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¿Pero Bale no era un estorbo?

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

¿Pero Bale no era un estorbo?

Escrito por: La Galerna29 noviembre, 2017
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Uno ya no sabe qué va a encontrar en la prensa. Hemos hecho cientos de 'Portanálisis' y sabemos más o menos por dónde cojea cada medio de comunicación, pero siempre hay un movimiento que nos sorprende, que nos deja en fuera de juego, que nos obliga a currarnos esta sección. Con lo cómodo que sería hacer un texto académicamente correcto y publicarlo sin más. Hoy iba a ser uno de esos días. Pero no. No ha podido ser.

Resulta que hoy Bale es casi un héroe. Ese galés de planta imponente que sobraba y había que buscarle destino cuanto antes. Ese. A la prensa no le gustaba ver a Bale en el Real Madrid. De hecho, no lo veían con nivel para el club blanco. Día sí y día también trituraron su figura en una campaña que fue más allá de profundizar en el tema de sus desgracia con las lesiones. Con Bale se ensañaron. Sin embargo, hoy le tratan con ese respeto que nunca tuvieron.

Por si alguno se ha perdido, el resumen es el siguiente: el Real Madrid hizo un horroroso partido ante el Fuenlabrada -horroroso siendo generosos- y a punto estuvo de firmar una debacle histórica. Zidane, en medio de la tormenta, con 0-1 en el marcador y el rival coleccionando ocasiones, decidió meter a Bale en el campo. Todo cambió con la entrada del galés. Participó en los dos goles -en el 1-1 dejó una asistencia fabulosa- y evitó el ridículo. El Bernabéu, nervioso y muy tenso, cambió los pitos por aplausos y se reconcilió con ese jugador al que no hace demasiado silbaban porque así se lo pedía sibilinamente un amplio sector de la prensa.

No decimos que 'AS' y 'Marca', por ejemplo, no tengan razón en sus portadas. Más bien todo lo contrario. Estamos hasta de acuerdo con ellas. El Real Madrid estuvo mal, los suplentes no funcionaron, el Fuenlabrada nos arrinconó y Gareth Bale salvó los muebles. Es verdad. Incontestable. El problema es el hecho de tratar hoy al galés como un líder necesario cuando antes de su última lesión era poco menos que un extraño. Y volverá a serlo según pasen las semanas y, con suerte, sume minutos y buenas sensaciones. Bale nunca ha caído bien y es un foco recurrente dentro de las mil y una campañas que manejan estos desinteresados periodistas de hoy en día.

En Barcelona, mientras tanto, las lágrimas por el atraco a mano armada sufrido en Valencia -ese en el que le quitaron un gol legal y también dejaron sin pitar un penalti de Umtiti- ya son menos, pero vuelve Coutinho, que es el culebrón que nunca acaba y que tampoco termina de ofrecer novedades. Si fuera una serie de 'Netflix' habríamos dejado de verla hace tiempo. Qué pesadez. Qué aburrimiento. Lleva viniendo al Barcelona un año.