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Crónica del Real Madrid, 4; Sevilla, 0

Crónica del Real Madrid, 4; Sevilla, 0

Escrito por: Quillo Barrios21 marzo, 2016
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El viernes salió la bola del Wolfsburgo y al madridismo le cambió la cara como al alumno que espera algún suspenso y acaba llevando a casa un aprobado general. Fue un guiño del destino que en Barcelona muchos interpretaron poco menos que como un amaño de proporciones bíblicas. Y eso que Sport salió con todo pidiendo al Real Madrid en cuartos de final.

La cuestión es que el fin de semana se puso de cara y las botellas de ron se abrieron antes de tiempo porque el madridismo está en un momento tan frágil que cualquier alegría debe ser celebrada en el mismo momento y no después. Con esa inercia positiva saltó el Real Madrid al Bernabéu para jugar ante un Sevilla al que todo el mundo piropeaba hasta que se puso delante del equipo blanco. A las 21:01 ya era un conjunto mediocre y Unai Emery un entrenador que haría bueno a Carlos Queiroz. El fútbol es así. Todo ello horas después de que el Barcelona hiciera demasiado ruido en El Madrigal. Llevan más penaltis a favor que muertos hubo en la última de Tarantino.

Los primeros minutos del Real Madrid contra el Sevilla fueron una perfecta declaración de intenciones. Enérgicos, verticales, a tumba abierta. Un alegre derroche que te puedes permitir cuando tus aspiraciones en Liga son acabar la competición con dignidad. Los hombres de Zidane plantearon un intercambio de golpes sabiendo que arriba tenían por fin a la BBC, que te garantiza como mínimo un par de puñetazos al mentón, de esos que dejan al rival de rodillas sin saber si levantarse o rendirse mientras el sudor escurre por sus labios.

Gareth Bale gobernó a partir de tres cuartos. No jugó en una zona específica, sino que se limitó a estar donde estaba el balón. Ha aprendido a ser un jugador omnipresente que va mucho más allá de cuatro destellos que pueden resolver un partido. Te destroza con espacios, pero también dibuja bien sin ellos. En el 1-0 cayó a banda derecha y puso un centro medido con su pierna menos buena. Benzema, que cuando está sobre el césped se olvida de todo y se dedica a ser feliz, voleó para mandar el balón a la red.

El francés se irá del Real Madrid siendo más futbolista en general que delantero. Tiene un repertorio demasiado amplio como para reducir su zona de acción a los últimos treinta metros.

Sevilla BBC

El partido pintaba bien. Marcador a favor y el Sevilla desnudando sus carencias en defensa con un Adil Rami que debió de ver sangre en los ojos de la BBC y se hizo pequeño. Aún así, Keylor Navas tuvo que aparecer para evitar que un error del árbitro tuviese un eco innecesario. Le paró un penalti a Gameiro y señaló el cielo como si el mérito fuese de otro. El Bernabéu celebró y Twitter recordó que este año sí hay portero en la Casa Blanca.

En la segunda mitad el Real Madrid recordó que con 1-0 los sustos son más potentes y decidió acabar por la vía rápida. Cristiano Ronaldo puso el 2-0 a pase de Danilo y segundos después Bale completó la trilogía de la BBC mientras Telecinco anunciaba la retransmisión de una carrera que había terminado hace horas. El 3-0 sentenció al Sevilla, aunque Keylor decidió no echarse la siesta y firmó otra gran intervención ante Gameiro. El francés no acabó llorando porque lo primero que hace un rival cuando se mide al tico es asumir que lo jodido es celebrar.

Con todo vendido y el Bernabéu dedicando silbidos a James e Isco justo cuando no hay que hacerlo, Jesé, acostumbrado a dejar detalles cuando Zidane la da minutos, firmó el 4-0. Final redondo, no como el de Calle Cloverfield 10, para un Real Madrid que empezó su fin de semana con una sonrisa y lo acabó deslizando que lo mismo la temporada tiene un desenlace diferente al imaginado por todos.

LAS NOTAS

Keylor Navas (8): Paró un penalti y dejó varias intervenciones de altura. Su nivel es extraordinario.

Danilo (7’5): Otro gran partido del brasileño que será minimizado por una prensa que decidió no respetarlo hace mucho tiempo.

Varane (6): Cometió algunos errores, aunque fue de menos a más.

Nacho (7): Uno de sus mejores partidos con la camiseta del Real Madrid.

Marcelo (6’5): Más intermitente que otras veces, pero a buen nivel atrás.

Casemiro (7): Tuvo un par de errores en la primera parte, pero supo serenarse y darle equilibrio al equipo.

Toni Kroos (8): Liberado, asomándose al área rival y gustándose en muchas fases.

Modric (8): La última vez que jugó mal estaba en el patio del colegio.

Gareth Bale (7’5): Decidió aparecer donde estaba la acción y no esperar que la acción fuese a una posición concreta. Y acertó de lleno.

Cristiano Ronaldo (6'5): Menos participativo que otras veces, pero con gol y algunas acciones destacadas.

Karim Benzema (7'5): Marcó un gran gol, asistió y volvió a dejar claro que es mucho más que un nueve.

James (5’5): Sin acierto con la pelota, aunque siempre intentando tener presencia.

Isco (sc): Apenas tuvo minutos.

Jesé (7): Entró con ganas, desbordó, fue vertical y marcó.