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El derbi y la hoguera

El derbi y la hoguera

Escrito por: Mario De Las Heras29 septiembre, 2018
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Lo único que me molesta de ser madridista es el miedo que provoca cierto abundante madridismo al pobre destinatario de sus afectos. Es como un padre autoritario. Más que eso, es el padre cruel. Es el padre de Agassi. Ese madridista quiere que ese hijo golpee mil pelotas al día.

No le perdona ni uno. Ni una. A ese madridista ni siquiera le sirve el triunfo. Ni siquiera le sirven tres copas de Europa seguidas. Quiere Ligas, y cuando haya Ligas y no haya copas de Europa querrá copas de Europa. Él es así. Le sirve más un partido malo de Marcelo, esa rareza futbolística maravillosa y madridista, que todos los buenos.

Yo, que soy un padre que podría estar mirando a sus hijos todo el día como si viera E.T. como la vi la primera vez, salto del asiento cuando a Marcelo, por ejemplo, le viene un balón por alto y de pronto lo hace desaparecer y mira alrededor como preguntando por él al resto de los jugadores, incluidos los rivales, justo antes de hacerlo aparecer como si se lo sacara de la faltriquera.

Esas cosas a mí me dan la vida. Yo, cuando era niño, si no jugaba Butragueño no me interesaba el partido. Butragueño tenía esas cosas, como Marcelo o como Benzema. Es una cosa un poco currista o morantista: la tarde se puede dar mal, pero la ilusión, el deseo, antes de llegar no te lo quita nadie. Imagínense si sale.

Ese madridista que exige, que no parece disfrutar. Ese madridista insatisfecho que escudriña la fealdad para ir a poner un simple acento (donde generalmente no lo hay), alimentando debates horrendos por insustanciales, polémicas menos absurdas que sus propios planteamientos, es un generador de miedo, de presión.

Uno no puede hacer nada bien de malas maneras, sin alegría, como para que a un futbolista le estén ladrando constantemente por cualquier cosa sus propios aficionados, laboriosos, tremendistas, catastrofistas, censuradores, implacables en sus pejiguerías.

¿Qué haría ese madridista en su trabajo, en su vida, si permanentemente tuviera miles de vigilantes subjetivos cuestionando no sólo su hacer y su profesionalidad sino todos sus movimientos? Yo digo que está bien la supervisión, la disciplina y esas cosas, ¿pero acaso no se va al fútbol a disfrutar?

Hoy hay derbi y el Madrid comparece triste por nada y con ese lastre a cuestas mientras el rival se presenta ligero y querido por una afición que lo adora a pesar de todo, como mejor debe de ser. El Madrid va a salir sabiendo que muchos espectadores están con él, pero también va a salir sabiendo que muchos espectadores no están con él. Y hablo de sus propios aficionados.

Haciendo algo parecido a un cálculo matemático, eso significa que, en igualdad de condiciones, en una final, por ejemplo, aparte de la mitad en contra, el Madrid tiene a la otra mitad de su mitad también en contra a poco que a alguno no le guste cómo le ha mirado Bale de casualidad.

Es inquisitivo el asunto, desde luego. Inquisidores en el fútbol. Los inquisidores no son felices nunca porque cuando terminan de quemar al hereje ni siquiera son capaces de echarse unas risas o un pitillo porque enseguida ya están buscando al siguiente. Un ejemplo es el de esta semana y los saqueadores de Marcelo.

Toda la semana he estado viendo pedazos de Marcelo mientras, con Marcelo ya despedazado, seguían despedazando a Marcelo. Yo les indicaría alguna cosa gruesa (y dolorosa, quizá) para hacer con esos pedazos, aunque esos pedazos no sean suyos sino de Marcelo, el mejor lateral izquierdo del mundo, que manda cojones.

Pero tan sólo le diré que los devuelvan, esos pedazos todos, hombre, que mañana hay derbi y yo quiero ver cómo, ya que no puede ser a Marcelo, le llega un balón a Benzema y de pronto se lo empieza a pasar de un pie a otro mientras Juanfran y Godín se preguntan qué pasa, justo antes de que Karim se lo enseñe como si le hubiera dado la vuelta al forro.

Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.