Las mejores firmas madridistas del planeta

Cuando uno se mete en un callejón sin salida, tiene que escapar de él sin ayuda de nadie. Por ello rechacé el cable que me tiró Jesús Bengoechea en la presentación de ‘Fondo blanco’ cuando, ante la sorpresa de los allí convocados, pronuncié: “No pasa nada si se acaba el fútbol en unos años”. Jesús, siempre con su actitud paternal, intentó sacarme del lío: “¿Lo piensas de verdad?”. Pude aprovechar su flotador en mitad de la inmensidad de mi sentencia y confesar que quizás había ido demasiado lejos, que había sido una exageración propia de la intensidad del momento, pero decidí seguir nadando mar adentro hasta que tuviera fuerzas. Y aquí quiero seguir dando brazadas.

La frase fue pronunciada mientras reflexionábamos sobre el futuro del fútbol ante la falta de interés en el juego de las nuevas generaciones, víctimas y/o beneficiarios de miles de estímulos al alcance del dedo. Se habló de la Superliga y de buscar fórmulas más atractivas en las retransmisiones televisivas para engatusar a los jóvenes. Y ahí llegó una idea que me arrolló sin tiempo para contrastarla conmigo mismo: “No pasa nada si se acaba el fútbol en unos años”. Ante la oportunidad de Jesús para que reculara, abundé que el fútbol tiene un siglo y medio de vida, la mitad aproximadamente como deporte de masas, y que, si acaba desapareciendo por el desinterés de las próximas generaciones, será porque su tiempo se ha agotado como acabó para otros entretenimientos del pasado. Vivimos en el país de los toros, y seguramente los aficionados a la tauromaquía no podrían imaginar hace un siglo que dejaría de ser un espectáculo de masas.

“No pasa nada si se acaba el fútbol en unos años”. Si acaba desapareciendo por el desinterés de las próximas generaciones, será porque su tiempo se ha agotado como acabó para otros entretenimientos del pasado

El fútbol, en la actualidad, lo sigue siendo, a pesar de la enfermedad que padece. Es un deporte que permite ser aficionado sin ver los partidos, escuchándolos en la radio si acaso, consultando los resúmenes e informándose a través de las tertulias. Me atrevería a decir que la mayoría de los que se autodenominan aficionados, la mayoría de los que mantienen conversaciones sobre fútbol en el trabajo, en el bar o en el gimnasio, no ven los partidos. Incluso los que lo ponen en la tele acaban bajando la mirada a su móvil para, en el mejor de los casos, es decir, en el más relacionado con el juego que están observando, leer en Twitter cómo otros están interpretando el partido. En un mundo con tantos estímulos ociosos, cuesta mantener la atención en un juego que puede resumir 90 minutos en 90 segundos.

Recordatorio de una asamblea

Ayer, tras la intervención de Florentino Pérez en la asamblea, Guille Ortiz compartió en Twitter un fragmento de un texto del periodista estadounidense David Halberstam, fallecido en 2007, en el que analizaba que los problemas del fútbol son las propias reglas, que benefician la labor defensiva por encima de la ofensiva, lo cual minimiza la acción creativa de los jugadores artistas. Quizás convendría plantear reformas al propio juego y no, o no solo, al modelo de competición (esto daría para otro artículo), que sería como poner neumáticos nuevos a un coche con el motor gripado.

Quizás convendría plantear reformas al propio juego y no, o no solo, al modelo de competición (esto daría para otro artículo), que sería como poner neumáticos nuevos a un coche con el motor gripado

El fútbol necesita ser más atractivo para ojos acostumbrados a deslizar su dedo al modo de emperadores romanos si no los cautivan en tres segundos. Si no lo consigue, en unos años (¿diez? ¿veinte? ¿treinta?), habrá que admitir que el fútbol es un espectáculo del pasado que disfrutaron varias generaciones, felicitarnos por haber sido unos testigos privilegiados y recurrir a lo que dijo Valdano en el documental ‘La leyenda blanca’, pues las palabras sobrevivirán al balón: “Creo más en la eternidad del Real Madrid que en la eternidad del fútbol”. Ya me dirán si con este comodín retórico he salido del callejón.

 

Getty Images.

Hablemos de Amancio

El Madrid siempre te da salida. Si llega la petardá, y llegó, ofrece argumentos para la distracción y esas cosas. Era el finde perfecto. Arranque en la asamblea, videos lacrimógenos, copas a mansalva, el estadio, la cosa de la Superliga…

En el primer toro, orejas y rabo. Y seguía. Un equipo volvía al Bernabéu y el otro, al Wizink. El  ambientillo era perfecto… y de pronto fue el Castilla y le metieron cuatro en Alcorcón —no es el primero, les suena, ¿eh?, en Alcorcón, cuatro— y luego Osasuna se llevó un punto del Bernabéu. Ya lo hizo el pasado curso. Hay equipos que se acostumbran. Recuerden que el Betis se presentó y la última vez que había perdido chez blanca jugaban Rogelio y Demetrio. El Madrid ganaba Champions como churros, pero no al Betis. Estaría bien que Osasuna puntuara nueve años seguidos y el Madrid ganara otras cinco orejonas, ¿verdad?

Amancio. Delantero integral. Extremo, interior. Creaba y definía. Pase o gol. Personalidad, talento, liderazgo. Pegamento entre el Madrid que se iba, el de Alfredo, y el que llegaba: el Ye-yé. Gol en La Sexta. Y en Antena 3 y La 1

Amancio hizo el saque de honor y fue aclamado, como por la mañana, para saludar su nombramiento, Presidente de Honor del Real Madrid. Cargo único en el mundo. Como único fue él, gallego y sabio. Créanme los jóvenes: se habla de que si el mejor futbolista español de siempre fue éste o aquél. Difícil consenso. Yo, y Guardiola, ¡jajaja!, decimos que Raúl. Los hay que Iniesta… Los más abuelos recuerdan a Luisito Suárez. Sí, créanme, con ellos está Amancio, ¡qué fenómeno!

Delantero integral. Extremo, interior. Creaba y definía. Pase o gol. Personalidad, talento, liderazgo. Pegamento entre el Madrid que se iba, el de Alfredo, y el que llegaba: el Ye-yé. Gol en La Sexta. Y en Antena 3 y La 1. Metió goles en todas partes, jugó siempre como los ángeles. Fue un mago y sigue siendo lo de siempre, buena gente. El Madrid ha tenido pues tres presidentes honorarios: Di Stéfano, Gento y Amancio ahora. Da pereza hablar del partido de Liga, ¿eh? Felicidades, genio.

Pero de lo de ayer algo habrá que decir, claro. Petardá de un Madrid espeso que malogró incluso un penalti. Sergio Herrera le paró dos Benzema en siete minutos el curso pasado y esta vez desvió la pelota al larguero con la mirada. Hay días que no estás y ayer no estuvo ni el gran Monsieur ni el Madrid. Estas cosas pasan.

Benzema fallo penalti Osasuna

No se me azoren con Haaland, porfa.

Total, que el baloncesto y las chicas, 0-3 en Bilbao, evitaron que octubre empezara de tal manera que obligara al Rey a pronunciar otro discurso en 3 de octubre llamando al orden, las buenas costumbres, todo eso.

Esta vez sí jugó mal el Madrid. Y no, no se me azoren con Haaland, porfa. Y es curioso. Una vez sí jugó mal y lo que leí y escuché fue que si el virus FIFA, que si la mala confianza, que si poco interés y fuego. No se dejen engañar: al fútbol se juega bien o mal y el Madrid, ayer, jugó mal. Y su rival, bien. Es fácil. A menudo sucede que, si juntas ambas cosas, empate y listo.

No se dejen engañar: al fútbol se juega bien o mal y el Madrid, ayer, jugó mal. Y su rival, bien. Es fácil. A menudo sucede que si juntas ambas cosas, empate y listo

No se me azoren con Haaland, porfa.

Sobre lo de Florentino y la Superliga, y puesto que firmo todo lo dicho en La Galerna, sólo un apuntito. Ha quedado como momento estelar lo de Nadal y Federer, las veces que se han enfrentado. Hojarasca. Lo fundamental ha pasado de puntillas. Florentino acierta cuando dice que el fútbol está malito. La realidad es la que es y los números, tozudos.

Florentino asamblea socios

Poca bola le han dado a esto, lo mollar. Para resumir: en España vamos a vivir diez meses —ya van tres— con una sola gran incógnita. Si la Liga la ganará el Madrid o el Barcelona. En Francia y Alemania es más sencillo. PSG y Bayern. Y si la pierden tras haber ganado ocho o diez, el próximo curso recuperarán el ritmo. Italia es una cosita. Sano aquí el torneo llamado Premier. Una Liga de verdad, en todos los aspectos, entre las cinco principales. Miau.

Sobre los torneos europeos, Cruyff lo dejó dicho: “los bueno empieza en cuartos”. ¿Ustedes saben cuándo se juega la Conference? ¿Se llenan los estadios en la Europa League? Lo último que recuerdo al respecto fue el Camp Nou la noche del Eintracht. De alemanes, digo.

Lo fundamental ha pasado de puntillas. Florentino acierta cuando dice que el fútbol está malito. La realidad es la que es y los números, tozudos

Que la cosa da para pensarlo es evidente. Tiene tela, por supuesto. Como todo gran cambio. Y además lo quiere el Madrid. Es una tara importante. Dios y el Tribunal de Luxemburgo dirán, pero no pueden discutirse la realidad y los números, tan tozudos. El fútbol no va bien. Ustedes verán…

¿Haaland? Un monstruo. Pero este no era el año para traerlo al Madrid. No se me azoren. Serenidad.

 

Getty Images.

Buenos días. Vaya por delante la expresión de nuestro horror y nuestras más sentidas condolencias por la tragedia acaecida en Indonesia. A los aficionados al fútbol que ya peinamos alguna cana este espanto nos retrotrae a las grandes catástrofes de estadio de los ochenta, como la de Heysel, cuando murieron 39 aficionados italianos en una avalancha. Sucedió antes de la final de la Copa de Europa entre la Juventus y el Liverpool e, inconcebiblemente, el partido se disputó. Ganó la Juve merced a un penalti inexistente y a todo el mundo le pareció bien. Fue macabro. El fútbol, a veces, no tiene corazón.

Aquí son más de 39. Más de 120 son las últimas estimaciones. La catástrofe es estremecedora y no es de extrañar que hoy todos los diarios deportivos españoles dividan sus portadas entre la actualidad futbolera (ya os lo contó ayer Ramón Álvarez de Mon: caraja mayúscula del Madrid a la vuelta del parón que no dio para doblegar a un Osasuna mucho más fresco) y el espanto asiático que nos ha zarandeado. Es lógico, aunque la estética de todas y cada una de esas primeras planas deje mucho que desear y de todas ellas emane un tufillo salomónico del que a pesar de todo cuesta culpar a sus directores porque ¿cómo hacerlo?

En fin. Estas son las cuatro portadas del día.

Portada Marca Portada As Portada Mundo Deportivo Portada Sport

Del Madrid ya lo sabéis todo si leísteis a Ramón o a Alejandro de León. Otros análisis seguirán en esta vuestra página. El bajón de juego y de moral (al menos, esta última, para los aficionados) es considerable. Ningún futbolista del Madrid jugó realmente bien, todo hace indicar que a consecuencia del parón. Algunos jugadores parecían estar molidos ya desde el principio del choque, y decisiones de Ancelotti como quitar a Kroos cuando estaba siendo el mejor no contribuyeron a mejorar la cosa. Ceballos desaprovechó una ocasión para reivindicarse y Tchouaméni dio un paso atrás en su camino al estrellato que todos confiamos le espera. Benzema está en baja forma y marró un penalti. Vini y Rodrygo solo inquietaron a ráfagas. Rüdiger hizo un buen partido en general pero pudo hacer más en el gol de Osasuna y Mendy, que es un defensa colosal, rechina un poco cuando el partido demanda mayor intervención ofensiva por su banda (de hecho, Alaba finalizó el encuentro como lateral izquierdo a modo de prueba de esta realidad). Camavinga añadió frescura al salir desde el banquillo pero no fue suficiente ante un meritorio equipo pamplonica.

Aunque parece cundir un extraño pánico en las redes sociales (Twitter Madrid es siempre un hervidero donde se usa vinagre por aceite), no parece que un mal partido deba encender más alarmas de las estrictamente necesarias. Hay ajustes que deben hacerse, y es de esperar que el aterrizaje completo de los jugadores (físico y mental) tras sus periplos con sus selecciones termine de asentar la normalidad.

En todo caso, hay por delante un calendario que nos hará salir de dudas, y que se antoja esencial para llegar al mundial de los 6.500 esclavos muertos en las mejores condiciones competitivas posibles. Ocho partidos en lo que queda de mes, con momentos decisivos ya en el primer tramo del maratón. Ganando en Getafe y después el Clásico habremos dado un golpe moral a la Liga. Entre medias, vencer en los dos choques de Champions frente a Shakhtar nos dejaría clasificados para Octavos de Champions en octubre.

Por lo demás, alguna de las portadas hace alusión a la frase del día de ayer, la que pronunció Florentino Pérez en la Asamblea que aquí os glosó Jesús Bengoechea. “Igual hay que recordar al presidente de la ECA (Al-Khelaifi) quién es el Real Madrid”. Lo mismo dijo Florentino en relación a Ceferin en la anterior asamblea. “Igual hay que recordar al presidente de la UEFA quién es el Real Madrid”. Visto el histerismo con que Twitter Madrid ha encajado un simple empate (alguna vez tenía que suceder) que mantiene al equipo colíder en la Liga y cabe achacar al maldito parón en gran medida, igual hay que recordar al madridismo quién es el Real Madrid.

 

Pasad un buen día.

Queridos todos, vengo del futuro. Bajo mi brazo no traigo una botella de lejía, pues las cosas blancas que valen la pena resisten el amarilleo inherente al paso del tiempo, así como cualquier intento del milpesetas de turno de mancillarla con sus manos pringosas de roña. Tampoco traigo, como el alienígena que buscaba a su compañero Gurb, una garrafa de cinco litros de vino de mesa el Pentateuco. Traigo información, y lo que viene ahora os sorprenderá de verdad: vosotros me acompañáis. Todos los que vimos el partido Real Madrid – Osasuna nos asomamos al futuro y vimos lo que nos vamos a encontrar a partir del mes de diciembre. Vamos a ver más de dos tercios de los jugadores del primer equipo completamente agotados. Vamos a ver que dos terceras partes de la plantilla están exhaustos por haberse tenido que ir a jugar un mundial siniestro y corrupto, desgaste este que, oh, sorpresa, adivinad quién paga. Efectivamente, los tontos de siempre: los clubes, en nuestro caso, el Real Madrid. No es sólo la disposición de activos del club por parte de un tercero que los deteriora, que ya sería suficiente para denostar el mil veces maldito fútbol de selecciones, sino que nos deja huérfanos de lo que realmente importa.

Los que vimos el partido Real Madrid – Osasuna vimos lo que nos vamos a encontrar a partir del mes de diciembre. Vamos a ver que dos terceras partes de la plantilla están exhaustos por haberse tenido que ir a jugar un mundial siniestro y corrupto, desgaste este que, oh, sorpresa, adivinad quién paga

En diciembre, víspera de Navidad, mes de intercontinentales y/o mundialitos contra exóticas escuadras, desplazado a febrero este año, sinónimo de fichajes que van desde Savio o Marcelo hasta Gravesen, Cassano, Lucas Silva o Faubert, goles de aguanís al Vasco da Gama, Ronaldidades al Olimpia de Asunción, hat tricks de Cristiano o Bale o, incluso, genialidades de Anelka contra el Palmeiras, vamos a encontrarnos con la selección de Luis Enrique, el mejor humorista sieso desde que nos falta el gran Eugenio, jugando contra Alemania, Costa Rica y una Japón muy mermada desde la prematura retirada de Julian Ross. Gracias a Odín, no parece demasiado previsible la presencia de ningún madridista en esa selección del asturiano. Mientras tanto, Francia, liderada por Benzema, que se escribe con B de Balón de Oro, y soportada por nuestros pilares de ébano Tchouaméni, Mendy y Camavinga, se enfrentará a otros países que no vienen al caso, pero que supongo no distarán mucho de Syldavia, Freedonia y la revelación del torneo, el siempre animoso equipo dothraki.

Alaba rezando

Por culpa de semejantes duelos, los jugadores madridistas llegarán, en el mejor de los casos, agotados. En el escenario más pesimista, llegarán lesionados, pero es que, aunque vinieran intactos, atentos a los que tendrán que afrontar: en enero, la Supercopa de GeriRubi nos hará volver a Oriente poco después de que lo hagan los Reyes Magos, mientras que entre semana habrá que jugar la copa del Rey. En febrero, el mundialito de clubes antes referido, y al que tenemos acceso por ganar la Catorcena, también nos llevará a quién sabe dónde, pero también hay octavos de final de Champions League. Halagüeño, ¿verdad?

¿Qué pasaría si el Madrid subiera el sueldo a los jugadores que renuncian a sus selecciones?

Lo visto anoche ante el Osasuna, es decir, un equipo con una sustancial parte de sus jugadores bastante agotados enfrentándose siempre a rivales extramotivados a los que les va la temporada en ese partido, va a ser la reinvención del chiste del fantasma de las bragas rotas al lado de lo que nos vamos a encontrar a la vuelta del mundial sangriento, corrupto y repugnante. Con estos bueyes nos toca arar, queridos míos.

Concluyo dejando una pregunta que puede parecer una boutade: ¿qué pasaría si el Madrid subiera el sueldo a los jugadores que renuncian a sus selecciones?

 

Getty Images.

9 de 10 y Benzema en plan gato. Tiró el penalti con el cuerpo hacia atrás, como las faltas. Sabes que tiene que pasar en cualquier momento, pero cuando pasa te da rabia. No hubo manera de “rematar” al Osasuna más vistoso que vi jamás en el Bernabéu.

COSAS NEGATIVAS:

La realidad es que Benzema no está y que el único que en defensa aguanta el nivel del año pasado es Carvajal, aunque sea muy criticado. Jamás le vi centrar mejor que a sus 30.

¿El resto? El resto regular, salvo Camavinga que hizo todo lo que pudo en el tiempo que estuvo y que sacarle en el minuto 60 cada día funciona mejor. Luego volveré sobre él.

De Vinicius y Rodrygo cabe decir que no estuvieron TOP, como diría Mou, pero que cada día parece que están más cerca de marcar o de asistir en cada jugada. Conste que no sé si es cuestión de “feeling” o es que las estadísticas de los últimos 20 partidos que han jugado de blanco son arrolladoras. Se lo dejo a Mr. Chip, que ya es tarde.

Por último, me da pena decirlo porque juzgaré a dos que juegan poco. Ceballos sería suplente en el Betis, aunque sea muy juicioso en los entrenamientos y a Carletto le parta el corazón y Lunin canta un poco por alto. Ambos llevan menos de 500 minutos en 2 años pero, puff, creo que estoy en lo cierto.

Camavinga frente a Osasuna

COSAS POSITIVAS:

Solo Camavinga. No sé si este tío terminará jugando 700 partidos en el Madrid, si será leyenda o qué pasará con él, pero con 19 años ya sabe hacer todo lo que requiere su posición. Pierde algún balón, ok, tampoco pasa nada, ¿no?

El tipo defiende bien, mete muy bien la pierna, es físico, salta, sube, baja, regatea, chuta y encima tiene pinta de ser un tío cojonudo que acepta salir en el 60, aunque secretamente sabe que es mejor que cualquier centrocampista del Madrid, salvo Kroos y Modric. Veremos cuánto dura esa sonrisa.

 

Getty Images.

Arbitró Guillermo Cuadra Fernández del Comité Balear. En el VAR estuvo Estrada Fernández.

El del descalzaperros del Pizjuán hace unos meses volvió a pitar al Madrid. ¡Qué pereza! Insufrible. Verlo dirigir es un sindiós. No pita faltas claras, no se da cuenta de los córners y no ve los penaltis cristalinos.

En los primeros minutos dejó sin señalizar varias faltas sobre Vinicius, más tarde le tocó el turno a Rodrygo. Pero la primera amarilla para el Madrid que no falte. Fue a Ceballos por pisar a Torró en el 45'. El gol madridista, pese a las protestas rojillas, fue legal, ya que Rüdiger está bastante lejos del cuero.

El segundo acto se inició con amarilla para Abde en una acción con Carvajal por lo mismo que la vio Ceballos. La jugada más polémica del partido fue el penalti a Benzema. David García no intenta jugar el balón y empuja al francés. Penalti y roja. Menos mal que Estrada Fernández estuvo al quite porque si es por el colegiado madrileño... Además, Kike García vio la amarilla por protestar. En el 82', se anuló un gol a Benzema por, según las líneas del VAR, fuera de juego por milímetros del delantero. Hay que ser muy muy creyente con este sistema.

Cuadra Fernández, CALAMITOSO e INSOPORTABLE.

Lunin: 5. Apenas tuvo trabajo y en el gol no pudo hacer nada.

Carvajal: 5. Pasó dificultades ante Abde.

Rüdiger: 5. A veces parece despistado, pero no tuvo grandes errores.

Alaba: 5,5. Acabó de lateral buscando la épica.

Mendy: 5. Impreciso en ataque.

Tchouaméni: 5. Partido algo gris. No tan exuberante como otras veces.

Kroos: 6. Buenos cambios de juego, pero al equipo le faltó ritmo para aprovecharlos.

Ceballos: 4. No jugó bien. Se le notó incómodo.

Rodrygo: 5. No estuvo al nivel de sus últimos partidos.

Vinicius: 6. Marcó un gol, pero no tuvo su mejor día.

Benzema: 4. Falló un penalti de nuevo ante Herrera. Estuvo bastante impreciso.

Militao: sin tiempo.

Mariano: sin tiempo.

Asensio: 5,5. Puso algún balón interesante.

Camavinga: 6. Le dio más energía al equipo.

Valverde: 6. Buscó situaciones de disparo, pero estuvo más lejos de la portería que en los últimos partidos.

Ancelotti: 5. Trató de reaccionar con los cambios, pero no le encontró el punto al partido.

 

Getty Images.

Cada partido después de un parón a beneficio de la UEFA o la FIFA suele derivar en problemas para los equipos que ceden a más futbolistas. Por eso no era complicado prever que no sería fácil derrotar a un Osasuna que ya empató en el Bernabéu la temporada pasada y que ha empezado la presente con la flecha para arriba.

Ancelotti dispuso algunos cambios lógicos. Rüdiger en el lugar de Militao y Ceballos en el de Modric eran los principales. Descansaba Valverde dando la banda a Rodrygo. Courtois era baja de última hora y dejaba la portería a Lunin. También se producía la vuelta de Benzema. El año pasado su ausencia habría sido un drama, pero Vinicius, Valverde y Rodrygo se han hecho mayores.

Empezó el partido con un Osasuna muy tranquilo. Tocaba y presionaba bien, aunque tampoco incomodaba al Madrid. El conjunto madridista por momentos se precipitaba en exceso y buscaba atajos hacia el gol sin mucho fundamento.

Cada partido después de un parón a beneficio de la UEFA o la FIFA suele derivar en problemas para los equipos que ceden a más futbolistas

En Osasuna Abde suponía el mayor peligro gracias a su gran capacidad de desborde. De sus botas empezaron a llegar algunas ocasiones para el conjunto visitante. La más clara fue para Nacho Vidal, pero su volea fue imprecisa.

En los últimos minutos el Madrid comenzó a apretar. Primero Vinicius hizo la del City en el Etihad. Su carrera dio paso un gran centro con el exterior y remate de volea precioso de Benzema. El balón rozó el palo. Muy poco después, en el 43, Vinicius buscó un centro cerrado con la suerte de que nadie lo tocó y se introdujo en la portería. A Vinicius le entran los goles hasta cuando no quiere. Una metáfora de su momento. Ya nada más ocurrió en una primera parte que discurrió en cuarta marcha.

Vinicius Osasuna

La segunda parte no pudo empezar peor. Kike García sorprendió con un remate de cabeza inesperado que sorprendió a Lunin. Poco después, Osasuna estuvo a punto de adelantarse tras otra ocasión. Ancelotti detectó relajación y ordenó dos cambios. Valverde y Camavinga por Tchouaméni y un desafortunado Ceballos.

Alaba tuvo una buena ocasión de falta, pero el disparo se marchó fuera. En el 60’ una buena combinación entre Benzema y Rodrygo dejó a éste último frente al portero visitante, pero en posición bastante forzada disparó muy alto.

Comenzaba a entrar la ansiedad porque el resultado no se resolvía en favor del Madrid. Ancelotti se hartó de la inoperancia ofensiva de Mendy y sacó a Militao para que Alaba subiese la banda. También salió Kroos para que jugara Asensio.

Pronto llegó una jugada que pudo ser decisiva. Penalti claro a Benzema de David García, que fue expulsado. No obstante, Benzema falló el tercero seguido ante el portero osasunista Sergio Herrera. Inexplicable.

Penalti Osasuna Benzema

Justo después Benzema marcó, pero el gol fue anulado por un ajustadísimo fuera de juego.

El Madrid atacaba ya sin freno porque el tiempo se echaba encima. Salió Mariano por Carvajal. Vinicius lo intentó, pero Herrera reaccionó bien. No estaba siendo el día.

La tuvo clarísima Mariano a centro de Valverde, pero su remate se marchó alto. También fue clarísima la de Benzema, pero seguía sin ser el día. Y así acabó un partido muy frustrante.

 

Getty Images.

Madrid, domingo 2 de octubre.  9 AM para los primeraconvocatorianos, 9:55 AM para aquellos a quienes su hijo de doce años les haya robado el móvil durante la noche, y con él el despertador. Café y croissants en el recibidor (en el pabellón de Valdebebas,  no en casa). Terreno de juego en perfectas condiciones para la práctica del asambleísmo. Sol radiante en el exterior del pabellón, en consonancia con la extrema bonanza de los tiempos.

Florentino entra en escena recabando vítores. Se le ve extremadamente relajado. Uno no gana 54 títulos (entre ellos la mejor Champions de nuestras existencias) y dirige la cuarta (?) mayor constructora del planeta para luego tener stage fright.

Florentino on fire en la Asamblea

Dentro vídeo de Luis Calles. Un problema con el sonido, rápidamente resuelto, obliga a repetir el principio. Magra ganancia para el grupo de terrorismo de baja escala Hijos de Al-Khelaïfi como resultado de su sabotaje. La frase de la mañana, por cierto, resultará ser “Igual hay que recordar al presidente de la ECA (Al-Khekaïfi) quién es el Real Madrid”. El año pasado Florentino se lo recordó a Ceferin y el resultado fue la Catorce. Voto —con más energía aún que el Sí a las cuentas— por que en cada asamblea del futuro se produzca un recordatorio de ese tipo. Imprimamos en adelante recordatorios como los de primera comunión, pero en lugar de entregarlos a los presentes muéstrese el diseño en la pantalla y envíense las octavillas a la sede social de la UEFA en gran número y mayor tocapelotismo.

La frase de la mañana, por cierto, resultará ser “Igual hay que recordar al presidente de la ECA (Al-Khekaïfi) quién es el Real Madrid”. El año pasado Florentino se lo recordó a Ceferin y el resultado fue la Catorce

En el vídeo de Luis Calles, y también en las primeras palabras de Florentino, se pasean los nombres de quienes echaremos de menos, bien porque han abandonado el Real Madrid, bien porque han abandonado todo lo que hay, valga la redundancia. El cronista se emociona recordando a Gento, a Escohotado. También se recuerda a Santana o Marías, si bien dentro de un espíritu bien distinto al de las recordatorios a Al-Khelaifi.

Recuerdo a Gento Asamblea 2022

“El fútbol está enfermo”, dice Florentino. Ojalá no haya que recordar al fútbol dentro de X años como recordamos a los difuntos. Antes de emitir su brutal alegato contra el modelo actual (“Los suscriptores de canales de pago de la Liga han caído casi un 40%, y los que siguen cada vez pagan más. Han convertido en un producto de lujo uno que debería ser popular”; “Solo hay 3 clubes de fútbol entre los 20 primeros clubes deportivos del mundo según Forbes”; “Los derechos audiovisuales de Champions + Europa League + las cinco primeras Ligas de Europa han sido superados por los de una única competición como es la NFL”), Florentino se ufana ante la extraordinaria temporada del año pasado (resultado de “la mezcla de calidad y madridismo” de la plantilla) y presume someramente de la gestión económica, que mantiene al Madrid sano mientras por ahí fuera prolifera la extrema unción.

Florentino: “El día en que quiera que ustedes pongan mi nombre a algo, ya les diré yo a qué”

Tras las palabras del presidente, se procede al turno de ruegos y preguntas, que se desarrolla ante la completa ausencia de preguntas y la casi completa de ruegos. Al único reseñable (que el Bernabéu pase a incluir el nombre del propio Florentino) el presidente se niega y suelta una perla plena de casticismo: “El día en que quiera que ustedes pongan mi nombre a algo, ya les diré yo a qué”. Más que ruegos o preguntas, como decimos, lo que abunda sobre el estrado es gente con ganas de hablar. A alguno le hará notar el respetable que el tiempo es un bien más preciado que la silla de Alaba, lo que le hará desistir.

Se procede por fin a las votaciones. El cronista vota que SÍ a absolutamente todo, a mano alzada como es sabido, y mirando a su alrededor intuye por lo que sea que no es el único.

Dado que recordar parece ser la palabra asambleística de moda, se vota a favor del nombramiento del mítico Amancio como Presidente de Honor. Qué grato es recordar a los vivos.

Amancio presidente de honor Florentino

Fotografías: realmadrid.com

Alfredo Di Stéfano es el mejor jugador de la historia del fútbol. Nunca he dudado de ello. Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión: la diferencia entre él y el resto de sus competidores (pasados, presentes y futuros) es que este sigue activo. Todos aquellos que decís que no le visteis jugar estáis equivocados, lo veis, más determinante que nunca, cada día que el Real Madrid salta a un campo de fútbol. Las remontadas del año pasado para ganar la Decimocuarta son parte de su legado, él estaba detrás de cada milagro. Esa grandeza, que Di Stéfano inculcó en este club, demuestra que sigue más vivo que nunca. Y eso, precisamente eso, el estar detrás de cada título del Real Madrid, es lo que lo convierte, sin discusión alguna, en el mejor jugador de todos los tiempos.

Este aforismo, esta categórica sentencia sobre la condición de número 1 de Di Stéfano es un calco, si la extrapolamos a los presidentes, de la de don Santiago Bernabéu, el hombre que lo contrató y lo despidió. Todos sabemos que Bernabéu no ha sido (solo) el mejor presidente del Real Madrid, ha sido, igual que Alfredo Di Stéfano en el campo, el mejor presidente de la historia del fútbol. Las pruebas, por si os interesa conocerlas y queréis establecer algún inútil debate en Twitter, están dentro del estadio, en el Museo del Club.

Di Stéfano y Bernabéu

Bernabéu y Di Stéfano. Di Stéfano y Bernabéu. Con el ganador del único Super Balón de Oro no tengo dudas (es imposible tenerlas), con el Presidente, a pesar de las líneas que acabo de escribir, empiezo a titubear. ¿Ha igualado Florentino Pérez los logros de Santiago Bernabéu? ¿Está ya, en estos momentos de la historia, a la altura de la leyenda de don Santiago?

Empecemos por los títulos. No en vano, si el Real Madrid (como afirman en un inigualable tour de force los antimadridistas) SOLO SABE GANAR, es gracias a visionarios como estos presidentes.

SANTIAGO BERNABÉU:

Arrodillaos, pecadores, estáis ante el Santo Grial del deporte. Ningún presidente se acerca a estos números: 12 Copas de Europa, 35 Ligas, 24 Copas, 4 Intercontinentales…

86 títulos en 35 años de mandato. En la RAE, enmarcando la palabra barbaridad, habría que poner todos estos trofeos y la foto de don Santiago encendiendo un puro.

Palmarés Bernabéu

FLORENTINO PÉREZ:

8 Copas de Europa, 13 Ligas, 8 Copas, 6 Mundiales de Clubes, 5 Supercopas de Europa…

54 títulos en 19 años de mandato.

Palmarés Florentino

La comparación es, si pretendemos contextualizar las épocas, muy complicada. En la etapa de Don Santiago no se disputaba ni la Intercontinental (no se hizo en las cuatro primeras ediciones de la Copa de Europa) ni la Supercopa de España ni la de Europa. Si se hubiesen celebrado, y teniendo en cuenta que el Real Madrid levantó en su mandato 47 títulos entre Ligas y Copas de Europa, es posible que Bernabéu se acercase (o superase, porque el Real Madrid tiene la buena costumbre de ganar las finales) a los 125 títulos. El palmarés de don Santiago es mayor, pero también lo son (confío que algún día se igualen) sus años de mandato: 35 a 19. Si, a pesar de las características de ambas épocas y de los diferentes torneos disputados, sacamos la media, vemos que Bernabéu consigue 2,45 títulos por temporada y Florentino Pérez 2,84.

Tampoco sabemos si Bernabéu sufrió a un Villar acusado de corrupción (¿qué ha sido de la Operación Soule?), un Nasser Al-Khelaïfi, presidente de la Asociación Europea de Clubes, un Tebas-Roures o una UEFA mirando hacia Cuenca en lugar de mirar las cuentas de los Clubes-Estado. Para igualar la comparación digamos que Florentino tampoco ha sufrido a un Franco culé, encantado de recibir condecoraciones del Barcelona, ni a un Atlético Aviación repleto de coroneles.

Locos y megalómanos

Bernabéu lo fue todo en el Real Madrid y en la historia del fútbol, desde un joven jugador que en el año 1912 colaboró en el vallado del antiguo Campo de O’Donnell, pasando por sus 35 años de mandato como presidente, hasta su declaración, a título póstumo, como decano del fútbol por la FIFA “debido a su especial repercusión, trascendencia, influencia e implicación en el desarrollo del deporte”. Tras su muerte, el presidente de la UEFA, Artemio Franchi, declaró: «no creo que haya nadie que ostente más títulos de honor por su labor en pro del fútbol que él».

Si hay algo, una característica común a Florentino Pérez y Santiago Bernabéu (además de un palmarés inigualable), es que los dos son unos visionarios

Si hay algo, una característica común a Florentino Pérez y Santiago Bernabéu (además de un palmarés inigualable), es que los dos son unos visionarios. El paralelismo entre ellos, hombres adelantados a su tiempo, siempre me ha parecido fruto de una reencarnación, una transmutación de una figura en otra, si cada vez que salta el Real Madrid a un estadio de fútbol vemos a Di Stéfano, cada vez que escuchamos a Florentino oímos la socarrona risa de Bernabéu.

La UEFA se la envaina, Florentino gana

Florentino está calcando, y yo me atrevería a decir que mejorando, todo lo que Bernabéu puso en marcha: el madridismo trascendiendo fronteras, la visión apolítica del club, los fichajes como estrategia de crecimiento, la forma de “despedir” (con mano firme) a sus emblemas, el nuevo estadio y el novedoso modo de rentabilizarlo, el saber estar, el discurso institucional, la Ciudad Deportiva y Valdebebas, la Copa de Europa y la Superliga. No es un sucesor, es mucho más.

La gestión de estos dos presidentes, modélica, tanto en fondo como en forma, ha hecho del Real Madrid un club universal, respetado e imitado. Todos sus actos, sus decisiones, en el siglo XX o en el XXI, persiguen los mismos fines: la excelencia, el sacrificio, el no rendirse ante los obstáculos. En una palabra, persiguen la esencia del madridisimo: la victoria.

Creo, si ponemos todo en perspectiva, si analizamos los títulos, la forma de conseguirlos y la gestión realizada, que Florentino Pérez ya ha igualado la leyenda de Bernabéu.

 

Getty Images.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram