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Cierre del mercado o cómo alterar la competición de forma sibilina

Cierre del mercado o cómo alterar la competición de forma sibilina

Escrito por: Israel G. Montejo30 agosto, 2019
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Este lunes 2 de septiembre se cierra el mercado de fichajes en España. En ese momento, se habrán disputado ya tres jornadas de Liga. Nueve puntos en liza. Ni más ni menos.

No es una cuestión menor. El balón comenzó a rodar de forma oficial en España el fin de semana del 16 al 18 de agosto y lo hizo con un buen número de equipos con sus plantillas aún sin cerrar y en el caso de los clubes más grandes de nuestro fútbol, enfrascados en culebrones interminables sobre la contratación de tal o cual jugador. Es decir, los equipos que los aficionados al fútbol en España han podido ver en este inicio de temporada, tanto en Primera como en Segunda División, pueden no parecerse a los que verán a partir del martes 3 de septiembre. Y esa circunstancia tiene sus consecuencias.

No vamos a hablar ya de respeto al aficionado, figura romántica a la que cada vez le quedan menos aristas donde agarrarse y que hace tan sólo unos años era el centro de la acción de los clubes. En los tiempos que corren, es evidente que eso ya no sucede. Es, en el mejor de los casos, la incógnita menos relevante de una ecuación donde mandan televisiones, grandes patrocinadores, empresas y agentes. El problema, considerando al aficionado de forma irónica como el menor de ellos, es que mantener abierto el mercado de fichajes con la Liga en marcha es una forma sibilina de alterar la competición. Se puede dar el caso, y de hecho es más que posible que se dé, que un futbolista dispute las tres primeras jornadas de Liga con un club y la cuarta vista la camiseta de otro equipo y que, además, rizando el rizo, se enfrente al club que le ha alineado durante los tres primeros partidos.

Esa es una. Otra puede ser que un jugador vista la camiseta de un equipo los tres primeros partidos y en ellos se enfrente al club que le va a contratar a partir de la cuarta jornada. O una más – y esta nos suena a los madridistas- que un posible fichaje bomba distraiga la atención de club, hinchas y medios de comunicación durante más de un mes y con la Liga en juego, manteniendo a jugadores afectados por la posible llegada del crack en cuestión a medio gas no sea que vayan a lesionarse y no puedan ‘volar’ a un destino más acorde con sus objetivos personales. O una más: que un equipo con la plantilla supuestamente cerrada, vea como a última hora le arrebatan un futbolista clave sin posibilidad de reacción y, por tanto, el equipo quede considerablemente mermado en su potencial. Los casos pueden llegar a ser infinitos. Un auténtico circo, con el máximo respeto al noble arte circense.

Lo cierto es que no estamos planteando sucesos dignos de Cuarto Milenio sino de cosas que pueden pasar cuando el plazo para fichar jugadores está abierto con la competición en marcha. Para arreglar el desaguisado, bastaría con haber cerrado el mercado, en el caso de esta temporada, en la noche del jueves 15 de agosto (tal y como hizo la Premier League cuya ventana cerró el día previo al comienzo de la primera jornada: el 8 de agosto). Supongo que si los directores deportivos, agentes y demás actores que forman parte del espectáculo están avisados de que el mercado se cierra el día antes de empezar la competición, todos tendrán listas para ese momento sus plantillas. Ganaríamos todos, pero sobre todo la competición como tal, que comenzaría con todos sabiendo quién es quién y con todas las cartas encima de la mesa. En la situación actual de río revuelto, gana quien juega mejor la última baza. Un ejercicio de tahúres que beneficia a unos pocos y que nadie parece querer remediar.

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