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Crónicas del clavo ardiendo

Crónicas del clavo ardiendo

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon5 febrero, 2019
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Temporada 1999/2000, sitúense, el Madrid zozobraba por las últimas posiciones de la clasificación. Destituido Toshack en noviembre, tomó el equipo Vicente del Bosque. El equipo seguía sin remontar e hizo el ridículo en el Mundial de clubes. Poco a poco los resultados ligueros fueron mejorando, pero los puestos que daban acceso a la Champions seguían lejos. Nada salía bien. Fernando Hierro, uno de los líderes del equipo, padecía problemas en la espalda que se extendieron toda la temporada. La clasificación en el segundo grupo de Champions fue un infierno tras ser muy superados por el Bayern. El equipo era un coladero defensivo y el gol tampoco surgía. Sólo Raúl y Morientes aportaban en la faceta goleadora. Entonces Del Bosque ideó una defensa de cinco formada por Salgado, Iván Campo, Helguera, Karanka y Roberto Carlos. Al mismo tiempo comenzó a surgir un líder desde la portería: Casillas, un niño de 18 años, había tomado los palos tras los problemas físicos de Illgner.

Los ánimos se empezaron a renovar cuando Fernando Redondo empezó a ofrecer su mejor versión en el centro del campo. La liga ya estaba tirada y la única manera de acceder a la Champions era ganarla. Algo imposible. Entonces llegó Old Trafford, el perfecto matadero para acabar con las escasas ilusiones que quedaban. Aquello fue una exhibición icónica. Esa jugada de Redondo, ese Raúl gritando al cielo mientras Old Trafford respondía con un silencio de respeto. Contra el Bayern, el ogro europeo, apareció Anelka, el fichaje de la temporada que estaba siendo un fiasco. Marcó en la ida y en la vuelta y el Madrid se plantó en París contra el equipo de moda. No hubo final desde que los valencianistas vieron salir a los Raúl, Redondo, Roberto Carlos, etc. como si aquello fuera una pachanga más. Se los comieron. El Madrid había estado tan muerto que ya no miraba hacia atrás. Y así alcanzó la gloria.

El Madrid había estado tan muerto que ya no miraba hacia atrás. y así alcanzó la gloria.

Temporada 2006/2007, agárrense, el Real Madrid venía de una sequía larga de títulos. La última temporada se había cobrado el adiós de Zidane. Calderón fichó a Capello, un resucitador. Y Capello fue más capellista que nunca y blindó con cemento armado al equipo, al tiempo que fue prescindiendo progresivamente de Ronaldo Nazario. No es que sobrase talento, pero el italiano quería guerreros. Y eso le ficharon, pero el equipo no jugaba a nada, ¿les suena? Aquello no fluía. Ronaldo se fue en enero en busca de minutos. A excepción de Van Nistelrooy, los fichajes no funcionaban. Emerson estaba acabado, Diarrá no gustaba, Reyes apenas jugaba y Cannavaro sufría defendiendo lejos del área. En invierno llegaron Marcelo, Gago e Higuaín.

 

El Barcelona estaba lejos en Liga y en la Champions fue muy duro caer en octavos ante el Bayern. Unos días después tocaba la visita al Camp Nou. Aquello sería la muerte definitiva, la hecatombe. Pero fue en ese partido cuando todo cambió. Un Madrid imponente mereció ganar en Barcelona. Un estratosférico Messi lo impediría con un tercer gol in extremis, pero el Real había recuperado su orgullo. La rabia se apoderó del equipo. Las pocas posibilidades en Liga pendían de un hilo, mejor dicho, de un clavo ardiendo del que el Madrid muchas veces estuvo a punto de soltarse. Pero la resiliencia y el nervio eran infinitos. Numerosas fueron las remontadas imposibles. No se jugaba a nada, pero se sentía todo. No había imposibles, aquello escapaba a lo racional. El Barcelona sintió la presión y pinchó lo justo para darnos vida. El Tamudazo nos llevó al éxtasis. En la última jornada liguera, ante el Mallorca, el Madrid nos infartó hasta el final. Bendito Reyes, un héroe tan efímero como relevante en aquella gesta. Nunca vi vibrar de esa forma a un Bernabéu que meses antes bostezaba resignado. La liga que nunca olvidaremos.

El Barcelona sintió la presión y pinchó lo justo para darnos vida. El Tamudazo nos llevó al éxtasis.

Temporada 2010/2011, qué recuerdos. Un Madrid acomplejado por el Barcelona de Guardiola fichó a su némesis. Mourinho llegó a un gigante cuyo orgullo estaba herido. Habían sido dos años muy duros. La cosa no empezó mal. El de Setúbal era un soplo de aire fresco. El equipo jugaba bien. La temporada había comenzado tranquila hasta que llegó el Camp Nou. Mou creyó poder con el Barcelona atacándole. Se traicionó así mismo. El 5-0 fue demoledor. Supuso una evidencia demasiado dolorosa de que el Madrid era peor, bastante peor. Nos desnudó. El equipo continuó con dignidad el resto de la temporada. La Liga parecía lejana, pero al menos se avanzaba en Europa. El problema era saberse inferior que el eterno enemigo. Tarde o temprano llegaría otro cruce y la cicatriz no se había cerrado todavía. Un temor legítimo flotaba en el ambiente.

La ocasión llegó en la final de la Copa del Rey. Mou había aprendido la lección. Si había de morir, el Madrid lo haría de pie y con sangre en los colmillos. Ninguna humillación más se iba a consentir. Aquella final fue el mejor partido que el que escribe ha visto. Dos equipazos, de poder a poder, con sus mejores argumentos sobre el césped. La primera parte fue del Madrid. La segunda del Barcelona. Llegó la prórroga y el Madrid aún sentía el bullicio interior que su orgullo demandaba. Había una afrenta que vengar. Las fuerzas se desnivelaron y el Madrid se empezó a imponer. Di María corrió y puso un centro en el aire. Cristiano voló y remató. Gol. Era sólo una Copa del Rey, pero suponía mucho más. Cada partido posterior ya no sería una losa. Guardiola y Messi habían hincado la rodilla. Ya se vislumbraban tiempos mejores

Era sólo una Copa del Rey, pero suponía mucho más. Cada partido posterior ya no sería una losa. Guardiola y Messi habían hincado la rodilla.

El Portanálisis ha acuñado una nueva definición de madridismo: “corriente de pensamiento (y emoción) que afirma, basándose en innumerables pruebas empíricas, que siempre es posible volver a ganar, especialmente cuando menos lo parece” ¿Estas historias les recuerdan algo? En mayor o menor medida, todos hemos visualizado el fracaso al que conducía esta temporada. El verano comenzó perdiendo a Zidane y vendiendo a Cristiano. Sin fichajes de relumbrón. Sin juego ni gol. Y con Lopetegui como primera víctima de la bendita exigencia de este Club.

Pero hoy la temporada nos parece menos perdida que hace una semana. Barcelona, Atleti y Ajax aguardan y el madridismo se mira de reojo, en silencio, conscientes de que la oportunidad vuelve a estar ahí. Lo saben los aficionados, como lo saben los jugadores. Todos han visto revivir, tantas veces, al Real Madrid que son conscientes de que la vida, de nuevo, vuelve a invitarnos al mismo juego. Un rumor resuena en el Bernabéu y el madridista no puede evitar sentir la llamada. ¿Y si este año lo volvemos a hacer?

Ramón Álvarez de Mon
Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM

10 comentarios en: Crónicas del clavo ardiendo

  1. Un ligero apunte a sus crónicas. En el encuentro barça - Real Madrid de la temporada 2010 - 2011, quien nos desnudó no fue el equipo del país de la esquinita sino el inefable Iturralde González, ataviado, como siempre en esas circunstancias, con camiseta azulgrana, calzón granate y medias azules, con vuelta granate. Cuando, en el primer tiempo, el Madrid perdía por dos a cero, Valdés, cometió un clarísimo penalty sobre Cristiano que, el culégiado vasco, se negó a sancionar. Hubiera supuesto, como mínimo, la segunda tarjeta amarilla sobre el cancerbero y, muy probablemente, el primer gol madridista. Con un buen trecho de la primera parte y toda la segunda por jugar, contra un equipo con 10 jugadores en la cancha, seguro que el resultado hubiera sido muy diferente al que se cosechó. Piqué no habría mostrado su manita y toda la sicariada periolística no la habría publicitado, a todas horas y en todos los medios, como lo hizo.
    Ya, hasta algunos de nosotros, se creen las patrañas de esa gente y las dan como válidas. Desde Tenerife 1 hasta hoy, las competiciones nacionales de fútbol están, absoluta y completamente, manipuladas y corruptas. Y, no sólo las de primera división.

    1. Indiscutible lo que dice en su último párrafo, que desde "Tenerife 1 hasta hoy, las competiciones nacionales de fútbol están, absoluta y completamente, manipuladas y corruptas". Por desgracia es así, y por ello lo del RM tiene aún más mérito porque en Liga y Copa (y en aquellas Champions en las que Unicef patrocinaba al Farsa y los comités arbitrales de la UEFA estaban llenos de farsantes...) el RM lucha contra molinos de viento, contra los elementos, contra los culegiados, ahora también contra el VAR...

      Sin ir más lejos, ahora que esta semana los madridistas "no podemos evitar sentir la llamada" como bien concluye el artículo, resulta que te pones a mirar y además del VAR asistiendo al çulegiado, lo tienen todo atado y bien atado:

      ··· No sólo este miércoles jugaremos contra el VARsa con 1 día menos de descanso (ellos jugaron el sábado a media tarde todo un Barcelona-Valencia, que decidieron que eso no era "el partidazo" del domingo a las 20:45h, sino que lo sería el nuestro, el RM-Alavés... ¿¿??),

      sino que AYER lunes estos corruptos finalmente fijaron los horarios del partido de vuelta de Semis de Copa y también del fin de semana de Liga inmediatamente anterior: la vuelta de Semis el miércoles (Ok), pero el fin de semana anterior ¡¡de nuevo la misma artimaña, un día menos de descanso para el RM!!, evidentemente esta vez definitivamente a propósito ((esta semana también a propósito porque hace 3 semanas parecía muy probable que RM y Farsa accediesen a Semis..., pero bueno, vamos a pensar que tal y cual y que al menos no lo sabían 100% seguro puesto que sus çulegiados harían lo imposible, asistidos por el VAR, para eliminarnos en 1/4...)): el fin de semana previo a la vuelta de Copa, el Sevilla-Farsa será un sábado a las 16:15h tranquilamente (y eso que la Farsa habrá jugado Champions entre semana)..., mientras que el nuestro será el "partidazo" del domingo a las 20:45, un Levante-RM. Un Levante-RM es para estos corruptos "el partidazo" y no el Sevilla-Farsa!!. Encima con viaje por jugar fuera. Encima el RM en toda esa semana no juega entresemana, con lo cual también era para hacerle jugar el sábado!! Pero no, de nuevo 1 día menos de descanso. De nuevo..., tanto en la ida como en la vuelta.

      Son unos golfos, unos canallas, unos impresentables. Ya Mou denunció en su día estos indignantes enjuagues con los horarios que casualmente (como si de un çulegiado, un linier o un VAR se tratase) sieeeeeeeempre favorecían al mismo, al equipo oprimido de la esquina. En Inglaterra los horarios de toda la competición (día y hora) se fijan antes de empezar la competición, sin trampa ni cartón. Un aficionado puede planificar un viaje por ejemplo con tiempo. Aquí no, aquí se fijan 3 semanas antes en base a lo que convenga al régimen, al putrefacto régimen çulerdo.

      Seguimos igual..., y seguiremos. En soledad contra todo y contra todos.

      1. Es por todo esto que hay que olvidarse de clavos ardiendo y jugar lo que resta de liga con los suplentes para centrarnos solamente en Champions y Copa: si caemos en la trampa nos vamos a dispersar y gastar energías en una competición que NUNCA nos van a permitir ganar.

  2. Encima, antes del Sevilla-Farsa, el Farsa juega el martes CL y el Sevilla el miércoles EL. Así que lo hacen por duplicado! Lo suyo era los dos partidos el domingo que no es lo mismo 2 días vs 3 que 3 vs 4.

  3. Excelente articulo recordando ese deseo del Madrid de no rendirse jamas.

    Yo incluiria la temporada 2015/2016, clasico en el VAR nou en abril, desahuciados en liga, Zidane recien llegado, eliminados en Copa por el bochorno de Cheryshev (no como a otros), ese dia el Farsa se adelanto con gol de Pique y se ponian a 13 puntos, el Madrid remonto a pesar de la vomitiva actuacion del arbitro, una mas, tras expulsar a Ramos y anular un gol legal a Bale.

    Ese dia el equipo la confianza y recupero el orgullo necesarios para ganar la Champions un mes y medio despues....y hasta ahora; pero ese dia fue un antes y un despues en la historia reciente del equipo en mi opinion.

  4. Madridismo: “corriente de pensamiento (y emoción) que afirma, basándose en innumerables pruebas empíricas, que siempre es posible volver a ganar, especialmente cuando menos lo parece”.

    Excelso, me lo guardo. Muchas gracias La Galerna!

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Se cumplen cinco años de uno de los momentos más emotivos de mi vida. Pero detrás del gol de Ramos y la Champions que lo cambió todo, había una historia disparatada que los amigos de @lagalerna_ me han pedido recordar: https://t.co/xIoiEkbbKL

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