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De Diegos y Cristianos

De Diegos y Cristianos

Escrito por: José María Faerna21 junio, 2017

Maradona no es una persona cualquiera, como bien sabe Andrés Calamaro. Yo no fui fan irredento en su tiempo, pero también soy más de Matisse que de Picasso y es culpa mía, tampoco voy a impugnar por eso la historia del arte moderno. Maradona hace cosas infames con rara continuidad auto y heterodestructiva, ya se vio en su última visita a Madrid para tifar por su Napoli, pero tiene la misma rara continuidad diciendo cosas sabias cuando habla de fútbol. Al canal argentino T y C Sports le acaba de decir en los Emiratos –Maradona tiene una rara querencia por lugares no muy recomendables, como el beato Guardiola– que "a mí me gusta mucho más Messi, pero tampoco digamos que lo pasa por arriba a Cristiano Ronaldo, porque no lo hace. (Cristiano) Es un animal, es increíble. Lo quisiera como argentino. Se parece mucho a Batistuta, que tocaba la pelota y era gol". De paso le hace un retrato velazqueño al óleo a Dani Alves, que se atrevió a reprocharle aquel gol de la mano de Dios y al que pinta con cara de Niño de Vallecas (Alves metiéndose con alguien por disimular, a quién le fue a llamar puta la Zapatones, que decía una amiga mía. Hay que tener cuajo culé para según qué cosas): "Dani Alves es un boludo. Es un jugador que toca tres o cuatro veces la pelota y hace ocho o más faltas. Alves está en una posición de la cancha donde no se juega al fútbol". Y para qué hablar de Sampaoli, al que la crítica biempensante le ha puesto alfombra roja como nuevo seleccionador argentino: "Sampaoli no sabe más de fútbol que Bauza. Eso te lo firmo ya. Seguramente si le tirás una pelota te la devuelve con la mano".

Maradona hace cosas infames con rara continuidad auto y heterodestructiva

Cristiano anda ahora en apuros con Hacienda y un fiscal y se ha organizado el quilombo del siglo, por seguir en lunfardo. Yo no sé nada de impuestos más allá de apañarme para pagar los que me piden todos los años, así que nada tengo que decir al respecto. Los que quieran algo de luz sobre esto no acudan a la prensa sino a La Galerna, que aquí están Jorgeneo y Ramón Álvarez de Mon, que sí saben y lo cuentan todavía mejor. A mí me llama la atención la sobria claridad del madridismo, que con tanta naturalidad entiende el parteaguas evangélico entre Dios y el César. A nosotros que nos dé goles y de tributos que se entienda con Montoro o quien corresponda. Ya sabemos que por ahí arriba a la derecha estas cosas las llevan de otra manera, por eso han tenido en nómina a Dani Alves. El conflicto del madridismo con Cristiano, si llega a haberlo de verdad, vendrá porque Cristiano no quiera ver la diferencia. Contra esa visión mojigata tan generalizada que quiere a los futbolistas seres angélicos, yo afirmo que los futbolistas son nuestros héroes. Y los héroes, y aun los dioses, son ángeles heridos que trapisondean de lo lindo como puede comprobar cualquiera que lea a Homero o a Ovidio o sea asiduo de los buenos westerns, pero se redimen en la cancha. Cristiano, de hecho, nunca ha sido un tipo simpático y ese es el clavo ardiendo al que se ha agarrado siempre el antimadridismo para esperarlo con la escopeta rebosante de munición. Lo que tampoco ha sido nunca es un hipócrita y por tanto no puede esperar de la afición que le haga la ola fuera del campo, donde le asiste toda la razón cada vez que pide con conmovedora sencillez que lo único que quiere es que no le piten en casa. Eso se lo ha ganado a pulso.

Los héroes no son mejores que los hombres, pero hacen cosas que no están al alcance del común de ellos. Yo era muy niño cuando vi en aquella Copa de Europa del 68 con la boca abierta a una centella roja y melenuda llamada George Best balizando su banda derecha a velocidad de vértigo. Aquel norirlandés declaró famosamente haber invertido sumas ingentes en alcohol y mujeres. “El resto lo malgasté”, remataba. La mala vida tiene más pedigrí literario que la irregularidad fiscal, pero yo no le recomendaría a un futbolista en ciernes o a un hijo mío que le hiciera a su hígado o a su carrera lo que Best a los suyos. Eso sí, yo sigo con la boca abierta. Cristiano, por cierto, todavía no ha abierto la suya y está bien recordarlo porque a Casillas también hubo mucho madridista que se apresuró a lincharlo al amanecer por las consejas (de viejas), los murmullos y los quelqu’un m’a dit de las filtraciones y otros subperiodismos. Tampoco Maradona es un ciudadano ejemplar y ya ven cómo se le afina la sintaxis cuando le pones una pelota a tiro. Incluso aunque todo esto acabe mal, yo a Cristiano le seguiré cantando como Calamaro a Maradona que “no me importa en qué lío se meta/ Maradona es mi amigo”, porque “es un ángel y se le ven las alas heridas/ Es la biblia junto al calefón/ tiene un guante blanco calzado en el pie/ del lado del corazón.

Número Uno

El mayor de los Faerna es historiador del arte y editor, ocupaciones con las que inauguró la inclinación de esta generación de la familia por las actividades elegantes y poco productivas. Para cargar la suerte, también practica el periodismo especialista en diseño y arquitectura. Su verdadera vocación es la de lateral derecho box to box, que dicen los británicos, pero solo la ejerce en sueños.

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