Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Después del sorteo de Champions celebrado a mediodía que emparejó al equipo de Ancelotti con el Liverpool, por la noche en Vallecas llegó —como destaca Marca en su portada— la primera derrota liguera del Real Madrid en un partido lamentable, en lo propio y en lo ajeno, frente a un Rayo que jugó mejor al fútbol y a lo que no es fútbol gracias a la permisividad, inoperancia e inaptitud de Juan Martínez Munuera.

Portada Marca

El partido, sin embargo, comenzó con una rareza estadística; incursión talentosa de Vini, falta al borde del área y tarjeta amarilla clara para Catena (la rareza es que el colegiado la mostrase). La falta la ejecutó Rodrygo a las nubes, una constante durante todo el partido. Rodrygo llegó a fallar debajo de la misma portería. Pero este inicio fue un espejismo porque el partido se convirtió en un remake de Perros Callejeros o de cualquier otra película de cine quinqui.

Antes, gol del Rayo. Acto seguido, Vinícius cometió un falta de tantas que se cometen y Martínez Munuera le enseñó una tarjeta amarilla a todas luces exagerada y, no contento con realizar su labor con más o menos acierto, se adentró en un terreno que nada tiene que ver con el fútbol, ya que se dedicó a pedir tranquilidad y a regañar a Vinícius persiguiéndolo por todo el campo. Vergüenza ajena es poco para describir lo que sentimos las personas adultas al observar el comportamiento de otro siglo del trencilla.

Martínez Munuera persigue a Vini Rayo

Apréciese lo exaltado que estaba Vinícius

El Rayo, que fue mucho más pícaro que el Madrid durante todo el encuentro, entendió la acción de Martínez Munuera como lo que era, como una señal del árbitro que indicaba de qué lado estaba, y comenzó la caza del rival, sobre todo la caza de su presa favorita, que no fue otra que la de todos: Vinícius.

Hubo de todo. Trejo, que ejercía de cabecilla de la banda, cometió tres faltas fuertes en 10 minutos sin que el colegiado le pidiese tranquilidad ni, por supuesto, le amonestase. Poco después, Balliu le arreó un guantazo con la mano abierta en la cabeza a Vinícus, tal cual.

Balliu golpea a Vini Rayo

Es muy difícil, pero podemos llegar a creernos que el del pito no viese el golpe, pero es imposible que el Medié Jiménez no lo observase en la sala VOR. Imposible. ¿Por qué no avisó al árbitro de campo? ¿Por qué no llevó a cabo su labor?

La agresión no fue castigada por Martínez Munera con roja ni con segunda amarilla. Tal es el grado de abducción colectiva, que Forner en televisión reaccionó a la hostia (¿se puede decir hostia?) de Balliu a Vini con un: “Recordemos que Vinícius ya tiene amarilla”.

Tampoco vamos a sorprendernos, la historia viene de lejos. Recordemos que poco después de aterrizar en Madrid, un cachorro de ese club que da cobijo a un grupo con delitos de sangre mordió la cabeza de Vini y el madridista vio amarilla. Tal vez por no tener el sabor esperado.

Martínez Munuera tampoco vio el claro penalti a Asensio. El realizador tuvo la mala idea de ofrecer la repetición y una vez que todo el mundo lo vio, Medié Jiménez no tuvo más remedio que avisar al señor Martínez. No informarlo de la agresión a Vinícius tiene un pase porque la caza de Vini está permitida, pero ya dos acciones claras seguidas era mucho. De modo que, con todo el dolor de su corazón, tuvo que pitar penalti. Por suerte no lo lanzó Rodrygo alto y Modric se encargó de materializarlo.

Pero el corporativismo arbitral supera a la propia realidad, por lo que para Martínez Burrul, ese árbitro con apellido de acelerón de moto tras un tirón de bolso —también propio de película de cine quinqui—, no fue penalti. Marca lo publica en un tuit que contiene una foto en la que se aprecia con claridad el penalti. Maravilloso.

Pérez Burrul penalti Asensio Rayo.

Poco después, el Madrid daba la vuelta al partido con un testarazo de Militao. Es probable que en ese momento Munuera se sintiese fatal, después de todo el esfuerzo realizado el Madrid iba ganando. Afortunadamente para él y para los que manejan el cotarro, el Madrid seguía con una caraja mundial y cedió el empate pronto.

Antes del descanso hubo tiempo para que Isi empujara a Vinícius y lo arrojase fuera del campo con fuerza ante el colegiado. Sigan, sigan.

Isi empuja a Vini Rayo

En la segunda parte más de lo mismo, juego horrible del Madrid y actitud marrullera y violenta del Rayo permitida por el árbitro y jaleada por la turba que abarrotaba las gradas y que protestaba hasta las propias agresiones de sus futbolistas. La afición de Vallecas otra cosa no, pero criterio tampoco.

En este remake de Perros Callejeros, el Madrid era un Seat 132 al que las bujías le hacían perla y el Rayo un 1430 trucado. Cada córner madridista era defendido por los rayistas del mismo modo que un atracador retiene a un cliente en el robo de un banco con la permisividad de un policía Munuera inoperante.

En esas estábamos cuando Carvajal sacó a pasear el brazo en el área. Fue de manera involuntaria, pero ahora eso carece de importancia, porque el brazo estaba abierto y ocupando más espacio (que algún día explicarán cómo un brazo, con masa y volumen constantes, puede ocupar más o menos espacio, pero eso es otro tema). Martínez tampoco vio el penal y tuvieron que avisarle. Esta vez no transcurrió una eternidad como en el penalti de Asensio.

Trejo, que poco antes se había cebado con Militao, lanzó y detuvo Courtois. Pero hubo que repetir el penalti. En un principio dijeron que porque Tibó no estaba sobre la línea. Después, mostraron que Carvajal había invadido el área antes del lanzamiento. Bien repetido. Gol. La pregunta es: ¿por qué cuando el Madrid falla un penalti y el rival invade el campo no se repite? Buscad, buscad, hay varios ejemplos.

El partido acabó con derrota madridista. Aquí podéis leer la crónica Andrés Torres. Alberto Cosín dio buena cuenta de la actuación de Martínez Munuera en su crónica arbitral.

Según se acerca el mundial de los miles de esclavos muertos el Madrid se desinfla y se encuentra en el peor momento de juego y concentración de la temporada. El Madrid pierde la cabeza, como dice As. La de la Liga y la que permite centrarse en los partidos.

Portada As

Cuando las cosas van bien, cualquier elemento perturbador, como un mundial a mitad de temporada, es potencialmente desestabilizador. Tal vez si Ancelotti contra el Cádiz el jueves alinease a 11 no mundialistas el desempeño blanco mejorase.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Arbitró Juan Martínez Munuera del Comité valenciano. En el VAR estuvo Medié Jiménez.

Esperpéntico arbitraje del de Benidorm que unas veces no se enteró de nada por incompetencia y otras por voluntad propia.

Permitió mucha dureza del Rayo y demasiadas marrullerías. Además, solo advertía y pedía cabeza para los de un lado, los visitantes.

En el minuto 3 pintaba bien con la amarilla a Catena porque parecía que iba a castigar a los locales. Falsa ilusión. Trejo hizo tres faltas en 10 minutos y no vio tarjeta. Sí la vio Vinicius que tuvo que aguantar patadas, provocaciones, empujones y hasta golpes en la cara. Balliu pudo irse a la calle en el 27' pero ni amarilla. Fran García también se libró por un planchazo a Valverde en el 31'. Resumen de la primera parte: 15 faltas vallecanas y 6 merengues. Las mismas amarillas.

En la segunda mitad desenfundó a diestro y siniestro. Trejo la vio tarde para lo que merecía, en el 48. Y Balliu tardísimo, en el 86'. Además, también se fueron con amarilla Rodrygo, Lucas, Carvajal por el penalti y Modric en el Real Madrid, el croata, por cierto, por protestar un saque de banda que era claro para su equipo. Y Chavarría en el Rayo. Su técnico, Iraola, fue expulsado.

En los dos penaltis el VAR le puso la cara colorada a Munuera que no se enteró de nada y el hombre mientras esperaba el aviso no paraba de explicar que él lo tenía clarísimo. Pues fue que no. Fran García trabó por detrás a Asensio y Carvajal dio el balón con el brazo que estaba abierto y ocupando más espacio. En esta última pena máxima se debió repetir. En un principio parece que era porque Courtois no pisaba con un pie la línea pero en la repetición indicaron que fue Carvajal por invadir el área y ser el que despeja. En ese caso la norma es clara, pero, por desgracia, no vemos que se señale con asiduidad.

Munuera Martínez, DESESPERANTE y PENOSO.

Courtois (7)

Hizo casi todo bien. Hasta parar un penalti. Pero no fue suficiente.

Carvajal (4)

Mira que siempre salta con los brazos a la espalda. Da igual. El VAR tuvo que pitar uno de esos penaltis de mierda por mano que nada tienen que ver con el fútbol.

Militao (5)

Muy despistado e incluso peligroso en la salida de balón. Su fenomenal testarazo en el gol le salva el aprobado.

Alaba (4)

No está. O no parece que esté.

Mendy (5)

Su barroquismo nos desconcierta, pero fue el más potable de la zaga.

Tchouaméni (3)

Translucido.

Valverde (4)

Peleón pero deslucido. Sin campo para correr.

Modric (4)

Sin ideas, superado. Anotó de penalti.

Rodrygo (3)

Desaparecido en combate.

Asensio (7)

El mejor del Madrid.

Vinicius Junior (4)

Con él esta todo permitido, no hay derecho. Se apagó en el segundo tiempo.

Camavinga (4)

Insufló menos bríos de los habituales.

Mariano (4)

Intrascendente.

Nacho (-)

Sin tiempo.

Lucas Vázquez (-)

Sin tiempo.

Ancelotti (4)

Sin ideas. ¿El Plan B es Mariano?

 

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Entre las múltiples trampas de la Liga, la mazmorra de los bucaneros siempre es especialmente peligrosa. Vallecas es un techo levadizo con muchos y afilados pinchos untados en curare, que lentamente desciende hasta aprisionar mortalmente a los incautos. Poco tiempo tardó en acreditarlo el fenomenal Rayo Vallecano que ha construido con seriedad un vasco, Andoni Iraola, sin la fanfarria del rapsoda Paco Jémez. No en vano, el Madrid, hasta esta noche, había cosechado nueve victorias en sus últimas diez visitas. Incluso se animó a abrir el encuentro del lunes con una filigrana de Vinicius en el primer minuto. Fue un espejismo.

A los cuatro minutos, una fulgurante penetración por la izquierda de Fran García, habitual canterano merengue y eterno opositor al regreso a la Casa Blanca, concluyó con un centro tenso y preciso que Comesaña remató hábilmente con colocación a gol. Me quemas con la punta de tus dedos, decía el homónimo cantante de Amistades Peligrosas. Lo que quemaba al Madrid en el cepo vallecano era precisamente el balón. Apenas Pterodáctilo Valverde trató de rebelarse al infortunio con un disparo lejano. Otro mero espejismo. Mientras tanto Vini veía una prematura amarilla por un tibio pisotón que, cómo no, provocó media docena de vueltas de campana y Courtois evitaba el segundo antes de concluir el primer cuarto de hora.

El Madrid, cortocircuitado en la salida de balón, comenzó a añorar a Kroos y su batiscafo para escapar de las abisales profundidades vallecanas

El Madrid, cortocircuitado en la salida de balón, comenzó a añorar a Kroos y su batiscafo para escapar de las abisales profundidades vallecanas. En los momentos de zozobra merengue, que se prolongaron durante casi todo el partido, el hincha blanco apenas pudo agarrarse al escandaloso caño con el que Mendy jorobó al canterano colchonero Camello. Colchonero tenía que ser, triste consuelo.

La respuesta del intenso Rayo fue un insólito y auténtico soplamocos que Balliu propinó a dos manos sobre los cachetes de Vini que, por supuesto, no sancionó nadie. El VAR, exhausto tras lo de Sevilla, también optó por hacer la de Pilatos. El tercer espejismo.

Tchouaméni Rayo

Isi probó fortuna desde lejos ante un líder decadente que sufría para atravesar el mediocampo. Tchouaméni era incapaz de detener las acometidas de un rayo que no cesa, Modric vivía dentro del laberinto, Valverde no encontraba pista para correr.

Y Kroos, en pantuflas.

Sin embargo, a los 35 minutos, el más fino de los merengues, un redimido y batallador —sí, batallador— Asensio porfió por un balón prácticamente perdido dentro del área que arrebató a Fran García que, inocente, cometió un penalti no sancionado en directo por el árbitro. Esta vez en la ruleta rusa del VAR la bala fue para el adversario.

De repente, y sin merecerlo, Modric empataba con un penalti anticlimático. No se habían repuesto los locales del sorprendente empate merengue cuando a la salida de un córner botado por Asensio Militao se deshacía de su torpe marcador para hacer el segundo tanto del Madrid. Violento testarazo tras elástico escorzo. 1-2 a los 41 minutos.

Gol Militao Rayo

Y de repente, el Real, ufano y complacido por su inesperado triunfo momentáneo, volvió a las andadas. Apenas un minuto después la defensa blanca dio nuevas muestras de su fragilidad cristalina permitiendo que un centro lateral acabará llegando a Álvaro García que empaló a la red con fiereza. Esta vez no hubo milagro de Thibaut.

2-2 al descanso con esperpéntico teatrillo de Balliu buscando la segunda amarilla por un codazo imaginario de Vinicius. Sí, el del soplamocos.

No cambió el guion al regreso de los vestuarios. El Madrid, de nuevo timorato, parecía otra vez sorprendido por la ferocidad de un Rayo cuya fuerza se desgañitaba reclamando penaltis y faltas delirantes. Al final no lo serían tanto. Mientras tanto Carvajal pisaba mal y caía dolido, al parecer muscularmente, sobre el verde vallecano.

No cambió el guion al regreso de los vestuarios. El Madrid, de nuevo timorato, parecía otra vez sorprendido por la ferocidad de un Rayo cuya fuerza se desgañitaba reclamando penaltis y faltas delirantes

Aguantaba el tirón el Pitbull de Leganés y Sergio Camello cabeceaba lejos del palo. Sesenta minutos después, el Madrid no sabía como desactivar tantos dispositivos malignos de la trampa rayista. Ver a Modric hacer desesperados aspavientos invitaba a cundir el pánico, el liderazgo del campeonato, en la puerta del embarque del puente aéreo. El que tuvo que tomar las de Villadiego fue Andoni Iraola en el banquillo vallecano. Roja por no sabemos. Se chivó el cuarto árbitro como no podía ser de otra manera.

El partido transcurría a tirones, con un Madrid flácido, tratando de encontrar un chispazo en la conexión de sus jóvenes perlas brazucas, voluntariosos pero extraviados, y el Rayo, erre que erre, más pendiente del vídeo que del verde. Tanta insistencia obtuvo su premio con uno de estos penaltis insultantes de hoy en día por mano de Carvajal tras un rebote en un centro.

Martínez Munuera en el Rayo, 3 - Real Madrid, 2

Todo absurdo.

Veterano y curtido en mil batallas, Óscar Trejo se aproximó a los once metros. Courtois detuvo el penalti, pero el VAR, de nuevo el dichoso e insufrible VAR, determinó, esta noche puntilloso, que medio juanete de Thibaut no pisaba milimétricamente la línea de gol.

Esta vez Trejo no falló. 3-2. La trampa Vallecana pasaba a ser Cube. Desgraciadamente la película arbitral, la de siempre. Tchouaméni, triste actuación, dejaba su lugar a Camavinga. Poco después lo hacían Mariano y su peinado en lugar de Modric. A la desesperada.

Minuto 80. Diez tardó en generar una nueva ocasión cuando Rodrygo, inoperante, malogró a medio metro del gol una fenomenal asistencia de Asensio, el mejor del Madrid. Sólo quedaba la épica en un largo descuento de +8.

Mayor fue así la agonía.

Finalmente, lentamente murió el Madrid, atrapado, enredado, asfixiado en el ardid vallecano. Se burló de la fortuna cuando, tras tremendo sofoco, se puso por delante inmerecidamente en el marcador para dilapidar su renta en apenas un minuto, un suspiro antes del descanso.

El Real lo paga no sólo con la derrota, sino que se despeña de la cima del campeonato en los albores del mundial catarí de la vergüenza… si nada se remedia esta semana.

 

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Los madrileños tenemos un dicho: “de Madrid al cielo”, y el gran político de la Restauración Cánovas del Castillo siempre que lo escuchaba solía replicar: “lógico, porque ya se ha pasado antes por el purgatorio”.

El hijo de doña Debbie podría haber suscrito la sentencia canovista dado que algunos se empeñaron en que su estancia en Madrid (el Real y el villano) fuese un calvario más que un purgatorio. Sobre todo periodistas. Los mismos gacetilleros y tertulioides que ahora lloran por la retirada de Gerard Piqué Bernabéu, eximio defensa del Fútbol Club Barcelona que era tan bueno tan bueno que a menudo incluso jugaba de portero. Y todo OK, José Luis.

La misma prensa que solía llamar “despojo” y “ladrón” al hijo de doña Debbie aspira ahora a que nos centremos en lo bueno que ha sido Geri como futbolista y nos olvidemos del personaje. A ver quién me agarra esa mosca por el rabo, que es como escribir el panegírico de Atila el Huno diciendo que, oye, que sí, qué tenía su genio pero, caramba, qué bueno que era en lo suyo.

La misma prensa que solía llamar “despojo” y “ladrón” al hijo de doña Debbie aspira ahora a que nos centremos en lo bueno que ha sido Geri como futbolista y nos olvidemos del personaje

Es de suponer que a Gerard Piqué Bernabéu se le pasará pronto la melancolía de la jubilación. No estén tristes por él. En breve se marchará al Campamento Luis Enrique Para Chicos Molones, que es un sitio superchuli donde un grupete de amigos pasa las vacaciones cantando, navegando en canoa, comiendo helado, a veces jugando un poco al fútbol y, en resumen, pasándoselo teta. Que además este año es en Qatar. Verás qué risas.

Ante la despedida de Piqué (Bernabéu), recuerdo el día que el hijo de doña Debbie se marchó del Real Madrid, que era el club donde había querido jugar desde que era niño. Al hijo de doña Debbie no lo mantearon en el campo ni la prensa le dedicó portadas elogiosas, y algunos madridistas tuvimos casi que rogar a la afición descerebrada de siempre que no lo pitaran cuando fue a celebrar su quinta copa de Europa en el Bernabéu, con el resto de sus compañeros.

Bale celebración Bernabéu

El hijo de doña Debbie se fue de Madrid al cielo. Al cielo de Los Angeles Fútbol Club. Y el que aquí suscribe fue testigo directo de la querencia que tienen en esas tierras por el hijo de doña Debbie. Durante un partido en que jugaba el LAFC, me crucé con muchos aficionados del equipo rival, el Dallas FC, que vestían camisetas con el nombre del hijo de doña Debbie a la espalda. Eso es como si un culé va al Camp Nou llevando una elástica de Luka Modric, para que se hagan ustedes una idea.  Una vez en el estadio (y lo sé bien, porque yo estaba en la grada de los locales) los hinchas del Dallas animaban a su equipo con toda su alma tejana… pero luciendo camisetas con el nombre y el número (11) de un delantero del equipo rival. La liga de Estados Unidos tiene esas cosas que la hacen fascinante. También tiene un VAR que funciona como Dios manda, dicho sea de paso.

Desde el sábado por la noche, además, la liga estadounidense tiene un nuevo y flamante campeón: Los Angeles Fútbol Club. El equipo donde juega el hijo de doña Debbie. Qué cosas.

Bale campeón MLS

En USA el ganador de la liga no siempre es el equipo que consigue más puntos, sino que se decide mediante “play offs”. Se daba este año la circunstancia de que el LAFC había sido el equipo con las mejores estadísticas de esta temporada, pero para asegurarse el campeonato liguero debía vencer en una final al Philadelphia Union.

El partido, como no podía ser de otra forma, transcurrió como un loquísimo guion de Hollywood. La segunda parte acabó con empate a dos en el marcador. Durante la prórroga el portero titular del LAFC fue expulsado. La cosa pintaba negra para el joven equipo angelino, que ya sentía en el estómago el puñetazo de la derrota. Iban a perder. Estaba escrito que perderían. Lo ponía en el guion.

Pero entonces apareció el hijo de doña Debbie y el guion se fue a hacer puñetas.

Desde el sábado por la noche, además, la liga estadounidense tiene un nuevo y flamante campeón: Los Angeles Fútbol Club. El equipo donde juega el hijo de doña Debbie. Qué cosas

Acérquense al fuego, amigo, y les contaré las muchas leyendas que circulan sobre lo que ocurrió en el Banc of Califorina Stadium aquel 5 de noviembre de 2022. Cuando en el minuto 128 de partido los guerreros del negro y dorado del LAFC estaban a escasos minutos de caer derrotados a manos de un ejército de señoritos de Philadelphia. Cuando en el minuto 128 se desató la locura. Aquel minuto 128, que es como se dice “minuto 93” en el idioma de California.

Hay quien dice que fue san David en persona quien descendió sobre el estadio a lomos de un caballo negro y dorado y que de un cabezazo metió el gol que empató el partido y forzó los penaltis. Otros que fueron las Gwyllion, poderosas hechiceras galesas, quienes embrujaron el balón para que atravesara la portería del Philadelphia Unions empujado por el fuego de un dragón. El dragón llevaba una runa grabada a tajos en la espalda con forma de 11. Y quienes lo vieron surcar el cielo de Los Ángeles aquel día juran que era blanco, de un blanco radiante como el fuego de catorce estrellas ardiendo. Y que desde entonces al dragón lo llaman Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon, que significa “aquel que porta en su corazón la llama blanca de la grandeza”, y que dicen los antiguos escritos gaélicos que así eran conocidos los siete caballeros que habían logrado cinco griales de plata en los campos de Europa, y que aquel dragón era uno de ellos. Otras crónicas dicen que Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon se traduce más bien como “vais a mamar polla galesa”, que es lo que el gran rey de Gwyned gritó a los normandos antes de darles cera en la batalla de Great Barrow en 1136, haciendo girar un palo de golf ensangrentado sobre su cabeza.

Otras crónicas dicen que Yr hwn sy’n cario fflam wen fawredd yn ei galon se traduce más bien como “vais a mamar polla galesa”, que es lo que el gran rey de Gwyned gritó a los normandos antes de darles cera en la batalla de Great Barrow en 1136, haciendo girar un palo de golf ensangrentado sobre su cabeza

Pero todo esto no son más que leyendas y habladurías. La realidad es más sencilla, aunque igualmente épica: en el minuto 128, justo sobre la bocina, cuando su equipo iba perdiendo y con solo diez jugadores en el campo; el hijo de doña Debbie se marcó un Sergio Ramos y metió un gol de cabeza por toda la escuadra tras superar en salto a un defensa rival de casi dos metros. Ese gol forzó los penaltis y permitió que Los Angeles Fútbol Club ganara el primer título de liga de su historia.

Se diría que en California empiezan a darse cuenta de quién es el hijo de doña Debbie; pero en realidad ya lo sabían desde el día en que lo ficharon. Sabían que aquel tipo daba buena suerte. Que mientras jugó en el Real Madrid tan solo hubo una temporada que el equipo de Chamartín no ganó un solo título: aquella en la que el hijo de doña Debbie estuvo cedido en el Tottenham. Que las meigas no existen, pero haberlas “haylas”. Y los galeses no cabe duda de que sí que existen. Que se lo digan al Liverpool de Jürgen Klopp.

Bale celebra MLS champagne

El hijo de doña Debbie es ya un héroe para la afición del LAFC y su nombre estará para siempre ligado a la historia de ese club. Como lo está en la historia del Tottenham, en la selección de Gales y en el Real Madrid. Porque eso es lo que hacen las leyendas: dejan su huella por donde pasan en su camino hacia la eternidad. Eso es lo que hace el hijo de doña Debbie.

En Los Ángeles tienen un ídolo nuevo. Aquí en Madrid ya no hace falta que añoremos al Galés Volador. Dios es sabio y cuando te cierra un galés te abre un uruguayo. Un céfiro oriental con brazos y piernas hechos de filos de navajas, que cuando regatea a un oponente le deja cortes sangrantes en las mejillas y mete goles como puñaladas.

Pero eso es otra historia y ya la contaremos en otra ocasión, porque esa leyenda, la leyenda de Valverde, Viento del Oeste, solo acaba de empezar. Hoy toca felicitarse por el hijo de doña Debbie.

 

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Mas fácil, la Champions

 

El Liverpool, ya saben. Otra vez bolas calientes. Prefería al PSG, pero me vale. Si pensamos en la historia, que es lo que debe primar en un madridista, no hay color: Liverpool.  El PSG me ponía por seguir con el cachondeo, pero me vale, ya digo. El Madrid juega la Copa de Europa y el Liverpool, como Bayern, Benfica, Milán, Inter también. Es eso. Klopp estará muy contento, además. La última vez que se eliminó con el Madrid palmó en Valdebebas y se quejó. Tiene una cierta justicia poética que el Liverpool juegue una vuelta europea en Chamartín. Es la continuación de lo vivido el año pasado. Les faltaba vivir la experiencia a Liverpool y Bayern entre los grandes. Quizá los bávaros en cuartos. Quizá.

Que sí, que el Bernabéu no está para partidos con rivales muy respetables, pero de medio pelo. Europa, el mundo, tan atropellados, espera estas cosas. Las que da el Madrid. Las noches europeas del Madrid. Partidos sin mucho sentido juega el Madrid en su casa, y fuera, más de veinte al año. El nivel blanco exige este tipo de sacrificios. ¿Bombo? El mejor. Y sino, el segundo mejor.

Altintop Liverpool sorteo Champions

Es más: me encantaría que la final de Estambul, 10 de junio, fecha de nacimiento de Carlo Ancelotti, fuera Real Madrid-Benfica. El primer y segundo ganador del torneo. Pura Copa de Europa.

Que será muy difícil ganarla, pero menos que la Liga. Yo y mis pedradas. En Europa sabes lo que te espera. Pocas cosas raras, las inevitables. Aquí... aquí pues ya sabemos, para qué insistir

Que será muy difícil ganarla, pero menos que la Liga. Yo y mis pedradas. En Europa sabes lo que te espera. Pocas cosas raras, las inevitables. Aquí... aquí pues ya sabemos, para qué insistir. Y, bueno, queda visitar Vallecas, a partir de las nueve. Este Rayo no hubiera caído en la fase previa de esta Champions, segurísimo estoy. No hay partido fácil con este equipo de Iraola, que no es Klopp ni falta que le hace: es un entrenador formidable. Rayo hoy y el jueves, el Cádiz y al Mundial. Lo mejor sería ganar los dos partidos, obvio. Pero lo que le espera a la vuelta de Qatar lo sabe, se marche o no de líder: una tomadura de pelo. Que puede superar, sin duda.  Lo ha hecho muchas veces. Pero es un coñazo.

Europa, queridos. Y nada más.

Por cierto: al Barça le tocó el United. Dos venidos a menos. Casemiro los proteja.

 

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Buenos días. En el entendido de que ninguna de las portadas del día van a preguntarse por qué lo de Asensio ante el Girona es penalti y lo de Jordi Alba ante el Almería es un “sigan sigan”, hoy hemos decidido no fijarnos tanto en ellas como en otras cosas de la prensa, y no en este caso de la prensa escrita, y no en este caso de la prensa nacional.

Tuit La Galerna cirular manos área

Las portadas se ventilan en dos patadas: hoy hay sorteo de Champions, donde por lo que sea el único participante español es el Real Madrid, y por la noche juega el propio Real Madrid ante el Rayo. Por eso habla atinadamente Marca de trueno y Rayo. Podéis seguir el sorteo en la cuenta de Twitter en La Galerna, no cobraremos mientras Elon Musk no nos obligue a ello.

Portada Marca

Portada As

As en cambio da más importancia al encuentro de esta noche en Vallecas y a la importancia que en el mismo se prevé pueda tener el rapazinho Rodrygo, uno de los nuevos ídolos de la afición blanca, en ausencia de Benzema, que padece una “fatiga muscular” que tiene a parte de dicha afición algo mosca, dada la cercanía del Mundial. Creemos que Benzema no merece desconfianza, como también opinamos que esto debería explicarse bien para evitar suspicacias.

Portada Mundo Deportivo Portada Sport

La prensa cataculé está a sus cosas. Entrevista con Marcos Alonso, que es superrecontraculé, pero vamos, que si quieres te lo miro, y la goleada del Madrid femenino al Barça femenino, o al contrario, lo que corresponda. De ese descalabro os habla con franqueza hoy, en La Galerna, Fernando Alcalá-Zamora. Leedle y haceos vuestra propia composición de lugar.

Sin embargo, ya indicábamos al principio que nuestro propósito de hoy no es repasar las portadas sino el flequillo de Jorge Ramos. ¿Que quién es Jorge Ramos? La duda es absolutamente pertinente, porque de igual modo que él se pregunta qué ha dado Ancelotti al fútbol cabe preguntarse qué ha dado Jorge Ramos al periodismo. Os lo sintetizamos: ha dado un sinfín de vómitos de bilis antimadridista frente a las cámaras de ESPN, esa cadena cuya franquicia para gran parte de Latinoamérica está dominada por una serie de tipos que añoran la época en la cual Messi acabó con la hegemonía mundial del Real Madrid. No hay nada que agríe más el carácter que la nostalgia por una época que nunca existió.

Jorge Ramos ESPN

Os podríamos poner el vídeo, pero bastante tienen los madridistas latinoamericanos con soportar a este tipo como para que encima amplifiquemos las boutades del bueno de Ramos. Su nueva cantinela es esta con la que titulamos la sección de hoy, que qué le ha dado Ancelotti al fútbol. El eje de la duda insondable del preclaro hater, que tantísimo ha aportado por su parte a los medios de comunicación, es la subpregunta “¿Qué entrenador ha dicho “yo voy a jugar como Ancelotti”?

Estas cuitas nos recuerdan mucho a las que ciertos críticos muy sesudos de cine o música oponían al cine de Spielberg o a la música de Queen. Spielberg no inventó nada, a lo que se responde de inmediato con un pertinente Y QUÉ. Queen no inventó género musical alguno, se limitó a utilizar y combinar con sabiduría e inmenso talento los ya existentes, con lo que el Y QUÉ resuena con mayor fuerza aún. Spielberg, Queen y el Madrid (con Ancelotti a la cabeza) han hecho disfrutar a millones y millones de personas, ESO es lo que han dado al cine y a la música aunque no se hayan distinguido por su condición pionera de nada. Pero a esos críticos sesudos solo les importaba esto último, o sea, gente como Godard o la Velvet Undeground. Sucede que a Ramos, en esta metáfora, no le valen Godard o la Velvet como ideas, sino precisa y exactamente Godard y la Velvet, quienes trasladados a su mundo de talibanismo futbolístico no son otros que Guardiola y el Barça.

Ocurre, por otra parte, que el fútbol no es cine. Ocurre que el fútbol no es música. Ocurre que en este mundo, a diferencia de aquellos, existe un baremo objetivo que trasciende la subjetividad, y ese baremo es el palmarés. Esto no es cuestión de opiniones, como sucede con las artes, sino de marcas, como sucede con los deportes. Ese señor que según Ramos no ha aportado nada al fútbol es el único entrenador que ha ganado cuatro Champions Leagues, el único que ha ganado las cinco grandes Ligas y el que más victorias europeas atesora.

“¡Pero díganme!”, berrea Ramos, con la vena del cuello hinchada. “¡No me digan qué le ha dado este hombre al Real Madrid! ¡Díganme qué le ha dado al fútbol! ¡¡AL FÚTBOL!!”

Aparte de preguntarnos quién ha nombrado a Jorge Ramos portavoz oficial DEL FÚTBOL, nos rascamos la sien ante otra cuestión acuciante: ¿a qué deporte juega el Real Madrid? ¿No era al fútbol? ¿O por ventura nos hemos equivocado y hace esquí de fondo? Tampoco vendría mal recordar al señor Ramos que Ancelotti ha ganado asimismo títulos en el Milán, el Bayern de Múnich, el Chelsea y el PSG, equipos todos ellos que juegan sin duda al teto o a la petanca marfileña. Las dos Champions Leagues logradas por Carletto al frente del Milan no tienen nada que ver con el balompié, son en realidad el Festival de la Canción de San Remo. La Bundesliga es un campeonato de bolos muy conocido por la concurrencia de Walter Sobchak y Jesús Quintana, mientras que la Premier League es un certamen de macramé muy reputado en la otra orilla del Danubio.

Pasad un buen día, atentos al sorteo.

Hoy lunes 7 de noviembre, a las 7 de la tarde, en la Fnac de Callao madrileña, se presenta oficialmente el libro madridista más heterodoxo y pinturero de los que últimamente ha facturado Córner, el sello de publicaciones deportivas que recientemente ha llevado al mercado joyas como “La Biblia Blanca” de los hermanos Del Riego o el celebrado “Que baje Dios y lo explique” de Ramón Álvarez de Mon.

Escrito a cuatro manos por Tomás Guasch y Antonio Pacheco, se trata de un recorrido desordenado, encantador y con frecuencia jocundo por aquellos episodios y aspectos de la historia del Real Madrid más cercanos a los afectos de ambos autores. Primorosamente presentado, “Zidanes y Cargoles” (que así se titula cachondamente el invento, no lo habíamos dicho aún) está ya a disposición del lector en las librerías físicas y químicas más reputadas del orbe.

Hablamos con Tomás Guasch, mitad más galernauta del dúo autoral, a fin de conocer más detalles, y por el camino nos solazamos e instruimos. Como por lo demás pasa siempre que uno habla con el maestro, colaborador de esta santa casa.

Zidanes y Cargoles libro

Tomás, el gran público no sabe que llegó a mis oídos la curiosidad, teñida de levísimo mosqueo, de Pep Cargol al encontrarse en el título de un nuevo libro. Y que yo te trasladé dicha curiosidad.

Así fue, e inmediatamente, claro, yo llamé a Cargol para aclararle que no había ninguna mala intención en el uso de su nombre para el título, sino sólo una utilización amable y desenfadada del mismo para darle una vuelta al famoso lema “Zidanes y Pavones”, a fin de dar entrada en la ecuación a los canastos. Un grande Pep Cargol, fue un jugador estupendo.

¿El título se te ocurrió a ti o a Antonio Pacheco?

A él, a él. Me dijo: ¿qué te parece? Le respondí: cojonudo, porque recoge el espíritu de lo que queremos hacer, esa dualidad por un lado entre fichajes galácticos y chicos más modestos, y por otra la dualidad fútbol-baloncesto.

¿Cómo surge la colaboración con Antonio Pacheco? No se había visto nada igual desde Santillana y Juanito. Suponemos que uno la prepara y el otro mete gol.

Pacheco llega a mí a través de la común amistad con Carlos Marañón (director de Cinemanía e hijo del mítico Rafa Marañón). Tenía grandes ideas para hacer un libro diferente sobre el Madrid, uno que además diera cabida al baloncesto, honrando historias de la sección que no son muy conocidas por el gran público, o que incluso nunca han sido contadas. Y eso ocurre tanto en baloncesto como en fútbol. Y decidimos distribuirnos el trabajo. Es una coña importante.

No nos podemos quedar solo en los 10 Mangamientos históricos sufridos por el Madrid en el verde o en el parqué, sino que hemos de incluir también los Mangamientos institucionales

El baloncesto tiene en el libro casi tanto peso como el fútbol. O al menos un 60-40.

Sí, algo así. Chato, es que son diez Copas de Europa. Los Sevillano, Emiliano, etc. de aquella época eran como los Santana o Ballesteros, auténticos héroes cuyas hazañas seguíamos con avidez por televisión.

Hay un capítulo precioso dedicado a George Karl, aunque yo sospecho que, de todos los apartados del libro, el que va a tener más éxito es el llamado Los Diez Mangamientos. Mangamientos. Con G.

Sí, sí, sí. Yo le dije a Pacheco: “No nos podemos quedar solo en los Mangamientos históricos sufridos por el Madrid en el verde o en el parqué, sino que hemos de incluir también los Mangamientos institucionales”. Me refiero, claro, a la coña del Premio Príncipe de Asturias. Que no se lo hayan dado aún al Madrid es absolutamente intolerable. Es el premio español por excelencia, el Madrid es una entidad española, el Madrid ha ganado Copas de Europa a porrón, ha pasado por su Centenario… ¿¿y no se lo das?? Pero si se lo han dado hasta a la selección de Brasil de 2002. Oiga, déselo por lo menos a la de Pelé. Pero al Madrid no. Acojonante, oiga.

En el libro cuentas que le expusiste tu pasmo al respecto al mismísimo Samaranch.

Le dije: “Yo conozco a dos miembros del Jurado que me contaron que, mientras siguieran siéndolo, el Madrid no va a ganar el Príncipe de Asturias”.

Yo conozco a dos miembros del Jurado que me contaron que, mientras siguieran siéndolo, el Madrid no va a ganar el Príncipe de Asturias

¿Quiénes eran? ¿Se puede saber?

No les vamos a dar bola porque lo negarán absolutamente.

Escohotado decía siempre que el Madrid es la empresa de más éxito de la historia de España. Aun así,  no ha ganado el premio más importante de su propio país.

Claro que lo es, sin duda. Esto de no darle el Príncipe de Asturias es el Mangamiento de los Mangamientos.

Los 10 Mangamientos

En el libro luego hacéis un repaso de otros Mangamientos pero ya estrictamente deportivos. Os vais hasta el 61, con el célebre (pero no tan célebre como merece) Mangamiento contra el Barça, en Copa de Europa. Hasta Paco Gento, hombre enormemente comedido, me dijo: “No podían consentir que ganáramos seis Copas de Europa seguidas”.

Así fue. Aquellos dos árbitros ingleses. Es que es un Mangamiento doble, maestro. En la ida y en la vuelta. Lo de Aytekin y Obrevo fue en un solo partido, así que ninguno de estos dos principiantes puede competir con Mr. Ellis y Mr. Leafe. Penaltis no señalados, goles injustamente anulados… En el libro recordamos el absoluto consenso que sobre este punto existió en la prensa de la época, y te hablo de la prensa internacional, no de la prensa patria. Daily Express: “El Real se despide como el grande que nunca dejó de ser. Abatido por la coalición de la suerte y el arbitraje, todos los honores van para el vencido”. Seis veces ganando el mismo era demasiado. Así que asalto doble para asegurar.

Hay otro asalto doble, mucho tiempo después, aunque en este caso separado por un año de diferencia. También lo tratáis en el libro.

Los Tenerifes, claro. Vaya doble Mangamiento. En el primer Tenerife, se anula un gol a Milla por fuera de juego manifiestamente inexistente. Era el 1-3 y la Liga para el Madrid. “No, oiga, es que el Madrid podría…”, sí, podría pero no pudo. Y en el partido de un año después hay como mínimo un penalti flagrante sobre Zamorano.

Milla, precisamente, contó en El Larguero y confirmó a La Galerna que a él en el primer Tenerife le intentaron comprar para hacer que su equipo perdiera. Si se sabe que intentaron eso, ¿no hay que ser un poco ingenuos para creer que se quedaran ahí?

Todo el desarrollo de ese primer partido es para pensar mal. Maestro, es que hay que ver el partido. Que yo lo vi.

Don Santiago Bernabéu hizo muchas cosas que cabrearon a Franco. Otra cosa que contamos es que los Di Stéfano y compañía, en sus exitosos periplos europeos, llevaban cartas de familias a los exiliados

Otra cosa extraña fue el ambiente tan encendido contra los blancos. Sobre todo en el primer Tenerife, donde los locales no se jugaban nada.

Sí. Fue extraño y artificial, porque no había cuentas pendientes entre ambos equipos ni nada parecido. Esa saña contra los blancos era rara. Pero chico, no sé, habían hecho una gran campaña con Valdano y se ve que querían entrar en la historia. Fue un poco la locura del momento. Se pusieron cachondos. “Vamos a quitarles la Liga al Madrid”. Pero vamos, que con el gol mal anulado habría sido 1-3 y todo acabado. Fue un asalto muy bien perpetrado. Y luego los maletines, claro. Fernando Hierro contaba que su hermano Manolo, tras una comida familiar, un tiempo después de aquello, saca la cartera y dice: “Por favor, la cuenta para mí que paga el Barça”.

Paco González dijo en la Cope que él sabía que uno de los árbitros de Tenerife había sido comprado. Así, tal cual.

No recuerdo eso.

Sí, lo dijo. Fue inmediatamente reprendido por Manolo Lama y el tema se cortó. Pero decirlo lo dijo.

A ver. La sospecha general es que eso no era normal.

Cambiando de tercio totalmente, otro capítulo de “Zidanes y Cargoles” que me encanta es el del Madrid rojo. Cuenta  cosas que la gente no sabe.

Claro. La gente no se hace a la idea de que el Madrid pierde la Guerra Civil. Como tantas otras instituciones de la capital que resistían el asedio, pierden la guerra cuando las tropas franquistas entran en la capital. Al expresidente del Madrid Sánchez Guerra le perdonan la vida los franquistas, pero acaba en prisión largo tiempo. Peor suerte corre su sucesor, el coronel Ortega, que es fusilado.

Coronel que, por cierto, no está reconocido oficialmente por el club, puesto que este estaba incautado por el ejército republicano.

Y en eso creo que el Madrid hace mal. Debería estar reconocido. Era el que había. No podía haber elecciones ni nada similar. Le tocó a Ortega, que era rojo como podía ser azul o lo que fuese. Madridistas todos, eso es lo que cuenta.

Que digan que Franco era merengue es ridículo. Con Franco el Madrid no gana la Liga hasta el 53, “curiosamente” cuando llega Di Stéfano. Del 39 al 53 cero Ligas. Caramba con el madridismo del caudillo. Franco estaba pescando salmones. Para el antimadridismo, fue más peligroso Di Stéfano que Franco

Has mencionado a Sánchez Guerra, presidente merengue que después de ir a la cárcel, condenado por el franquismo, acaba sus días como monje de clausura, en un convento.

Eso. En el libro contamos que la plantilla le fue a ver, con Bernabéu al frente, lo que enfadó mucho al caudillo. Don Santiago hizo muchas cosas que cabrearon a Franco. Otra cosa que contamos es que los Di Stéfano y compañía, en sus exitosos periplos europeos, llevaban cartas de familias a los exiliados. El Madrid tenía valija diplomática.

El Madrid convivió con el franquismo, como tuvieron que hacer todos los demás, pero no era precisamente franquista.

Eso es. Y recuerda las recalificaciones de los terrenos culés, que hicieron que el Barcelona condecorara tres veces al generalísimo. Te leo lo que ponemos en la entradilla. “El Madrid ganó más Ligas que el Barça durante la Segunda República. El Barça es el equipo que más Copas ganó con Franco en el poder, pero ninguna durante la Segunda República. ¿Fue el Madrid el equipo del régimen y también el de la Segunda República? Qué risa”. Que digan que Franco era merengue es ridículo. Con Franco el Madrid no gana la Liga hasta el 53, “curiosamente” cuando llega Di Stéfano. Del 39 al 53 cero Ligas. Caramba con el madridismo del caudillo. Franco estaba pescando salmones. Para el antimadridismo, fue más peligroso Di Stéfano que Franco.

De hecho, en el libro recordáis también lo que tantas veces dijo Peces Barba, es decir, que el franquismo estuvo cerca de disolver el Real Madrid. Era visto como un nido de rojos.

Real Madric Zidanes y Cargoles

Bernabéu o Florentino. ¿Cuál de los dos presidentes ha sido más importante para el Real Madrid?

Ahora mismo hay casi un empate. La historia del club no se puede entender sin D. Santiago, pero lo de Florentino, en particular en la segunda etapa, es apoteósico. También es que son épocas muy diferentes. Lo que hace Bernabéu, reflotando al Madrid en una España devastada por la guerra, es impresionante. La visión del estadio nuevo. Pero lo de ahora, afrontando la enorme dificultad de los clubes estado, no se queda atrás. Cada vez que se habla de Mbappé se agiganta más la imagen del Madrid y de Florentino. De repente se sabe lo que cobra en el PSG, las cifras por las que rompió su acuerdo con los de Chamartín, y dices: “es de coña, peleando contra este poder económico el Madrid gana la Catorce”. El reto es el postflorentinismo.

El reto es el postflorentinismo. Lo que espero es que haya continuismo. El modelo de gestión seguro ha sido de un éxito incontestable. El que siga que copie. Usted le pone su sello y tal, pero copie

¿Y qué ocurrirá en ese momento?

Lo que espero es que haya continuismo. No me inventen cosas raras. El modelo de gestión seguro ha sido de un éxito incontestable. Lo más fácil de este mundo es copiar. El que siga que copie. Usted le pone su sello y tal, pero copie. Hace usted unas lavadoras estupendas. ¿Funcionan? Perfectamente. ¿Lavan? Cojonudamente. Pues no sea original, no me haga lavadoras que también son cafeteras porque la vamos a jorobar.

¿Y del Barça qué va a ser?

El Barça tiene un problema que es el Madrid. Todos sus problemas vienen de que tiene que intentar igualarlo. Maragall dijo que Cataluña tiene un problema que es el 3%. Bueno, pues el Madrid es el 3% del Barça.

Un último mensaje para el lector potencial del libro, Tomás. ¿Qué va a encontrar en “Zidanes y Cargoles”?

Lo que nos va llegando de quienes lo leen es que lo han pasado bien recordando historias. Parece que esta visión desenfadada e irónica del Madrid, que no tiene por qué ser la buena pero es la nuestra, está triunfando.

 

 

Entrevista: Jesús Bengoechea.

1- Sistema de juego y posible once

 

Partido peligroso para el Real Madrid en Vallecas, con un conjunto de la franja en buen momento de forma y que siempre aprieta mucho en casa. Acumulan cuatro encuentros sin conocer la derrota y solo han perdido un partido en casa en el lejano 27 de agosto contra el Mallorca.

La temporada, al igual que el año pasado, es notable y no se atisban cambios importantes. Iraola va a continuar con su esquema habitual de 1-4-2-3-1 que tantas alegrías le está suponiendo desde que es técnico rayista. El XI puede conllevar el cambio de alguna pieza, sobre todo para meter más músculo o fuerza en el mediocampo.

En portería es fijo Dimitrevski. En la línea defensiva los centrales serían Lejeune y Catena. En el lateral derecho jugaría Balliu y en el izquierdo el canterano blanco Fran García. En el centro del campo es seguro Comesaña y en lugar de Unai López u Óscar Valentín se podría ver a un Pathe Ciss con unas características más de contención y recuperación. En la línea de tres por delante, por la izquierda el veloz Álvaro García, por la derecha el zurdo y habilidoso Isi y en el centro la calidad de Trejo. En punta ya está recuperado Falcao, pero no parece que el canterano del Atlético Camello vaya a perder el puesto.

2- Presión

 

En casa y en unas dimensiones del terreno de juego más estrechas que el resto de campos de Primera, el Rayo presiona más arriba e intenta dificultar la salida del cuero del adversario. En otros momentos del partido también será habitual verlos en un bloque medio. Iraola ordena a sus jugadores que se desempeñen con agresividad, decisión en los duelos y gran intensidad.

Si opta por meter más fuerza y músculo con Ciss, el Rayo ganará un punto en este aspecto que si formase Valentín o Unai López, que disponen de menos despliegue, recorrido y eficacia para poner en aprietos a la defensa y el centro del campo merengue. Con ambos jugadores españoles optaría por tener más balón y combinación en la medular.

Rayo Iraola

3- Salida de balón

 

Pocos balones rifa el Rayo que siempre intenta una salida académica del balón. A Iraola le gusta tener el control desde la base de la jugada y en este sentido el jugador capital es Catena. El central mostoleño es un futbolista con un gran trato del balón, clarividencia, visión y precisión en el pase. Catena arriesga, incluso en ocasiones en demasía, pero es lo que le pide Iraola; atraer, dividir y pasar para conseguir superioridades y comenzar la transición defensa-ataque.

Otros jugadores básicos en el sistema de funcionamiento del Rayo para salir jugando son el otro central Lejeune, con un fantástico desplazamiento en largo, el medio Comesaña o los laterales. El centrocampista baja a recibir y es con el que conecta Catena para dominar el balón. Los laterales, por su parte, se sitúan altos, a la altura de los medios y desde ahí intentan progresar por banda, o bien Fran García traza desmarques para ofrecerse a un desplazamiento en largo.

Por último, si se confirmase la presencia de Falcao, los de la franja ganan a un jugador con el que luchar los balones por arriba, pelear con los defensas o bajar el cuero para abrir a banda o descargar de cara a los centrocampistas.

4- Aspecto defensivo

 

El Rayo ha encajado 14 goles en 12 partidos, lo que da una media de casi un tanto por choque. Sin embargo, hay gran diferencia entre lo que concede en Vallecas y lejos del coliseo del barrio madrileño. En casa ha recibido cinco dianas y fuera nueve. En casa exhiben más solidez y contundencia que cuando viajan lejos del barrio madrileño.

Los dos laterales se desplieguen bien arriba pero en defensa sufren algo más, por lo que es un día para Vinicius, que ya se las tuvo tiesas con Balliu el pasado curso.

El canterano merengue Fran García defiende bien su espalda y con su velocidad es capaz de recuperar rápido la posición. Parece que se las verá con un Asensio que llega tras su mejor partido del curso contra el Celtic.

Un apartado donde los centrales son eficaces en Vallecas o en cualquier estadio son los balones aéreos. Saveljich mide 1,90 cm y Catena 1,94 cm, los dos son poderosos por arriba y meter continuos centros no será una idea demasiado eficiente del Real Madrid si quiere desencallar el encuentro.

Vinícius Rayo

5- Poderío ofensivo

 

Velocidad y despliegue en las bandas, calidad técnica en el medio y una delantera eficaz y con gran olfato de gol. El Rayo, pese a tener uno de los equipos más bajos de Primera, es un conjunto fuerte arriba y que hace daño. Iraola da mucha importancia a las bandas con futbolistas veloces y atrevidos que atacan en el espacio o pueden desbordar. Esto ocurre más en la zona izquierda con el dúo de los García que se entiende a las mil maravillas. Álvaro es un puñal y Fran García sube en numerosas ocasiones en la banda buscando la superioridad y los centros. En la derecha, Isi es un jugador más de control, regate en corto, visión de juego y disparo. Una sorpresa de la Liga el año pasado que continúa a buen nivel esta y que posee un cañón en su pierna izquierda y al que es complejo arrebatarle el cuero.

Por la zona central Trejo pone la pausa, la capacidad asociativa y la brillantez para filtrar balones peligrosos en tres cuartos. En punta, Camello ha sobresalido por su velocidad, su movilidad e inteligentes movimientos. Le ha faltado, quizá, algo más de acierto cuando se ha visto frente al marco adversario. Si está Falcao, todos conocemos al cafetero, que tiene una gran alianza con el gol pese a que está lejos de su prime de hace años.

El Rayo tiene en su haber 17 goles y su media realizadora es superior a la de equipos situados más altos que ellos en la tabla clasificatoria como Real Betis, Osasuna, Villarreao o Real Sociedad. La zaga blanca deberá estar muy atenta y con los ojos bien abiertos porque el cuadro vallecano lleva mucho peligro y no sufre para marcar. Ojo también en las jugadas a balón parado porque cuentan con un batería importante de efectivos que tienen destreza en los remates de cabeza: Lejeune, Catena, Comesaña, Falcao, Ciss… y dos magníficos lanzadores que son Isi Palazón y Trejo.

6- Estilo de juego

 

Un equipo atrevido, valiente, ofensivo, con gusto por la pelota y bastante divertido. No exageramos si decimos que el Rayo es uno de los conjuntos que mejor juega de la competición, sus partidos atraen al espectador y dominan varios perfiles. A Iraola le gusta contar con la posesión, controlar el juego y en ataque mostrarse dinámicos y acelerando en los últimos metros. Si por el contrario el rival les arrebata el cuero, veremos su versión directa y contragolpeadora.

Por las bandas son vertiginosos y verticales, con pocos toques se plantan arriba y todo lo realizan a una gran velocidad de ejecución. Esta temporada han conseguido notables resultados contra equipos como el Barça y el Atlético de Madrid, indicativo de que son un conjunto muy competitivo.

En cuanto a las estadísticas, este curso hay que destacar que es el tercer equipo con más goles desde fuera del área, que es el segundo que más centros pone y que es también el segundo con mayor porcentaje de pases en campo contrario.

Trejo Rayo

7- Hombre clave

 

El ‘Chocota’ Trejo es un veterano a sus 34 años y un jugador que ha dejado huella en el Rayo y sus aficionados. En esta campaña 2022-2023 sigue rindiendo a un espléndido nivel y además con más regularidad. Es el jugador clave del Rayo por lo que aporta en tres cuartos. Un jugador falso lento, con una gran técnica, visión de juego y habilidad en espacios reducidos. Además, llega bien al área y puede ver puerta. Es la figura ideal para Iraola en lo que respecta a conectar la media con la delantera y también para lanzar las contras con balones en profundidad y precisos a los Álvaro García o Isi. Tchouaméni tiene en Vallecas una importante prueba porque anulado Trejo el Rayo es menos Rayo. Si el francés no lo conoce, seguro que le han hablado de las virtudes del argentino que se moverá por su zona.

 

Getty Images.

El Madrid sigue persiguiendo al Barcelona

 

El FC Barcelona derrotó al Real Madrid femenino (0-4) en el primer duelo liguero de la temporada disputado en el estadio Alfredo Di Stéfano. Los goles de Ana Crnogorčević, Patri Guijarro, Aitana Bonmatí y Fridolina Rolfö recordaron al Madrid la todavía clara superioridad de su máximo rival.

 

Durante un mes y medio de competición y siete jornadas de liga, el Real Madrid femenino ha ido dejando muestras de su salto competitivo tras el verano. Semana a semana, los partidos disputados por el equipo de Alberto Toril mostraban signos de optimismo y una dinámica ascendente. Todo ello sigue vigente, pero un nuevo cruce en el camino con el FC Barcelona bastó para comprobar cuánto recorrido queda por completar para llegar al lugar que el aficionado blanco anhela.

Real Madrid femenino Barcelona estadio Alfredo di Stéfano

Este Real Madrid 3.0 cuenta con nuevos registros, más calidad, más envergadura y mayor profundidad de plantilla. Sin embargo, su mejora queda empequeñecida por el empuje de un Barça decidido a evitar que ningún rival le recorte terreno. Y menos aún, el Real. Un ejemplo esclarecedor: si el verano comenzó con la salida gratis de Caroline Weir del Manchester City al Madrid, la ventana de fichajes terminó con el eterno rival catalán rompiendo el récord pagado por una transferencia en el fútbol femenino para llevarse del mismo club a la fantástica Keira Walsh. La plantilla azulgrana era ya temible el año pasado, y ahora lo es aún más.

En cualquier caso, el Real Madrid acudió envalentonado al Clásico. Las seis victorias y un empate en siete duelos con las que se llegaba al partido en el Di Stéfano podían hacer soñar con un envite igualado, y quizás por ello el equipo femenino pueda apuntarse el primer ‘no hay billetes’ de su corta historia. Los nubarrones aparecieron en cuanto el balón echó a rodar.

Este Real Madrid 3.0 cuenta con nuevos registros, más calidad, más envergadura y mayor profundidad de plantilla. Sin embargo, su mejora queda empequeñecida por el empuje de un Barça decidido a evitar que ningún rival le recorte terreno

Aunque Toril no arriesgó con experimentos —a excepción de dejar a Olga Carmona en el banquillo—, el Barcelona salió con el modo rodillo activado. Por un lado, la exuberancia física de sus futbolistas les permite presionar a campo completo y ganar cualquier duelo por alto. Incapaz de hilar el juego en corto desde el saque de puerta, el Madrid se vio obligado a lanzar balones largos mandando a Caroline Weir y Athenea del Castillo a una guerra aérea perdida de antemano.

En ocasiones, el vuelo del balón introduce un elemento de moneda al aire del que el rival inferior puede sacar rédito, pero esta vez el Barça firmó un partido casi perfecto en cada intervención con el cuero. A lo largo de los noventa minutos apenas dejaron dos fallos en la construcción de jugadas: en uno disparó blando Esther González; en el otro se encontró con la madera Claudia Zornoza. El resto del tiempo, jugadoras como Weir se vieron obligadas a vaciar los pulmones persiguiendo sombras.

Esther, Weir, Real Madrid femenino, Barcelona

El área local, mientras tanto, bien podría haber servido de plató para rodar un cortometraje en el que se diese respuesta a la ya famosa pregunta «¿Qué es Halloween?». Fruto de la presión asfixiante ejercida por las culés, el balón rondó continuamente los dominios de una Misa Rodríguez obligada a achicar agua a base de gritos y paradas. La canaria lució con orgullo el brazalete de capitana que tan bien le queda, pero fue incapaz de solventar todas las averías ocasionadas por la zaga.

Primero fue un cabezazo de Ana María Crnogorčević sobre el punto de penalti tras centro cómodo de Patri Guijarro; después, un remate a bocajarro de la centrocampista balear tras lloverle a la bota un balón servido de córner; tras el descanso, dos despejes que no salieron más allá del área chica brindaron a Aitana Bonmatí el tercero; y finalmente, repitiendo secuencia, otro puñado de intentos baldíos por alejar el peligro regalaron el último gol a Fridolina Rolfö en un rebote. Pudieron ser más, pero Misa —ya indiscutiblemente la portera española más en forma— resolvió con éxito cada uno contra uno al que quedó expuesta.

Si bien la manera de perder mantendrá en vilo a Alberto Toril durante las próximas noches, igual de cierto es que el desafío al que se enfrentaban es el mismo que ha acabado con 42 victorias consecutivas para el Barcelona en las últimas 42 jornadas de liga. El Real Madrid, en este contexto, ha empezado su partida del videojuego en el modo de dificultad máxima. El monstruo final sigue siendo inabordable, pero el resto de rivales han dejado de serlo. Habrá que seguir practicando.

 

Fotografías @realmadridfem

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