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Gestionar el éxito

Gestionar el éxito

Escrito por: Patricio Cuadra3 junio, 2020
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Madrugada del 3 al 4 de junio de 2017, ya no queda nadie en el Estadio Nacional de Gales. Hace unas horas, el Real Madrid ha vencido a la Juventus por 4 a 1 logrando su segundo título europeo consecutivo, primer club que lo alcanza en la historia desde que se juega bajo el formato “UEFA Champions League”. El triunfo, meritorio, lo es más también por cómo se ha conseguido, con 8 victorias, tres empates y dos derrotas, máximo goleador de la edición, con 32 goles, marcando en todos los partidos, dejando fuera a Nápoles y Bayern, con victorias tanto en ida como en vuelta, y en semifinales al Atlético de Madrid, con un 3-0 en el partido de ida. Junto a este título, en esa temporada se consiguieron también la Liga, la Supercopa de Europa y el Mundial de clubes. Zidane en 17 meses logró un modelo perfecto de gestión de grupo, implicando a toda la plantilla, alabando y criticando sin abrir heridas, y, sobre todo, haciendo que el equipo jugase de una manera espléndida.

En nuestra sociedad, estamos acostumbrados a escuchar cómo hay que gestionar el fracaso, o más bien cómo aprender a tolerar la frustración que sentimos cuando las cosas no van bien o no salen como nosotros queremos o esperamos, pero ¿quién nos enseña a manejarnos con el éxito?, ¿qué hacemos cuando ganamos? No es que en el Madrid exista un “miedo a ganar” dada la trayectoria histórica del club, pero sí conocemos la responsabilidad que conlleva “ganar”, que podría resumirse en “seguir ganando”. Desengañémonos, no podemos ganar siempre, pero sí tenemos el deber de hacerlo casi siempre. Bien es cierto que en 2018 volvimos a ser campeones de Europa, pero la Liga fue una travesía en el desierto, así que podemos determinar que esa madrugada del 3 al 4 de junio de 2017 supuso el paroxismo de la “Era Zidane”, la culminación de su obra.

¿Y después qué? Como les he dicho, ese “después” vino con otra Copa de Europa bajo el brazo, lo cual pudo alejarnos de la realidad y dificultar la autocrítica. ¿Qué se ha hecho desde entonces? En el aspecto deportivo, fichar talento joven. La ausencia de genios en el mercado mundial (en realidad sólo existen dos a los que podríamos llamar así, desde mi punto de vista Messi y Mbappé, y ambos inaccesibles por diferentes circunstancias) imposibilitaba una renovación galáctica al estilo de los primeros años del 2000. En el aspecto institucional, la reforma del estadio. Se han fichado niños y no siempre para jugar en el 11. Esta decisión, sin duda arriesgada, ha supuesto que al Madrid hayan llegado las mejores promesas del futbol de los próximos años, los cuales han de desarrollar sus capacidades y “aprender” la exigencia de jugar en el Real Madrid.

¿Que no todos romperán en cracks mundiales? Obvio, con que lo hagan un par de ellos el riesgo habrá merecido la pena. Es más, con lo que se ha invertido en ellos y dada la situación económica actual, es probable que este verano no se fiche a nadie y que incluso por dicha coyuntura alguno pueda salir cedido para seguir formándose. Todos sabemos que seguimos necesitando un goleador, y todos ahora mismo estamos pensando en el mismo rubio, pero si no se pudiese, que pinta que será lo más probable, será Zidane el responsable de hacer de la coralidad del equipo virtud, y estos los obligados a dar lo mejor de sí mismos. De algunos ya sabemos dónde está el nivel, Asensio por ejemplo, y sólo les queda mantenerlo en el tiempo. De otros lo sospechamos (metan aquí a los llamados “brasiniños”) y será cosa de la dirección técnica el exprimirlos. En cuanto a la reforma del estadio, se ha acelerado y pudiera llegar antes de lo que se esperaba.

La inversión es brutal, pero era necesaria para darle mayor globalidad al club con más valor económico del mundo, y posibilitar que lo siga siendo. Y no les miento cuando les digo que, si de algo me fío con nuestro presidente al mando, es de la gestión de los números. Que con lo que se va a gastar podríamos tener vestidos de blanco ya a Mbappé, Haaland y Neymar, casi seguro. Pero se trata de asegurarte que, aunque los dos primeros acaben en el equipo más pronto que tarde, en los años venideros podamos seguir firmando a los mejores del mundo que estén por venir, aunque haya clubes-estado, pandemias o apocalipsis varios.

El año pasado fue un desastre deportivo y este está por ver, pero dos años valle no pueden hacer que cambies de rumbo como quien da palos de ciego. Además, si en aquella madrugada de primeros de junio de Cardiff nos sentamos en el cielo, dense un voto de confianza y crean que el camino para ello no se nos ha olvidado. De hecho, porque no se nos olvida nunca, somos el Real Madrid.

 

Fotografías Getty Images.

Patricio Cuadra
Letrado y aprendiz de escritor y @cuadrablanco en las redes sociales. Sarcástico, curioso, paladín de la oratoria, la ortografía y la gramática. Deportista, amante del café y de un buen gintonic. Siempre del lado de la defensa de la justicia social. blog: patriciocuadrablanco.blogspot.com

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