Yo también me tomé una cerveza, pero no he dormido bien. Ni mal. Simplemente, no he dormido. O sí, no lo sé. Aún estoy conmocionado. La gesta de ayer no tuvo el brillo de otras veces, ni falta que le hizo. En cambio, nos dejó el estremecimiento palpitante de lo heroico. Ayer fue un acto de supervivencia, de rebelarse ante la muerte. Fue el Madrid agarrándose con fiereza al terreno inhóspito del Etihad Stadium, hincando como raíces los dedos ensangrentados en la tierra seca y glacial, soportando como el brezo el viento frío y duro, asomado al precipicio pero negándose a caer.
¡Qué fútbol tan sublime el de Carvajal dejándose el alma para frenar cada intentona de Grealish primero, y de Doku después! ¡Qué espectáculo tan emocionante el de Valverde recogiendo del suelo una y otra vez el brazo amputado para levantarlo en lo alto y liderar la carga sin mirar atrás, a despecho de balas y de fracasos! ¡Cuánta hombría, cuánta poesía en Lunin, un niño apenas hace seis meses, convertido en el depósito de fe del equipo, sosteniéndole la mirada al destino, contagiando de serenidad a los suyos en los momentos de mayor zozobra! ¡Cuánto madridismo, en fin, en todos y cada uno de los hombres que ayer saltaron al infierno dispuestos al sufrimiento, pero decididos a no perder lo único que podía sacarles vivos de allí: la fe en la victoria, la fe contra toda razón y toda probabilidad, la certeza de que no hay ejército más formidable que once jugadores con el escudo del Real Madrid conjurados por la victoria!
Ayer fue un acto de supervivencia, de rebelarse ante la muerte. Fue el Madrid agarrándose con fiereza al terreno inhóspito del Etihad Stadium, hincando como raíces los dedos ensangrentados en la tierra seca y glacial, soportando como el brezo el viento frío y duro, asomado al precipicio pero negándose a caer
En verdad os digo que yo no he visto nunca un partido más emocionante, uno que me haya dejado más exhausto y más orgulloso. Nunca vi tanta entereza ante la pesadilla, tanto apretar los dientes ante la adversidad, tanta abnegación. No recuerdo al Real Madrid enfrentándose a un equipo que le exigiera tanto, un auténtico émbolo comprimiendo a nuestros jugadores en un espacio cada vez más reducido. El Madrid, durante buena parte del encuentro, fue el protagonista de aquellas películas de aventuras de los años 80, encerrado en un lugar sin ventanas y con el techo descendiendo poco a poco sobre su cabeza. Y como aquellos protagonistas, nunca le perdió la cara a la situación, nunca se desesperó. Durante muchos, muchísimos minutos, se sobrepuso inexplicablemente al agotamiento físico y mental de un asedio incesante por tierra mar y aire. Madridismo es morir en el campo, ya lo dijo Mourinho. Y ayer los nuestros murieron. Pero lo hicieron a la manera galdosiana, porque entre los muertos siempre hubo una lengua viva para decir que el Real Madrid no se rinde.
Ya lo dijo Bellingham en la víspera: “no sé si somos favoritos, pero sí sé que somos el Real Madrid”. Ayer fue la enésima y quizás más emocionante demostración de que no sólo lo sabe él; lo saben —¡vaya si lo saben!— todos y cada uno de los jugadores de este equipo admirable que recordaremos mientras vivamos.
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Buenos días, amigos. Si habéis caído en este portanálisis, existe una alta probabilidad de que seáis seguidores del Real Madrid. En el caso de que así sea, queremos felicitaros por ello. No es una cosa que hagamos habitualmente, pero comprenderéis que después de lo de anoche se imponen este tipo de solemnidades. Habéis hecho una elección inmejorable al optar por entregar vuestro corazón a este club, un club que está "hecho de un material desconocido", como una persona muy importante del club nos decía, todavía exhausto y con lágrimas en los ojos, poco después de que Rüdiger convirtiera el penalti decisivo de la tanda, el que ponía al Madrid en las semifinales de esta edición de la Champions después de aguantar con una entereza que no es de este mundo 120 minutos de acoso por tierra, mar y aire de la apisonadora futbolística más demoledora del actual contexto futbolístico. Porque, digámoslo ya sin ambages, es muy posible que el Real Madrid eliminara ayer al rival más extraordinario del que se ha desprendido en toda su historia. Los boomers lo entenderán con un paralelismo definitivo: el Madrid aguantó ayer la mirada al Milán de Sacchi, y esta vez se lo cargó.
Decimos el Milán de Sacchi y sabemos perfectamente que es el City de Guardiola. Más difícil aún, porque aquella escuadra transalpina de ensueño no disfrutaba de ingresos hidrocarbúricos sin fin, ni de la patente de corso para gastarlos sin freno en defensas de cien millones. Sí, es el rival más objetivamente perfecto que el Madrid ha dejado en la cuneta en toda su historia. Colgado debajo del larguero, sí, durante gran parte del encuentro y la prórroga. Tal vez eso es lo que tenía que haber hecho en el 5-0 de San Siro que asesinó a la Quinta del Buitre. El Madrid es tan grande que enmienda la plana de sus escasos (pero muy sonoros) fracasos históricos. Tras lo de ayer, el Madrid ya no puede fracasar. Su leyenda cobra ya una dimensión tan totalizadora que se niega para los restos la menor concesión a todo lo que no sea ganar, ganar y volver a ganar, frase cuya autoría, por cierto, no corresponde como la gente cree a Luis Aragonés sino a su buen amigo (¿quién si no?) Alfredo Di Stéfano, que se la enseñó al sabio de Hortaleza. Por eso es un Madrid que "nunca muere", como reza la portada de As. Porque ayer dio la sensación de que ganaban un superlativo Lunin, un ingente Rüdiger, unos excepcionales Carvajal, Camavinga, Valverde, Bellingham... Pero quien ganó fue D. Alfredo transmutado en todos ellos. Como le dice aquel camarero fantasma a Jack Nicholson en El Resplandor, mirando una foto en blanco y negro de gente que cría malvas hace décadas, "Usted siempre será el vigilante".
El Madrid siempre será el vigilante. Siempre, a despecho de odiadores cada vez más enquistados en su propia impotencia que deberían abrazar al fin la orden de unirse al enemigo cuando no puedes con él. Nos da pena que sufran tanto. Lo hemos escrito primero, y luego nos hemos preguntado si lo escribimos con sarcasmo o no. El Madrid es amor, y aunque el amor es compatible con el sarcasmo al final es sobre todo amor. Nosotros nos entendemos. No hemos dormido, comprendernos.
"¡Viva el Rey!", titula Marca. Con permiso de D. Felipe, que según cuentan es del Atleti porque los monarcas no gozan de la infalibilidad de los papas, nos parece un titular apropiado. En la foto celebran el gol de Rodrygo el susodicho, su asistente Vinícius (que sacó partido de un control zidanesco de Bellingham que ya es historia) y el imperial Camavinga. A esa altura, cuando se produjo ese gol, probablemente nadie sospechara el infierno que habría que arrostrar antes del final feliz, un infierno a la altura del rival, un rival que se contaría entre los más admirables de la historia del fútbol de no ser por la vergonzosa impunidad que disfrutan sus 115 transgresiones a las normas del Fair Play financiero. "Lunin paró dos penaltis y Rüdiger marcó el decisivo", informa Marca. Ambos jugadores tienen ya un lugar reservado en el olimpo. Lunin se consagró como uno de los más grandes guardametas de la actualidad con intervenciones fabulosas y continuas que precedieron a lo que todo el mundo, sin embargo, recordará siempre: la mirada impávida y el genial hieratismo ante el panenka de Bernardo Silva; la estirada sin fin ante el lanzamiento de Kovacic.
Pobrecitos estos, ¿verdad? Uno trata de amortiguar la tragedia por la vía del escatime de espacio; el otro, por la vía de la incredulidad, del disbelief. Bastante tienen con lo suyo. Hoy no haremos sangre. Os dejaremos en cambio con las portadas internacionales que la hazaña del Madrid produjo ayer. Es un día especial.
Espera el Bayern. El Madrid sigue.
Pasad un buen día. Sabemos que lo haréis.
Lunin: Matrícula de honor. El Terminator de hielo ofreció un recital bajo palos durante los 120 minutos y los penaltis. Sublime. Se ha consagrado en Europa como portero del Real Madrid.
Carvajal: Matrícula de honor. Pegajoso como un inspector de Hacienda a comisión. Le tocó primero secar a Grealish y luego a Doku. Se vació, literalmente.
Rüdiger: Matrícula de honor. El gigante de la isla de Pascua. Temporada para enmarcar y partidazo hoy con el colofón del penalti marcado que coloca al Madrid en las semifinales de la Champions.
Nacho: Sobresaliente. El menos brillante en defensa, pero autor de uno de los penaltis.
Mendy: Sobresaliente. Está compuesto de Adamantium. Infranqueable.
Camavinga: Sobresaliente. Bregó con denuedo.
Valverde: Sobresaliente. Se multiplicó por todo el campo.
Kroos: Sobresaliente. Bien con y sin balón.
Bellingham: Sobresaliente. Control magistral en el inicio de la jugada del gol de Rodrygo. Murió físicamente y luego resucitó, como suele hacer el Madrid.
Rodrygo: Sobresaliente. Lo de este chico con la Champions y con el City es fijación. Nuevo gol del brasininho.
Vinícius: Sobresaliente. Asistió a Rodrygo en el gol y se dejó hasta la última gota de energía.
Brahim: Sobresaliente. Pudo haber resuelto mejor algún contraataque.
Modric: Sobresaliente. Inteligente y con jerarquía, pese a fallar el penalti.
Militao: Sobresaliente. Tuvo que relevar a un destrozado Carvajal.
Lucas Vázquez: Sobresaliente. Cuando salió, nos acordamos de aquel penalti en Milán. Hoy ejecutó la versión 2.0.
Ancelotti: Sobresaliente. Está claro que lo hace fatal (?), porque no deja de eliminar una y otra vez a los mejores rivales del mundo.
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Arbitró el italiano Daniele Orsato. En el VAR estuvo Massimiliano Irrati y Paolo Valeri.
Caserillo como suele ser habitual en Europa y con un listón distinto en las faltas, pero acabó sacando el partido. No hubo jugadas polémicas ni acciones muy duras. La única duda es la acción de Dias con Bellingham en la prórroga, aunque pareció más casual porque ninguno miraba y el choque fue con el hombro del portugués.
En el capítulo disciplinario se llevaron más tarjetas amarillas los locales. En total 3 a 2. Grealish por una entrada por detrás a Carvajal en el 58', Gvardiol por llegar tarde ante Bellingham en el 60' y Rodri por agarrar a Brahim en el 89'. Por parte blanca, Carvajal sujetó a Grealish en el 37' y Mendy entró duro a Walker en el 93' pero tocó balón y fue una cartulina injusta.
Orsato, MUY CORRECTO.
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En un partido más grande que el mundo, frente a un rival más grande que la Vía Láctea, el Madrid ha vuelto a demostrar que es más grande que la vida y se ha clasificado en los penaltis.
Las alineaciones presagiaban los accidentes más rutilantes, de tráfico y cerebrales. La baja, muy inoportuna, de Tchouaméni resultaba cubierta por Nacho como había sido previsto, sin opción para un Militao demasiado renqueante. En los skyblues, el retorno de Walker se antojaba un obstáculo de consideración para Vinícius, mientras la vuelta de De Bruyne, recuperado de sus males estomacales, presagiaba un arma de doble filo. El despiadado arsenal ofensivo que reunía Guardiola con la presencia del belga tenía por fuerza que implicar una mayor debilidad defensiva y más opciones para las transiciones blancas. ¿O era sólo lo que los ingleses llaman wishful thinking, con envidiable sencillez expositiva?
Ambos equipos presentaron armas con una indisimulada intención de presionar arriba, lo que dibujaba trazas de un encuentro aún más infartante que el de ida. El Madrid sacaba de puerta en largo desacomplejadamente, como prueba de que la presión citizen le preocupaba. Poco a poco, sin embargo, el Madrid se soltó y comenzó a hacer circular el balón. A los diez minutos, una larga y sabia posesión de los blancos desembocó en un chut algo desmadejado de Camavinga. Era el aperitivo. Enseguida domó Bellingham un balón aéreo, lo jugó con maestría para Valverde, el uruguayo para Vinícius y el pase de la muerte del brasileño lo remató con suspense a la red su compatriota Rodrygo. Primero paró Ederson, pero el brasininho la rebañó para dentro. Árbitro, la hora.
El City lanzó unos ciento cincuenta córners como respuesta, y eso era sólo un anticipo. Haaland remató al larguero y Silva no pudo embocarla. El zafarrancho estaba escrito en las estrellas, pero en defensa el Madrid aguantó bien, con Lunin y Rüdiger al quite. No parecía dispuesto a descomponerse el cuadro vikingo, inequívocamente poseído por el espíritu de las grandes noches y sin renunciar a volver a sorprenderlos al contragolpe. En una de esas, una gran incursión de Vinícius acabó con el balón botando para que Carvajal rematase a bocajarro, rechazando Dias y lanzando Valverde a las nubes. Pero la cosa consistía en el intercambio de golpes vaticinado por los dioses, y Lunin rechazó espléndidamente un misil de De Bruyne, Vini metió un centro catedralicio que Valverde no pudo aprovechar y Grealish se internó con su dribbling letal creando una nueva ocasión. Se superaba la media hora y el trabajo colectivo del Madrid era sobresaliente. Como recomendó Ancelotti, valentía y carácter por parte de todos y en cada detalle.
Grealish volvió a ponernos el corazón en un puño, pero Rüdiger se adelantó como el titán que es para despejar a córner. De Bruyne había destapado el tarro, y poco se podía hacer al respecto salvo apretar los dientes como sólo el Madrid sabe hacer. Camavinga y Valverde se multiplicaban con tanto denuedo como clase, y la ayuda defensiva de Vinícius y Rodrygo se antojaba crucial.
Nos embotellaba el City, sacando córners cerradísimos que ponían a prueba a un Lunin magistral. Foden tiró fuera por poco al borde del descanso, al que se llegó con la sensación de orgullo en todo lo alto. 0-1, sangre, sudor y casta.
En un partido más grande que el mundo, frente a un rival más grande que la Vía Láctea, el Madrid ha vuelto a demostrar que es más grande que la vida
Comenzó el segundo tiempo. Árbitro, la hora.
El arranque del City fue tremendo. Lunin volvió a emplearse a fondo por tierra, mar y aire (en especial de nuevo ante Grealish) y el Madrid perdió un par de balones tontos que le habrían puesto nervioso de no ser porque no había tiempo ni para eso. Bellingham empezó a impartir lecciones y el Madrid volvió a amenazar. Pero el juego entre líneas de los de Guardiola aterrorizaba. Nacho la sacó a córner, rectificando su propia indecisión y la de Lunin, que volvió a blocarla ante Foden. Todo hacía indicar que, en una de estas, el City marcaría. Te echan atrás por aplastamiento. El Madrid necesitaba dormir un poco el partido. Su resistencia era numantina pero parecía imposible aguantar todo el partido así, y eso que estaba Carvajal, que en una arrancada racial forzó una tarjeta de Grealish que debería haber sido la segunda. Camavinga, Rüdiger y Valverde sostenían al Madrid de modo homérico, como dicen los fordianos. Embotellados, pedíamos a gritos a Modric para un mayor control de la bola. Al menos este cronista lo berreaba en su casa. Así no íbamos a aguantar. Lunin se la volvió a parar a un Grealish siempre inquietante. Descomunal el ucraniano, hasta el punto de coadyuvar en la sustitución del propio Grealish, quemado ante tanta grandeza.
El juego del City era excepcional, y el Madrid lo resistía excepcionalmente. Pero tenía que pasar lo que tenía que pasar. Rüdiger (quizá) se resbaló en el área pequeña y De Bruyne aprovechó el regalo para empatar. Media España rugió de alegría obscena.
No se conformó el City, renuente a la prórroga. El propio De Bruyne disparó fuera por muy poco. Ancelotti metió al final a Modric. Quedaban once minutos. De Bruyne, protagonista de todo, falló el gol de su vida, solo delante de puerta. Cundía el pesimismo. Ancelotti quitó a Rodrygo y metió a Brahim. No obstante, la sensación era que la apisonadora del City, que te minimiza poco a poco, lo tenía todo de cara. Al menos, Brahim forzó una amarilla de Rodri en una gran salida de contragolpe con un gran taconazo de Vinícius. Eran los últimos estertores del partido. Antes de la llegada de la prórroga asistimos a una tarjeta incalificable para Mendy.
Puede que haya cosas tan grandes como el Real Madrid, pero no te han hecho tan feliz tantas veces
Rúben Dias metió un mandoble injustificado a Bellingham nada más comenzar el segundo tiempo. Orsato se desentendió. A estas alturas de la crónica, el cronista ya sólo tiene fuerzas para frases cortas, como se habrá observado. Lo mejor que podía decirse del Madrid es que no le perdía la cara al fútbol deslumbrante de los de Sampedor. Pero el acoso era total, y el Madrid no tenía recursos para contrarrestarlo. Estaba muy desdibujado el equipo, dando la sensación de que andaba en las últimas físicamente. Prueba: Walker frenó a Vinicius en una gran internada y el brasileño se quebró, siendo sustituido por Lucas Vázquez. El Madrid recuperó algunas buenas sensaciones antes del término del primer tiempo y, de hecho, un gran pase de Brahim lo remató Rüdiger fuera. ¿Sería el Hey Jude que sonó en el descanso de la prórroga un presagio?
Carvajal, siguiendo la estela de Vinícius, se declaró de baja muscular en el minuto 109. Salió Militao en su lugar. Había hecho un gran partido el canterano, y se retiró aplaudido por el público citizen. Las cosas eran deslavazadamente maravillosas a esta altura, con vaivenes entre lo aciago y lo edificante. El aficionado canónico del Madrid estaría enfadado viendo al Madrid tan encerrado, pero el aficionado al fútbol tendría que entenderlo. No obstante, visiblemente sin fuerzas, el Madrid trataba de estirarse en contragolpes conmovedores. Y con estas sensaciones llegamos a los penaltis. Vivos, o eso pensábamos.
El resto no hace falta que lo cuente este humilde cronista. El Madrid tuvo premio a su resistencia y su capacidad de competir cuando le superan. Rüdiger nos llevó al cielo con el penalti final en un ronda que supuso la consagración de Lunin como uno de los más grandes porteros de Europa. Qué bellísimo sería ganar la Champions con Lunin de portero. Estamos en camino.
Puede que haya cosas tan grandes como el Real Madrid, pero no te han hecho tan feliz tantas veces.
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Gundogán las oscuras golondrinas
en la Masía sus nidos a colgar,
y otra vez, con un hype acojonante,
las portadas de Sport ocuparán.
Pero aquellos que tanta Copa asieron,
a lomos de Negreira y de Villar,
aquellos miccionados por Guardiola,
esos... ¡no volverán!
Gundogán los ingresos en metálico
a las arcas petar del CTA,
y otra vez, de gratitud colmados,
Hernández y De Burgos actuarán.
Pero hace diez años que la Champions
depara calabazas sin final.
Los triunfos por obrevos auspiciados,
esos... ¡no volverán!
Gundogán, en fin, años felices,
años de petrodólar y caviar,
en que patrocinados por un jeque
honremos els Països Catalans.
Pero esos en que el mundo inavisado
creyó nuestros valors como verdat,
aquellos que engañamos al planeta,
esos, desengáñate... ¡¡esos no volverán!!
Inspirado por Paco Sánchez Palomares.
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Entramos de lleno en el último tercio de la temporada, donde todo se decide. Llegados a este punto, para todos los madridistas está más que permitido soñar. Como bien saben, pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo y sospecho que buena parte de ese tiempo previo al sueño profundo volvemos a reinterpretar imágenes del pasado o fantasear con el futuro. ¿Cuántos de nosotros llevamos desde la noche del martes pasado soñando con el partido de vuelta en el Etihad Stadium? Aunque no tenemos que remontar ningún marcador adverso, sabemos que la misión será difícil y que el pase a semifinales de Champions está en los detalles.
El verdadero reto de esta semana era mantener la cabeza despejada y acudir a la cita liguera en Son Moix. Si bien es cierto que el Real Club Deportivo Mallorca venía de la resaca de Copa, el Madrid aprovechó la coyuntura e hizo rotación en el once inicial. Los cambios eran necesarios para refrescar a algunos de nuestros titulares para la cita de Manchester. Lucas Vázquez, Nacho Fernández, Joselu, Brahim y Luka Modrić partieron como titulares y rindieron a gran nivel.
Como era de esperar, Aurélien Tchouaméni disputó los noventa minutos. Al estar amonestado y perderse la vuelta frente al City, el internacional francés tuvo todos los minutos. Suyo fue el gol de la victoria, un tremendo disparo lejano que tomó una curva increíble y que el portero del Mallorca ni olió. Más allá del golazo antológico, me gustó muchísimo el partido de Tchouaméni. Actuó de cinco puro, ocupó gran cantidad de metros por todo el centro del campo e hizo funcionar al equipo desde la sala de máquinas. Por momentos, el francés parece que gana en presencia sin Toni Kroos al lado.
Más allá del golazo antológico, me gustó muchísimo el partido de Tchouaméni. Actuó de cinco puro, ocupó gran cantidad de metros por todo el centro del campo e hizo funcionar al equipo. Por momentos, el francés parece que gana en presencia sin Toni Kroos al lado
También destacó el partido de Ferland Mendy. El lateral francés llega a este tramo final de la temporada en un estado de forma sobresaliente. Defensivamente, no me cabe duda de que Mendy es el mejor lateral izquierdo del mundo. Por su parte, Nacho hizo un partido muy serio y esto es una gran noticia, pues su titularidad por delante de Éder Militao parece evidente para el encuentro de vuelta en Manchester. Durante toda la semana pasada se estuvo comentando que Ancelotti le daría el partido en Mallorca al central brasileño para ver si estaba listo para volver contra el City. Tanto es así que la prensa que cubre al Madrid daba por hecho su concurso en Mallorca y la titularidad en Champions. Pues bien, parece que el técnico italiano no las tiene todas consigo y aún piensa que Militao necesita más minutos de fogueo antes de volver a la titularidad en el eje de la defensa.
Con la victoria en Son Moix el Madrid afianza su liderato y avisa a los agoreros que no piensa bajarse de su trono ni ceder el cetro. A falta de siete partidos y con una ventaja de ocho puntos, la Liga parece bastante encaminada. De hecho, si el Madrid sale del partido contra el Fútbol Club Barcelona del próximo domingo con una ventaja igual o superior, daría el título por hecho. A falta de sólo seis partidos, sería prácticamente inexpugnable. El Madrid es un equipo tan sólido que lleva 25 jornadas sin perder y parece del todo imposible que se deje levantar la merienda en este último estirón liguero. Siendo sinceros, ¿alguna vez a lo largo de la temporada habéis temido por la Liga?
Nos enfrentamos ante el rival más difícil con el que nos hemos cruzado esta temporada y pasar la eliminatoria no será cosa sencilla, pero el Real Madrid existe para disputar partidos como el de esta noche y ganar
Así pues, con la cabeza ya puesta en el Etihad Stadium, todos los aficionados afrontamos el partido de esta noche con emoción sincera. Muchos se desvelarán en mitad de la noche ansiosos porque el árbitro pite el inicio del encuentro mientras otros dormirán plácidamente sabedores de que su Madrid puede con todo. Por mi parte he de decir que estoy muy tranquilo. Sé que Carlo Ancelotti sacará el mejor once posible y estoy seguro de que los jugadores rendirán a un altísimo nivel. Nos enfrentamos ante el rival más difícil con el que nos hemos cruzado esta temporada y pasar la eliminatoria no será cosa sencilla, pero el Real Madrid existe para disputar partidos como el de esta noche y ganar.
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Buenos días, amigos. La noche apuntaba a histórica para el antimadridismo, el equipo del íntimo de Ceferin y Al-Khelaïfï, Gil Marín, se las prometía felices en Dortmund mientras el Barça… bueno, lo del Barcelona fue una ópera bufa aderezada con desvergüenza y delitos. Pero la justicia, el karma o como queráis llamarlo hizo su trabajo. El Atleti no merecía llegar a semifinales por una cuestión de fútbol y el Barça por una cuestión de ética.
El Atleti no merece estar en semis por una cuestión de fútbol.
El Barça no merece estar en semis por una cuestión de ética.
Está todo en orden.
— Jesús Bengoechea (@JesusBengoechea) April 16, 2024
Han caído los dos, como cantaba Radio Futura. Antes eran dos barcos sin rumbo, hoy son dos marionetas que van persiguiendo una luz cegadora.
— Pedro Pablo Martínez ⚫️ (@PedroPabloMartn) April 16, 2024
Dice Marca que el Atleti se estrella en Alemania y que Mbappé se zampa al Barça en una portada divida por mitades para ambos partidos. La imagen elegida para ilustrar la derrota del Atleti —«Nunca dejes de caer», gracias, Mario de las Heras— es la de Morata. No se nos ocurre ningún jugador, Morata, que represente tan bien a un club, el Atleti, y ningún club, el Atleti, tan a la medida de un jugador, Morata. Pero dejémonos de frases rajoyanas.
El sainete azulgrana comenzó la semana pasada con la típica foto palurda de Laporta y adláteres en el césped del Parque de los Príncipes tras vencer 2-3 al PSG. Parece mentira que no aprendan que cada vez que se toman un retrato de ese modo poco después sucede precisamente eso, que quedan retratados.
Nótese que, según ha apreciado algún brillante tuitero, si uno se fija en la filas superior e inferior de dedos, puede ver el resultado de la vuelta, 1-4.
No contentos con la catetada, el club produjo una cortometraje de casi 24 minutos, PSG vs Barça: THE MOVIE, tela, con un Laporta crecido expresándose en inglés de 1º de BUP y lanzando el mensaje que un club grande no puede nunca emitir: sacar pecho por algo que ni es un título ni aún ha sucedido (la clasificación), porque restaba la vuelta.
Y llegó la vuelta. Lo primero, el delito, ya sabéis, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy: una multitud de aficionados gritaron «¡Vinícius, muérete!» en los alrededores de Montjuic. Los del Atleti ya lo habían hecho, recordad, para algo son clubes hermanos. ¿La UEFA tomará cartas en el asunto o sucederá como en España?
Poco después, aficionados culés apedrean el autocar del FC Barcelona al confundirlo con el del PSG. Sintomático. Donde no hay mata, no hay patata. Como dice Manuel Matamoros, «Si crees que pagaron 7,6 millones por informes verbales sobre los árbitros, ¿cómo no vas a apedrear el bus de tu equipo?».
Comienza el partido, se ponen por delante y su mejor central se gana la roja por méritos propios. Araújo mete un rodillazo a Barcola mientras lo agarra y derriba cuando se plantaba solo frente a Ter Stegen. Solo le faltó darle un martillazo para que la expulsión fuese más clara. El central culé, atónito ya que en España no se les aplica el reglamento desde mucho antes que las pesetas dejasen de ser la moneda del reino, se marchó del campo realizando con la mano el gesto de robar. Vendrá bien para que la sanción sea mayor.
Más adelante, un alterado Xavi la emprende a patadas fuera de sí contra las protecciones de las cámaras de televisión y lanza cantidad de improperios al colegiado. Otra roja de manual. Alguien debería decirle a Xavi que debe tratar de controlarse y no perder los nervios, es un mal ejemplo para los niños.
Enrique Urquijo cantaba en Ojos de gata aquello de «Pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario». Es cierto, no son pocos los artistas, deportistas, en general personas admiradas por sus carreras públicas cuya existencia fuera de los focos está dominada por la mezquindad y la vulgaridad, aunque suelen tener la profesionalidad de realizar correctamente su trabajo y dejar esa faceta para su vida privada, pero Xavi Hernández ni siquiera espera a bajarse de escenario para volverse vulgar, sino que imparte una masterclass de zafiedad y mala educación en cada encuentro, sobre todo si su equipo no gana. Al igual que sucede con Morata y el Atleti, nadie representa mejor que Xavi el ADN Barça.
Para redondear la faena, gol de Dembélé, doblete de Mbappé de blanco en Montjuic y enésimo ridículo europeo. 1-4. En tres años, Jardiner ha caído cinco veces en Europa. Si no es un récord, poco le falta.
El ínclito entrenador culé también montó el espectáculo al finalizar el partido y se mostró hecho un basilisco, ya sabéis, «Los del Madrid no saben perder, son la hostia». La rueda de prensa fue la esperada y nos dejó una frase para la posteridad: «No es bueno para el fútbol quedarse con 10 futbolistas». Mientras tanto, Van Persie y Pepe, entre otros, asistían atónitos a tal grado de desfachatez.
El dimitido en activo entrenador azulgrana, visiblemente enojado, declaró que la expulsión marcaba la eliminatoria y que era una pena que el trabajo de una temporada se terminase por una decisión arbitral. Xavi considera injusto quedar fuera de la Champions por una decisión arbitral justa. A ver si el problema va a ser sencillamente que no está acostumbrado a las decisiones arbitrales justas.
Ahí está la clave. Hay varias generaciones de culés, desde los nacidos a mediados de los ochenta en adelante, que no han vivido fuera del Negreirato. Toda su vida, el equipo de sus amores ha jugado con red Negreira en España y, durante los años de éxito europeo, con red Unicef en Champions, de modo que cuando son arbitrados con normalidad montan en cólera. Es un problema sin solución, viven desde su nacimiento inmersos en una realidad paralela. Como la prensa cataculé, que no duda en culpar al colegiado. Sport titula «Expulsados de Europa». Sport, el Barça no tendría que haber participado en competición europea alguna, tendría que haber sido expulsado de la Champions, ¿habéis olvidado ya que comprasteis el estamento arbitral durante décadas?
Solo personas externas a la abducción general son capaces de verlo con claridad. Ter Stegen, espectador privilegiado de la jugada, no dudó en reconocer que la roja a Araújo fue clara, y Gündoğan fue más allá y realizó la profunda autocrítica que procede cuando tu equipo dilapida una ventaja así, por deméritos propios, contra un PSG ramplón que no fue capaz de ganar hasta que el Barça se inmoló.
As dedica su portada a Mbappé y un pequeño recuadrito al partidazo de esta noche entre City y Real Madrid. Encuentro que también es objeto de las paranoias culés.
Lo de Fermín de la Calle es el triple salto con tirabuzón más prodigioso de la historia del periodismo (?) deportivo patrio.
Primer salto: asumir que la broma de un tuitero anónimo ha sido expuesta en serio.
Segundo salto: asumir que dicho tuitero anónimo es un alto directivo del Madrid (mero rumor).
Tercer salto: De las delirantes premisas primera y segunda, pasar a decir ni más ni menos que es EL PROPIO REAL MADRID el que maneja la coartada, entendiéndose por el Real Madrid dicho directivo fantasma y alguien que comentó algo, sin darle por ello crédito a la teoría, ¡¡en la sala de maquillaje de RMTV!!
Grandérrimo. Homérico. Insuperable.
Si los madridistas fuésemos como los atléticos o los culés, con la noche de ayer ya nos habríamos dado por satisfechos, pero somos del maldito Real Madrid, C. de F., el mejor club de la historia y estamos como locos por que lleguen ya las 21:00 horas para dejarnos la vida animando a nuestro equipo contra el City, que aunque dopado financieramente, no deja de ser un nuevo titán del fútbol.
¡Hala Madrid!
Asistimos primero a la presentación del libro de Xavier Estrada Fernàndez, en colaboración con Miguel Ángel Pérez, tras lo que tendremos unos minutos para entrevistar cara a cara al exárbitro. Su libro “La verdad del caso Negreira”, audazmente subtitulado “Mi lucha contra la corrupción arbitral”, aglutina la experiencia personal del autor en referencia al protagonista del mayor escándalo arbitral que recuerda nuestro país: José María Enríquez Negreira. Estrada, retirado desde hace unos meses, se ha convertido en la bestia negra de una estamento arbitral (y entorno mediático favorable al mismo) que ha tratado de denigrarlo hasta el extremo.
La portada, como se ve, juega con una pista cromática francamente explícita que contrasta con la evidente resistencia de Estrada a hablar del Barcelona. Puede atribuirse a que el asunto está en manos de la justicia, aunque se observa un cierto desequilibrio entre esta extrema reticencia y la franqueza al hablar del estamento corrompido. También es cierto que esa parte de la historia es la que él conoce mejor.
La rueda de prensa que precede a mi charla con Estrada transcurre entre las preguntas más o menos incisivas (más menos que más, la verdad) de los reporteros de distintos medios deportivos y generalistas. Voy tomando nota de algunas de las declaraciones más interesantes del protagonista, en la idea de que, aparte de su valor intrínseco, pueden servirme de base para nuestra conversación posterior.
"Al principio ves cosas raras y tratas de no darle importancia. Pero cuando me entero de los pagos a Negreira, me indigno y comprendo que debo actuar".
“No comento cuestiones de estadísticas de arbitrajes. Las cosas raras a las que me refiero tienen que ver con las políticas de designaciones, internacionalidades y descensos. Cuando salta el escándalo, las entiendes mejor…".
"Cuando veo que Cantalejo dice que Negreira no pintaba nada, mi indignación se acrecienta".
"A los que me preguntan por qué no hablé antes, les recuerdo que la querella contra Negreira la hago siendo aún árbitro en activo. Cuando estalla el caso relacionas las cosas que has vivido a título personal".
"Enríquez Negreira tenía TODO EL PODER".
"Yo le había solicitado a Arminio que, ya que me hacían internacional, me dejaran contar con mi propio equipo arbitral. Arminio me respondió: “Tú verás”. Luego llegó la conversación con Negreira que cuento en el libro. Negreira me llamó para que fuese a Barcelona cuando fui hecho internacional. Para allá que me fui. Nos vimos en La Torrada, el bar de su mujer. Allí fui amenazado por no formar parte de la "familia”, dijo literalmente”.
"Por supuesto que hay una omertà en el CTA para no hablar de Negreira y su poder".
"Nunca hice coaching con Javier Negreira, a pesar de que se me presionó para ello".
Llega el momento de hablar a solas con Estrada. Es un hombre inteligente y articulado que tiene la virtud infrecuente de saber hermanar locuacidad y prudencia. Le felicito por su buena oratoria y me recuerda que es graduado en psicología con especialización en neuropsicología. Era evidente que le acompañaba un bagaje interesante en alguna ciencia humana.
La conversación será reveladora a pesar de sus reticencias para hablar del Barcelona, que puede ser explicada (no sé si justificada) como traté de hacerlo antes. Como cualquier persona, habla desde sí mismo, y él conoce un lado de la historia mejor que el otro. El del corrompido mejor que el del corruptor. Tengo claro que le voy a exponer mi distribución de esos dos papeles (CTA y FC Barcelona, respectivamente) para ver si lo hace suyo, rubricándolo. ¿Lo hará? Paciencia, querido lector.
-Acaba de referir una historia que cuenta en el libro. Negreira le llama para que vaya a Barcelona a hablar con él. Usted se desplaza allí y se reúnen en La Torrada. Es cuando le pregunta por su concepto de “la familia”. A Negreira no le gustó que usted hubiera sugerido que quería tener su propio equipo de asistentes. Pero casi lo más tremendo de la historia es que eso ya se lo había pedido usted a Arminio (qepd), presidente del CTA, que le había dicho “Tú verás”. Ese “Tú verás” habla libros…
-Ese "Tú verás" significaba que el tema iría al vicepresidente. Que él sabía que la decisión era de Negreira. Y yo lo sabía también.
-Lo cual (además de hacer pensar en una curiosa relación de poli bueno/poli malo) suena bastante significativo de lo que se está cansando de recalcar, es decir, el gran poder de Negreira dentro del CTA.
-Tan significativo que recibo un whatsapp de una miembro del Comité Técnico de Árbitros Catalán que me dice “Esto te va a acarrear problemas”, tal y como cuento en el libro. Eso demuestra que no se trataba de que yo me imaginara el gran poder de Negreira, sino que la consciencia del mismo era total en todo el estamento.
-¿Era Arminio partícipe de los métodos o las actividades de Negreira?
-Me cuesta muchísimo aceptar que de 1993 a 2018 nadie supiera lo que estaba pasando. A menos que hubiera gente que supiera cosas y callara a cambio de algo. Hay que recordar que hay figuras que pivotan en torno a Enríquez Negreira, como Martínez Alfonso, quien según la documentación del sumario acabó sacando cheques de 3000 euros. Era informador. Había sido exárbitro. Hay otras personas que aparecen en el sumario.
-Bueno, el propio Negreira sacaba grandes cantidades en metálico del banco. Hay muchas cosas que sugieren una trama. Insisto, ¿puede ser que el propio Arminio formara parte de la trama?
-No lo sé. No sé si podemos probarlo. Lo que sí sabemos es que había algunos exárbitros que recibían paquetes de SEUR. Hay mucha gente que podría hablar.
-¿Y por qué no hablan?
-No lo sé.
El caso Negreira es mucho más grave que el Moggigate. Lo de Italia fueron unos intentos de manipular designaciones arbitrales para unos partidos puntuales. Lo de Negreira son años y años de manipulación
-¿Aún hay miedo a Negreira, aunque ya no esté? Aunque bueno, esa sería otra pregunta previa. ¿Negreira sigue en cierto modo ahí, aunque sea en otro formato?
-Bueno, mira los que siguen en el CTA. Medina Cantalejo. Clos Gómez. Son hombres de Negreira. Claro que en cierto modo Negreira sigue ahí. Y hay que saber entender la inmensa influencia de este hombre, que se extendía por todas partes. ¿Sabes por qué yo estaba convencido de que yo nunca sería internacional?
-¿Por qué?
-El hombre de Negreira para ese honor era Alfonso Álvarez Izquierdo, con su equipo arbitral y todo. Por eso yo estaba convencido de que jamás gozaría la internacionalidad. Pero luego Álvarez Izquierdo tuvo dos partidos que le marcaron para mal. Un Sevilla-Real Madrid, en cuya rueda de prensa pregunta Schuster aquello de “¿De dónde es el árbitro? Pues no hace falta decir más”, y un Real Madrid-Athletic de Bilbao tras el cual el Athletic le apretó una barbaridad. Sólo por eso conseguí al final alcanzar la internacionalidad. Tuvieron que pasar dos cosas así de gordas para que el CTA se cargara la propuesta de Negreira. Pero yo, al no ser el candidato de Negreira, no tenía ninguna esperanza de lograrla. Fíjate cómo, siendo vicepresidente, ya marcaba quién tenía que ser internacional y quién no, con la consiguiente diferencia en emolumentos para los colegiados. Es como las designaciones y las listas de final de temporada. Muchas aparecen firmadas por Negreira. ¿Tú crees que alguien rechistaba a Negreira? Tú entrabas en esa habitación, con el humo del cigarrillo y tal… Joder, si era como estar en una película de Pacino. Era un silencio tajante. Sabías dónde estabas.
-Pues hay gente diciendo que Negreira no se sabía ni los nombres de los árbitros…
-Sí, hombre, no te jode. La gente que dice cosas así es que está ocultando algo. Esa es mi sensación. No interesaba que esto saliese. De hecho, a veces me pregunto cómo es posible que haya salido. ¿A quién le habrá interesado que aflore? Yo creo que alguien pone la noticia en circulación pensando que no va a llegar a ninguna parte porque sus efectos legales van a prescribir y…
-Bueno, de hecho, en el ámbito de la justicia deportiva, prescribieron. O los hicieron prescribir.
-El hecho es que alguien difunde la noticia, y la reacción en el otro lado es hacer todo lo posible para que no salga más, restarle importancia, inventarse que el tipo no tenía poder…
-La idea es barrer todo debajo de la alfombra.
-Efectivamente.
-A base, entre otras cosas, de mantener a los que están ahora, que ya estaban y que ya eran importantes en la época de Negreira.
-Así es.
-¿Comprende la indignación del Real Madrid? ¿Entiende que se persone en la causa?
-Se ha personado como ha hecho la propia Federación, también un colectivo de socios del Barcelona… Todo el mundo tiene derecho a hacerlo. Me parece bien. El Madrid puede entender que se ha influido en los resultados a favor de esos pagos del Barcelona. Al final será el juez quien tendrá que determinarlo.
-Para ser exactos, tendrá que determinar si el Barcelona pretendía tener esa influencia porque, incluso en el supuesto de que no lo consiguiera, seguiría siendo un delito de mera actividad. No es necesario que tuviera éxito en su afán de garantizarse buenos arbitrajes, la propia tentativa ya sería delictiva.
-Cierto. Pero vamos, respondiendo a tu pregunta, que se personen todos los que hagan falta. Si con eso conseguimos que se aclare todo y se limpien las instituciones, habremos salido ganando.
-El Madrid lo está luchando por la vía judicial y usando su medio corporativo para denunciar. Se han criticado mucho los vídeos de Real Madrid TV…
-Me consta que no sientan bien. Pero también te digo que la gran mayoría de los árbitros no se ven seriamente afectados por estos vídeos, no tienen un efecto intimidador. Lo que sí me parece es que Real Madrid TV, en lugar de criticar así a los pobres árbitros de campo, debería denunciar mejor a los directivos arbitrales, que ponga en ellos el foco.
-También lo hace.
-Esto es importante, porque quiero apuntar mi íntimo convencimiento de que ningún árbitro en activo ha recibido nada.
Puede haber otros Negreiras
-Bueno, la “belleza” de pagar directamente a Negreira es que no hacía falta hacer eso, ¿no? Negreira ya se ocuparía de crear entre sus subordinados un caldo de cultivo favorable a su cliente. Y ya ha quedado claro el poder de Negreira para crearlo.
-Ahí es donde voy. Si tú a final de temporada ganas 50 ó 60.000 euros más que tu compañero, en función del cumplimiento de los designios de Negreira, ya es una manera indirecta de corromper los partidos. El ir a una comisión delegada o una junta directiva se paga, y eso lo manejaba Negreira. “No te voy a dar un sobre, pero sí puedo hacer que pites tres o cuatro partidos internacionales, con lo cual vas a ganar más, o tres o cuatro amistosos en España, que te pueden suponer 14 ó 15.000 euros más al año”.
-El sistema es perfecto. Los árbitros, de manera individual, ni siquiera tienen un problema de conciencia, posiblemente. No se sienten comprados.
-Correcto.
-¿Cuándo va a cambiar el sistema?
-No hay ningún interés en hacerlo. Ellos piensan “¿Qué nos va a pasar aquí?”.
-De no haber prescrito el delito del Barça, habría tenido ya un castigo, como pasó en Italia.
-De hecho, el caso Negreira es mucho más grave que el Moggigate. Lo de Italia fueron unos intentos de manipular designaciones arbitrales para unos partidos puntuales. Lo de Negreira son años y años de manipulación.
-¿Qué castigo merecería el Barcelona, a su juicio?
-Están las instituciones y las personas. Las instituciones nunca son corruptas. El tema, más que el Barcelona, serían sus dirigentes a lo largo de esos años. Los que firmaron las facturas. Se acusa a la institución como tal, pero la responsabilidad es de las personas que en ese momento están allí.
-Bueno, en Italia también había personas que en ese momento estaban allí, pero recibieron castigo las personas y también las instituciones, con retirada de títulos y descensos. Y la sospecha de que el Barcelona se benefició de eso en términos de títulos ganados es insoslayable. ¿En qué medida fue decisivo? No lo sabemos. Pero se benefició. Como la Juve en Italia, y pagó por ello. Además, basta con que intentara beneficiarse, como decíamos.
-Bueno, se manejan varias hipótesis. Primero, el retorno deportivo de los pagos. Segundo, que el dinero volviera a los directivos.
-No son excluyentes.
-Pero eso lo tiene que decidir el juez cuando tenga toda la información. A ver hasta dónde se puede tirar del hilo para decidir qué pasó, qué es punible y qué no lo es.
-Usted no pitó nunca al Barcelona, por ser del Colegio Catalán.
-Sólo en amistosos.
-Pero sí pitó en partidos oficiales al Real Madrid. ¿Se sintió libre cuando lo hizo? ¿O psicológicamente mediatizado, en un sentido o en el contrario?
-Yo me he sentido libre pitando a todos los equipos, pero la repercusión mediática que tiene pitar al Real Madrid no la tiene, con todo el cariño, pitar al Albacete. El CTA ha llegado a poner en la nevera a árbitros tras tomar buenas decisiones después de arbitrar a un grande, por el ruido mediático generado. En el año 2009, cuando yo expulso a Cristiano Ronaldo en un Real Madrid-Almería, no vuelvo a pitar al Madrid. Este año, en idéntico partido, un árbitro nuevo, Maeso, tuvo lío, dijeron que había favorecido al Madrid, y el hecho es que no ha pitado más a los blancos. Ahora, para dejarme mal, lo pondrán en la última jornada a arbitrar a los de Ancelotti.
-Lo que abunda en las redes es gente señalando ejemplos relativos al Barça. Ejemplos históricos que parecen refrendar un ambiente de premio al que se equivocaba a favor de los catalanes. Rodríguez Santiago concediendo un gol con flagrante mano de Messi y siendo “castigado” con la Final de Copa. Hay más ejemplos.
-Claro, pero yo nunca he vivido eso porque no he pitado al Barça. Fíjate que la repercusión del Madrid y el Barça no es la misma, y sin embargo cobras igual por un clásico que por un partido cualquiera, estando mucho más expuesto.
-Durante todos los años del negreirato, las redes sociales afines al Madrid estaban señalando anomalías estadísticas a favor del Barça. Por ejemplo, las famosas dos temporadas enteras con un solo penalti en contra. Se revela lo de Negreira y dicen: “aquí está la explicación”.
-Bueno, que hagan un estudio.
-Ya está hecho, lo que pasa es que no lo publican los grandes medios sino algunos tuiteros y youtubers, La Galerna y poco más.
-Es que esas estadísticas… A mí siempre me dicen los del otro lado: “Joé, es que contigo el Madrid siempre ganaba”. Y hombre, es que es lo normal, el Madrid tiende a ganar como regla general. El delegado del Atlético de Madrid siempre me decía: “Xavi, contigo nunca perdemos”. Y yo: “Un día perderéis y ya tal”. Es un tema de mentalidad colectiva, porque hasta en el fútbol base consideran que un árbitro puede condicionar un partido.
-Hombre, es que poder, puede.
-Poder, puede. Pero el árbitro que condiciona un partido en el fútbol base no llegará arriba. Así lo veo yo. También pienso que al colectivo arbitral le falta introspección. Sale un comunicado del Athletic a raíz del Athletic-Villarreal, y la respuesta del CTA es ponerse a la defensiva. Oigan, tengamos un poco de humildad. No hemos inventado el fútbol. Los clubes saben de fútbol mucho más que nosotros, y simplemente nos han invitado a participar como árbitros. Estudiemos lo que nos dicen y tratemos de aprender de ellos. Escuchémosles. Si ellos consideran que esa mano no es penalti, atiende a sus razones.
Los árbitros debemos tener un poco de humildad. No hemos inventado el fútbol. Los clubes saben de fútbol mucho más que nosotros, y simplemente nos han invitado a participar como árbitros. Estudiemos lo que nos dicen y tratemos de aprender de ellos
-Su libro se subtitula “Mi lucha contra la corrupción arbitral”. En toda corrupción hay un corrompido y un corruptor. En esta horrible historia, que el juez Aguirre llama de “corrupción continuada”, ¿quién es corrompido y quién corruptor?
-Es un entramado difícil de analizar.
-Yo voy a hacer mi aproximación y usted me dice si es desatinada. El corrompido es el CTA y el corruptor es el FC Barcelona.
-Las circunstancias no me ayudan a negar la primera parte. En cuanto a la segunda, lo tiene que dictaminar el juez. Es evidente que hay unos pagos, pero hay muchas preguntas en el aire. ¿Hay varios negreiras? ¿Hay otros clubes que también hicieron esto? No se sabe.
-Lo que sí sabe es que el Barça lo hizo. Ahí están las facturas. Una última pregunta. Usted está en el ayuntamiento de Lleida con ERC. Es abiertamente independentista. Puede existir la percepción de que está haciendo algo contra el Barcelona, entidad muy vinculada al catalanismo. ¿No ha tenido problemas?
-Ninguno. Al contrario. Mucha gente culé de mi entorno me dice que lo hago bien, y que el que tenga que pagar que pague.
-Esta sí que es la última. Usted ha manifestado que el VAR es un buen instrumento que sin embargo no está funcionando. ¿No será que su utilidad se la está cargando el propio sistema arbitral?
-Totalmente.
-¿Lo están dinamitando porque quieren acabar con él?
-No, es más fácil. Se lo están cargando porque no saben usarlo. Son otra generación. Medina Cantalejo ni ha sido árbitro de VAR ni ha arbitrado en el campo con VAR. Lo mismo Clos Gómez, fíjate, que es quien lo maneja como jefe directo.
-¿Pero no se quieren cargar el VAR de manera deliberada? ¿No hay un plan al respecto? Disculpe mi conspiranoia.
-No creo. Tampoco podrían. Es una imposición que viene de arriba, de la UEFA. Simplemente, no saben. No tienen el automatismo. Es como si le dejo a un niño un coche, y le digo: "Toma, chaval, aquí tienes las llaves". Luego llega al coche y no sabe ni por dónde empezar. ¿Cómo vas a exigir a los tuyos que lo hagan bien si tú no sabes? De los que están ahí, sólo Undiano usó el VAR en su último año. Es sorprendente, como lo es el no hacer uso de gente que tienes ahí y ha sido importante.
-¿Para el VAR?
-No, en general. Tienes ahí a Mateo, con dos Mundiales, y lo dejas ir. Podría serte muy útil pero no lo aprovechas. ¿Por qué? Por lo que decimos: no interesa cambiar nada.
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