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¿Cómo ficha actualmente el Real Madrid?

¿Cómo ficha actualmente el Real Madrid?

Escrito por: Angel Ruiz30 abril, 2019
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Vivimos en una sociedad acostumbrada a vivir en el alambre de lo incierto, exigida a diario por la inmediatez y los constantes impactos de las redes sociales. Respetar los tiempos naturales de las cosas, así como sus ciclos y procesos, parecen una costumbre de tiempos pasados. Es sencillo encontrar ejemplos en terrenos tan diferentes como la Política (el choque entre el horizonte temporal de un partido y el interés del Estado), y la Justicia (los tiempos del juez que debe dictar sentencia ante los del impaciente ciudadano de a pie). Piensen en el deporte, por ejemplo, y la dificultad de compatibilizar el análisis sereno sobre la salud de una institución, con la avidez de un aficionado cuyos ejes mentales son la catarsis, la reconstrucción, y el irracional deseo de percibir constantemente el embriagador aroma a nuevo. Viajemos hasta el Real Madrid, como supongo esperan. El origen de este artículo surge de una pregunta casi imposible de responder desde fuera del Club, que pone en el centro las tensiones entre la reflexión y el impulso, y que hace correr a diario ríos de tinta y tipografías. ¿Cómo ficha actualmente el Real Madrid?

De entrada, creo que es imposible entender el Real Madrid contemporáneo sin acercarnos a una figura tan necesaria como mancillada por los tiempos actuales. Hablo del aprendiz. O, mejor dicho, hablo del Madrid de los aprendices. Para responder a la pregunta que nos ocupa, he elegido una muestra que abarca desde la temporada 2013/14 (primer año de Carlo Ancelotti) hasta la actual. La primera búsqueda, difícil y necesaria, versa sobre el eje vertebrador de la estrategia. Me aventuro a decir que podemos hallarlo en el estricto respeto a un ciclo de maduración que se divide en tres fases:

 

-Detección de talento en edad temprana

-Gestión preferente de su maduración mediante cesión o traspaso con opción de recompra

-Incorporación definitiva al primer equipo o descarte.

 

Jugadores como Marco Asensio, Jesús Vallejo, Federico Valverde, Casemiro o Carvajal han sido claros ejemplos de dicha estrategia. Todos ellos han sido aprendices, acumulando formación y experiencia lejos del Santiago Bernabéu, y luchando por el privilegio de volver al Real Madrid con honores. Piensen en las próximas temporadas, y el papel que pueden llegar a tener los Lunin, Theo, Achraf, Ødegaard o Rodrygo. Esto sería impensable sin una estrategia que prioriza al jugador del futuro sobre el del presente, y que, de no existir, obligaría al Club a una exigencia enorme -especialmente desde el punto de vista económico- cada verano.

 

 

Sigamos con el análisis de estos seis años, y extraigamos dos datos muy relevantes:

1) El 74% de las incorporaciones que ha habido en la primera plantilla[1] son jugadores con una edad igual o inferior a los 23 años

2) El 48% del total de operaciones se puede resumir en tres perfiles: recompra, recuperación tras cesión, o incorporación desde el Castilla.

Si vamos más allá, veremos un refuerzo de la estrategia con el paso de los años. Sólo centrándonos en las dos temporadas completas en las que Zidane ha sido el entrenador del Real Madrid, veremos que el 90% de las incorporaciones al primer equipo han sido jugadores sub23, y que el 80% de las operaciones acometidas corresponden a uno de los tres perfiles ya comentados.

Estos datos revelan la existencia de un plan director. A diferencia de muchos de sus rivales, el Real Madrid ha priorizado dicho plan sobre la gestión de las necesidades inmediatas. A modo de ejemplo, y ante una hipotética necesidad de reforzar el lateral izquierdo, podemos intuir que el punto de partida no parece ser la secuencia “necesitamos reforzar este puesto, hagamos una lista de 3 o 5 nombres consolidados, y movámonos en base a ella”. Las decisiones tomadas parecen partir de un horizonte más amplio y complejo. Podemos decir que, al menos hasta ahora, no se ha fichado en clave de “tener hoy el mejor equipo posible, agotando todas las opciones que ofrece el mercado”, sino de “tener una bolsa constante y dinámica de alternativas”. El ejemplo más reciente es la adquisición de jugadores como Brahim, Lunin, Vinicius o Rodrygo, en un contexto en que la pérdida de competitividad de la plantilla planeaba de forma cada vez más amenazante. Hoy en día, el Madrid basa gran parte de su estrategia en la gestión de una bolsa de jugadores jóvenes, en fase de maduración, y siempre susceptibles de incorporación. Podemos validar esta conclusión teniendo en cuenta que las incorporaciones del Real Madrid en las últimas tres temporadas se nutren principalmente de esa bolsa de oportunidades [2], llegando a porcentajes tan contundentes como el 75% que representaron en la temporada 16/17.

 

 

Da la sensación, asimismo, que el Real Madrid no ha dado por amortizado al bloque actual. Al menos, hasta la presente temporada. Desde el Club parece haberse dado un enfoque muy distinto al del aficionado medio, que lleva entre uno y dos años dando por finiquitada la vida útil de la actual plantilla. Esto conecta decisivamente con otra evidencia. El Real Madrid lleva tiempo anticipando un mercado de complejidad creciente, en el que las piezas más importantes tienden a una rotación mínima, y en el que la principal batalla se seguirá librando por los jóvenes talentos. Ello ha sido y va a ser decisivo en la gestión de los cambios de ciclo que van a afrontar los mejores equipos de Europa. Como muestra, un botón. La próxima temporada aún no ha comenzado, pero ya sabemos dónde jugarán piezas tan cotizadas como Militao, De Jong o Pulisic.

En resumen, podemos concluir que el principal eje sobre el que se mueve la actual estrategia de fichajes del Real Madrid es la detección, incorporación y gestión de talento joven. También podemos afirmar sin ambages que dicha estrategia ha ido ganando peso año tras año, y que hoy por hoy está plenamente vigente. En el radar del Real Madrid podrían estar perfectamente Lunin, Hermoso, Theo, Achraf, Ødegaard, Febas, Óscar, Rodrygo, Raúl de Tomás o Borja Mayoral. Y aunque es evidente que gran parte de estos prospects no van a formar parte de la plantilla del Real Madrid la próxima temporada, es indudable que encajan en el plan director trazado por el Club en cuanto a planificación deportiva, y que parece razonable pensar que vamos a seguir viendo movimientos en esa línea. Paralelamente, da la sensación de que el Madrid se está especializando en la explotación de un nuevo nicho de mercado, mediante el control de jugadores cuyo fin de contrato se produce a 1 año vista. Ello permite un mayor poder de negociación con el Club vendedor (hoy te ofrezco tanto, mañana me lo llevo por nada) y la aparición de interesantes oportunidades de mercado. Kroos y Courtois fueron fruto de dicha estrategia. Hazard o Eriksen podrían ser los siguientes.

Suenan campañas de cambio de ciclo, e intuyo que no podremos entender la gestión de este sin leer cómo se ha movido el Club durante los últimos años. Las futuras plantillas seguirán nutriéndose decisivamente de esas bolsas de oportunidades que el Madrid genera cada año, aunque en el interín puede haber temporadas, como la que está a punto de terminar, que exijan complementar la estrategia con la incorporación de jugadores importantes. Sea como fuere, creo que podemos hablar de algo que muchos echaban de menos años atrás. Algo que suele anhelarse, pero que pasa desapercibido cuando por fin existe. Algo llamado proyecto.

 

[1] Se ha decidido excluir del análisis a los porteros incorporados desde el Castilla, así como a aquellos jugadores (Lunin, Ødegaard) que aún no han formado parte del primer equipo durante al menos una temporada.

[2] Incorporación tras terminar cesión, recompra o ascenso interno desde el Castilla