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De Aytekin a Mateu Lahoz

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

De Aytekin a Mateu Lahoz

Escrito por: La Galerna13 marzo, 2017
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Érase una vez una historia en la cual el barcelonismo y la prensa prohibieron hablar de árbitros al resto de la humanidad. Era de mal gusto y de llorones señalar a un colegiado tras una remontada. Daba igual el escándalo y lo sucedido. Daban igual los dos penaltis de Mascherano o el terrorífico piscinazo de Luis Suárez. No se podía hablar de Denis Aytekin. ¿Quiénes sois vosotros, cutres personajes, para mirar al árbitro cuando gana el Barcelona? ¿Acaso os hemos dado permiso?

Durante días, la superioridad moral de esta gente invadió nuestro día a día. Aytekin merecía un hueco en la historia, pero éramos mal mirados si pronunciábamos su nombre. En pleno 2017, y sin previo aviso, el árbitro ya no pintaba nada. No había que darle protagonismo. No había que hablar de él. Era de segundones. De perdedores. De envidiosos. De cutres. Y todo ello se lo decían al madridismo, que ni pinchó ni cortó en el Barcelona-PSG del pasado miércoles. Da igual, al final las hostias nos las hemos acabado llevando. Parecemos un delantero cuando corre al lado de Mascherano.

Lo bueno es que el fútbol suele cambiar rápido y en menos de cinco días ya tenemos al árbitro otra vez en las tertulias. No, no hablamos de Aytekin, hablamos de Mateu Lahoz. Como perdió el Barcelona -sí, majos- y ganó el Real Madrid, el arbitraje vuelve a estar bajo sospecha. Y el que no habla de los colegiados es un indeseable. Mateu y Sergio Ramos llevaron al equipo de Zidane al liderato. Los dos, de la mano, sonriendo y bailando. Una armonía perfecta. Uno no expulsó a Keylor Navas y el otro marcó el gol de la victoria. Dicen algunos que Mateu anuló un gol legal a Cristiano Ronaldo y no pitó un penalti claro sobre Morata, pero eso no te lo van a llevar a portada los medios culés -o sea, todos- porque la verdad les estropearía el regreso al ridículo. Con lo bien que se está haciendo el ridículo sin que el mundo lo sepa, o con el mundo sabiéndolo, qué más da. La cuestión es que el ridículo es una zona de confort sin la cual no se concibe la prensa deportiva hoy en día.

En La Galerna pensábamos que este domingo se iba a acabar oficialmente la temporada. John Carlin dijo que el 6-1 era más grande que ganar la Copa de Europa y ya dábamos por hecho que el Barcelona vencería también en Riazor y su semana histórica lo sería más todavía. Pero no. Perdió en Coruña -le echan la culpa a un córner que no fue- y el Real Madrid de Mateu Lahoz ganó al Betis. Otra vez los de blanco en lo más alto. Qué pereza. Están intentando inscribir a Aytekin en la liga española, pero dicen Undiano Mallenco y Clos Gómez que no, que se quedan sin protagonismo. Penalti de Mascherano y piscinazo de Luis Suárez.

Lo bueno es que en Barcelona no hay críticas al equipo. Para ellos la temporada queda cubierta con el 6-1. Se han metido en cuartos de final de la Champions League y no hay nada más grande. Ni siquiera ganar el torneo. Para qué luchar por ello si ya has remontado una eliminatoria. Son humanos y estaban de resaca, así que derrota justificada y a seguir escurriendo el bulto. Reconocemos que no es fácil ganar sin Neymar -de cumpleaños con molestias- y sin Messi -de turismo en Riazor-, pero qué menos que hacer el amago de intentarlo.