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Decir bien, cenar mejor

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Decir bien, cenar mejor

Escrito por: La Galerna26 noviembre, 2017
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Una ensalada con crujiente de jamón ibérico y vinagreta de frutos rojos, un revuelto de aguacate y gambas, un risotto de boletus y un solomillo de cerdo con salsa de almogrote y patatas panadera. Ese fue el menú que anoche no tuvimos más remedio que meternos entre pecho y espalda, adecuadamente regado por un vino D.O. Uclés y culminado con un cremoso de chocolate blanco y fresas templadas.

Dirán ustedes que a santo de qué nos viene el portanálisis con éstas. Dirán que no encaja semejante ágape con lo pírrico de la victoria de ayer contra el Málaga. Dirán que dónde está Ceballos, que para qué darle descanso a Modric si luego resulta que no se le va a dar descanso a Modric, que eso de Marcelo a la vez que Theo ya tal, que quitar a Isco es para fruncir el ceño, que la defensa del Madrid está más revuelta que el idem de aguacate y gambas, que el equipo se parte, se desparrama, se desdibuja... Y dirán bien, tan bien como la portada de As, coincidencia que tal vez sea suficiente para -aunque sea un poco- poner en tela de juicio eso de que estemos diciendo bien diciendo todo lo que acabamos de decir.

As Portada sin gloria 26.11.17

Sí, no parece levantar cabeza el Madrid, que, cuando no empata o ya directamente pierde, da no pocas opciones de victoria a cualquier equipo que se le opone, esté donde esté en la actual clasificación, haya marcado los goles que haya marcado fuera de casa, dé patadas (y empujones, y pisotones... y lecciones torcidas de lucha de clases) hasta en el cielo de la boca y más allá. La cosa da más para rasgarse las vestiduras que para pedir un vino de Cuenca o un cremoso de chocolate blanco, lo sabemos de sobra. Pero es que bastan dos o tres líneas de Relaño para que una botella de vino se quede corta y el risotto sea preciso. Basta leer entre líneas de un modo apenas básico para que nos parezca frugal el menú detallado.

Dice el insigne director que "también el Madrid puede quejarse de Gil Manzano, porque sólo pitó el tercero de los penaltis en el área del Málaga", y acto seguido, tras punto ortográficamente impecable, añade el objetivo periodista: "Pero el partido no estuvo en eso". Y añade bien, puesto que, lo dicho: el Madrid mal, caca, culo, pedo, pis y demás excrecencias, si ustedes quieren. Ocurre que, diciendo bien, esto es, no obviando sino destacando el mal partido del Madrid dentro de una, hasta ahora, mala temporada liguera, de la cual el Madrid es directamente responsable (sin culpas, por favor), se da a la vez que se diga mal, pero muy mal, aunque sólo sea por la pura lógica, tan aplastante que basta para aplastar las pocas líneas reseñadas.

A saber: Gil Manzano le pitó un penalti al Madrid de los tres que sufrió, pero el partido no estuvo en eso. A saber más: lo más probable hubiera sido que, de pitarse los tres penaltis sucedidos, la diferencia de goles a favor del Madrid en el partido de ayer diera para un sosiego mayor del equipo -que evidencia ansiedades-, y del Bernabéu, que, como titula Relaño, empieza a mosquearse, no sin razón. A saber del todo: que un partido, el partido que ustedes quieran, no esté en dos penaltis no pitados al mismo equipo es algo que nosotros no terminamos de entender, aunque tal vez sea porque Relaño dice bien y nosotros, gente rara, creemos que hay veces en que decir bien anula la posibilidad de decir mejor.

Marca Portada sufre 26.11.17

No es que Marca diga mejor, pues ya nos dirán ustedes la necesidad de tanto sufrir partido sí, partido también. Por su parte, el no rendirse lo damos por descontado, tanto como si fuera de hecho la primera línea del contrato de cada uno de los jugadores, ojalá firmada más con sudor que con tinta. En cualquier caso, ya puestos a hacer de la necesidad virtud, quedémonos con haber ganado, que es otra de las maneras de decir bien, tal vez incompleta, resumida y parcial, pero indudablemente cierta, no vaya a ser que el decir bien de Relaño (y de todos los que dicen tan bien como él, que abundan) sea la única manera de decir bien y entonces tengamos que pedir perdón por el revuelto, el risotto, la ensalada, el solomillo, el vino, el cremoso, ganarle al Málaga y un penalti de tres.

Sí, de tres, pero un penalti, amics. El primero en lo que llevamos de Liga 17/18. Penalti inicialmente fallado y luego metido, como es casi obligado por la lógica falta de práctica del lanzador, que tal vez tuvo que preguntar dónde se coloca el balón para tan extraño lance, por qué todos los demás jugadores están a mi espalda, a qué viene tanto silencio en un estadio copado de gente, qué hago yo aquí, de dónde venimos, a dónde vamos, qué vino marida mejor con el risotto y no desentona con el solomillo, cómo carajo no vamos a celebrar el primer penalti que nos pitan de 34.576 (según algunos autores n+1 y hasta límite que tiende a infinito) que han quedado sin pitar, cómo no estar agradecidos de por vida a don Jesús Gil Manzano, insigne colegiado venido al mundo, para nuestra fortuna, en la bella localidad extremeña de Don Benito, un venturoso 4 de febrero del no menos venturoso 1984. Fue por él la opípara cena de anoche, fue gracias a él, a una persona de bien que no solo no tiene la culpa de llamarse Jesús Gil (Manzano), sino que, gracias a su llamarse Jesús Gil (Manzano), redime la coyunda de tal nombre con tal apellido de todo aquello que idénticas coyundas nos traen a la memoria. ¡Salud!

P.D. En Barcelona han renovado a un tal Lionel Andrés Messi Cuccittini para lo que queda de mes.

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