Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Cristiano fue y será el Madrid (pero no lo es)

Cristiano fue y será el Madrid (pero no lo es)

Escrito por: Jesús Bengoechea11 abril, 2019
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

He observado con alguna perplejidad cómo muchos madridistas ansían con verdadero fervor que la Juve gane la Champions. La perplejidad no es desaprobación pero a veces se le parece. Entiendo que son madridistas que, en ausencia del Madrid en los Cuartos, apuntan en sus preferencias a aquel equipo “vivo” en la presente ronda que alberga al más eximio exmadridista. Yo no lo comprendo. Lo respeto y lo acepto en tanto en cuanto pueden respetarse y entenderse cosas que no se asimilan, con lo cual a lo mejor lo respeto pero no lo acepto, si tal cosa es posible.

A través de las redes sociales, así como del grupo de WhatsApp de La Galerna, me llegan sus razones, que no es que sean pasmosas, pero sí desconcertantes. Para ellos, se diría que el pulso Messi-Cristiano, por ejemplo, sigue vigente. Y claro que sigue vigente, es solo que el Real Madrid, por desgracia, ya no tiene absolutamente nada que ver en el mismo. Por supuesto que deseo que, en un eventual enfrentamiento Juve-Barça, se impongan los transalpinos, pero hasta ahí llega mi favoritismo proJuve.

Solo quien tenga interés en arrojar puñados de sal sobre la herida abierta de la marcha de Cristiano puede desear que se alce con la Orejona. Además, si se hace con ella igualará a Gento en número de Copas de Europa pero, a diferencia del mítico D. Paco, lo hará vistiendo tres camisetas distintas. Un triunfo de ese calado con la camiseta de la Vechia Signora desvincula un poco más, para la posteridad, la gloria de Cristiano de la gloria del Real Madrid. No sé bajo qué criterio puede un madridista desear esa relativa desvinculación.

No ha faltado entre mis compañeros galernautas quien ha comparado a Cristiano con Di Stéfano. En términos históricos, la mastodóntica aportación de ambos a la Historia del club es similar, pero nada tienen que ver las circunstancias de su marcha. Di Stéfano se va por un cabreo mayestático con Bernabéu, motivado por su orgullo indomable, y el mítico D. Alfredo se marcha a un club con aspiraciones más humildes, como era el Español. El cabreo de Cristiano con Florentino es en cambio de carácter exclusivamente pecuniario (lo cual es respetable, pero no veo cómo debe acarrear un apoyo a su persona por parte del madridismo una vez ha zarpado), y se va a un competidor directo en la escena europea como es el club turinés. Así, entiendo mejor las simpatías que aquel Español de Di Stéfano pudiera suscitar en los madridistas de la época que la inclinación projuventina de tanto madridista actual.

 

Cristiano, por lo demás, desde su partida, no se ha destacado precisamente por ensayar guiños de simpatía y reconciliación con la masa social madridista. Más bien al contrario, con aquellas declaraciones laudatorias para con el carácter “familiar” de la Juve, se supone que a diferencia del Madrid. Por importante que haya sido en nuestra Historia, no veo en virtud de qué papanatismo debemos, a día de hoy, brindar nuestro apoyo a quien no nos dedica señal de cariño alguna. Comparar la actitud de Cristiano con la de otros madridistas que ya nos dejaron (como por ejemplo Doncic, que no se cansa de dejar constancia en las redes sociales de su corazón tan blanco) es exponerse a un contraste elocuente.

Como seguidor del Real Madrid (siempre desde esa condición y solo desde ella), he querido mucho a Cristiano, hasta el punto de perdonarle muchas de sus faltas, hasta el punto de hurgar muchas veces en mis bolsillos en busca de razones para defenderle. Este sentimiento se propaga hacia el pasado desde el día de su llegada al de su marcha. Sé que en el futuro, cuando se retire, volveré a quererle y defenderle, porque es patrimonio destacadísimo de la Historia del Madrid y pilar básico de una de sus eras más doradas. Mi amor por Cristiano es pasado y futuro. Pero no presente.

Mi amor por Cristiano no es presente porque ha sido Cristiano (no yo) quien ha abierto un paréntesis en su relación sentimental con el madridismo. Por una respetable cuestión económica, se ha ido a un rival directo (o le hemos dejado ir, pero ésa es otra historia). Mientras dure ese paréntesis, yo le deseo un triunfo somero en su competición local, la italiana, pero no en la nuestra, que es la Copa de Europa. Salvo que juegue contra el Barça. Extenderme en estas obviedades comienza a abochornarme.

Cristiano fue y será siempre grandioso, pero no lo es ahora mismo. No para mí. Fue y será el Madrid, pero no lo es en el presente. No, al menos, hasta que se cierre el paréntesis que su codicia ha decidido abrir.