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Cuentos chinos

Escrito por: Nacho Faerna30 abril, 2017

Quizá conozcan la historia. Es un cuento taoísta recogido en el Huainanzi, una colección de textos escritos en el siglo II a.C., que yo leí citado por Salinger en "Levantad, carpinteros, la viga del tejado". El Duque Mu de Chin le pide al anciano Po Lo, el encargado de buscarle caballos, que le recomiende a alguien de su familia para sustituirle cuando se retire. Po Lo dice que sus hijos pueden distinguir un buen caballo, pero no el mejor, "el que no levanta polvo ni deja huellas". En cambio, tiene un amigo, de nombre Chiu-Fang Kao, cuyo talento en materia de caballos no tiene nada que envidiar al del propio Po Lo. Dicho y hecho, el Duque envía a Kao a buscarle un corcel digno de sus cuadras. Tres meses más tarde, Kao regresa y le dice al Duque que ha encontrado en la ciudad de Suzhou un animal extraordinario. ¿Qué clase de caballo es?, le pregunta el Duque. A lo que Kao responde: "Oh, es una yegua baya". Sin embargo, cuando el animal llega comprueban que es un semental negro. El Duque monta en cólera y le afea a Po Lo que le haya recomendado a un hombre que es incapaz de distinguir el color o el sexo de un caballo. Pero Po Lo no se disculpa. Al contrario, muy satisfecho, se congratula de que su amigo sea aún mejor escogiendo caballos que él: "Ve lo que quiere ver y no lo que no quiere ver. Mira las cosas que debe mirar y descuida las que no es necesario mirar. Kao es un juez tan perspicaz en materia de caballos, que puede juzgar de algo más que de caballos". Efectivamente, el semental negro resulta ser un animal superior.

Zidane, con esa calva reluciente, parece un monje Shaolin. Hasta su hipocorístico, Zizou, se presta a la comparación. Un amigo mío, colchonero, decía del francés cuando aún jugaba que era un caballero Jedi. A lo mejor es la Fuerza, y no la Flor, la que lo acompaña. El caso es que hoy termina el mes más cruel y nos ha sido benévolo; el Real Madrid está en la semifinal de la Champions y depende de sí mismo para ganar la Liga. Hemos enviado a casa al Bayern en una eliminatoria épica y, no todo iba a ser gloria, perdimos en el último minuto contra el Barça. Con su pan tumaca se lo coman. Si conquistamos las dos competiciones, daré por bueno ese mal trago y todo el sufrimiento que un sonriente Zidane asegura, rueda de prensa tras rueda de prensa, que habremos de padecer hasta el final de temporada.

Mientras, se sigue dudando, incluso dentro del madridismo, o especialmente dentro del madridismo, de la capacidad de nuestro entrenador. Se siguen cuestionando sus alineaciones y decisiones técnicas. ¡Hay gente pa tó!, que decía Lagartijo. Porque si Zidane no sabe de fútbol, ¿qué demonios es "saber de fútbol"? Yo llevo mi analfabetismo balompédico por bandera, me esfuerzo mucho por permanecer en la ignorancia, milito orgulloso en las filas de los profanos en la materia que desconfían de dibujos tácticos y abominan de los espacios menguantes, pero Zidane lleva toda la vida en esto, por el amor de Dios, primero como jugador de varios equipos profesionales y después como técnico. Digo yo que algo se le habrá quedado, ¿no? A mí en el colegio me pasaba eso, que con atender un poco en clase y darle el día antes del examen un repaso a la lección sacaba las asignaturas adelante.

Si presumo de no saber de fútbol es porque, como dijo Charles Eames y yo ya he repetido en estas páginas, así que no abundo en el tema, me tomo mis placeres muy en serio. Pero es que los que creen saber de fútbol, en realidad no saben nada. Distinguen un alazán de un palomino y un caballo de tiro de un pura sangre, pero serían incapaces de seleccionar al que "no levanta el polvo ni deja huellas". Ven a Benzema y dicen "no es un nueve", y no entienden que Zidane lo ponga en el once. No ven más allá de sus narices.

Afortunadamente, Zizou ve lo que quiere ver y no lo que no quiere ver. Mira las cosas que debe mirar y descuida las que no es necesario mirar. Es un juez tan perspicaz en materia futbolística, que puede juzgar de algo más que de fútbol. Por eso ha dicho que hay que evitar a toda costa que el Frente Nacional gobierne en Francia. Y por eso vamos a ganar la Liga y la Champions.

Número Tres