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El drama de Zidane

El drama de Zidane

Escrito por: Quillo Barrios6 septiembre, 2016
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Vuelve la Liga -¡por fin!- y Cristiano Ronaldo y Karim Benzema parecen haber gritado “¡presentes!” tras semanas de ausencia. El madridismo respira aliviado y los rivales, en este caso Osasuna, se angustian ante el amplio abanico que vuelve a presentar el Real Madrid con casi toda la plantilla lista para la batalla. Sin embargo, esta situación se antoja dramática para Zidane.

Vieron al francés hablando el otro día con Pintus -este último iba corriendo, evidentemente- al acabar una sesión de entrenamiento. Dicen las malas lenguas, las buenas y las que ni fu ni fa que a Zizou se le intuyó un rostro apagado, triste, excesivamente pensativo. Cerró la puerta de su despacho y miró hacia el infinito buscando que el destino se apiadase de él y de su futuro a corto plazo. Incluso hay quien desliza que al técnico galo se le cayó una lágrima.

Le comenté la situación a Jesús Bengoechea y me pidió que hiciera lo posible por encontrar los apuntes de Zidane para ver si así encontrábamos explicación a tanto drama. A las pocas horas ya tenía en mi poder una información por la que se desvive el madridismo.

Apuntes

En el primer folio había un campo de fútbol dibujado y una serie de apuntes. “Cristiano por aquí, qué remedio”, tenía apuntado Zizou -en francés, evidentemente-. Yo lo traduje con Google Translate -en la parte izquierda del terreno de juego. “¿Otra vez la BBC al completo? Joder...”, aparecía en la parte baja subrayado con rotulador rojo. “Pepe también de vuelta, no me jodas”, escribió al lado de Sergio Ramos, justo encima del nombre de Varane, al que acompañaba un emoticono triste. “Menos mal que Keylor todavía no está”, puso en la portería.

Me quedé temblando al leer ese primer folio. Lo dejé en la mesa y fui a por el segundo. En este venía un posible cambio de sistema propiciado por la recuperación de varios futbolistas. “Con lo bien que estaba yo sin tocar la pizarra y pocas soluciones en el banquillo”, se podía leer. A la izquierda del folio Zidane dibujó tres Copas de Europa, quizá por aburrimiento o quizá porque ha ganado una como jugador, otra como segundo y otra como primer entrenador del Real Madrid y le apetecía recordarlo con el lápiz. Porque el eterno ‘cinco’ escribe con lápiz, nada de bolígrafo, que es más caro y hay que dar ejemplo a los españoles.

No me pareció gran cosa el segundo folio y llamé a Jesús Bengoechea para contárselo. Le noté nervioso tras desgranarle los primeros puntos de Zizou, pero me pidió, por el bien de La Galerna y del madridismo, que siguiera. Y eso hice. Cogí una tercera hoja y en ella venía una enorme imagen de James Rodríguez en la que aparecía un pie de foto con la siguiente frase: “¿Pero este no se iba?”. Nada más. Pude sentir la angustia de Zidane con sólo esas cinco palabras. Me eché a llorar. El Madrid se tambaleaba.

El último folio era un resumen de todo lo anterior, aunque en forma de carta. Vi que iba dirigida al presidente y tuve que leerla. Decía lo siguiente:

“Querido Floren, estamos ya en septiembre y las cosas no pueden ir peor. Con Cristiano Ronaldo, Pepe y Benzema de regreso tengo una plantilla demasiado amplia. He estado haciendo números y cuento con dos hombres por puesto, lo cual es una temeridad para el Real Madrid. Además, he comprobado que no ha vendido usted a James Rodríguez ni a Isco. ¿Qué hago yo con dos tíos de tanta calidad en la plantilla? ¿Por qué no regaló a ambos y fichó a un par de tuercebotas amigos de la prensa? Intentaré hacer lo que pueda con estos mimbres, pero no puedo prometerle nada. Sólo espero que la próxima temporada ponga a mi disposición una plantilla de 18 hombres, sin James ni Isco, y tampoco Cristiano Ronaldo, que dicen que jugamos mejor sin él. Ah, y Kovacic y Asensio tampoco me valen, que uno no es titular indiscutible y el otro es demasiado joven para todo un Real Madrid. Pero bueno, eso ya lo veremos en el verano de 2017. Saludos cordiales”.

Terminé de leerlo, volví a llamar a Jesús Bengoechea, se lo conté y su reacción fue tan tajante como lógica: “¡Que vuelva Queiroz!”.