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Eden Hazard: diablo en patines

Eden Hazard: diablo en patines

Escrito por: Marcelino7 junio, 2019
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Eden Hazard no es uno más, pertenece a esa estirpe de niños prodigio que hacen su aparición muy temprano en el universo futbolístico y recién comenzados empiezan a quemar etapas y confirmar expectativas a pasos agigantados.

Debut a los dieciséis años en Lille y estrella del campeonato francés a los diecinueve, cruzaría el canal de la Mancha para enrolarse en un Chelsea campeón de Europa y convertirse en la indiscutible estrella blue y una de las máximas figuras de la Premier League y el fútbol Mundial.

El Mundial de Rusia le catapultó al estrellato. El mundo le descubrió como líder de la talentosa camada de Bélgica y una de los jugadores más estimulantes y decisivos del momento. Con los Diablos Rojos firmaría uno de esos torneos que quedan para el recuerdo y memoria del aficionado.

El Real Madrid no permaneció ajeno a la explosión de Eden y vio en él un jugador con el porte para ser referente de presente y de futuro en el Santiago Bernabéu.

No se equivocan.

 

En patines

Empezando por lo superficial, desprende una energía especial que cautiva al espectador. Su fútbol es extremadamente bello, de auténtica orfebrería con una técnica y movimientos propios del patinaje artístico.

Es simultáneamente liviano y potente. Liviano porque se mueve como una pluma, con facilidad para ejecutar todo tipo de cambios de dirección y de aceleración. A su vez, posee un centro de gravedad lo suficientemente bajo que le otorga mucho equilibrio y que junto a un tren inferior muy potente que le da muchísima explosividad y fuerza de choque.

Técnicamente se trata de un superdotado. El balón va cosido sobre la punta exterior de su pie y permanece en todo momento bajo su control. Se sirve de un paso corto pero muy potente que unido a su control de balón le permite realizar todo de tipo de giros, cambios de dirección y de ritmo.

Si de heredero de una estirpe se tratara, Hazard es de la casa de los regateadores. El belga pasa por ser uno de los tres talentos regateadores de esta generación. Junto a Messi y Neymar Jr. comanda año a año las estadísticas en este campo dentro del panorama continental.

Los registros en este apartado son impresionantes. Hablamos de un jugador que promedia 230 regates a lo largo del curso con un promedio de acierto del 75%. Números demoledores tanto por la cantidad como por la calidad.

A través de su juego agrede a los rivales, ya sea encarando o protegiendo el balón. Es un maestro del regate y domina los diferentes registros de la materia. Sale hacia todos los perfiles, izquierda, derecha, dentro-fuera, fuera-dentro.

En un palmo de terreno y en medio de una maraña de piernas rivales se sirve de su control y su cuerpo para salir de la situación, por comprometida que pudiera resultar.

Cuando Hazard recibe el balón se activa el modo “patio de colegio”, el belga hace avanzar y progresar la jugada sorteando rivales. Ya sea a través de un control orientado que le ponga de cara o, si ya lo está, en cuanto entra en contacto con el cuero el jugador se activa, arranca y acelera.

Encarando en situaciones más posicionales es un driblador paciente, le gusta jugar con el rival, se sirve de su paso corto y a partir de ahí amaga con salir en una u otra dirección hasta que encuentra la rendija por la que colarse, cambiando el ritmo o recortando.

Donde Hazard se torna especialmente peligroso es en las transiciones. El ‘10’ blue se desmelena y muestra habilidad de progresar la jugada a través de su brutal slalom.

El primer punto en este aspecto es su recepción. El jugador se orienta muy bien de cara a encontrar una salida. Cuando recibe de espaldas a la jugada, pese a ser un jugador pequeño, utiliza muy bien su cuerpo, bajando su centro de gravedad para hacerse grande y generar separación respecto al rival. La fluidez de sus caderas le otorga muchísima capacidad de giro de forma que una vez producida esa separación tiene capacidad de salir en una u otra dirección.

En cuanto consigue ponerse de cara se muestra imponente. Su conducción es extremadamente precisa y ágil, ejecutadas a máxima velocidad. Tiene un primer paso muy potente (burst) a partir del cual se proyecta y alcanza una velocidad endiablada.

Además, demuestra una fuerza especial en este tipo de acciones. Su centro de gravedad, unido a la explosividad y velocidad con la que se mueve le convierte en un jugador muy difícil de derribar en este tipo de acciones sin incurrir en faltas.

Si bien lo que llama la atención del espectador de Hazard es su repertorio individual, nos encontramos ante un jugador de una vocación eminentemente colectiva.

Su juego está orientado en generar ventajas para los suyos. Su toma de decisiones es excepcional, interpreta lo que el partido requiere y actúa en consecuencia.

Su voluntad es la de participar, de ahí que sus movimientos están orientados a habilitarse en posiciones en las que pueda recibir. Siendo la mitad izquierda del campo su principal zona, es un jugador que aparece por todo el campo. Es bastante frecuente verle aparecer en zona de mediocentro para recibir y acelerar la jugada.

La intención de Hazard pasa por meterle colmillo a la jugada, añadiéndole velocidad y veneno. Pese a todo es un jugador muy responsable en la gestión del cuero. Su control del balón y el uso de su cuerpo le permiten proteger el esférico respecto al rival en todo momento, sin descuidarlo y descargando en el momento oportuno.

Se trata de un grandísimo pasador, por su visión de juego y la técnica de desplazamiento. Funciona muy bien tanto en corto, donde se asocia con los compañeros cercanos en búsqueda constante de paredes como en profundo donde lee bien los espacios libres y a los compañeros.

En transiciones es un gran lanzador, domina bien el cambio de orientación para el compañero que ataca el espacio aclarado en el costado opuesto.