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Dos formas de ver el fútbol

Dos formas de ver el fútbol

Escrito por: Van Cleef10 febrero, 2019
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Primera parte

Hay una serie de personalidades relacionadas con el mundo del fútbol, que afirman desde hace tiempo que la verdadera excelsitud de este deporte radica en la forma de jugarlo. Y no todas las formas valen, por supuesto. Solo se saborea adecuadamente el juego de cualquier equipo si este es sublime, exquisito, apropiado. Si existe un sistema previo del mismo que sea único; exclusivo. O muy similar a ese juego único y exclusivo. Algo parecido a un tiki-takeo clásico o evolucionado, pero sin perder nunca su estilo, que es la esencia gloriosa y fundamental de este deporte.

Para estos Cappas, Lobos o Segurolas de tal sistema, el resultado de un encuentro es algo secundario, mientras el público se deleite placenteramente con esquemas y jugadas de pizarra, mucha posesión y sensación de dominio absoluto sobre el rival. Ver equipos que jueguen de esta manera es algo tan sensacional como admirar in situ alguna obra maestra de Goya, Velazquez o Dalí. El respetable se embelesa en las gradas como si estuviera escuchando alguna sinfonía de Beethoven o alguna genial pieza de Mozart. Todo lo demás no importa. El fútbol es esto. La crucial esencia del fútbol es esto; y nada más. No hay nada que pueda aportar mayor satisfacción a los auténticos aficionados al arte del balompié que observar un buen dribling, un pase medido, una adecuada colocación sobre el césped, esa forma de jugar de memoria una y otra vez...

¿Puede haber algo con lo que se disfrute más viendo fútbol?

Segunda parte

Cuando el Real Madrid ganó la Champions en Lisboa, el club tuvo la brillante idea de realizar una especie de documental acerca de la misma, que se dio en llamar "En el Corazón de la Décima". Fue todo un éxito entre el madridismo. Tanto, que este tipo de documental se repitió nuevamente con la Undécima, con la Duodécima, con la Decimotercera; y se repetirá sin duda con la Decimocuarta y sucesivas (amén de que tal clase de documental también será descaradamente imitado por cualquier equipo que ose ganar una Champions a partir de ahora).

Tratándose del Real Madrid, bien pudiéramos amalgamar todas estas Champions en un integral documental que llevase por título: "En el Corazón de la Enésima". Porque básicamente estos reportajes tratan más o menos de lo mismo. Podemos disfrutar, viendo "En el Corazón de la Enésima", del quehacer diario del equipo en los días previos a la Final de turno. En las horas previas al partido. Vemos las mejores jugadas de la primera parte. La concentración y la charla de técnicos y jugadores en el vestuario en el descanso. Las mejores jugadas de la segunda parte. La victoria final del Madrid. La entrega de medallas a los jugadores. Vemos al capitán levantando la Copa de Europa entre un diluvio de confeti y el clamor de los aficionados. La celebración simpática y gamberra en el vestuario. La musical celebración en el avión. El emocionante desfile por las calles de Madrid en autobús descubierto. La sobria celebración en Ayuntamiento y Comunidad. La obligatoria y excitante celebración en Cibeles. La imponente y hollywoodiense celebración nocturna en el Bernabéu...

Y ya terminando el reportaje, contemplamos la figura de Florentino Pérez portando "la orejona" hasta su reservado lugar en la superpoblada sala "Reyes de Europa". La deposita con reverencial cuidado y se gira mirando a la cámara con ese peculiar orgullo que todos los madridistas compartimos. Se produce un fundido en negro y todo parece indicar que el documental ha finalizado.

Pero aún no lo hace. Porque de pronto, aparecen unas palabras que anuncian la guinda del pastel. Puede que tal vez lo mejor y más emotivo de todo el programa:

"LA ENÉSIMA EN EL MUNDO"

Y asistimos entonces a una innumerable secuencia de imágenes provenientes de todas partes del mundo, en las que vemos cómo madridistas de todos los rincones, de todos los colores, de todos los tamaños, en todos los idiomas, celebran con una explosión de júbilo inigualable el gol o los goles de turno que han hecho posible La Enésima.

Lo mismo puede tratarse de un gol de Ramos en el minuto 93, de un cabezazo a la red in extremis de Gareth Bale, de un penalti definitivo en la tanda transformado por Cristiano, de una fiesta de goles en Cardiff, de un gol de pillo de Benzema, de una chilena estratosférica, de nuevo del galés...

Lo verdaderamente emocionante es comprobar esa bendita locura de alegría espontánea y universal que se desata en cualquier parte del planeta tras uno de esos goles. Eso sí es lo que convierte al fútbol en el deporte rey. Esa sí es la verdadera esencia del fútbol. Ese repentino vendaval de euforia contenida y de regocijo al máximo. Esa explosión de alborozo y felicidad de cientos de millones de personas al mismo tiempo. Ese delirio que el Real Madrid es experto en conseguir...

¿Cómo comparar esa sensación, ese éxtasis, con el frío y hermético aplauso o con el flemático gesto de aprobación que pueda generar una simple jugada tiki-takera?

Que cada cual elija lo que prefiera, pero sospecho que los del Madrid nos inclinamos más por las emociones fuertes.

Tercera parte

- Oye, Lobo...

- Dime, Santi.

- Me parece que alguien nos ha mencionado por aquí cerca...

- ¿Para bien o para mal?

- No sabría qué decirte. ¿Has escuchado tú algo, Ángel?

- Esteee... escuché, sí. Hablar hablaron... pero... esteee... ¡Estuvo mal hablado...!

Van Cleef
Madridista perdido y sin deseos de ser encontrado. Le gusta usar todos los sentidos, aunque carece por completo del común y el del humor.

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