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Don Álvaro (Morata) o la fuerza del sino

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Don Álvaro (Morata) o la fuerza del sino

Escrito por: La Galerna22 agosto, 2016
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Buenos días. Hemos empezado brillantemente el campeonato nacional de Liga. Ganar 0-3 en un campo donde alzarse con la victoria suele costar Dios y ayuda, y donde nuestro acérrimo rival suele no tener más remedio que dejarse puntos con enternecedora constancia, no es algo al alcance de cualquiera.

El marcador, en realidad, fue lo de menos. Lo de más fue la aplastante superioridad del juego, glosada en la impecable crónica de nuestro siempre atinado Ramón Álvarez de Mon.

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"Poderío", reza el titular de As, que esta vez nos gusta hasta en el curioso detalle de hacer asomar la cara de Carvajal por el hueco de la O final como quien se asoma a la ventana del triunfo o la del estrellato. Entre los dos jugadores que monopolizan esta primera plana se coció el primer gol cuando muchos de vosotros aún no habíais terminado de colgar la toalla playera para que se secase. Gareth abrió el encuentro con un gol casi idéntico al que marcó el año pasado en este mismo estadio pero mucho tiempo antes (para qué esperar, para qué padecer), y lo cerró con una carrera en el descuento que nos hizo dudar si es él o un primo de Tenby el que acaba de volver de vacaciones tras llevar a Gales (¡a Gales!) a las semifinales de una Eurocopa.

Lo que sucedió entre medias fue un monólogo de insultante superioridad por parte del Madrid, con un Casemiro antológico, un Kroos superior y un Kovacic que puede ser el auténtico tapado de esta temporada. El triunfo, sí, se asentó en el enorme medio campo del equipo, que desplegó un suntuoso juego de toque no especulativo, es decir, de toque al ataque. El Madrid domina muy diferentes variables del juego, y lo mismo la soba hasta aburrir al rival que mete un pase largo schusteriano (Varane) para que el niño de moda luzca control y sutil vaselina. Lo de Asensio empieza a ser una cosa muy seria y a nosotros, Zizou, también nos duele la cabeza con las cábalas del once posible cuando vuelvan Benzema y Cristiano. Bendita migraña.

En esta coyuntura poco pesaron los despistes defensivos de Ramos y Marcelo, ya que el resto del equipo brilló a gran altura, con otro destacado al que apetece mucho destacar: Álvaro Morata. Es un jugador que ha recabado legiones de odiadores antes de dar su primera patada a un balón en la presente campaña, en dolorosa prueba de que el prejuicio suele ser más poderoso que la esperanza, y por lo que se ve, en ocasiones, más poderoso aún que el propio madridismo que en buena lógica debería conducir a dar una oportunidad a casi cualquier jugador que el club considere digno de vestir la camiseta. A juzgar por las jugadas estratosféricas que ejecutó ayer, Álvaro merece esa oportunidad. A juzgar por la acritud que en las redes sociales cosechó su infructuosa resolución en dichas jugadas, no la merece. A nosotros nos pareció que el pase a un compañero que se le reclamaba no estaba claro ni en la tele, cuánto menos lo estaría para él. Álvaro tuvo una estupenda actuación y nos alegramos mucho por ello.

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A la prensa deportiva catalana le ha venido Dios (que es rubio, como grimosamente clamaba ayer dicha prensa) a ver con lo de la olimpiada, lo que le ha permitido pasar casi de puntillas por la gran victoria del Madrid en Anoeta. El diario de Godó, grande de España, despacha este triunfo con uno de sus legendariamente displicentes micro-recuadros azules, aunque no es esto lo que llama la atención en la portada de Mundo Deportivo. Leed, leed con nosotros lo que aparece bajo en la miscelánea de la parte superior, bajo el título "Asalto final por Alcácer": "El Barça confía en cerrar pronto el fichaje del valencianista y sino seguirá Munir". ¿"Sino" o "si no", queridos amigos del rinconcito? Bendito verano que permite culpar al becario de los desaguisados más lacerantes, aunque por otro lado maldita ignorancia que no discrimina primeras planas de páginas de anuncios por palabras y hace los errores más estruendosos, más omnipresentes. Es el sino de la profesión periodística el mostrar tarde o temprano que no sabe usar el idioma que le sirve de herramienta, y si no que le pregunten a Mundo Deportivo. No es sino cuestión de tiempo el que esto suceda.

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Fijaos que casi hay que dar las gracias (dejando aparte cagadas como la expuesta) a Mundo Deportivo por dar cuenta, siquiera someramente, del buen comienzo liguero del Madrid, porque Sport no es que pase de puntillas, sino que directamente lo ignora. Ni rastro de la goleada vikinga en San Sebastián en el rotativo de Mascaró y compañeros. Digo yo -decimos nosotros- que aunque sea a través de una óptica sesgada el aficionado culé querrá saber cómo quedó el Madrid, aunque quiénes somos nosotros para decir nada. Quiénes somos nosotros, de hecho, para decir que nos parece vergonzoso que Neymar se liase a guantazos dialécticos (pudo llegar a más si no lo agarran) con unos aficionados tras su oro olímpico. Quiénes somos nosotros para decir que nos parece bochornoso cuando Sport casi jalea en portada la actuación macarra del carioca. Si Cristiano gana una medalla y a continuación se dedica a insultar a su propia afición, retándola en plan pendenciero, tiene que salir de España y del planeta para no volver. Pero de qué nos extrañamos cuando lo más mediáticamente destacable de un condenado (condenado) por un delito de evasión fiscal es que ha inventado (¡inventado!) la asistencia de chilena.

Y estas cosas, queridos amigos, no las ha dicho solo la prensa catalana.