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Antimadridismo hasta el absurdo

Antimadridismo hasta el absurdo

Escrito por: Carlos Arnaldo31 julio, 2020
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En ocasiones, corremos el riesgo de que la bufanda nos tape demasiado los ojos, o nos apriete demasiado en la garganta, dejando a un lado la mínima objetividad que todos deberíamos procurar. Esto ocurre en las mejores casas, pero creo últimamente es un problema que está floreciendo especialmente en una parte del barcelonismo que recupera lo peor del nuñismo en su intento de desprestigio de todo triunfo o logro que tenga el aroma del Real Madrid.

Este es el trasfondo de la polémica intervención en Twitter de Lluís Lainz, de quien no pretendo discutir su saber futbolístico y al que reconozco su labor de analista en Radio Marca y Gol Televisión hace unos años. Sin embargo, su exposición, ayer por la tarde, podría haber sido firmada por el mismísimo Toni Freixa. Me gustaría que este texto pueda servir de réplica a una de sus afirmaciones ante la cual mi desacuerdo es absoluto:

“Nadie puede decir que ganar una Copa de Europa tenga más mérito que ganar una Recopa”.

Todos sabemos quién ocupa el primer puesto en el palmarés de la máxima competición europea y casualmente es el F.C. Barcelona – el equipo del que Lainz es socio - quien lidera el ranking de la Recopa con cuatro títulos (1979,1982,1989 y 1997). Ay, la bufanda.

La Copa de Europa de campeones de Copa (Recopa) convivió con la Copa de Europa de Campeones o Champions League y con la Copa de la UEFA hasta su desaparición en el año 1999 (en la última final el Mallorca perdió frente a la Lazio). Se trata de una competición que nunca ganó el Real Madrid (aunque estuvo cerca al perder la final en 1983 contra el Aberdeen dirigido por un joven Sir Alex Ferguson) y cuya eliminación en su última participación, en 1994 ante el PSG del gran Ginola, constituye una de mis primeras decepciones futbolísticas de mi niñez. Porque no niego que me gustaría que estuviera en el palmarés de nuestro equipo, pero no es menos cierto que nadie en su sano juicio lo cambiaría por lo logrado. A mi juicio, esta competición no era ni siquiera la segunda en rango, honor que correspondía a la Copa de la UEFA. No es lo mismo una competición donde, con suerte, podía haber 6 equipos de primer nivel (en caso de que las copas del país fueran ganadas por grandes, algo que no siempre era así) a otra donde se enfrentaban los subcampeones, terceros y cuartos de las ligas del año previo. Ni que decir tiene que tampoco es comparable a la Copa de Europa, en todos sus formatos (con sólo campeones de Liga o el actual). De hecho, en la Recopa se ha llegado a dar hasta la participación de un filial, el Castilla, el cual además se dio el gusto de ganar el partido de ida al West Ham inglés.

A buen seguro se podrán encontrar ejemplos de enfrentamientos de campanillas en la Recopa, normalmente no antes de semifinales, y lo reconozco como un título de enorme valor para clubs no tan acostumbrados a ganar, como fue el caso del Zaragoza en 1995 o el del Mallorca que tan cerca lo tuvo. Pero, sin importar el cuadro que depare el torneo, la Copa de Europa/Champions League siempre ha constituido el Santo Grial y el principal objetivo para los equipos “grandes” que la disputaban, a diferencia de la Recopa, un buen complemento, pero incomparable en mérito con la primera. Porque si fuera de otra forma, ¿por qué la UEFA se decidió a eliminarla en 1999? ¿Cómo se justificaría que el barcelonismo recuerde con tanto cariño su primera Copa de Europa en Wembley en 1992, en la que se enfrentó a rivales que supuestamente no estaban en la primera fila europea (Sampdoria, Benfica, Dinamo de Kiev, Kaiserslautern) antes que cualquier otro título conseguido en esos años?

Estas afirmaciones buscando el desprestigio de todo lo que huela a Real Madrid procedentes desde varios frentes del antimadridismo han sido el pan nuestro de cada día (árbitros, rivales fáciles, bolas calientes y un sin fin de excusas más). Sin embargo, percibo un importante repunte (palabra de moda) en los últimos tiempos. En términos madridistas, esto es una buena señal. Disfrutemos.