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Jugar y ser

Jugar y ser

Escrito por: Antonio Escohotado6 diciembre, 2018
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El partido fue divertidísimo, porque el Melilla mostró hasta qué punto cunde el oficio desde tercera división para arriba, con gente fuerte y habilidosa que pudo marcar en tres ocasiones, mientras el Real hacía lo propio en un toma y daca donde se sucedieron lances vistosos. Hacia los veinte minutos su zaga y su sala de máquinas se afianzaron, el juego empezó a hacerse en campo del contrario y las ocasiones fueron cayendo como fruto de un engranaje por momentos exquisito, donde solo precipitarse o elegir mal impidió a Mariano sacar algo en limpio. Algo parecido ocurrió con Vinicius, que por momentos me recordó a Drenthe, aunque hiciera un gol -algo tortuoso e inmerecido- y ante todo fuese capaz de internarse con gran estilo más de una vez, entre ellas la concluida en asistencia.

Ambos tienen potencia y ganas -se diría que el brasileño más variedad de recursos-, sin perjuicio de andar lejos todavía de quien decide serenamente, y puede ejecutar con frialdad. De ahí embriagarse con los propios logros, y tras un gran regate o control perderla de manera infantil, porque egos imperiosos tienden a sabotear sus ansias de reconocimiento, como una pescadilla que se muerde la cola en vez de cazar. Madurar depende siempre de que merme la autoimportancia, disfraz a su vez de inseguridades, y se diría que en este orden de cosas el carácter es el destino. Solo quien sea capaz de adaptar su yo al nosotros logrará escalar hasta cima.

Por su parte, Isco y Asensio dieron un curso avanzado de madurez, porque son jugadores espléndidos cuando se enchufan, y en vano intentaremos jerarquizar sus cuatro dianas, cada cual más destacada por esto o lo otro. Muy buena también me pareció la aportación de Llorente y Valverde, y prometedora la de Vallejo, tras tanta inactividad. Solari está poniendo de relieve lo profundo de su plantilla, y me sorprendió la combinación de electricidad y criterio exhibida por Fran García, un perfecto desconocido que emula la pinta excelente de otro novel como Reguilón. Lo mismo cabe decir del central Sánchez, una torre de tío con finura suficiente para marcar el gol más difícil de la tarde. Chavales con esas facultades muestran hasta qué punto las cosas se hacen con rigor en la esfera de juveniles, y qué alto anda el listón para jugar en primera.

También sabemos que todos los mencionados deberán saltar a estrellas, como corresponde a un equipo tan condenadamente exigente. Fuerza es lo mínimo, clase lo imprescindible, pero antes y después todo pende del carácter. Ya lo decía Heráclito.

Escritor de una veintena de obras de referencia, como Historia General de las Drogas, Caos y Orden o Los Enemigos del Comercio. Su hijo Jorge administra sus RRSS. @aescohotado

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