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Diez razones por las que podemos conquistar el Camp Nou

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Diez razones por las que podemos conquistar el Camp Nou

Escrito por: La Galerna27 octubre, 2018
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Buenos días. Las portadas del día, como veis, vienen ya vestidas de Clásico.
Nosotros, hoy, a pesar de todos los pesares, a pesar del mes horribilis (Nacho Peña dixit) que ha estado en un tris de dejarnos más que abatidos, nos hemos levantado hoy con una fe inusitada, quizá incauta, tal vez temeraria, pero benéfica en sí misma. La fe opera como bálsamo antes aún de que se sepa si los acontecimientos han estado a la altura de esa fe. Pero no es una fe puramente emotiva, aunque también lo sea. La posibilidad de ganar en el Camp Nou no repugna a la razón, y no lo hace en virtud de diez motivos que glosamos ahora en obediencia a nuestro propio raciocinio.

A saber.

1. El VAR. Será el primer Clásico con vídeo arbitraje, lo que hace inevitable que nos sintamos un poco como aquel comerciante del Bronx cuando instaló su primera cámara de vigilancia. Es verdad que el guarda jurado que está al otro lado de la pantalla es Hernández Hernàndez, lo cual constituye una amenaza amenaza dentro de la bendición bendición. Pero la cosa sólo puede mejorar si atendemos al completísimo artículo de Tomás González Martín en ABC, donde da buena cuenta de los numerosos estropicios arbitrales que el villarato ha infligido al Real Madrid en el último lustro. El VAR no ha puesto fin al villarato pero aporta luz, y la luz pone coto al desmán. Hay que tener mucha cara para delinquir cuando ya solo puede hacerse con luz y taquígrafos de repercusión inmediata. La impunidad, queremos pensar, tal vez no haya acabado pero sin duda ha amainado. El VAR no nos beneficia per se (se vio ante el Levante) ni aspiramos a que lo haga, pero nos conformamos con que, en esta ocasión, trunque el proverbial beneficio arbitral para el adversario.

2. Messi no está. Sería de necios negar que se trata de una inmejorable noticia para el Madrid, sin que ello sea óbice para desear al argentino una pronta recuperación. A ambos lados de la acera hay optimistas implicados en la tarea de minimizar la importancia de los grandes astros en beneficio del “juego coral”. De igual modo que está por ver si el Madrid va a superar este año la baja definitiva de Cristiano Ronaldo, no sabemos hasta qué punto (no ha habido suficientes ocasiones idénticas como para pronunciarse) el Barça tiene armas suficientes para solventar el domingo la baja temporal de Leo.

3. El equipo está con Lopetegui, y sabe bien que una victoria en Barcelona mantendría en el puesto a su técnico. La motivación es triple: la del Clásico en sí, el aliciente de remontar en Liga y el dar la cara por Julen. En una plantilla propensa a rendir sólo en el cara o cruz, cuando las piernas de otros tiemblan, este factor motivacional se antoja esencial.

4. El segundo (?) es mejor que el tercero (?). Hablamos de porteros. Con la posible salvedad de Oblak, veremos en acción, frente a frente, a los mejores guardametas del planeta. No es descabellado aventurar que nunca han llegado ambos contendientes a un Clásico con ambas porterías tan bien cubiertas, Courtois sobre todo por cómo es, Ter Stegen sobre todo por cómo está. Los Clásicos acostumbran a traicionar los pronósticos basados en estados de forma, de manera que apostamos por el belga.

5. A campo abierto. El Madrid va a jugar en un campo grande que se le hará todavía más grande de lo que ya es, y en su propio beneficio. Una de las cosas que han matado al Madrid en esta muy aciaga racha reciente es la propensión de sus rivales a cerrarse atrás. El Madrid sufre lo indecible ante defensas numantinas, y (aunque el Barça de Valverde no es ajeno a lo práctico y lo correoso, y lo decimos admirativamente) no se espera que plantee una estrategia muy defensiva. Los contragolpes lanzados por Isco, Modric o Benzema en beneficio de Bale o Asensio pueden reportar muchos réditos.

6. Marcelo. Finalmente puede jugar. Sus detractores casi lo lamentarán, obstinados en subrayar sus innegables, aunque menos frecuentes de lo que se dice, lagunas defensivas. Algunas de ellas nos han costado disgustos en lo que llevamos de temporada. Pero Marcelo es el jugador no-delantero más difícil de defender del mundo. Cualquier encuesta en el vestuario blaugrana arrojaría un veredicto indudable: todos preferirían que no jugase. No está en su mejor forma, pero aun así suele marcar las diferencias.

7. Hay banquillo. Y probablemente más que en el adversario. Si no juegan de inicio y las cosas se tuercen, futbolistas del rango de Asensio, Vinicius, Lucas o Mariano son capaces de incorporarse en cualquier momento para remontar.

8. Somos el Real Madrid.

9. Somos el Real Madrid. 

10. Somos el Real Madrid.

Pasad una buena víspera de Clásico.