Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Lanzamos la pregunta así, a bocajarro. ¿Es este vuestro Real Madrid favorito? Queremos decir: vuestro favorito de todos los realmadrides que habéis visto. Esta mezcla de jerarcas que han ganado Champions a cholón con jóvenes que ya la han ganado una vez (además de la Liga), y que aspiran a volver a ganar unas cuantas más con una ambición desbordante, tiene un atractivo imbatible.

Quizás, si tenéis una edad, hayáis tenido la inmensa suerte de ver al Madrid dorado de los cincuenta. Sin necesidad de calzar tantos años, habréis visto a la Quinta o a los Galácticos, os habréis relamido con la perspectiva de volver a ver jugar a Cristiano. Todo eso ha sido gloria.

Pero la conjunción de veteranos y noveles —los unos tan comprometidos y talentosos como los otros— que ha juntado Florentino Pérez, y que con mano docta guía el venerable y venerado Ancelotti, no tiene parangón en la historia del club. Acaban de ganar la mejor Champions de tantas Champions inolvidables, y seducen de un modo tal que nuestras pupilas aún chisporrotean con las combinaciones y los golazos (tuvieran validez o no) del partido ante el Elche. De la demoledora vigencia de Kroos, Modric y el Balón de Oro Benzema al desboque sin techo de Valverde, Vinicius, Rodrygo, Tchouaméni, Camavinga, Militao o Mendy, pasando por una clase media de talla mundial.

No hay parangón.

Pues bien. Sentimos venir ahora con el pero. Sentimos aplastar subidón con bajonazo, pero dentro de escasas semanas la máquina de hacer fútbol que es ahora mismo el Real Madrid va a ser detenida (y no sabemos si arruinada) por una competición intempestiva, organizada además por un país dictatorial en el cual brilla por su ausencia el más elemental respeto a los derechos humanos.

Nos lo recuerda Marca. Lo del Mundial, que está a la vuelta de la esquina. No lo de los derechos humanos.

Portada Marca

“Reto mundial”. La verdad es que del Mundial no queremos ni oír hablar. Preferimos no pensar en él, porque no sabemos cuánto quedará de este Madrid centelleante cuando el Mundial acabe. Habrá que confiar en Pintus para que pueda recuperar a esta gente. Cuando han muerto 6.500 trabajadores (o más bien esclavos) construyendo los estadios de esta Copa del Mundo en condiciones infrahumanas, es una frivolidad hablar de cómo la celebración del evento va a perjudicar a tu equipo. Eso casi no cuenta en relación a la enormidad de lo otro, pero como aquí hablamos del Real Madrid habrá que reseñarlo igualmente.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

En Barcelona andan muy contentos con la victoria (3-0) de anoche ante el Villarreal. El Barça jugó bien y unió a la habitual condición demoledora de Lewandowski el buen trabajo del talentoso Ansu. Sin embargo, el Villarreal no fue piedra de toque, hundidos como estaban sus jugadores por el fallecimiento de Llaneza. Aprovechamos para mandar un abrazo a la familia biológica y espiritual del ilustre fallecido, siendo esta última el conjunto de la masa social del Villarreal.

Por lo demás, parece claro que el Barça, por muy artificial que sea el hype que se le hace a sus jugadores en los medios, tiene plantilla para sacar adelante la inmensa mayoría de sus partidos de Liga. Será un rival difícil, por eso y por la protección institucional que cabe augurarle. Aunque atención: para el Barça también se viene ese Mundial disruptivo.

Portada As

Y poco más. Como señala As, ayer ingresaron nuevos miembros en el Hall of Fame del baloncesto español. Vaya nuestra enhorabuena a los premiados, en particular a los distinguidos madridistas.

Pasad un buen día.

Quiero plantear un ejercicio que quizás sea repetitivo, pero no por ello deja de ser enriquecedor. Pongámonos en la piel de una persona que ha eliminado de su memoria los últimos diez años, un futbolero sin contexto reciente que, para ponerse al día de la actualidad de su deporte favorito, decide asomarse a la prensa deportiva y a las redes sociales. ¿Sería fácil para el ‘señor descontextualizado’ saber qué equipo lleva dominando el fútbol en la última década tras unas horas de lectura, escucha y visualización de las (pocas) informaciones y las (infinitas) opiniones a su disposición? A mi parecer, sería complejísimo. Debería comenzar por los historiales de las distintas competiciones y comprobar el hecho objetivo; quién ganó. En este caso, el Madrid es sin duda el triunfador inapelable. Pero la realidad se deforma contaminada por una corriente de opinión que plaga de reproches lo que tenga que ver con el 14 veces campeón de Europa, mientras se afana en encontrar motivos para el optimismo cuando se trata de su gran rival, el F. C. Barcelona. Tras unas horas de consumo de prensa deportiva (y redes) puedes llegar a pensar que es en el Bernabéu y no en el Camp Nou donde se está en plena travesía por el desierto.

Hombre leyendo prensa

En los últimos años se ha dado un fenómeno que raya lo paranormal. Nunca una entidad que encadenó tanto éxito fue más vituperada, y nunca una que concatenó tamaña cantidad de errores ha sido tan vitoreada. Mientras el Madrid disfruta de uno de los mejores momentos de su legendaria historia a nivel institucional, financiero y, por supuesto, deportivo, su reverso azulgrana afronta un presente y un futuro cercano envuelto en tinieblas. La deuda barcelonista es descomunal tras años de dilapidar dinero en inversión deportiva, como única reacción a la hegemonía merengue. Además, no se ha comenzado la urgente reforma de un estadio muy desvencijado. Y no desvencijado al estilo turístico lisboeta, sino más parecido a una ruina con atractivo histórico como Pompeya.

Nunca una entidad que encadenó tanto éxito fue más vituperada, y nunca una que concatenó tamaña cantidad de errores ha sido tan vitoreada. Mientras el Madrid disfruta de uno de los mejores momentos de su legendaria historia a nivel institucional, financiero y, por supuesto, deportivo, su reverso azulgrana afronta un presente y un futuro cercano envuelto en tinieblas

Siempre me he rebelado contra lo que se denomina el entorno del equipo, que no es otra cosa que la opinión publicada, antes solo profesional y ahora abierta a todo el mundo a través de las redes sociales. Aunque no hay equilibrio de fuerzas, pues el enorme poder de los medios condiciona en buena parte a los seguidores. Existen innumerables pruebas de lo tóxico que resulta ese entorno del Real Madrid, aplicando un perpetuo e implacable rasero hipercrítico, que exige perfección y machaca incluso cuando, como la temporada pasada, se está cerca de alcanzarla. ¿Alguien imagina la escandalera mediática que supondría la condena a un segundo o tercer plano de leyendas del Madrid, de la casa para más inri? No hace falta elucubrar demasiado, porque hay ejemplos recientes, con ruedas de prensa dedicadas casi en exclusiva a ametrallar al entrenador de turno con preguntas sobre esos veteranos. Solo el entorno del Madrid es capaz de inventar chorri-polémicas sobre cualquier aspecto, por más nimio que este sea. Así se ha elevado a la categoría de debate periodístico auténticas memeces como si la Champions era más importante que la Liga o si el campeón de Europa es siempre el que más lo merece.

La intérprete

Al Madrid le rodean fiscales inclementes, mientras que en torno su gran rival hay casi unanimidad de entusiastas abogados defensores. Y en ambos casos creo que estos entornos perjudican a las entidades afectadas. Buena parte de la hinchada madridista ha abrazado un discurso que convierte cualquier empate en una crisis, demerita todo éxito alcanzado e incapacita para saborear los triunfos y asumir la imposibilidad de lograrlos siempre. La amargura o la querencia por pitos y abucheos no generan réditos para el club. De hecho, suponen una rémora. Entre los culés en cambio se ha inoculado un optimismo de hojalata, basado en ingenuos augurios y no en hechos, desmontado en cuanto llegan los cada vez más frecuentes fracasos. La ausencia de crítica impide el avance, cambiar lo que no funciona. Y en ese estado transita un Barcelona incapaz de detectar las causas de su desplome competitivo e institucional, aunque muchas de ellas sean evidentes.

Buena parte de la hinchada madridista ha abrazado un discurso que convierte cualquier empate en una crisis, demerita todo éxito alcanzado e incapacita para saborear los triunfos y asumir la imposibilidad de lograrlos siempre

El resquicio de información que navega en el sentido contrario de estas dos corrientes mayoritarias está aquí, en internet, y en las redes sociales, donde se expresa un crisol de madridismo amplísimo, en el que caben tanto vinagres que se suelen alinear con lo que plasma la opinión publicada, como oficialistas que asumen buena parte de la visión que transmite (muchas veces con poco éxito) el club, y una amplia gama de grises intermedios. El reflejo más realista de la masa social de esta y cualquier otra afición es un coro de opiniones poliédrico. Concluyo mi reflexión reivindicando medios como La Galerna, donde tienen cabida a sentires y pareceres de todo tipo de madridistas, y además se abandera la sintaxis, con la coma del vocativo como punta de lanza.

 

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Siempre me gustó Lunin, hay consenso en el hecho de que se trata de un gran portero con un potencial enorme, solo tiene 23 años y ya sabemos que los guardametas son de lento madurar. Sin embargo, durante los partidos que había disputado hasta ayer en sustitución del lesionado Courtois no había transmitido confianza. Y no me refiero a errores claros o fallos flagrantes en los goles recibidos, sino a que Lunin daba la sensación de estar como un flan. Nada extraño, dadas las circunstancias, por otra parte. Y ya sabemos que un portero no solo debe ser bueno, sino también parecerlo.

La confianza que infunde un cancerbero en la defensa y por ende en todo el equipo es capital. Un portero que genera dudas condiciona a los centrales, que están más pendientes de él que de sus tareas, distrae a sus compañeros y es una dificultad añadida para conseguir la victoria.

El problema es que nadie, o al menos muy pocos, nacen sabiendo ser portero titular del Real Madrid. Es necesario un tiempo de adaptación, de acostumbramiento al puesto, a la presión, al entorno para poder rendir como uno está capacitado para hacerlo. ¿Recuerdan cuánto tiempo tardó Courtois en afianzarse en la portería y en proyectar su cualidad de mejor portero del mundo?

Alineación Real Madrid frente al Elche en el Martínez Valero

Y el problema también es que nadie, o al menos muy pocos, tienen/tenemos paciencia en/con el Real Madrid. El hecho de jugar en el club blanco somete a los futbolistas a una selección natural tan salvaje que solo salen adelante los portentos, y no únicamente en el sentido futbolístico, es necesaria una fuerza personal pétrea para sobrevivir en ese hábitat. Es uno de los motivos del éxito de este club.

En ocasiones, la confianza indispensable para comenzar a demostrar la valía proviene de una buena actuación puntual. Fue el caso de Militao, que ya tenía en la frente la cruz del madridismo cuando una lesión del por aquel entonces imprescindible Ramos le puso bajo el foco y el brasileño no ha vuelto a ensombrecer desde entonces.

¿Recuerdan cuánto tiempo tardó Courtois en afianzarse en la portería y en proyectar su cualidad de mejor portero del mundo?

Lunin ayer jugó un gran partido. Y en el Madrid que el guardameta juegue un gran encuentro no significa que realice multitud de intervenciones de mérito. Un portero del Madrid hace un gran partido cuando evita que sea gol la única ocasión cantada que tiene el rival y además se desenvuelve el resto del encuentro con la suficiencia de Schwarzenegger en Terminator II, aunque por dentro esté más nervioso que Fernando Galindo, un admirador, un esclavo, un amigo, un siervo.

Ayer no se proyectó Atraco a las tres en el Martínez Valero, pero tres fueron los goles anulados al Madrid, y por dos de ellos bien puede sentirse el equipo de Ancelotti atracado, lo cual siempre puede suponer que los futbolistas se descentren.  Además, el Elche no dio la sensación de ser el colista, jugó con criterio, y tanto Pere Milla, que atraviesa un gran momento de forma, como Lucas Boyé, muy peligroso ayer, atacaron de tú a tú al líder.

Pere Milla Real Madrid

No fue por tanto una balsa de aceite para Lunin, que realizó el trabajo cotidiano con tranquilidad y solvencia y brilló en la tarea extra, es decir, en el gol cantado de Damocles que pende sobre la cabeza del Madrid cada partido. Ayer el encargado de ejecutarlo fue Clerc, de cabeza, pero se topó con un Lunin grandioso que despejó su remate a bocajarro cuando los ilicitanos se relamían con un empate que a buen seguro hubiese cambiado el rumbo del partido, no sabemos hacia qué destino.

La vuelta de Courtois está cada vez más próxima, pero estamos tranquilos, con Lunin hay portero

Por la naturaleza del equipo, al Madrid le llegan en contadas ocasiones, pero muy claras, motivo por el cual entraña tanta dificultad defender la portería blanca, en ocasiones supone estar parado todo el encuentro y tener que intervenir una vez pero de manera determinante para el resultado final.

Podemos afirmar por tanto que ayer Lunin fue decisivo para la victoria del Madrid. Es una magnífica noticia que sin duda insuflará de confianza al buen portero ucraniano de cara a futuras participaciones. La vuelta de Courtois está cada vez más próxima, pero estamos tranquilos, con Lunin hay portero.

 

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Buenos días, queridos niños. Ya saben, cuelguen los abrigos de las perchas y depongan los tirachinas, como todos los días. Ayer impartimos la lección de la coma del vocativo y les mandé unos ejercicios para fijar la enseñanza en sus atolondrados cerebros. Es hora de corregirlos.

—Reboredo, salga al encerado con sus deberes.

—Es que me los ha anulado el VAR, maestro.

—Peromata, ¿usted ha hecho la tarea o también tiene una excusa peregrina?

—Eh… Estrada Fernández me dijo que no seguía la línea al escribir y me anuló los renglones por fuera de juego.

—¡Pero esto es el colmo!

Esta situación puede parecer surrealista, pero no es ni más ni menos que el fútbol actual extrapolado al mundo de las aulas. La manera en la que interviene el VAR en los fueras de juego ha pervertido el espíritu de la norma. Actualmente hay un margen espacio-temporal durante el cual puede anularse o no un gol a conveniencia.

Atrás quedó aquello de “en caso de duda no es fuera de juego”, porque la ventaja obtenida es despreciable. Ahora se trazan líneas, con más o menos rectitud, porque hemos asistido a espectáculos grotescos con rayas que parecen trazadas a las 6 de la mañana en un after, y dependiendo del frame que se elija la jugada obtenida es legal o ilícita, como en el encuentro del Madrid ayer frente al conjunto ilicitano, con tres goles blancos anulados por el VAR por fuera de juego.

El frame elegido para discernir si Vinícius estaba fuera de juego en el primer gol anulado a Benzema parece mostrar que el brasileño está en posición incorrecta por media articulación de artrópodo artrítico. Mas si buscáramos, no nos extrañaría encontrar otra captura en la que Vini se encontrase en posición legal.

La imagen servida por su santidad el VAR para justificar el fuera de juego de Alaba en el segundo gol anulado de la noche es una tomadura de pelo. Atendiendo al espíritu de la norma, eso no puede ser fuera de juego nunca. En caso de que Alaba esté adelantado o atrasado sería por milímetros. Grotesco, nuevamente.

Fuera juego Alaba Elche

El tercer gol anulado despierta menos dudas, pero como todo el mundo comprenderá, a veces la gota que colma el vaso no es la más gorda.

Si obviamos el espectáculo lineal ofrecido por Estrada Fernández & Hill Apple Tree, el Madrid jugó a las mil maravillas, más aún si tenemos en cuenta las dificultades técnicas del VAR y el desempeño del Elche, rival que realizó un buen encuentro, lejos de lo que indica su último puesto en la tabla.

Benzema volvió por sus fueros, si es que algún día se había ido, porque tal vez, como idea loca, estaba recuperando la forma tras la lesión. El alemán de la escuadra y el cartabón ayer ejerció de Kroosemiro —como apunta de forma muy apropiada Andrés Torres en su crónica— con mucho acierto, y cuando el partido lo requirió, Ancelotti encomendó esa tarea al ayer suplente Tchouaméni, que nos deleitó con una nueva lección de fútbol, pase genial incluido a Rodrygo para iniciar la jugada del tercer gol. El francés relevó de sus tareas a Kroos, pero el sustituido fue Modric, muy aplaudido por la afición del Elche, club que también tuvo el bonito gesto de entregar una placa conmemorativa a Benzema por la obtención del Balón de Oro.

Mención aparte merecen Rodrygo y Valverde. El brasileño indetectable, tan indetectable que a veces se parece a Jon Secada, a veces a M. Night Shyamalan y otras a sí mismo, practica un fútbol glorioso que si se pudiese comprar se adquiriría en el Club del Gourmet. Con Valverde se agotan los adjetivos, es un portento. As acierta de pleno con su titular: “Cañón de Oro”.

Portada As

Ayer Fede desprecintó el partido con un misil lanzado esta vez con la pierna izquierda y con el exterior. Valverde está por encima del bien y del mal, muestra una superioridad apabullante, parece un padre jugando entre niños de parvulario.

Y después del gol, a meditar, Fede se aisló literalmente de todo el mundo, porque el Madrid es seguido Across the universe, se abstrajo y sonó en su cabeza:

 

Words are flowing out like endless rain into a paper cup

They slither wildly as they slip away across the universe

Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my opened mind

Possessing and caressing me

Jai guru deva, om

Nothing's gonna change my world

Nothing's gonna change my world

Nothing's gonna change my world

Nothing's gonna change my world

 

Esperamos que hayáis aprovechado esta desconexión del estrés del día para relajaros un poco porque seguimos.

Portada Marca

Marca opta por la misma foto de Valverde en flor de loto y en su titular atisbamos un ápice de colmillo: “El líder, en su línea”. En su línea de VAR, entendemos. También destaca, con buen criterio, el buen partido de Lunin.

Dejamos la zona Champions y nos adentramos en terrenos más cercanos a la Europa League.

Portada Mundo Deportivo

“Xavi cree”, dice Mundo Deportivo. “Yo era ateo, pero ahora creo”, dicen que han visto canturrear por las mañanas al técnico del Barça mientras riega el césped del campo de entrenamiento.

Portada Sport

“Máxima exigencia”, es el titular de Sport. Parece un chiste, Xavi tiene peores números que sus despedidos predecesores, tampoco juega “mejor”, según el concepto anticompetitivo de jugar mejor que tienen, los culés siguen defendiéndolo —“Xavi necesita tiempo, no necesita lecciones”, Lluís Mascaró, arriba a la izquierda de la portada—, y vienen con el cuento de la máxima exigencia. Máxima exigencia, ¿dónde? A ver, que yo la vea.

Ayer volvió a quedar patente que el VAR tiene un objetivo marcado y camina recto hacia él, aunque en ocasiones recorra su camino por líneas sinuosas.

Según Santa Teresa de Jesús, Dios escribe derecho con renglones torcidos, suerte que en siglo XVI no había VAR, porque si no habría señalado fuera de juego a la providencia por no escribir en línea.

Pasad buen día.

El 11 de anoche parecía más un experimento peligroso que otra cosa. El día que no se debían confiar quitó a dos de los más confiables: Tchouaméni y Mendy.

Y aun así la primera parte fue un vendaval de 7 tíos queriendo meter gol constantemente, el otro equipo se sentía el Eintracht del 60. La delantera era Rodrygo-Valverde-Modric-Benzema-Kroos-Vinicius-Alaba y daba gusto verlos, para qué engañarnos. Era como si el espíritu de Rodrygo y Vinicius se hubiera apoderado del resto de jugadores, solo con ver cómo reía Benzema, después de 3 goles anulados, explica quién es el Real Madrid postpandemia jugando esta liga.

Alaba, Rodrygo, Benzema y Militao en Elche

Defendían 3, aunque daba la impresión de que Militao podría defender él solo, jamás he visto un jugador que sea capaz de combinar agresividad y temple a partes iguales.

El partido fue 0-3, aunque realmente debió ser 1-5 o similar. El Elche jugó relativamente bien, pero claro, si cuando juegas bien te pueden meter 6, es que realmente no tienes muchas opciones de ganar, en condiciones normales. Esto le pasa al Elche y a casi todos los equipos de la Liga, solo el tiempo dirá si a todos. No hay un equipo como el Madrid, salvo el Manchester City, al que, con la mano en el corazón, le veo un escalón por encima, básicamente por ese noruego con aire de villano de Bola de dragón. Déjenme elegir este símil juvenil después de este Madrid tan “juvenil”.

Era como si el espíritu de Rodrygo y Vinicius se hubiera apoderado del resto de jugadores, solo con ver cómo reía Benzema, después de 3 goles anulados, explica quién es el Real Madrid postpandemia jugando esta liga

Me encantó el partido de Lunin, con ese aire de “Padawan” queriendo ser, en cualquier momento, Caballero Jedi. También me pareció arrolladora la pareja Militao-Rüdiger, que permitían a Alaba subir a meter gol sin pensar nada más que en eso. Me da ternura ese aire de niño de Colegio Internacional saliendo al patio del colegio a las 11:20 AM cada mañana a pasarse la pelota con sus compañeros.

Y luego me fascina Tchouaméni. Tenemos dos mediocentros, Camavinga y Tchouaméni, que estarán en el Madrid 15 temporadas cada uno y que cada uno de estos 15 años detestarán una cosa por encima del resto: pasar el balón para atrás.

 

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Arbitró Jesús Gil Manzano del Comité extremeño. En el VAR estuvo Estrada Fernández.

Festival de goles anulados por el VAR en el Martínez Valero. Un total de tres, la primera vez en la historia de la Liga que ocurre desde la instauración del videoarbitraje.

El primero fue en el 5' por fuera de juego de Vinicius. El segundo en el 26' por orsay de Benzema. Y el tercero con Carvajal algo adelantado en el 61'. El del lateral madrileño fue por medio cuerpo pero los otros dos por el pelo de una gamba. Esas fueron las líneas trazadas por Estrada y su equipo que mostraron la realización.

Por lo demás, Gil Manzano llevó sin grandes problemas el partido aunque pudo sacar alguna amarilla a Palacios por su reiteración de faltas a Vinicius. Solo la vieron Gumbau en el 70' por derribar a Benzema y Rüdiger en el 92' por empujar a Verdú antes de la salida de un córner.

En el 13' algunos jugadores merengues protestaron una caída de Rodrygo entre dos defensas locales, pero es una jugada de contacto típica de fútbol que no es punible para los once metros. Al final del choque, tampoco decretó falta en un empujón que recibió Camavinga de Josan en las inmediaciones de la frontal del área.

Gil Manzano, DISCRETO .

Lunin (9)

Respondió como debe responder todo un portero del Real Madrid. Parada decisiva a Boyé con sólo 0-1 en el marcador.

Carvajal (6)

Serio, aunque malogró alguna asistencia franca en ataque.

Militao (7)

Sólido, sin demasiados problemas.

Rüdiger (7)

Firme y contundente.

Alaba (7)

Lastima que anularan su tremendo golazo.

Kroos (6)

Bien mientras le acompañaron las fuerzas como Kroosemiro.

Modric (6)

Dejó detalles que hicieron suspirar a todo Elche. Cansado.

Valverde (9)

Omnipresente, incansable. Es un cañón.

Vinicius Jr (6)

Tranquilo y participativo, menos festivo.

Benzema (7)

El Balón de Oro va recuperando su deslumbrante brillo.

Rodrygo (8)

Tiene ángel. Dos asistencias, la primera, absoluta delicatessen. Ya lo dijo Florentino; madera de Balón de Oro.

Tchouameni (7)

Se hizo sentir en el campo. Sujetó al equipo e inició el tercer tanto del líder.

Asensio (7)

Alegre, con ganas. Buen gol. Sabemos que tiene mucho.

Camavinga (6)

Energético como siempre, menos lúcido, como últimamente.

Lucas (-)

Sin tiempo

Nacho (-)

Sin tiempo

Ancelotti (8)

Ha detectado que es el momento de abrir brecha con el Barça y diseñó un equipo para ganar. Oportunos cambios que mejoraron al equipo. Si incorpora a Asensio a la dinámica será otro éxito del viejo zorro de Reggio.

 

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Tras los fastos, pompa y boato del Balón de Oro en París, donde coronamos a Karim como mejor futbolista del mundo y celebramos el dadaísta tercer puesto de nuestro Real, la visita a la guarida del colista de la Liga, y además con el gafe de entre semana, se adivinaba como un partido trampa. Un encuentro contra el Madrid que comenzó, será casualidad, seguro, con una sonora protesta de la hinchada ilicitana contra los delirantes arbitrajes recibidos, tónica habitual por otra parte y para todos de este decadente campeonato.

Y sufrió el Madrid durante el primer acto en el Martínez Valero. No tanto por el sufrido Elche, sino por Gil Manzano y sus secuaces del video-silbato. Carletto, viejo zorro, supo predecir lo primero y diseñó un once sin Tchouaméni como dique, con Kroosemiro en posición de 5, en previsión del planteamiento defensivo del equipo de Almirón, el técnico argentino de los ilicitanos con nombre de alquimista. Sin embargo, fue el Madrid quien convirtió el plomo en oro a los cinco minutos con una jugada de precisión que convirtió en gol el dorado Karim. Un tanto de tan bella factura que anularlo por un exiguo fuera de juego de los tiempos modernos, como hizo el desalmado de Gil Manzano a instancias de sus electroduendes, debería ser anticonstitucional.  A Hernández le hubiera dado un telele.

Anular tantos de tan bella factura por exiguos fueras de juego de los tiempos modernos, como hizo el desalmado de Gil Manzano a instancias de sus electroduendes, debería ser anticonstitucional

Por un momento regresaron los viejos fantasmas del colegiado asturiano a una Elche embrujada, donde Pepe sufriera aquel soponcio en forma de penalti injusto que pitara Múñiz Fernández. El jefe de los árbitros, Sánchez Arminio, deslizaría “problemas”, entendemos mentales, para disculpar a su empleado. Qué tiempos aquellos.

Sólo tardó cinco minutos más el Madrid en espantar viejos espectros. Lo hizo con una nueva jugada de alta precisión prácticamente calcada a la primera. Vini se escapó por banda —a pesar de la criminal entrada del defensor ilicitano— y sirvió para Karim. Su remate fue despejado bajo palos. No cejó en su empeño el líder. Insistió. Y el balón llegó a un inspirado Fede a la frontal. Peligro, Pajarraco suelto.  Valverde controló con la derecha y disparó con el exterior de la izquierda para adelantar al Madrid y festejarlo con una celebración Erlingbrauthaalandiana.

Valverde celebración Elche

También lo celebró con rabia Carletto, el mismo que ni salta en remontadas épicas europeas y sopla cafés bajo la lluvia de Liverpool a pesar de goles victoriosos cerró los puños. Sabe el viejo Carlo de pelo plateado que es el momento de abrir brecha con un Barcelona apalancado.

El Madrid no dejaba de percutir ante un Elche aturdido. A los 13´ Rodrygo se infiltró en el área y fue derribado por una doble pantalla de futbolistas verdiblancos que tampoco consideró Gil Manzano. Su gran momento estaba por venir y era inminente. Afortunadamente a los 24 minutos pudimos deleitarnos con un caño de Modric que desató los suspiros del respetable.

También lo celebró con rabia Carletto. Sabe el viejo Carlo de pelo plateado que es el momento de abrir brecha con un Barcelona apalancado

Entonces a los 26´ sucedió. Si anular lo de antes fue inconstitucional, esto debería ser considerado crimen de lesa humanidad. Alaba toco con Modric en la izquierda, de nuevo Alaba, que avanza y se apoya en Valverde, descarga sobre Karim, que devuelve dentro del área a Alaba, sólo ante el portero. Zurdazo y gol.

“Habrá que ver la cadera de Karim” comentaba el locutor televisivo que evidenciaba el nivel de demencia alcanzado con el VAR y los nanofueras de juego. Segundo golazo anulado.

Parecía que Gil Manzano, que ya nos pitó una vez tres penaltis en Mestalla, estaba por batir otro de sus propios récords, el CR7 del silbato.

Los tanto anulados, cómo no, insuflaron nuevas esperanzas al Elche que pudo empatar al filo de la media hora con un latigazo cruzado de Nico al que respondió el joven Lunin con una estirada digna de todo un arquero del Madrid.

Por momentos se creció el Elche, aún sin llegar a acogotar a un Madrid, que pudo incluso doblar su ventaja a balón parado en tiempo de descuento. Le faltó flequillo a Vini.

Parecía que Gil Manzano, que ya nos pitó una vez tres penaltis en Mestalla, estaba por batir otro de sus propios récords, el CR7 del silbato

Resucitado por los nigromantes del VAR, el Elche recuperó en los vestuarios la agresividad que se le presupone a un equipo en tan peliaguda situación en la tabla. El Madrid sufrió algún sofoco en los primeros instantes del segundo tiempo que conjuró Karim a los 49’ con un disparo lejano que obligó a una buena parada a Badía, el portero del Elche.

Y mientras Carletto mascullaba cambios a falta de media hora volvió a relucir la verdadera estrella del encuentro. Benzema recibió un buen centro de Carvajal tras internada del bravo lateral merengue, controló y fusiló a Badía para hacer el tercero. Y si Gil Manzano señalara tres penas máximas contra el Madrid en Mestalla, esta noche batió un nuevo registro anulando tres goles al Real en el Martínez Valero. Éste fuera de juego, el más claro, sí lo parecía. Para comer cerillas en todo caso.

Así con el Elche vivo, con más vidas que un gato andaluz, afrontaba el líder una delicada recta final del partido, con Tchouaméni en lugar de Modric. Pronto lo harían Asensio y Camavinga por Kroos y Vinicius.

Antes, en el 69´, minuto sexy, el colista enganchó una jugada aislada que demostró hasta que punto coleaba el muerto en su ataúd. El incansable Palacios centró al segundo palo donde la tanqueta argentina del Elche, Lucas Boyé, remató de cabeza a bocajarro. Respondió con manos firmes arriba Lunin en una sensacional parada que reafirma la oportunidad de su joven fichaje.

Benzema gol Elche

Desorientado por el VAR y tantos coitus interruptus, el Madrid parecía por momentos ligeramente desnortado, pero su zarpazo, esta vez definitivo, aparecería a falta de un cuarto de hora para el final. Benzema descargó sobre Rodrygo dentro del área, Goes devolvió la pelota a Karim con mimo de delicado taconazo y esta vez el Balón de Oro no falló. Por fin, aunque el madridismo contuviera el aliento observando a Gil Manzano atento a su pinganillo.

Benzema se descojonaba. A ver.

Asensio y Camavinga, sobre todo el primero, insuflaron nuevos bríos al equipo, bien sujeto en la medular ahora por Camavinga. Cuando el encuentro agonizaba, Tchouaméni batió líneas con un buen pase interior para Rodrygo que centró para Asensio que marcó con un suave toque… con la derecha.

0-3 en Elche en un partido para la historia del mejunje arbitral de estos días locos que nos han tocado vivir. Sea como fuera, presión para la Xavineta. El líder sigue serio.

 

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Alfonso X el Sabio aspiraba a la corona del Sacro Imperio Germánico. Tras sobornar con cantidades ingentes de dinero a los príncipes electores descubrió que no le había votado ni uno. “Joder, qué tropa”, debió de pensar.

Para resarcirle de su disgusto por la pérdida de la corona imperial, el papa quiso concederle un premio de consolación y envió un legado a la corte de Castilla para comunicárselo.

— Majestad, el Santo Padre os ha nombrado rey de Jerusalén.

— Ah, pues qué bien —respondió el soberano. — Decidle de mi parte que en agradecimiento yo le nombro califa de Damasco.

El pasado lunes la revista “France Football” nombró al Manchester City rey de Jerusalén y a Karim Benzema califa de Damasco. Ciertamente, y ahora que lo pienso, a Benzema se le está poniendo porte de Comendador de los Creyentes. Me lo imagino paseando por los jardines de la Alhambra durante una fragante noche de primavera, con los azahares reventando en flor. Vestido de sedas e hilos de plata y con su Balón de Oro en el regazo. Mirando las estrellas. Pensando en goles de tiempos pasados y futuros.

Abderramán III, califa de Córdoba, llevaba la cuenta de sus días felices. Al morir solo sumaban catorce, y no eran consecutivos. “Así pues, no cifréis por tanto vuestras esperanzas en las cosas de este mundo”, escribió. Benzerramán I califa de París y Perla del Occidente supongo que también suma un mínimo de catorce días felices en su haber, como cualquier otro madridista, y que están expuestos en una vitrina del Santiago Bernabéu.

El Balón de Oro, en cambio, es un premio al que dignifica quienes lo reciben, no al revés. En manos de jugadores como Modric o Benzema parece una cosa importante. Cuando Messi lo recibe por sexta vez no impresiona mucho más que la banda de Míster Simpatía que concede cada viernes noche la discoteca “Jaleo” de Alicante. Con derecho a consumición gratis para el galardonado

Siendo sincero, los premios que concede la revista France Football me parecen últimamente tan vacíos y absurdos como los honores que Alfonso X intercambiaba con el papa: rey de Jerusalén, califa de Damasco… Ganar el Balón de Oro me resulta lo más parecido que a te nombren Príncipe de Beckelar o Presidente de la AMPA del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. A pesar de ello me alegro por Karino, porque sé que le hacía ilusión recibir ese reconocimiento.

El Balón de Oro es un premio peculiar. La mayoría de los galardones suelen dignificar al premiado. El premio Nobel, por ejemplo, hace famosos a literatos de los que la mayoría de la gente ignora su existencia. O el Oscar, que convierte en actores de prestigio a gente como Cuba Gooding Jr. El Balón de Oro, en cambio, es un premio al que dignifica quienes lo reciben, no al revés. En manos de jugadores como Modric o Benzema parece una cosa importante. Cuando Messi lo recibe por sexta vez no impresiona mucho más que la banda de Míster Simpatía que concede cada viernes noche la discoteca “Jaleo” de Alicante. Con derecho a consumición gratis para el galardonado.

Al rey Juan II de Castilla quisieron agasajarle durante un banquete: “majestad, os hemos reservado un puesto en la cabecera de la mesa”. El monarca respondió: “sabed que la cabecera de la mesa es cualquier lugar donde se sienta el rey.” Pues la cabecera de la mesa viene a ser como el Balón de Oro.

Como no quiero ser hipócrita reconoceré sin ambages que a mí el Balón de Oro solo me interesa cuando lo gana algún futbolista del Real Madrid. Y no porque me parezca un gran premio, sino porque empatizo con la alegría que sienten los jugadores de mi equipo cuando lo reciben. Por otro lado, no me supondría un problema si el Balón de Oro cayese cada año de forma sucesiva en Messi, Gavi, Pedri, Fati, Busi, Gruñón, Mudito y Dormilón; y luego vuelta a empezar. Pero eso no impide que me alegre por Benzema como me alegraría por la felicidad de un buen amigo.

Me gustó que al recoger el premio Benzema dijera que no era suyo, que era “del pueblo”. Karino de pronto es Abraham Lincoln en Gettysburg prometiendo un Balón de Oro del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Allors, enfants! Karino quiere al pueblo, especialmente al pueblo madridista. Es Benzema como aquel soldado que en plena Revolución Francesa fue rodeado por un grupo de sans culottes:

— ¡Ciudadano! ¡Tú nunca dispararías contra el pueblo, verdad!

— No… No.., qué va… Yo…

— ¡Albricias! ¡He aquí un buen soldado amigo del pueblo! ¡Vente con nosotros! —y se lo llevaron a hombros a una taberna. Allí, presos de delirio etílico, lo aclamaban sin cesar: “¡Este soldado es uno de nosotros! ¡Es nuestro hermano! ¡Nunca dispararía contra el pueblo!”. Y el soldado, borracho como una cuba en un rincón, se decía en voz baja: “pero yo qué voy a disparar contra nadie… Si soy el corneta de la banda…”

Dicen que Meryl Streep se dejó su Oscar olvidado en el cuarto de baño la misma noche que lo recibió, y tengo la sospecha de que Tibu le dio su premio de propina al aparcacoches cuando regresó a su hotel de París. Me alegro también por el aparcacoches

Cuando Benzemá levanta el Balón de Oro se parece a Danton arengando a las masas mientras Mbappé le mira desde el patio de butacas con cara de María Antonieta. Karino es el Robespierre de los estadios chutando las cabezas de la aristocracia del fútbol europeo hasta el fondo de la red de la portería. Al Manchester City, la madame Pompadour de la Premier League, Karim lo dejó convertido en las ruinas de la Bastilla para que Vallejo se paseara entre sus escombros, como el sultán Mehmet II cuando vagaba por las ruinas del Sacro Palacio Imperial tras conquistar Constantinopla. Para France Football, al parecer, ser humillado por Jesús Vallejo te convierte en el mejor equipo del año. Normal. Vallejo es un tío estupendo.

Vallejo City

En fin, que a pesar de todo yo me alegro por los trofeos que el lunes recibieron Benzema y también Thibaut Courtois. Dicen que Meryl Streep se dejó su Oscar olvidado en el cuarto de baño la misma noche que lo recibió, y tengo la sospecha de que Tibu le dio su premio de propina al aparcacoches cuando regresó a su hotel de París. Me alegro también por el aparcacoches.

Ayer el Balón de Oro volvió a ser un premio prestigioso y respetable, como siempre que lo gana un jugador del Real Madrid. El resto de ocasiones: el pisapapeles más caro del mundo.

Hola de nuevo:

Acabamos de ganar al Barça y se me ocurren una serie de reflexiones.

El otro día leí el artículo de Juan Carlos Guerrero  acerca del supuesto origen reciente de la rivalidad entre el Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona —según Manuel Matamoros, situado más o menos hace treinta años gracias a una campaña de aquel Canal Plus— y me quedé pensativo. No es el primero que señala la condición transitoria de la efervescencia ligada al partido. Hay quienes dicen que “surgió en los años noventa y antes no era para tanto” y quienes afirman que, tras la bulliciosa década de guardiolistas contra mourinhistas, ha perdido gran parte de su sabor y se ha convertido en una suerte de sucedáneo. Ambas posturas coincidirían, cada una por sus motivos, en atribuir un carácter más bien provisional, racheado en lugar de perenne, al mencionado antagonismo.

Modric Bernabéu Barcelona

Es posible que, en tanto millennial, me falte algo de perspectiva a la hora de enjuiciar la trayectoria histórica del enfrentamiento. Quince años aguantando la gota malaya de los Messi y compañía —y las trompetas incesantes cuyo estrépito te ensordecía con la reiteración de sus méritos futbolísticos y morales— han provocado que me parezca imposible tomarme con calma y desapego el asunto: hay demasiados agravios pendientes. Pero me atrevería a decir que también en tu época la tensión era grande, y que ningún tiempo, desde la implantación del fútbol como deporte de masas en nuestro país, ha sido del todo ajeno a la pugna entre blancos y azulgranas. En todo caso, quizá sí pueda hablarse de gradación de intensidades a lo largo de distintos períodos. O, de manera más precisa, de diferencias temperamentales a la hora de afrontarlo desde el punto de vista madridista; a fin de cuentas, para que una enemistad se perciba como auténtica, resulta imprescindible la reciprocidad.

El Barça siempre ha odiado al Madrid de forma acérrima, por causas tan múltiples que excederían las posibilidades de esta breve misiva —Vázquez Montalbán pasó su vida acumulando coartadas en una dilatada carrera periodística—, y que forman parte de esa crisálida metafórica en la que ese club se refugia cuando la dura realidad de los hechos no le dan la razón. Sin embargo, la visión que el Madrid tenía de su adversario llevaba aparejada un punto de displicencia, que más de uno confundía con arrogancia.

Valga un ejemplo. Hace justo sesenta años, en la temporada 1962-63, cuando Julio Iglesias sufría la dolorosa convalecencia tras el accidente de tráfico que lo retiró de los terrenos de juego, el equipo merengue despachaba con suficiencia sus encuentros contra el Barcelona, 2-0 y 1-5, constituyendo la vuelta un perfecto reflejo de la asimetría en la relación entre ambos: mientras el Barça reclamaba insólitamente la señalización de un penalti claro de Eladio a Gento, el Madrid se encogía de hombros ante la anulación de dos goles, el segundo de los cuales fue hurtado de manera inverosímil, probablemente en un ejercicio de piedad.

El Barça siempre ha odiado al Madrid de forma acérrima, por múltiples causas  que forman parte de esa crisálida metafórica en la que ese club se refugia cuando la dura realidad de los hechos no le da la razón. Sin embargo, la visión que el Madrid tenía de su adversario llevaba aparejada un punto de displicencia

No consideres gratuita la referencia a tu estimado Julio Iglesias, pues me resultará útil: no recuerdo quién dijo que, al comenzar más o menos simultáneamente a Lluís Llach en el mundo de la canción, sus estilos no podían considerarse más antitéticos. El del cantautor gerundense era profundamente serio, comprometido, solemne, pretendidamente trascendente —me permitirás que te señale, sin ánimo peyorativo, un cierto punto de cursilería—. El del madrileño representa todo lo contrario: ligereza, despreocupación, humor, coquetería. Siempre arropado con un guiño final irónico que indica que, aunque las letras puedan incluir algunos términos ampulosos —truhán, señor, quijote…—, no hay que caer en la vulgaridad de la lectura literal y olvidar el componente de juego. Incluso en su canción con mayor carga de sentido, La vida sigue igual, compuesta durante su estado semiparalítico y para cualquier otro fácilmente asumible como relato redentor de una experiencia traumática, el tono aboga por tomarse las cosas con distancia y filosofía. Ya sabes que en el ámbito musical siempre defenderé la identificación del Madrid con los Stones, pero no se me ocurre una metáfora más precisa que esta comparativa Iglesias-Llach acerca de la actitud hacia el Clásico mostrada por las dos entidades durante aquellos años.

Posteriormente, sin embargo, las diferencias de talante se difuminaron. Se podría tener la tentación de resumir la tendencia en que el odio lleva al odio, si bien probablemente se trataría de un reduccionismo injusto: las circunstancias suelen presentar matices más complejos. En cualquier caso, los criados en décadas más recientes somos hijos de una mayor crudeza, y nos cuesta desprendernos del poso de relevancia, un poco enfermiza, que adquirieron los enfrentamientos directos. Hay excepciones, claro: dice el gran Antonio Valderrama, coetáneo y sufridor compartido, que en su caso el ardor ha disminuido en proporción al experimentado en los últimos lustros. Te confesaré hallarme aún lejos de ese punto, y hasta dudar de mi capacidad de templanza al respecto. Ahora bien, quizá esa sensación explique mejor de lo que se quiere admitir la reciente disposición de los blancos en los Madrid-Barça. Sin apasionamiento exacerbado, calculadores en cuanto a los esfuerzos, con escasa sangre en el ojo, incluso perdonando el otro día la goleada, con el rival a su merced. Ademán en absoluto recíproco: los culés continúan con las quejas sempiternas y no pierden la ocasión de herir si se les deja un resquicio. Me pregunto si no será cierta la teoría de la fluctuación y hayamos vuelto a los roles asimétricos de antaño. Acaso al final lo único verdaderamente perpetuo sea el Madrid y su afán por la victoria como fin en sí mismo, sin ataduras simbólicas a ninguna némesis particular. Al fin y al cabo, las obras quedan, las gentes se van, y otros que vienen las continuarán.

Cuídate, volveré a escribirte pronto.

P.

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