Las mejores firmas madridistas del planeta

Florentino Pérez colgó el teléfono tras aquella videollamada con una enorme sonrisa de satisfacción. No era para menos. Acababa de ganar el concurso por el cual nada más y nada menos que la Armada de los Estados Unidos le adjudicaba a ACS un contrato de casi 2.700 millones de euros. Sin embargo, la última parte de la conversación le había generado cierta preocupación. Con esa iniciativa y seguridad en sí mismos que caracteriza a los americanos, el representante del gobierno de los Estados Unidos le había asegurado al presidente del Real Madrid que, como muestra del honor que les producía llevar a cabo esta unión con ACS, habían dispuesto enviar a dos agentes especiales con el fin de ayudar al club blanco y la fiscalía española a desentrañar el misterio relativo al destino del dinero que había ido extrayendo el ex vicepresidente del CTA, José María Enríquez Negreira, ya que el gobierno americano estaba al tanto del escándalo que salpicaba a la liga española.

Ligeramente incómodo y con la cautela de la que acostumbra a hacer gala el presidente del club blanco, Florentino había tratado de disuadirle de manera elegante arguyendo que preferían esperar a que la Justicia realizara su investigación sin que ningún detective ni agente pudiera entorpecerla, pero fue incapaz de detener a aquel hombre que desestimó sus dudas con un ademán de brazo mientras le explicaba, ligeramente emocionado, que aquellos dos agentes no eran meros detectives, sino dos “agentes libres” tremendamente singulares.

- No hay dos personas en este planeta que puedan levantar menos sospechas que ellos – había empezado diciéndole. - Ellos solos fueron capaces de destapar en Los Ángeles una compleja trama de estafa de un millón de dólares que implicaba a un multimillonario fraudulento, un oscuro magnate de la industria del cine para adultos, un secuestro falso y una peligrosa y agresiva banda de nihilistas. Y todo ello partiendo con la única pista inicial de una alfombra orinada.

- ¿Una alfombra orinada? – inquirió Florentino.

- Así es, al parecer daba ambiente a la habitación.

- ¿Cómo? No entiendo… - había preguntado confundido el presidente.

- Ellos sí, presidente. Ellos sí. Uno es un excombatiente americano de la guerra de Vietnam y el otro… bueno, no hay forma de describir al otro.

Si bien aquello no había disipado del todo las dudas del presidente del club blanco, sí que le había dejado ciertamente bastante impresionado e intrigado. ¿Quiénes serían aquellos dos individuos?

Días más tarde, en el asiento trasero de un Uber de la capital española, el Nota se rascaba perezosamente su descuidada barba mientras miraba con desaprobación a su compañero de batallas.

- Joder, Walter. No me puedo creer que me hayas metido en un marrón como este – se quejaba indignado.

- ¿De qué me estás hablado, Nota? – respondió con cara de incomprensión Walter. - Querías un trabajo y nos he conseguido uno bien remunerado y fácil de ejecutar, y para ello sólo tuve que llamar a uno de mis colegas de filas para conseguirlo. ¿O acaso no me habías pedido que te encontrara algo que hacer, Nota?, ¿me equivoco?

-No.

.¿Me equivoco?

- No, pero... Algo normal, Walter. Un trabajo normal y corriente. No meternos de lleno en una trama mafiosa de un club de fútbol con tantas implicaciones que no vamos a ser capaces de resolver nunca.

- ¿De qué estás hablando, Nota? Este caso ya está resuelto – terció Walter tranquilamente. -  Mira la cantidad de pruebas que han salido a la luz. Lo único que tenemos que hacer es dar un empujón al caso e informar de adónde fue ese dinero. Además, Nota, mafia no es la nomenclatura adecuada. Crimen organizado sería un término más correcto.

- Joder, Walter, estos tíos no son de los que llevan traje italiano, sombrero y gabardina. Estos van a cara descubierta. Se ha destapado toda esta trama públicamente y hasta… mira estos informes arbitrales de las dos últimas jornadas. – dijo el Nota poniéndole casi en la cara el dossier que apenas sí había ojeado durante el vuelo. - Siguen arbitrando como si no hubiera pasado nada. Por no hablar de todo lo que rodea a ese club: fichajes fraudulentos, compras a periodistas… Incluso hay indicios de compra ilegal de órganos…

-Sólo compraron un hígado, Nota. Tampoco es para tanto -dijo Walter haciendo un gesto con la mano quitándole hierro al asunto. - ¿Quieres un hígado? Yo te consigo uno…

- …y hasta han estado relacionados con casos de abusos sexuales en su cantera, Walter- siguió el Nota, haciendo caso omiso a su compañero.

- Ese puto Quintana… - musitó Walter en voz alta, pero como para sí mismo.

- Esto nos viene enorme – seguía Jeff. - Además, Walter, ¿no te has parado a pensar, aunque sólo sea por un instante, en cómo demonios vamos a descubrir nada si ni siquiera hablamos español? – preguntó el Nota, cada vez más alterado.

- No hablas español tú, Nota. Yo hablo español a la perfección. Mi segunda exmujer era peruana, ¿recuerdas? Sólo hablaba en español con ella.

-Sólo veías telenovelas con ella, Walter. Y todavía no me creo que te haya hecho llevarte a ese gato para este viaje. Si hasta le has tenido que sacar pasaporte animal…

- Primero, Nota – empezó Walter levantando un dedo. – No es un gato cualquiera, es un gato esfinge originario de Egipto. Es una raza muy extraña y valiosa.

- Vienen de Canadá, Walter, y no son más que gatos sin pelo– repuso el Nota, resignado.

- No pienso volver a tener esa discusión, mi gato vino de Egipto, Nota. Y segundo, el gato es tan mío como suyo y me apetecía que viera mundo. No todos los días un gato tiene la oportunidad de viajar a otro continente. Y tercero…-dijo rápidamente al ver que el Nota ya abría la boca para decir algo (seguramente que para qué había dejado entonces al gato en la habitación del hotel)– ... lo único que tenemos que hacer es sacarle al crío de Negreira adónde destinaban ese dinero. Pan comido, Nota.

-Sólo compraron un hígado, Nota. Tampoco es para tanto-dijo Walter haciendo un gesto con la mano quitándole hierro al asunto. - ¿Quieres un hígado? Yo te consigo uno…

- ¿Crío? Tiene 50 años, Walter. Y lleva moviéndose en este mundillo bajo el ala de su padre desde hace más de 20 años. Es imposible que vayamos a sacarle ni una palabra.

- Relájate, Nota. Es sólo un niño de papá. Tú déjame hablar a mí…

-Ni que pudiera hacer otra cosa… -se resignó el Nota atusándose la barbilla.

-…y limítate a seguir las preguntas que le iré haciendo. Te las he apuntado aquí, mira– dijo Walter mientras le pasaba una libreta llena de apuntes garabateados.

- Pero Walter, esto… -dijo el Nota alarmado mientras empezaba a leer.

- Pan comido, Nota –dijo Walter en ese tono suyo que no solía admitir réplica.

Minutos más tarde, el Uber les dejaba delante de una casa cuyo jardín de la entrada les indicaba que el dueño no había reparado gasto alguno en lo que a su hogar se refería. Enfrente del mismo, lucía aparcado el coche deportivo más lustroso y radiante que habían contemplado jamás los ojos del Nota. Los ojos del Nota pasaron del coche a la cortina de la ventana que acababa de correrse, tras la cual desapareció una sombría figura que los había estado observando hasta ese momento. Walter y el Nota compartieron una mirada durante un segundo y, tras un leve asentimiento, avanzaron hacia la puerta.

Walter y el Nota, confiado como acostumbraba el primero y pesimista e incómodo el segundo, esperaron unos diez segundos tras tocar el timbre de la puerta de la casa de los Negreira. Una mujer de origen latino les abrió la puerta.

-¿Pilahr? Buenas tardes– comenzó Walter antes de que la mujer pudiera abrir la boca siquiera.- Mi nombre es Walter Sobchak y este es mi compañero, el señor Jeffrey Lebowski. Sólo venimos a hacer unas preguntas al señor Enríquez – expuso en un español pasable con un acento bastante marcado.

- Pero es que… -comenzó la mujer.

- Somos conscientes de su condición, señora– se adelantó Walter. - Pero nos referimos al señor Enríquez hijo. Javier, si no me equivoco.

- Él prefiere Javi, pero el caso…

- ¡Pero si está ahí! –exclamó Walter, mirando por encima de la mujer hacia el salón en cuyo sofá principal se encontraba sentado un imperturbable Javier Enríquez. - Míralo, Nota, como si nos estuviera esperando. Muchas gracias, señora –dijo suavemente mientras le pasaba el abrigo a la atónita mujer y enfilaba el salón.

-Pero, pero… -farfulló la mujer, incómoda, sin saber muy bien qué hacer con el abrigo.

- A white russian, ma’am – dijo el Nota a su vez, mientras le pasaba también su abrigo y se sentaba en un sofá junto a Walter justo enfrente de Javier.

-Señores, me temo que…-intentó decir la mujer.

- Oh, yes, un blanco ruso, por favor - dijo casi ininteligiblemente el Nota en español. Era lo único que había aprendido de español para ese trabajo.

La mujer se quedó plantada delante de la entrada del salón. Confundida, pareció quedarse pensando en algo, luego pensárselo mejor y finalmente mirar hacia sus brazos cargados por los abrigos de ambos y, con un ligero encogimiento de hombros y una sacudida de cabeza, se marchó dejando a Walter y el Nota con ambos Enríquez, padre e hijo.

Javier Enríquez Romero, hijo de Enríquez Negreira y mano derecha de su padre durante su oscuro y largo reinado en el Comité Técnico Arbitral, les contemplaba absolutamente impasible, sin dar muestra alguna de miedo o preocupación. En el fondo del salón, un desnortado Enríquez Negreira contemplaba el vacío sin percatarse de que alguien había entrado en el mismo.

- ¡SOY UN GRAN ADMIRADOR DE SU TRABAJO, SEÑOR NEGREIRA! ¡HE VISTO VARIOS DE SUS PARTIDOS EN EL AVIÓN HACIA ESPAÑA! - le gritó Walter de repente.

- ¿Pero qué coño haces, Walter? ¿Qué le has dicho? -preguntó el Nota escandalizado.

- No va a contestarnos, Nota, tranquilo. No puede, ¿verdad? ¡ME EMOCIONÓ EN PARTICULAR ESA EXPULSIÓN A SAN JOSÉ EN COPA CONTRA EL ATHLETIC! -volvió a gritar un Walter que no le quitaba el ojo de encima a su hijo. Si esperaba alguna reacción por su parte, se debió de llevar un chasco, pues Javier no movió ni uno solo de sus músculos faciales. Tampoco su padre, que seguía mirando al tendido sin ver realmente nada.

- Bueno, Javi, ¿puedo llamarle, Javi? – Comenzó Walter sin dejar de mirarle y, al ver que ni siquiera asentía, continuó. – No queremos robarle mucho tiempo, así que sólo le vamos a hacer unas preguntas muy simples y en cuanto nos haya respondido adecuadamente nos iremos, ¿de acuerdo?

Al ver que Javier continuaba impertérrito, Walter abrió tranquilamente su maletín y sacó de él los documentos relativos a los informes arbitrales que habían salido a la luz recientemente.

- ¿Escribiste estos informes arbitrales para el Barcelona, Javi? ¿Los escribiste tú, Javi? -preguntó Walter tratando de pronunciar todas las palabras con su mejor español.

Javi guardaba silencio observando a Walter sin siquiera pestañear...

- Sabemos que estas faltas de ortografía son tuyas, Javi. Sabemos que los informes de tu padre eran verbales, Javi. -continuó sin levantar la voz. - Estos informes son una vergüenza, Javi. Son una puñetera vergüenza. Estás avergonzando a tu padre, Javi. Estás matando a tu padre con esta vergüenza. Eres uno de los motivos por los que está fingiendo esta farsa.

Nada. Javi seguía callado, mudo como una tumba.

-Dile lo de las faltas de ortografía. - Sugirió el Nota, ligeramente perdido como estaba con la libretilla de preguntas que le había dado Walter.

-Déjame, Nota. Lo tengo controlado. Está a punto de caramelo.

Walter guardó esos informes, sacó de su maletín los papeles que reflejaban los pagos que recibió su Enríquez Negreira del FC Barcelona y se los mostró a Javier Enríquez.

- ¿Son estos los ingresos de tu padre, Javi?, ¿son estos tus ingresos, Javi? –preguntó Walter con aparente tranquilidad enseñándole los papeles, mientras el Nota se removía impaciente a su lado.

Silencio. Javi permanecía callado sin dar muestras de haber oído siquiera a su interlocutor. Los miraba con la misma inexpresividad con la que los había recibido.

- ¿Son estos tus ingresos, Javi?, ¿son estos? -preguntaba Walter con cautela.

Javier seguía callado, parpadeando cada veinte segundos como poco. Walter ignoró los aspavientos del Nota y le señaló en la libreta la pregunta por la que iba mientras seguía mirando al hijo de Negreira.

-¿Son estos los ingresos de tu padre, Javi?, ¿son estos vuestros ingresos, Javi?

-¡Ya sabemos que son sus putos ingresos, Walter! Pregúntale qué hicieron con el dinero-le interrumpió el Nota impaciente.

- ¿Dónde está el dinero, Javi? ¿A quién le pagabáis con ese dinero, Javi? ¿A Villar? ¿Arminio? ¿Gómez? ¿Hernández? ¿De Burgos? ¿Munuera?

El Nota alzó las cejas, impresionado al ver cómo su compañero había memorizado esos nombres de los que él apenas sí había pasado por encima.

- ¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO, JAVI? ¿LES PAGABAS EN EFECTIVO A LOS ÁRBITROS CUANDO LOS LLEVABAS EN COCHE AL CAMP NOU, JAVI? -gritó Walter, ya casi fuera de sí. – TE VAMOS A CORTAR…

- Pero señores… -musitó la mujer desde la puerta del salón, portando dos tazas de café.

- Disculpe mis modales, señora. -dijo Walter recuperando la compostura prácticamente de inmediato, como si nunca hubiera estado alterado siquiera. - Sólo un par de preguntas más y habremos acabado.

- El señor Javier no las va a poder contestar. Al igual que su padre, el señor Enríquez padece Alzheimer. No recuerda nada de lo sucedido.

Walter tardó unos cinco segundos en asimilar aquella información y sólo uno más en reaccionar.

-¡NO ME JODAS! -gritó, incapaz de contenerse. Ahora sí que parecía fuera de sí del todo. El Nota vio cómo empezaba a hinchársele la vena del cuello. - ¿ES QUE NO HAY NADIE EN ESTE PUTO PAÍS QUE NO SE CAGUE EN LAS NORMAS?

-¿Qué está pasando, Walter? ¿Qué ha dicho? -preguntó el Nota, que se percató en ese momento de que Negreira había levantado la vista hacia Walter durante una décima de segundo para, acto seguido, volver a mirar al infinito.

-¡EL MOCOSO TAMBIÉN HA ALEGADO ALZHEIMER, NOTA!

- ¡Oh, venga ya! Esto es intolerable, tío- se lamentó indignado el Nota. - Esta es una situación absolutamente intolerable. Eh, espera, Walter, ¿qué estás…?

Walter se estaba metiendo la mano dentro del bolsillo interior de su traje mientras le decía algo en español al hijo de Negreira, que aunque permanecía quieto y callado, ahora tenía los ojos ligeramente más abiertos que antes.

-Javi, estás a punto de conocer el dolor…

El Nota le sujetó el brazo antes de que terminara de sacar el arma que solía llevar su compañero.

- ¡Walter, tío, esto no es Estados Unidos! Aquí no puedes sacar un arma porque te apetezca.

-¡MIRA A ESE PUTO IMPOSTOR, NOTA! ¡YO NO VI MORIR A MIS AMIGOS, CON LA CARA EN EL BARRO, PARA QUE ESE MALDITO FARSANTE, QUE NO HA HECHO NADA EN SU VIDA…!

- Walter, esto no tiene nada que ver con Vietnam, joder.

- Todo tiene una relación directa con Vietnam, Nota, ya lo sabes.

- No, Walter, no todo está relacionado con el puto Vietnam. Te tienes que calmar.

- Señores. -les interrumpió la mujer, algo asustada, pero con voz firme. - Si no se marchan ahora mismo, por favor, llamaré a la policía.

- ¿Qué ha dicho? -preguntó el Nota.

Walter le tradujo y el Nota se levantó del sofá con las manos alzadas.

-No… problemo…- le dijo el Nota con la voz más tranquilizadora que fue capaz de sacar. - Vámonos, Walter. Lo hemos intentado. Ya está. No vas a sacarles nada a estos dos.

Walter seguía sentado en el sofá sin quitarle el ojo de encima al hijo de Negreira. Casi se podía percibir en el aire la rabia que desprendía.

-No podemos irnos, Nota. Está punto de hablar. –dijo firmemente Walter mirando a Javier.

- ¿Pero qué dices, Walter? No ha abierto siquiera la boca en todo este tiempo. No va a decir nada. No se van a delatar. Vámonos.

- Está a puntito. -dijo secamente Walter

- Señores…- empezó de nuevo la mujer.

- Ya… ir…-le dijo el Nota con la sonrisa más amable que pudo. - Walter, vámonos de una puta vez.

- Tienes razón, Nota, esto no tiene ningún sentido. Nos vamos. Nos vamos. -repitió esto último en español volviéndose hacia el Nota y con el rabillo del ojo vio un pequeño gesto de ¿alivio?, ¿triunfo? en los ojos de Javier. Walter se volvió de nuevo hacia él y le dijo:

- Bonito coche, por cierto. Igual te interesa mirar por la ventana, Javi. Time for plan B-dijo tranquilamente mientras sacaba una barra de hierro del maletín y se levantaba y se llevaba al Nota a la salida del salón.

-Walter… -empezó el Nota al ver la barra.

Pero Walter no le hizo ni caso, se giró una última vez hacia Javier y le gritó:

- ¡VAS A VER LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO, JAVI!

Y fue saliendo de la casa, mientras el Nota se apresuraba a coger sus abrigos e ir detrás de él.

-¿Es en serio, Walter? ¿Otra vez? ¿Es que no aprendiste nada de aquella vez?

- Nota, es imposible que vuelva a pasar lo mismo. Sería demasiada casualidad. Además, llevan años cogiendo ese dinero. Llevaban a los árbitros en coches, seguramente en coches como este. Obviamente es suyo.

-Walter, no te puedo creer, no me puedo creer que estés haciendo esto.

-Pues mira eso, Nota. -dijo Walter señalando a la ventana, donde un inexpresivo Javier Enríquez les observaba. Walter le saludó con la barra de hierro. - ¡ESO ES, JAVIER, MIRA ESTO! ¡MIRA LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO!

Y empezó a destrozar el capó del coche con aquel palo ante los gestos de negación del Nota y la mirada impasible de los Negreira.

-¿VES LO QUE PASA, JAVI? ¿VES LO QUE PASA CUANDO DAS POR CULO A UN DESCONOCIDO, JAVI? ¿VES LO QUE PASA, JAVI? ¡ESTO PASA, JAVI!- gritaba Walter como un poseso mientras arrasaba con las ventanas del coche. -¿YA TE HAN VUELTO LOS RECUERDOS, JAVI?

El ruido de la alarma del coche llevaba sonando desde el primer golpe, pero aquello no parecía detener ni un ápice del ímpetu de un Walter que parecía estar disfrutando como un niño pequeño en una piscina de bolas mientras le sacaba partido a aquella palanca. Ya ni siquiera se molestaba en gritar en español. y al Nota le pareció entender alguna que otra vez “Larry” en lugar de “Javi”.

De alguna parte, surgió una figura corpulenta que, al presenciar aquella escena, se llevó las manos a la cabeza, escandalizado, y empezó a gritar ostensiblemente, más iracundo que el propio Walter. Walter retrocedió, asustado, tiró la palanca a un lado y levantó los brazos para intentar calmar a aquel individuo, que seguía vociferando. Era un hombre muy gordo, de pelo oscuro tirando a gris, abundante papada y un rostro duro surcado de arrugas. Y en esos momentos debía estar ya a punto de superar el récord de insultos que alguien había proferido sobre Walter en menos de un minuto.

- ¡Pero mira que te lo dije, Walter! No podías quedarte quieto, no. –suspiró el Nota. – Pregúntale si tiene seguro…

Pero el hombre no paraba de balbucear de manera incomprensible. Walter, que en un primer momento se había quedado cohibido tras la aparición del hombre, ahora dibujaba en su rostro una mirada de incomprensión.

-Más despacio, por favor. No entiendo. –decía un Walter que había suavizado el tono hasta un punto insospechado para el Nota. – Joder, Nota. ¡No entiendo una mierda de lo que dice este tío!

El hombre seguía farfullando, Nota no supo determinar si de una forma más clara o no, pero por la expresión inaudita de Walter parecía que el entendimiento no iba a ser posible. Y entonces el hombre alzó los brazos y lanzó un grito dirigiéndose a la ventana de los Negreira. De la misma forma que cuando llegaron a aquella casa, la cortina se corrió rápidamente y un segundo después, no había ni rastro de la sombra de padre o hijo. Nota se quedó un segundo mirando a aquella cortina y luego volvió la mirada hacia el inmenso individuo que seguía delante de Walter, que le devolvió la mirada.

- Walter, yo he visto a este tío. Sale en uno de los informes que nos dieron. –dijo el Nota mientras recogía el maletín de Walter y rebuscaba entre sus papeles hasta encontrar la imagen que buscaba. - Es este. Mira.

Walter retrocedió un poco hacia dónde estaba el Nota y le lanzó una rápida mirada al papel que este le mostraba.

- ¡Sánchez Arminio! –bramó Walter llevándose una mano a la cabeza. – Igual sí que le he entendido algo de lo que ha dicho…

El hombre reaccionó por partida doble: la primera dando un respingo cuando escuchó su nombre, y la segunda cuando oyó las sirenas de un coche de policía que se acercaba desde el final de la calle. Victoriano salió corriendo como una exhalación y, tan rápido como había surgido, desapareció metiéndose en una de las casas que había en la acera opuesta.

- ¡Tenemos a nuestro hombre, Nota! - exclamó Walter.

- ¿Qué es lo que le has entendido, Walter?

- Ha confesado, Nota. Le he entendido que el coche lo había pagado con “dinero de Negreira” –dijo Walter, emocionado por tener algo que él consideraba aproximado a la resolución del caso. En realidad lo que le había entendido era que había pagado el coche con “dinero negro”, pero a aquel hombre se le entendía tan mal que sin duda se refería a Negreira. Y justo después le había gritado algo a Enríquez hijo, por lo que había terminado de delatarse.

- ¿Estás seguro, Walter? –preguntó el Nota, poco convencido.

- Completamente, Nota. –respondió un Walter muy satisfecho de sí mismo.

- ¿Y ahora qué hacemos, Walter?

- Bueno, cuando nos detenga ese policía usaré mi llamada para informar a mi colega de que investiguen a fondo las cuentas de Sánchez Arminio hasta encontrar el dinero. –dijo Walter alegremente señalando al agente que ya se estaba bajando del coche. – Y ya puestos, que nos ayude con este desaguisado.

Tres horas, un interrogatorio y varias llamadas más tarde, Walter y el Nota salían de comisaría.

- Ahí lo tienes, Nota. –comentó Walter mientras le enseñaba una noticia en su móvil. – Villar y Sánchez Arminio citados por la Audiencia Nacional como imputados. Buen trabajo, compañero. Pan comido.

-¿Cómo?, ¿Tan pronto? Ah… -dijo Nota mientras pasaba la noticia por el traductor de google y empezaba a leer. – Pero Walter, están imputados por el Caso Soule…

-Y adivina quién aparece en ella como implicado. – repuso Walter, señalándole un nombre que se encontraba un par de líneas más abajo. – Nuestro amigo, Javier Enríquez. ¿Lo ves? Te lo dije, Nota. ¿No te dije que iba a ser pan comido, Nota?

- Sí, Walter, sí que me lo dijiste. -suspiraba el Nota, irritado. - Pero sigues siendo un gilipollas.

- Lo único que me fastidia de todo esto… -siguió Walter, que parecía no haberle oído. - …es que ya casi tenía al pequeño de Negreira acorralado, a nada de confesar, ¿verdad? Tú también lo viste, ¿no?

El Nota lanzó otro suspiro de exasperación.

- No, Walter, no me pareció que estuviera a punto de confesar…

 

 

Buenos días. Javier Tebas señaló ayer, en un acto organizado por La Vanguardia, que no cree que el Barça comprara árbitros. “Pero sí hay pagos a Negreira durante veinte años”, agregó. Como era de esperar, la prensa cataculé omite hoy la parte adversativa de las declaraciones del presidente de la Liga y otorga el titular, ufanamente, a lo primero, o sea, a eso de que no cree que el Barça comprara colegiados.

Al Ministeri de la Propaganda i la Ocultació le han venido como anillo al dedo las palabras de Tebas, que ha brindado un balón de oxígeno a la corrupta organización blaugrana. Así, la portada de Mundo Deportivo se congratula ante la vuelta de Pedri de cara al mal llamado clásico, pero semejante notición debe compartir honores de primera plana con las manifestaciones tebianas. Ved.

¿Qué es “comprar árbitros”, amigos? ¿Vale la pena entrar en una disquisición semántica? Si Tebas reflexiona sobre sus palabras (que son perniciosas para la causa de transparencia que dice defender, o a lo mejor lo que pasa es que no la defiende tanto), entenderá que el Barça compró a la cúpula arbitral, que es la manera más sencilla y “limpia” de comprar a los árbitros. Si admites, como admite él, que la corrupta trama blaugrana pagó al vicepresidente de los árbitros durante veinte años, estás admitiendo que el Barça compró a los árbitros, así, en su conjunto. ¿Por qué se pagaba a Negreira, si no era para procurarse arbitrajes favorables, objetivo que por otro lado admitió el propio Negreira ante Hacienda disfrazándolo bajo el indignante eufemismo “asegurar neutralidad”? Luego ya Negreira, muy probablemente en connivencia con su superior jerárquico, manipulaba a los trencillas para que el cliente estuviera contento, y lo llevaba a cabo mediante la política de designaciones, ascensos, descensos e internacionalidades que manejaban a la perfección.

Esto es comprar a los árbitros, ni más ni menos. Institucionalmente en lugar de individualmente, pero comprarlos, Tebas. No juegues con el lenguaje para beneficiar al infractor, aunque sea en Barcelona donde te tiren de la lengua y te presionen, aunque sea en Barcelona donde hablas. Si estás genuinamente preocupado por esto, como dices estar, no les hagas el caldo gordo. No hace falta que Gaspart, Rosell, Laporta y Bartomeu se reunieran en gasolineras con Undiano, Clos o Hernández. El comprar a la cúpula era precisamente el modo de ahorrarse trámites tan engorrosos. Si sobornas a la cúpula para que ellos se ocupen de las reuniones en gasolineras, ya tienes el asunto controlado. Todo ello sin perjuicio de que Núñez (qepd) o Gaspart sí se encontraran en una gasolinera de Esplugues de Llobregat con García de Loza o Gracia Redondo en los primeros noventa. Hay cosas que estamos legitimados a no descartar después de todo lo que está saliendo a la luz.

Pero el tema es que no hacía falta. Si tienes atada a la cumbre del organigrama de los jueces, no necesitas ir ofreciendo sobres subalterno por subalterno. Pero este detalle no convierte el proceso en algo que no pueda calificarse como “comprar árbitros” o “comprar a los árbitros”.

Porque eso es justamente lo que hacían (¿hacen?): comprar a los árbitros.

Marca trae a portada algo mucho más agradable pero que, precisamente por eso, a nosotras ahora mismo se nos hace bola. Hacen falta unos reflejos tremendos para pasar de hablar de Tebas, Negreira y Laporta a hacerlo, súbitamente, de Camavinga. Para pasar a hablar de lo bueno a lo malo hace falta resignación. Para pasar de hablar de lo repugnante a lo buenísimo, sin apenas tomar aire, hace falta una agilidad de la que carecemos. Así que, con vuestro permiso, vamos a ponernos un café y volvemos.

Ya hemos vuelto. Entre párrafo y párrafo, café en mano, nos hemos dado tiempo para adaptarnos. Ahora toca Camavinga, que es el Bien, o sea, las antípodas del negreirato, los informes prácticamente inexistentes y los burofaxes que prueban sobornos.

Camavinga es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. (Pero es que Vinicius es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. Pero es que Militao es lo mejor que nos ha pasado en mucho tiempo. Pero es que etcétera). Camavinga es la piedra filosofal sobre la que se edifica el Madrid del presente y del futuro. Es carisma y es frescura, a pesar de que su zurda burlona nos trae aromas pretéritos. Dice Jabois que es el hijo perfectamente legítimo de Redondo y Seedorf, que es como decir que la Séptima engendró portentos del mismo modo que el sueño de la razón produce monstruos. Se perfila como titular en el mal llamado clásico (se perfila como titular siempre. Se perfila como titular en la próxima eliminatoria de Champions, cuyo rival conoceremos en un rato gracias al sorteo). Es un tipo de los que te ponen una sonrisa tonta en la cara porque hoy juega tal o cual. Una sonrisa en la boca porque hoy juega Camavinga.

Para más cambios de tema ya no tenemos reflejos. Os dejamos con el resto de portadas.

Pasad un buen día.

Después de la tempestad viene la calma, aunque se suceden las semanas y todavía siguen saliendo noticias relacionadas con la gravedad del BarçaGate. La más importante, la denuncia de la Fiscalía y la adhesión como causa particular de entidades tan potentes como Real Madrid, la Liga y el CSD.

De todos estos actores, en realidad el más relevante políticamente es el Consejo Superior de Deportes (CSD), porque de él depende la Federación Española de Fútbol, que a su vez nombra a los dirigentes del Comité Arbitral. Y el responsable del CSD es un político, nombrado por el Gobierno.

Y el Real Madrid es el más relevante futbolística y socialmente, porque moviliza a una gran cantidad de masa social, y porque es además el principal perjudicado, y quien tiene también varias cuitas con la Liga (otro personado).

Lo que ahora hay en juego son 3 cuestiones fundamentales: 1) ¿Que va a pasar con la liga española? 2) ¿Qué va a pasar con la Superliga? Y 3) ¿Qué va a pasar con el F. C. Barcelona?

Así que quedan muchísimas cuestiones por dirimir y la menos pronta va a ser la sentencia judicial que se emita sobre este caso. Esa decisión, que tardará varios años, de 1 a 5, a saber, no va a ser, sin embargo, la que provoque varios terremotos en el fútbol nacional e internacional.

Lo que ahora hay en juego son 3 cuestiones fundamentales:

 

1.- ¿Que va a pasar con la liga española?

 

La liga española afronta el escándalo con la casi certeza de que es una estocada de muerte para una competición ya de por sí muy devaluada. Tras el fin de la gran batalla entre Messi y Cristiano, no quedan grandes figuras, más allá de las que aportan el Real Madrid y el Barça. El fútbol español en un solar en el que los clubes venden al mejor precio a sus mejores jugadores a la Premier inglesa. Nos hemos convertido en una liga menor, como cuando nuestros clubes iban a Holanda, Bélgica o Latinoamérica a comprar allí a sus mejores jugadores.

Aunque las televisiones dicen aquello de la mejor liga del mundo como un mantra, al igual que un loco que se siga refiriéndose al Imperio Español para hablar de España, la realidad económica de la liga es que cada vez somos menos relevantes.

Este escándalo acabará de dar la puntilla final para situarnos por detrás de las grandes ligas y convertirnos en una liga secundaria. Sin grandes contratos televisivos, sin grandes estrellas, con dos instituciones como la Liga y la Federación enfrentadas entre sí, solo faltaba el mayor escándalo de corrupción del fútbol europeo para rematar una caída a los infiernos.

Y ese escándalo lo protagoniza, además durante 20 años, ni más ni menos que uno de los equipos más importantes de España y de Europa, el F. C. Barcelona, que todavía ayudaba a sostener una liga moribunda.

Este escándalo acabará de dar la puntilla final para situarnos por detrás de las grandes ligas y convertirnos en una liga secundaria

Y si la Federación no se mueve con prestancia y depura el Comité Arbitral y toda sombra de sospecha y relación previa con Negreira, quizá no quede ni eso, y el descrédito de la liga sea tan grande que se convierta en España como el ciclismo, un deporte manchado también en su día.

¿Qué le queda a la liga? Un Real Madrid que está deseando abandonarla. Ahora mismo, el Real Madrid es el gran sostén de la competición, aunque curiosamente ha sido en esta temporada cuando con más virulencia se le ha recibido en muchos campos al club y a sus estrellas, como a Vinicius.

No deja de ser curioso, nuevamente, porque si algún club puede provocar que un aficionado extranjero se quede pegado a la televisión mirando la liga, ese es el Real Madrid, y jugadores como Vinicius. Y, sin embargo, la liga permite arbitrajes laxos para golpear una y otra vez al brasileño y sacarle tarjetas; los clubes y la prensa azuzan a las masas para insultarle y acosarle; y la justicia parece obviar el racismo y no protege a un chico, que lo único que quiere hacer es jugar al fútbol.

Vinícius, Maffeo y Raíllo

Así que ese Real Madrid que figura como sostén lleva, en realidad, casi un lustro deseando salirse de una liga que ni le reporta los suficientes ingresos económicos para competir con la gran Superliga actual, la Premier, ni tampoco le reporta una satisfacción emocional de disfrutar del recibimiento y cariño de otras aficiones.

Al contrario, se ha convertido en una suerte de vía crucis ir a determinados campos y ser recibidos, no como un club adversario, sino como un club enemigo. Y estos recibimientos hostiles llaman aún más la atención cuando se les compara con los encuentros internacionales ante posibles rivales de una hipotética Superliga, como el Liverpool, el Bayern de Múnich o el City, donde el respeto y admiración hacia el Real Madrid es máximo.

 

2.- ¿Qué va a pasar con la Superliga?

 

¿Y la Superliga? Pues la Superliga está a una sentencia de ser una realidad, de convertirse en un mix entre la Champions actual y una competición como la NBA. Porque la UEFA tendrá que negociar. Será una liga entre los mejores, con sus sistema y descensos y su organización determinada, pero será el principal foco de atención del Real Madrid. Como lo es ahora la Euroliga de baloncesto.

Esa Superliga será la válvula de escape del Madrid, donde centrará todos sus esfuerzos, y de la que recibirá gran parte de sus recursos. Para esa Superliga, tendrá un estadio nuevo y radiante. Y para el éxito final la misma ha tenido que deshacerse del F. C. Barcelona, porque precisamente la génesis de la competición es parecerse lo más posible a las competiciones de Estados Unidos.

La Superliga sería la válvula de escape del Madrid, donde centraría todos sus esfuerzos, y de la que recibiría gran parte de sus recursos

Es decir, debe ser una competición transparente (en la NBA son públicos todos los salarios, traspasos...), enfocada al público y al espectáculo y evidentemente lo más limpia y justa posible, con un equipo de arbitrajes con la mejor tecnología y sin tacha de corrupción.

Y esto nos deja con la pregunta final, ¿qué va a pasar con el F. C. Barcelona? Es difícil especular a varios años vista, pero yo no estaría muy tranquilo como investigado, a la vista de lo relatado. Al menos las personas físicas tienen gran probabilidad de ser encarcelados. ¿Qué le sucederá en los próximos meses al F. C. Barcelona como club?

De primeras, está la mancha indeleble de la corrupción en el club. Y esa mancha daña terriblemente la imagen de un club con patrocinios de grandes multinacionales. Empresas que buscan un retorno económico, vinculándose con entidades deportivas reconocidas y prestigiosas.

Ese daño económico en forma de patrocinios retirados irá apareciendo a medida que el proceso judicial avance (admisión de la querella, testimonios de Laporta y otros testigos, testimonios de expresidentes, noticias relevantes, pruebas, etc...) La Juventus perdió a varios de sus patrocinadores.

El BarçaGate daña terriblemente la imagen de un club con patrocinios de grandes multinacionales. Empresas que buscan un retorno económico, vinculándose con entidades deportivas reconocidas y prestigiosas

La diferencia es que este F. C. Barcelona tiene una situación económica ya de por sí francamente comprometida. Con millones de euros en deudas y refinanciaciones, el segundo efecto adverso de todo esto para el Barça va a ser la conversión en Sociedad Anónima Deportiva o la venta parcial de sus activos. Lo segundo acabará en todo caso en lo primero, porque la situación financiera blaugrana es insoportable. Y por el camino, Laporta tendrá que dimitir, y ya veremos cómo y quién coge el testigo de un club a la deriva.

 

3.- ¿Qué va a pasar con el F. C. Barcelona?

 

Lo tercero que hay que dirimir es cómo queda el Barcelona deportivamente. ¿Qué va a pasar? Dado que el juicio es penal y no parece que la Justicia Deportiva española pueda imponer penas, a priori, el equipo permanece en las competiciones nacionales. Ahora bien, la UEFA y la FIFA sí parecen más dispuestas a sancionar al club, evitando su participación en Europa. Buscan expiar sus propios pecados de corrupción, señalando al más débil. En este caso, el Barcelona. Así funcionan estas cosas, y posiblemente el Barça se quede sin la Champions Legue.

Y eso tiene un doble impacto, el económico nuevamente y el estrictamente deportivo, porque muchos jugadores no querrán estar un año en un club que no disputa competiciones en Europa, que es donde hay más visibilidad. Y eso equivale a más dinero, mejores contratos de publicidad, etc. Luego, posiblemente, si se da este caso, el Barcelona tendrá problemas tanto para atraer a jugadores como para retenerlos.

Esto es lo referido al estricto corto plazo, es decir, meses. En el medio plazo, el Espai Barça aparece como un proyecto imposible, tanto por el coste de refinanciación como por el desprestigio actual del Barça y la situación financiera. Y en el largo, la sentencia, cuando llegue y como llegue.

El caso BarçaGate, nunca Caso Negreira, es un antes y después para el Barcelona, para el fútbol español y posiblemente para el fútbol europeo.

 

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Reflexionaba mi padre un domingo cualquiera sobre los curas que, en sus homilías, arremeten contra los que se dicen cristianos pero no hacen el mínimo esfuerzo por cumplir con el precepto de asistencia a misa dominical, y lo hacían justo abroncando a aquellos que sí habían ido. Todo un contrasentido. Mi intención en estas líneas es la de instar, exhortar y/o/u conminar a los madridistas a formar en columna de a uno, poner un pie delante de otro y no parar hasta llegar a Roma, donde deberán pedir perdón a José Mourinho. Presumo que el perfil del lector de la Galerna no es el más contrario a los postulados y legado del hombre de Setúbal, si bien tienen cabida en ella todas las sensibilidades madridistas, por lo que, como el sacerdote sobre al que mi progenitor se refería, quizá me estaré dirigiendo al público equivocado.

Mourinho

El pipero medio tiene que implorar el perdón de José Mario dos Santos Mourinho Félix. Deberá hacerlo aquel que lo tachare de loco, de paranoico, de corruptor del señorío, de agresor de la imagen del Real Madrid, especialmente aquellos que (ante el actual Negreirazo, me gusta mucho más que la cursilada del Barçagate) exigen la sangre del criminal. En nada se diferencian de la turba que quería liberar a Zanzón, el azezino zaduceo, Zilaz de Ziria, apodado el Zagaz, zezenta y zeiz zediciozoz de Cezarea o zezenta y ziete dizidentez antes que a Brian en la genial película sobre la vida de éste.

Mi intención en estas líneas es la de instar, exhortar y/o/u conminar a los madridistas a formar en columna de a uno, poner un pie delante de otro y no parar hasta llegar a Roma, donde deberán pedir perdón a José Mourinho

Esos sepulcros blanqueados, nunca mejor dicho, claman a los cuatro vientos por justicia cuando se lanzaron como hienas azuzadas por Relaño, Brotons, Lama y demás a lapidar al primero que señaló la corruptela, más aún que si hubiera tomado el nombre de Yahvé en vano. Eso no era señorío, decían. Eso daña la imagen del Madrid, proclamaban. Esos piperos van de guardianes de las esencias madridistas, arrogándose no sé qué derechos basados en la veteranía y en haber ido mucho al Bernabéu, cuando lo único que demuestran es que con veinticinco años eran medio necios y ahora son necios completos y esféricos, necios los mires por donde los mires.

No puede pedirse rigor a alguien cuyo nivel intelectual le lleva a ser permeable a lo que digan la inmensa mayoría de los periodistas deportivos, pero ha habido casos de ejemplares que pedían la dimisión de Florentino Pérez por no echar el club al monte o montar un auténtico auto de fe, incluyendo sambenito y pira para el Barça en la plaza del pueblo, cuando lo que estaba haciendo era respetar plazos procesales; tampoco puede demandarse de nadie que manda "un saludo a los Manolos" en una pancarta un mínimo pensamiento estratégico más elaborado que una ventosidad.

Pancartas Mourinho

Ojalá tuvieran el cacumen suficiente para percibir que el señorío no es poner la otra mejilla ni adoptar una postura dontancredista. Lo llevo más allá: el señorío verdadero, tal cual lo concibo, sería jugar en el estadio Spotify Camp Negreira con una alineación formada por juveniles. Las actuales competiciones españolas no merecen que el Madrid arriesgue una sola célula de los activos de su primer equipo en unos torneos que tienen la misma credibilidad que un tractatus de Tinto Brass sobre la castidad, siendo esta cuestión algo de lo que los profesionales del fútbol están empezando a darse cuenta, pero, claro, qué vamos a pedir al mascapipas medio.

Las actuales competiciones españolas no merecen que el Madrid arriesgue una sola célula de los activos de su primer equipo en unos torneos que tienen la misma credibilidad que un tractatus de Tinto Brass sobre la castidad

Vuelvo al asunto de la peregrinación a Roma a pedir la indulgencia plenaria de Mou, pues se le debe, no ya por la salvaje cacería de la que fue objeto, deleznable en sí misma, sino porque lo que dijo, cómo lo hizo y cómo lo dijo -que enardeció más a quienes la perpetraban- se ha demostrado tan cierto como el sol que nos alumbra. No hay autobuses suficientes en España para transportar a todos aquéllos que abominaron de Mourinho, lo maltrataron, calumniaron y acusaron hasta de la muerte de Manolete, y que, de tener un mínimo de honor, deberían disculparse ante él y, de paso, escuchar de su boca las respuestas a aquellos "¿Pur qué?"

Gracias, Mourinho

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Buenos días. Qué inmenso es el Real Madrid, amigos. Bien podríamos, con esta simple frase, sintetizar todo lo que querríamos decir en este portanálisis escrito aún bajo el influjo del espectáculo de fútbol y ambición que decidieron depararnos ayer los hombres de Ancelotti.

Donde otros, con un 2-5 favorable en la ida, habrían nadado y guardado la ropa, preparando el encuentro de vuelta de manera conservadora, los blancos se lanzaron en pos del triunfo en el partido como si lo necesitaran imperiosamente. Como señalaba genialmente Paco Sánchez Palomares en su antológica crónica, “el Madrid estaba tratando de remontar una victoria propia y Klopp no entendía nada”.

Qué espectáculo deslumbrante entre dos grandes equipos históricos. Qué brutal contraste entre este fútbol y el vil trasiego de maletines en el que llevamos más de un mes enfangados. Fue 1-0 como pudo ser 3-1 ó 4-2. Qué clinic de balompié de Toni Kroos. Qué muestra de clase sin límites nos otorgó Camavinga, hijo muy legítimo engendrado por Redondo y Seedorf en la era de la Séptima, como decía Manuel Jabois. Qué nueva lección de centrocampismo por parte de Modric, qué Vinicius bullicioso y letal. Qué Militao imponente, qué Rüdiger infranqueable. Y ese Nacho encabritado contra el mundo, ceño fruncido de ojos azules para no perder de vista a Salah.

Por si todo esto no fuera suficientemente edificante, está lo que sucedió al final. El Madrid, en un gesto sin precedentes, con el que la institución presidida por Florentino Pérez devolvía el favor del homenaje a Amancio en Anfield, sonó el himno del Liverpool. You’ll never walk alone. Leed el texto de Jesús Bengoechea sobre este acontecimiento único.

Eso es clase, amigos. La del Liverpool y la del Madrid. Sin más comentarios, porque las imágenes hablan solas, os dejamos con las portadas de la prensa cataculé. El contraste entre su ética (Negreira) y su estética (estas portadas) con la ética y estética de Madrid y Liverpool, de Liverpool y Madrid, está servido, y no necesita más comentario por nuestra parte.

Pasad un buen día.

De repente, la esperanza. En medio del lodazal en que hemos visto convertido el fútbol, súbitamente nos deslumbra un haz de luz. En el extremo opuesto a los sobornos. En las antípodas del juego sucio. Allí donde el corazón aún alberga pureza, el Real Madrid nos devolvió ayer la fe en el deporte, el resquicio de ingenuidad que necesitamos en este mundo podrido del fútbol y del propio mundo.

Dejando de lado hazañas propiamente balompédicas, lo sucedido ayer en el Bernabéu, al término del encuentro frente al Liverpool, es lo mas hermoso que se ha visto en ese recinto desde que este cronista empezó a frecuentarlo en los albores de la Quinta del Buitre.

A la ribera del Mersey, tras la noticia del fallecimiento de Amancio, los scouse decidieron rendir un tributo emocionado a la figura del Presidente de Honor del Real Madrid. El mítico Kenny Dalglish colocó una corona de flores allá donde se encontraba la afición blanca. Señorío del de verdad. Empatía institucional. Valores del deporte sublimados más allá del estereotipo.

No era fácil hallar un modo de manifestar reciprocidad en la grandeza. No resultaba sencillo estar a la altura. No sé qué componente del organigrama blanco alumbró la idea feliz, pero los amantes del deporte se lo deben agradecer por siempre.

No me perdonaré nunca no haberlo visto allí, en la misma grada donde miles de personas quedaron sobrecogidas, ateridas de emoción. Hay que inventar una palabra nueva para esto, un término recién nacido que conjugue la sorpresa y el nudo en la garganta. Salvo error u omisión, es la primera vez en la historia del templo madridista en que se despide a un oponente con su himno. Vivimos en una sociedad tan podrida que en redes sociales hubo quien aventuró que el Madrid estaba trolleando al Liverpool tras haberle derrotado. Guardad vuestras mentes sucias para menesteres impropios. No enturbiéis el momento irrepetible, la falla en el tiempo, las lágrimas salvíficas.

Es difícil concebir algo de mayor trascendencia, un gesto en el cual cristalizar la amistad entre dos instituciones de forma más cabal. La amistad, eso tan infravalorado e infrautilizado en la música, en el cine, en la poesía, deslumbró ayer con un fulgor de multitud compungida. Se quedaron allí inmóviles, incapaces de reaccionar, mientras los ingleses presentes en el estadio superaban el primer momento de perplejidad. Cuesta un instante interiorizar tanta grandeza, comprender lo que está sucediendo. Y mientras unos cantaban, otros aplaudían y los demás permanecían hieráticos, superados por lo inusitado del instante. Ese niño con su bandera red, que las cámaras capturaron entonando el salmo con los ojos húmedos, creía que había hecho todo el viaje desde Liverpool para esto, y de repente entendió que había hecho todo el viaje desde Liverpool para esto otro. Sintió que cada metro del camino había valido su peso en oro, a pesar de la derrota. Pero qué derrota. No hay derrota en la amistad.

Salvo error u omisión, es la primera vez en la historia del templo madridista en que se despide a un oponente con su himno. Es difícil concebir algo de mayor trascendencia, un gesto en el cual cristalizar la amistad entre dos instituciones de forma más cabal

No ha ocurrido nada más importante, nada más edificante, en muchos años de fútbol, o quizá es solo que el contraste con el último mes de mordidas y enjuiciamientos es demasiado abrupto. La belleza choca con bendita virulencia cuando vives instalado en la carcoma. Y allí quedó la multitud súbitamente reconfortada, redimida. Renacida. Casi como aquellos presos de la película que de repente, gracias a la audacia de uno de sus compañeros de prisión, escuchan por los altavoces del recinto penitenciario esa voz angelical cantando versos en italiano que, sin necesidad de entenderlas, les transportan a un lugar nuevo.

 

Cuando camines en la tormenta, 

lleva la cabeza alta 

y no temas la oscuridad. 

Al final de la tormenta

hay un cielo dorado 

y el dulce canto de plata

de una alondra.

Sigue caminando a través del viento,

sigue caminando a través de la lluvia

aunque tus sueños sean zarandeados. 

¡Camina! 

Camina con esperanza en tu corazón 

y nunca caminarás solo. 

Courtois: 7. En su línea. Más regular en la senda del bien que el Barça en la senda del mal.

Carvajal: 4. Mal.

Militao: 7,5. Como diría el Fary, es un fenómeno.

Rüdiger: 7. Fue mejorando y en la segunda parte incluso se animó en ataque con un buen pase largo y alguna buena incursión.

Nacho: 8. Volvió a dejar a Salah en blanco.

Camavinga: 8. De pivote fantástico. Tiene mejor visión periférica que una mosca intranquila. Ha adelantado a Tchouaméni.

Kroos: 9. Jugó con la batuta fuera. Actuación magna.

Modric: 7,5. Colocó un sombrero en su particular museo de la dicha.

Valverde: 7. Encuentro notable en todos los aspectos del juego. Cubrió con acierto alguna ausencia de Carvajal.

Benzema: 7. No fue su mejor partido, pero marcó el gol.

Vinícius: 7. Siempre insiste, siempre ataca, siempre crea peligro. Asistió a la remanguillé.

Tchouaméni: sin tiempo.

Asensio: sin tiempo.

Rodrygo: sin tiempo:

Ceballos: sin tiempo, pero muy bien.

Lucas: sin tiempo.

Ancelotti: 7. Dejó la vida correr, que era lo que había que hacer.

Arbitró el alemán Felix Zwayer. En el VAR estuvo su compatriota Marco Fritz.

Poco tajante y rotundo en lo disciplinario el alemán que parecía que no quería sacar tarjetas.

Hubo varias entradas merecedoras de amarilla que se fueron al limbo. En el 16' Konaté realizó una dura entrada a Benzema, Jota dos muy fuertes en apenas un minuto ante Camavinga y Nacho o la de Elliot llegando tarde contra Militao en el 74'. Al final, la única amarilla en el césped fue a Tsimikas por un golpe en el rostro de Ceballos en el 94'. También vio tarjeta Klopp por protestar.

Por lo demás, se señaló un offside de Vinicius que no pareció pero que de haber acabado en gol se habría revisado, y en el 92' se produjo la jugada más polémica del encuentro. Rodrygo remató y Tsimikas rechazó tras golpearle el balón en el muslo y luego en el brazo. Se revisó la acción durante dos minutos y mandaron al VAR al colegiado que decidió que no era punible. Acertó, la mano procedía de un rebote de cuerpo propio.

Zwayer, DISCRETO.

El Madrid acometía el partido de vuelta frente al Liverpool con la dificultad que emana de la facilidad. Históricamente, el peligro para los blancos de caer eliminados es directamente proporcional a la ventaja lograda en el partido de ida. La cara buena de esta peculiaridad es la reversa, aquella que incrementa las probabilidades de clasificación cuando estadísticamente tienden a cero.

Ancelotti optó por Nacho en el lateral izquierdo, Camavinga en el pivote y los futbolísticamente oscarizados Kroos y Modric acompañando al francés, que desplazó a su compatriota Tchouaméni del puesto de mandos del centro del campo. Mientras tanto, Klopp planteó el partido con cuatro delanteros.

El partido comenzó con un empellón de Kroos y el dominio del Madrid. Pero pronto Carvajal perpetró otro de sus característicos pases atrás que tampoco supo gestionar bien Rüdiger y entre todos obligaron a Courtois a salvar el gol de Darwin Núñez. Nada nuevo.

La sensación era que quien necesitaba marcar era el Madrid y no el Liverpool

El error espoleó a Camavinga, cuyo robo de balón propició una ocasión que no anduvo lejos de suponer el primer gol del Madrid.

Mientras tanto, Valverde pateaba, en defensa y en ataque, todo lo que caía y la sensación era que quien necesitaba marcar era el Madrid y no el Liverpool.

En el minuto 13, Kroos almohadilló el esférico y Rüdiger de cabeza lo posó a escasos centímetros de la línea de meta, pero el remate de Vinícius no fue gol por alguna suerte de embrujo que probablemente tenga una explicación terrenal que desconocemos, aunque las malas lenguas dicen que fue un paradón de Alisson.

Vinícius Liverpool

Al cuarto de hora, y por aquello de no sufrir morriña por la competición propia, el colegiado perdonó una tarjeta de libro al Liverpool por entrada a Benzema. Pero no había tiempo para la nostalgia, los cuartos de Champions estaban en juego.

El Madrid estaba jugando muy bien, y eso era preocupante, porque los blancos siempre ganan sin proponer. La circulación merengue era la propia de alguien sin el colesterol alto. Kroos llevaba la batuta fuera y Camavinga al filo del minuto 20 enviaba el balón al larguero tras desviarlo Alisson. Un quebranto de Carvajal recordó al Madrid que eran mortales y que aún no había pasado de fase, que no es lo mismo que estar desfasados.

La siguiente ocasión fue para Modric. Fuera, pero por poco. El Madrid estaba tratando de remontar una victoria propia y Klopp no entendía nada, tenía la misma cara que Jesús Bengoechea cuando vio que Everything Everywhere All at Once ganaba el Oscar. Pero el Madrid estaba haciendo everything everywhere all at once.

El Madrid jugaba bien, estaba haciendo everything everywhere all at once

El Liverpool se limitaba a intentar aprovechar los fallos del Madrid y a confiar balones a Salah por el flanco derecho.

En el 25' Vini tuvo otra que Alisson se encargó de abortar de nuevo. Señalaron un fuera de juego inexistente. Después, otra posible tarjeta por entrada a Fede que se fue al limbo. Más morriña. Un canto a Galicia, ¡hey!, que cantaría Julio Iglesias.

En el 32' Núñez se deshizo de Carvajal y obligó a Courtois a estirarse más que un sueldo medio. Acto seguido, Vini disparó a puerta sin que el chut inquietase al guardameta red. Tal vez Karim estaba mejor posicionado para rematar. Y el Liverpool volvió a disparar y Thibaut volvió a parar. Los de Klopp parecían desperezarse.

Courtois Madrid Liverpool

Poco antes del minuto 40, Salah pensó que era buena idea clavar los tacos en el pie de Nacho, que obviamente no pensó lo mismo. Aunque el colegiado estuvo más de acuerdo con el egipcio y de nuevo no hubo tarjeta. Las cartulinas se habían quedado en alguna papelería de Penny Lane.

Se llegó al descanso con Rüdiger despejando cual maniquí sin brazos un centro peligroso de Alexander-Arnold. 0-0 principalmente gracias a la buena actuación Alisson Becker. Por una vez no esperábamos épica alguna en Champions, simplemente que la vida siguiese igual.

La segunda parte comenzó con una plancha de Fabinho a Vinícus. Ni siquiera falta. No pretendo acusar de enríquez-imiento ilícito al trencilla, pero en el apartado disciplinario el árbitro mostraba un tono arminio. Hecho refrendado con la tercera falta consecutiva de Jota, la última muy dura sobre Nacho, sin que el futbolista del Liverpool viese cartulina, ni amarilla ni de ningún color del espectro visible.

En el 52' Fede robó, se apoyó en Karim y se plantó solo frente a Becker, que sin necesidad de utilizar la raqueta salvó con nota el mano a mano, esta vez con el pie, contra el charrúa. En la jugada de vuelta, Militao desbarató la ocasión del Liverpool. Se le resistía el gol al Madrid. Y al Liverpool las pocas veces que llegaba.

El Madrid estaba tratando de remontar una victoria propia y Klopp no entendía nada

Sin tiempo para terminar de leer el párrafo anterior, entre Vini y Karim desaprovecharon una nueva ocasión clara. No había manera de marcar. Pero el Liverpool tampoco anotaba, que era lo importante hoy.

Klopp decidió retirar a Jota, se marchó sin tarjeta, y a Núñez y poner en liza a Elliot y a Firmino. Corría el minuto 56 y corrían los 22 futbolistas, unos más que otros.

Como la vida no es justa, no acabó en gol un sombrero de Modric sobre Alexander-Arnold seguido por un centro al área y un remate de cabeza de Valverde. Pero que nos quiten lo bailao.

La enésima combinación entre Vinícius y Benzema terminó con un nuevo gol errado, aquello que no suele fallar Karim, lo acababa de marrar. El Madrid tenía menos acierto de cara al gol que el Barça desgravándose facturas.

El Madrid seguía jugando con la ilusión con la que se comienza una nueva relación, pese a que su enamoramiento con la Champions es el más longevo de la historia.

Y en un partido en el que se podían dar patadas sin monestación era lógico que la primera amarilla la viese alguien de fuera del terreno de juego; fue para Klopp por protestar reiteradamente.

Klopp

Segundos después, Elliot arremete contra Militao sin que Felix Zwayer encontrase la cartulina. Militao aprovechó la barra libre y se libró de otra, ya tocaba.

Y en el 77 por fin marcó el Madrid. Vini la pifió y se cayó al rematar solo frente a Alisson, pero convirtió el error en acierto y asistió desde al suelo a Benzema para que empujase el balón a gol.

1-0. 6-2 en el global y Becker de portero.

Gol Benzema Liverpool

Ancelotti decidió cambiar a Kroos, el mejor; a Modric, muy ovacionado; a Vini, que jugó bien; y a Carvajal.

Y cuando nos levantábamos del sillón, Ceballos introdujo un pase glorioso hacia Lucas, cuyo pase atrás lo remató Rodrygo y el balón tocó en la mano del defensor del Liverpool tras rebotar en sí mismo. Se chequeó la jugada en la sala VOR durante una pausa publicitaria de Antena 3, finalmente Felix Zwayer fue a ver la acción y decretó que no era penalti, que esos penaltis solo se pitan en la liga española contra el Madrid y en Champions a favor del City.

Como último favor a la humanidad, el colegiado mostró la primera amarilla a un tipo de rojo cuando ya no servía para nada.

El Madrid, a cuartos de Champions. Aún hay fútbol y es blanco.

 

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Causa regocijo, aunque entiendo que muchos estéis más cerca de la indignación, comprobar cómo todas las personas cercanas al Comité Técnico de Árbitros se han empeñado en catalogar a Enríquez Negreira como un mueble, un florero o un jarrón chino, un adorno, vamos. Es posible que un día de estos, en la consulta del dentista, abra una vieja revista de “Casa & Campo” y, en “7 claves infalibles para conseguir un salón clásico (pero no anticuado)”, encuentre a Negreira entre un chéster de cuero y una cómoda de nogal. Negreira ha sido florero y vicepresidente casi un cuarto de siglo, desde el año 1994 hasta el 2018. El Libro Guinness de los récords debería tomar nota de la proeza.

Medina Cantalejo, que también cuenta con varios floreros a su cargo, dijo en sus primeras declaraciones después de destaparse el escándalo, lo siguiente:

"No sabíamos muy bien cuál era su cometido. Nos veíamos dos veces al año. El contacto que tenía con los árbitros era mínimo. No sabemos qué competencias tenía. Era un hombre que estaba en la sombra”.

“El hombre que estaba en la sombra”: florero, espía y amante de las novelas de John le Carré. No podemos negar que estamos ante un personaje polifacético.

A Negreira le han llamado florero, vendehúmos, prepotente, mueble, estafador, hombre en la sombra y Pequeño Nicolás. Su labor, el único cometido que le han reconocido los nuevos inquilinos del CTA, era comunicar los ascensos y descensos de categoría. Es decir, él no tenía nada que ver con ellos, pero, por alguna circunstancia inexplicable, era el encargado de comunicarlos.

—¿Qué hago, Victoriano?

—¿Has terminado de leer el Interviú?

—Sí.

—¿Y el Marca?

—También.

—¿Puedes encargarte de los ascensos y descensos de los árbitros?

—No sé ni sus nombres.

—Tranquilo, ya te doy yo la lista.

Los 7,3 millones que ha recibido de 5 presidentes del Barcelona a los largo de dos décadas son, para ser un cargo institucional, no pintar nada y no tener poder, uno de los mayores atracos de la historia.

VEAMOS si pintaba algo…

 

Recorte prensa Negreira

Enríquez Negreira insistió en que su presencia en la COMISIÓN DE DESIGNACIÓN “no ha influido para beneficiar a ningún equipo”

 

Recorte prensa Negreira

“…así como miembros del Comité de designación arbitral Enríquez Negreira y Urizar Azpitarte”

 

Recorte prensa Negreira

“El colegiado designado para hacer EL INFORME SOBRE PAJARES PAZ era el catalán ENRIQUEZ NEGREIRA, quien ha cumplido perfectamente su cometido y ha remitido ya su informe al CNA"

 

Recorte prensa Negreira

“Tanto Sánchez Arminio como Enríquez Negreira aprueban y ven con buenos ojos la decisión que tomó Jordi Roche…”

 

Recorte prensa Negreira

“El pasado jueves me dijeron que Díaz Vega sería el árbitro de este partido. Luego salió Enríquez Negreira, UNO DE LOS MIEMBROS QUE DESIGNA A LOS COLEGIADOS, diciendo que no era verdad”

 

 

Recorte prensa Negreira

“Junto a Villar será presentado Jose María Enríquez Negreira para la Comisión de Árbitros”

 

Recorte prensa Negreira

NO HAY TIRÓN DE OREJAS. “El vocal de designación arbitral, José María Enríquez Negreira…”

 

Recorte prensa Negreira

“Así deberíamos actuar todos. Lo ideal es consultar al asistente, porque este no es una figura que esté simplemente de adorno” dijo Enríquez Negreira a modo de tácita felicitación a Guerrero por su valentía en advertir al árbitro”

 

Recorte prensa Negreira

“Ayer mismo, uno de los integrantes del COMITÉ DE DESIGNACIÓN, el excolegiado catalán Enríquez Negreira

 

Recorte prensa Negreira

José Antonio Camacho: “Dile a Enríquez que se vaya a cagar a la vía del tren. Todos sabemos cómo funcionan estas cosas”

 

Recorte prensa Negreira

“Enríquez Negreira, vicepresidente del comité de designación de árbitros…”

 

Recorte prensa Negreira

“Los INFORMADORES ARBITRALES del partido, Sus Barluenga y ENRÍQUEZ NEGREIRA

Unas pocas horas en la hemeroteca de Mundo Deportivo son más que suficientes para romper el florero (y todas esas opiniones interesadas en blanquear al estamento arbitral) en mil pedazos. Nadie permanece un cuarto de siglo en un puesto de responsabilidad, el de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, sin una gran cuota de poder. En estos recortes podemos ver que Negreira designaba árbitros para los partidos, hacía los informes para evaluar sus actuaciones, llamaba para comunicar ascensos y descensos, asistía a reuniones de la UEFA, departía con presidentes, hablaba con medios de comunicación…

Negreira era un florero, sí, un mero adorno, pero muy caro. Ha costado, de momento, más de 7 millones de euros.

 

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