasa por encima. A estas alturas lo único que le ruego es que cuando le pidan la hora, levante el pie, pise el detonador y vuele la Federación.

Barcelona.

El salón estaba expectante. No cabía nadie más. Toda la familia Ripoll i Balaguer esperaba a que l’avi Carles saliese con Las Tablas.

Como miembro más longevo, en cuanto hubo terminado el partido, y siguiendo la tradición que había heredado de sus padres, convocó a la familia entera a su casa. Allí estaban abuelos, padres, hijos, nietos y un pequeño biznieto, el último Ripoll i Balaguer que algún lejano día continuaría con la tradición.

En cuanto llegaron, con la expectación propia de las grandes citas, l’avi sacó el estuche de ébano y lo colocó delicadamente en medio de la mesa del salón. Al abrirlo, vieron el cincel y el martillo de oro encajados perfectamente en unos huecos hechos a medida dentro de una fina tela de raso azulgrana. Los cogió en sus manos, los alzó al cielo provocando un murmullo de admiración y después de reprimir unos tímidos aplausos –no, todavía no, falta lo más importante– se dirigió con paso firme a su habitación.

A los pocos minutos se empezó a oír la talla. Todos estaban en silencio, sabían que era un trabajo artesanal, decisivo para futuras generaciones. Grabar en la dura piedra aquella jugada solo estaba al alcance de los elegidos. A la media hora l’avi Carles apareció en el salón con la frente perlada de sudor.

- Agua, necesito un vaso de agua. Me está costando más de lo que pensaba. No puedo evitar emocionarme, es ver Las Tablas y ponerme a llorar de rabia. Dadme agua, por favor.

Dos minutos más tarde, y después de medio litro de agua, l’avi Carles se retiró de nuevo a la habitación. Al poco volvieron a oírse los golpes en la piedra. Cada uno de ellos les remitía a otros días igual de importantes. La tensión empezaba a subir.

Pasó otra media hora y entonces, con una tabla en cada mano y en medio de un atronador aplauso, el Moisés de la familia, el elegido, l’avi Carles, apareció en el salón. Se había vestido con una larga camiseta culé que le llegaba hasta los pies, unas botas de cuero negras de los años sesenta, y una barretina hecha a mano por las monjas clarisas del convento de Santa María de Pedralbes. La barba blanca jugueteaba con el escudo y sus ojos negros, con un brillo intenso, echaban fuego iluminando el salón.

- Aquí las tenéis, Las Tablas sagradas, Las Tablas de los errores arbitrales, la joya más preciada de la familia. Como podéis ver ya he tallado el error, aquí, junto a Franco, Guruceta, Ortiz de Mendibil, Rivaldo, Elche y Betis permanecerá para siempre, para vosotros y las generaciones venideras. Contemplad mi obra:

Valencia – Barcelona,  26 de noviembre del año de nuestro señor 2017, EL BALÓN ENTRÓ.