Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Portanálisis
Cristóbal Soria es maño y madridista

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Cristóbal Soria es maño y madridista

Escrito por: La Galerna7 diciembre, 2018
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Buenos días. El Madrid, en efecto, y como dicen las portadas, goleó al modesto Melilla con reivindicación goleadora de Isco y Asensio, pero no vayáis a disfrutar de ello porque Cristóbal Soria no ha dado su permiso en Twitter. Antes bien, se ha mofado de que el Madrid le haya metido 6 al “todopoderoso” Melilla y, aprovechando que el Guadalquivir pasa con Sevilla, se ha burlado también de Vinicius a cuenta de un fallido intento de sombrero por parte del brasileño.

El madridismo está consternado. Lo tenemos bien merecido por precipitarnos: nunca deberíamos disfrutar por nada sin antes haber obtenido la autorización para hacerlo por parte de Cristóbal Soria. Luego pasa lo que pasa: que te ilusionas en vano y más dura es la caída después, cuando Soria dice que de eso nada con esa guasa que no se puede aguantar. A Soria le hacen mucha gracia sus propios tuits, tanto que acostumbra a autorretuitearse, a veces al instante. Cristobítal el redundante.

Hay que tener un ego como la Giralda para considerar que lo que acabas de decir merece volver a ser dicho cinco segundos después, pero ése es el menor de los problemas de Cristóbal, es decir, tendría problemas aunque no tuiteara en estéreo. El principal problema de Cristóbal es la credibilidad: ha creado un personaje, y le ha dado una pátina tan gruesa de barniz anti que nadie puede creérselo. Todo en Soria es tan artificial que encandila con su indudable talento a aquellos a quienes pretende encrespar. Hipnotiza como solo está al alcance de los grandes actores. Lo sentimos, Cristóbal, esto no te va a gustar, pero nos gustas.

Quién iba a decir a Soria que su primera aparición en la sección estrella de una publicación madridista de referencia iba a ser para cosechar esta declaración de amor. Él habría esperado una sarta de improperios o una rechifla a gran escala.

Lo sentimos, Cristóbal, esto no te va a gustar, pero nos gustas.

Pero no. No le vamos a llamar “Cristóbal de Soria” para hacernos creer a nosotros mismos que le ofendemos como él cree que ofende a los madridistas cuando dice “Real de Madrid”. ¿Cómo vamos a ofendernos con lo que dice alguien que (sabemos positivamente) no cree lo que dice? El antimadrismo de Soria suena tan postizo, tan rigurosamente caricaturesco, que casi no cabe duda de su madridismo. Es una bendición.

Tan postiza es su pose de aborrecimiento a todo lo vikingo que a veces le vemos hasta los cuernos, pero no queda ahí la cosa. Lo que tiene de malo la evidencia del cartón piedra es que se extiende con facilidad a otros ámbitos. Hay días en que dudamos que Cristóbal Soria sea del Sevilla. Es más: hay días en que dudamos muy seriamente que sea sevillano. Es un señor de Zaragoza que se ha aprendido el papel viviendo en la calle Sierpes unos meses, tal como Dustin Hoffman convivió largas semanas con autistas para bordar su papel en Rain man. "Macareno por la gracia de Dios", dice en tu perfil. ¿Macareno por la gracia de Dios? Que la Pilarica te perdone, Cristóbal, regálanos unas frutas escarchadas en penitencia.

Aragón ha sido siempre tierra de grandes madridistas. En realidad, todas las regiones de España lo son. Cristóbal lo sabe y, conocedor de que hace falta el Mal para que el Bien brille de forma aún más refulgente, se inmola aceptando el papel de villano que, las cosas como son, borda hasta el extremo. Es un poco como esa versión de Judas según la cual el apóstol caído abraza su propia condena para que se cumplan las escrituras.

Cristóbal es lo contrario a Relaño. Relaño se dice madridista y es anti. Cristóbal se dice anti y es pro. Hacen un poco como Matt Damon y Leonardo Di Caprio en Infiltrados. Nos ha extrañado no encontrar el nombre de Cristóbal en las nominaciones de los Globos de Oro (a Alfredo hace años que no lo nominan porque arrasaría, como les sucede a Spielberg o Tom Hanks).

Por lo demás, la prensa cataculé (esa con la que Cristóbal finge afinidad) está hoy a sus cositas, que es donde mejor está.