Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró el turco Halil Umut Meler. En el VAR estuvo el neerlandés Rob Dieperink.

En la primera mitad, lo más destacado fueron dos caídas de jugadores merengues en el área alemán. No señaló penalti de Rouault por un posible empujón a Bellingham en el 33' y sí pocos segundos después en una acción entre Mittlestädt y Rüdiger. Sin embargo, el VAR le llamó para rectificar porque efectivamente no había casi nada salvo un leve toque. El de Bellingham también pareció poca cosa y ninguna repetición evidenció un empujón importante. En cuanto a las tarjetas, la que vio Lucas en el 23' por un forcejeo con Führich fue injusta, mientras que la mostrada a Mittlestädt a 33' estuvo bien sacada porque agarró a Rodrygo, que se iba con claridad.

En la segunda se ganó fama de tarjetero porque enseñó varias cartulinas que se pudo ahorrar perfectamente. Primero a Ancelotti, harto de algunas decisiones en el 59', luego a Valverde en el 78' por un balón dividido ante Rieder en el que los dos entran igual, más tarde a Militao en el 79' por una entrada por detrás a Demirovic y por último a Modric en el 94' en una falta táctica a Touré.

En general no gustó demasiado el turco en su estreno en el Santiago Bernabéu.

Meler, DISCRETO.

 

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Mucha gente confunde (algunos deliberadamente) el comportamiento de Vinícius Jr. persona, y el Vinícius Jr. jugador de fútbol.

Para aclarárselo a despistados y malintencionados vamos a enumerar una serie de "principios básicos de actuación" que todos deberíamos tener en cuenta a la hora de opinar sobre el tema. A saber:

 

Vinícius Jr. tiene derecho a:

 

— Elegir los conflictos sociales que quiere pelear y los que no. Sin tener que justificarse. No tiene porqué lucharlos todos. Básicamente porque es materialmente imposible. No es incoherencia ni hipocresía.

— Erigirse en un adalid de la lucha contra el racismo, por el altavoz que le da su posición e imagen. En ese sentido al único que le afecta esta actitud es a su empleador. Que tiene el derecho a decidir si quiere que un trabajador suyo se posicione públicamente sobre cualquier tema, pues esto afecta a su marca y por ende a su economía.

— Equivocarse en la forma en la que se expresa a la hora de defender su punto de vista. Sin que eso deslegitime la causa final.

— Sentirse legitimado para ser uno, pero no el único, que se posicione sobre el tema. Porque lo ha sufrido en sus carnes durante mucho tiempo. Y porque es necesario abordar el problema del racismo desde el punto de vista de las víctimas. Escucharlas, comprenderlas, atenderlas.

— A ser impulsivo, incluso a tener un comportamiento inadecuado en determinadas situaciones. Porque lo que estamos valorando es la justicia de la causa que se defiende, no la actitud de las personas que la defienden.

 

Vinícius: de víctima a atormentador de racistas

El público tiene derecho a:

 

— Reprocharle a Vinícius que no sea coherente en sus comportamientos. Teniendo claro la causa que defiende, no la que piensen que debería defender.

— Criticar que aproveche la posición social que le da el fútbol y, en concreto, jugar en el Real Madrid para significarse en este tema. Pero teniendo en cuenta su libertad de expresión.

— Afear a Vinícius los errores comunicativos que cometa. Incluso a pensar que no está preparado para ser el altavoz mediático de algo tan grande como la lucha contra el racismo. Sin que ello desacredite la causa defendida.

— Poder hablar del racismo aunque no lo hayan sufrido. Desde un punto de vista politico-filosófico. Estudiar los antecedentes históricos y colaborar en su prevención proponiendo soluciones.

— A valorar la forma de comportarse de Vinícius en un campo de fútbol. Recordando que su comportamiento no puede justificar nunca ataques racistas.

 

 

Para terminar, dejamos un par de reflexiones finales:

1º: Criticar a Vinícius objetivamente y desde el respeto no es ser racista.

2º: La igualdad y el trato no discriminatorio debería ser un bien mayor a defender por todos. Independientemente de filias y fobias futbolísticas.

 

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La Liga está bien —sin entrar en detalles—, pero nuestra competición es la Champions. El madridismo respira por la Champions, el resto tiene algo de trámite un tanto incómodo. Durante las primeras jornadas hemos recibido el ya habitual jarro de agua fría del arranque de temporada. Piezas que no encajan sobre el terreno, la prensa lunática repartiendo trofeos de Liga en la segunda jornada, momentos de fútbol merengue que parecen diseñados por el enemigo, jugadores que aún no son ni la sombra de lo que serán en primavera, y una plaga de lesiones que nos parte el corazón; sí, no he superado lo de Brahim y dudo que consiga hacerlo, tres meses son demasiado.

A menudo la Champions actúa como nuestro despertador natural. Este martes, cuando el balón comience a rodar en el Bernabéu, se nos pasearán por la imaginación un montón de escenas de la última y gloriosa competición europea conquistada, y de todas las demás, y entonces recordaremos, y recordarán los jugadores, que la ventaja del Real Madrid es que puede competir en diferentes modalidades: a placer, dando espectáculo, ofreciendo resultados, sufriendo como moribundos, e incluso resucitando.

Primer gol de Joselu ante el Bayern

Tal vez habría que añadir otra modalidad más, típica de las noches de delirio europeo, que abarca a todas las anteriores a la vez, y que nos lleva a los aficionados al borde del infarto, pero que, no vamos a negarlo, después de todo nos deja una agradable sensación de madridismo.

Si tener el mejor equipo del mundo no ha sido todavía suficiente para desplegar el fútbol que todos estamos esperando, si acostumbrarse a vivir sin nuestro querido Toni Kroos será más duro de lo que nunca habríamos imaginado, confío en que el rugido madrileño del pitido inicial de la gran competición del fútbol mundial despierte del letargo a quien todavía duerme, y arranque de las botas el fútbol que, con permiso de Pintus, todavía no ha comenzado a brotar.

Necesitamos que la Champions actúe una vez más como el despertador que saque a los nuestros definitivamente de la playa y los devuelva plenamente al terreno de juego

Lo necesitamos porque, a diferencia de otros clubs, en el Real Madrid no llega con la victoria. Nunca ha sido bastante con eso. El madridismo tiene algo que ver con el deporte, algo que ver con el show, algo que ver con el corazón, y algo que ver con la vida. Y a esta hora aún estamos esperando al menos unos instantes de ese juego que nos levanta de la grada, que colma los deseos de fútbol que nos despierta cada alineación, sabiendo que tenemos en el banquillo tanto oro como en el campo, y eso no se lo puede permitir ningún otro equipo. La exigencia del madridismo es parte del éxito del equipo, es lo que otros llaman “ADN madridista”.

Por supuesto, no nos jugamos nada a vida o muerte a estas bajuras de la temporada. Eso son distracciones de los de siempre para lo de siempre y, de paso, para que no hablemos de lo otro de siempre. Y, sin embargo, aportaría una gran satisfacción disfrutar, por lo menos en nuestra Champions, de un rato del tipo de fútbol al que aspiramos con la increíble plantilla que el Real Madrid ha logrado juntar este año.

Fútbol, goles y actitud. Eso queremos. Y ante un equipo que, por cierto, no lo pondrá nada fácil, como suelen decir los entrenadores ante cualquier equipo, pero que yo he escrito con ademán de literalidad. Lo necesitamos. Necesitamos que la Champions actúe una vez más como el despertador que saque a los nuestros definitivamente de la playa —de la que apenas han podido disfrutar con tantas competiciones— y los devuelva plenamente al terreno de juego.

El martes, cerveza, pizza y Real Madrid. La vida bonita.

 

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El madridista tuvo un parón FIFA entretenido. Ya ha pasado, pero yo aún estoy tratando de superarlo. Ha pasado de todo sin que haya sucedido nada reseñable. El club es un polvorín tras haber ganado 26 títulos en la última década. Pensabas que la cosa iba más o menos bien, pero era más una ceguera producto de tu madridismo enfermizo que de la realidad. No eres objetivo. Te dejas llevar por los colores. No como la prensa, siempre tan atenta, servil, consciente de lo que necesita el Real Madrid incluso cuando lo único que necesita es que los del micrófono se callen la boca.

En esas dos semanas vivimos dos episodios racistas en Segunda División que no han ido a las portadas de la prensa porque, por ejemplo, en Marca, no había sitio, entre anuncios de furgonetas y eventos que no le interesan a nadie, para denunciar esta lacra. De espacio también anduvo escaso el Diario AS. Como cuando vas a poner el lavavajillas y te toca poner los vasos donde los platos porque hay demasiado en la bandeja y ya no cabe nada. Buen símil el del lavavajillas y la prensa, aunque al menos el primero limpia la mierda, mientras que el segundo la sacude y la airea. De la prensa catalana ni hablo. ¿Cómo vas a denunciar el racismo si le tienes que contar a la gente que un club sin dinero quiere fichar a Perisic, Rabiot, Kimmich y Jonathan Tah? Hay prioridades.

¿Cómo vas a denunciar el racismo si le tienes que contar a la gente que un club sin dinero quiere fichar a Perisic, Rabiot, Kimmich y Jonathan Tah? Hay prioridades

En esas dos semanas también vimos cómo un medio de comunicación, Relevo, le contaba a la gente que el CTA está podrido de arriba a abajo y que Medina Cantalejo intenta ser Corleone con un jersey arrugado, olor a cerrado, Rolex por fuera de la manga de la camisa y pantalones cuyos bajos no han sido arreglados. Muy torrentiano todo. Lo que no es torrentiano es el caos que vive el estamento arbitral y los mensajes que se mandan en privado recordándose unos y otros quién manda y quién tiene miedo. Pero, claro, eso tampoco cabe en las portadas. Y menos si los medios de comunicación crecen regados con dinero de ciertas instituciones. En época de sequía no vamos a renunciar a los aspersores.

Aspersores

Lo que sí encontraste en portadas y medios digitales, durante ese parón, fueron declaraciones manipuladas de Vinícius, un enfado nacido en ninguna parte de Arda Güler, un malestar de Florentino Pérez por algo que no sucedió y una estadística que dice que sin Tchouaméni cabe más calma en el Real Madrid y menos chicles en la boca de Ancelotti.

Poco nos pasa como sociedad cuando elevamos a los altares todo aquello que está mal y que nosotros mismos denunciamos. Nos gusta que nos mientan, nos humillen y nos conviertan en tontos útiles a los que echar alpiste de vez en cuando para estar entretenidos

Porque las crisis del club blanco, especialmente las inventadas, siempre tienen un hueco en la portada. También viste unas declaraciones de Rodrigo sobre Brasil convertidas en un palo al Real Madrid simplemente porque pasaba por ahí. Las asociaron con impactante habilidad al minuto y las mantuvieron 24 horas después aun sabiendo a quién se refería el jugador carioca. ¿Para qué recular, disculparse o contar la verdad si con la mentira hay más visitas?

Ahora es cuando os digo algo que no os gusta porque os señalo a vosotros, quizá no a los que me estáis viendo o escuchando, pero sí a los lectores, espectadores u oyentes que permitís que la mentira venda más que la verdad. La culpa es vuestra. Siempre lo ha sido y siempre lo será. Os quejáis del Chiringuito, del Grupo PRISA, de este periodista, del otro, pero seguís bailando al son del Chiringuito, del Grupo PRISA, de este periodista y del otro. Me recuerda a los rumores de mercado anteriormente mencionados. Todos sabemos que el 90% están basados en una mentira, pero miénteme, por favor, que siempre será más bonito que una verdad sin carisma. Eso sí, luego tengo derecho a quejarme, que soy yo muy digno.

Poco nos pasa como sociedad cuando elevamos a los altares todo aquello que está mal y que nosotros mismos denunciamos. Nos gusta que nos mientan, nos humillen y nos conviertan en tontos útiles a los que echar alpiste de vez en cuando para estar entretenidos. Como digo habitualmente, somos un país Mediaset y hemos aprendido a convertir en arte aquello que tanto decimos odiar. Ya lo visteis con lo de Vinícius y el racismo en España. Soltaron un clip de pocos segundos y la gente disparó antes de preguntar. Y cuando preguntó ya era demasiado tarde porque el gatillo había sido apretado. Para qué pedir perdón si el cadáver ya está frío.

 

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1- Sistema de juego

 

Vuelve la Champions League en una edición con un sistema novedoso en el que los blancos se van a enfrentar a ocho rivales diferentes, cuatro en casa y cuatro fuera. El estreno será en el Santiago Bernabéu ante un rival como el Stuttgart, sin mucho nombre en Europa, pero peligroso porque son alemanes, llegan con confianza y es un equipo que trabaja bien, juega con atrevimiento y no tiene miedo. El año pasado realizaron una excepcional Bundesliga de la mano del técnico Sebastian Hoeness al que ya tienen apuntados muchos equipos importantes de cara al futuro. Su llegada al banquillo fue clave para que el Stuttgart creciese y alcanzase un billete para la Champions League.

En lo que llevamos de curso suman 4 puntos en el Campeonato alemán y aterrizan en Madrid tras una gran victoria a domicilio por 1-3 ante el Gladbach. El sistema que utilizan es un 1-4-2-3-1 y no se espera que cambien grandes cosas de cara a su visita al coliseo blanco. Hay alguna duda en el XI en el sentido de si jugarán con sus dos delanteros como suele ser habitual o es algo más precavido y fortalece el mediocampo. El once sería el integrado por Nübel en portería; Stenzel lateral derecho; Mittelstädt lateral izquierdo; Chabot y Chase como centrales; Stiller y Karazor doble pivote, Führich arriba en la izquierda, Millot en el medio y Rieder por la derecha; en punta Undav. Esto dejaría a Demirovic en el banquillo, pero no es descartable que Undav pudiese jugar más retrasado en lugar de Millot para dar entrada al delantero bosnio.

 

2- Presión

 

Hoeness aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Queda la duda de si en el Bernabéu será fiel a su estilo como lo es en su feudo, aunque habitualmente así es y no se arruga tampoco ante escenarios importantes. El Stuttgart acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba y que por supuesto la velocidad de los Vinícius, Mbappé y Rodrygo les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando replieguen, a Hoeness no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.

Hoeness

3- Salida de balón

 

El Stuttgart trata de ser un conjunto con una salida más que pulcra y limpia del balón, aunque las bajas de Ito y Anton, por el momento, están siendo complicadas de solventar. La idea de Hoeness es no rifar el cuero, mover de lado a lado hasta encontrar progresar principalmente por las bandas. También en esta faceta es muy importante la función de Stiller, el mediocentro con más calidad y trato de la pelota. La defensa se abre y tiene automatismos de jugadores que crean espacios bajando a recibir el balón para así ir avanzando por bloques. Por lo que se ha visto esta temporada al técnico le queda mucho trabajo con los dos centrales para conseguir la eficacia de la temporada pasada, en la que consiguieron un gran rendimiento en este aspecto. Como alternativa, la opción de enviar balones a Demirovic está sobre la mesa. El bosnio trabaja bien ante los centrales y puede porfiar con ellos en balones largos y duelos.

 

4- Parcela defensiva

 

No está siendo la parte más sólida del equipo en este inicio de campaña. En ataque marcan mucho, pero en defensa también reciben tantos con frecuencia. No ha encontrado el punto medio y la manta suele sobresalir por algún lado. Esta campaña, por ejemplo, llevan los mismos tantos logrados que encajados en 3 partidos: 7. El curso anterior en este apartado sí fueron más eficientes y rocosos, aunque su media fue de un tanto de media recibido por choque. En defensa se adaptan dependiendo del rival y el fútbol que plantea. Por ello, en el Bernabéu, se espera un equipo algo más encerrado durante los momentos que tenga el Real Madrid el cuero.  Tratarán de ser un equipo estrecho, solidario, que deja pocos espacios a las espaldas y que en banda cerrarán con dos jugadores a los extremos merengues.

En la defensa destaca el lateral izquierdo internacional Mittelstädt y la pareja de centrales Chabot-Chase que se ha consolidado estas semanas. El primero, fichado del Colonia, ha llegado para intentar reemplazar la alargada sombra de Anton, que se ha ido al Borussia Dortmund. El japonés Chase, es un canterano del club que ha conseguido un puesto por delante de zagueros experimentados como el francés Zagadou. Ambos están por el 1,90 m de estatura y garantizan seguridad en el juego aéreo. Para ayudar a fortificar el centro del sistema defensivo cuentan con la colaboración del mediocentro defensivo turco-alemán Karazor. La zona diestra es la que más dudas deja, de hecho es el puesto más imprevisible y lo pueden ocupar Vagnoman o Stenzel, con alguna ligera opción más para este último.

5- Aspecto ofensivo

 

La idea es clara: el ataque es la mejor defensa, y es que es un equipo que marca goles con facilidad. Circulación, juntar pases, un alto índice de acierto en los envíos, atacantes dinámicos, velocidad, lateralizar el juego, encontrar la espalda del pivote rival y mucho oficio ofensivo. La zona izquierda es la parte prolífica del ataque del Stuttgart con el dúo Führich y Mittelstädt, que se entienden a la perfección. El primero es pura velocidad y el segundo desdobla mucho por su carril generando opciones. Además, entre líneas, tanto Millet como Undav tienen perfiles diferentes, pero son peligrosos por su desequilibrio con balón, sus desmarques de apoyo y ruptura y su visión de juego.

El cuadro germano, por orden de Hoeness, busca tener la pelota mientras trata de encontrar los espacios para avanzar entre líneas y acelerar la jugada para crear peligro. Su alto índice de movimiento de balón se deja notar en su gran porcentaje de acierto. También cuentan con el recurso de Demirovic, un nueve que es listo en el área y remata bien con ambas piernas y la cabeza en los centros laterales.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Hoeness tiene una clara influencia de Jürgen Klopp y Nagelsmann. De uno ha incorporado la presión intensa y de otro la flexibilidad en lo táctico. Es un equipo con mucha confianza, bien armado, con un físico poderoso, que juega mucho con balón, le gusta amasar un tiempo la posesión y que crea oportunidades de gol siendo verticales en los momentos precisos. Son una escuadra ambiciosa, valiente, que no se arruga con el cuero y que con sus armas claramente definidas crea dificultades a los rivales. También puede aprovechar en determinados momentos la velocidad de sus bandas para armar contragolpes. Un conjunto de autor el que ha montado Hoeness que es un verdadero mentor para todos sus hombres y creen ciegamente en él.

Undav

7- Hombre clave

 

El delantero internacional Denis Undav es el jugador más peligroso de los alemanes y, además, llega en un gran estado de forma. Anotó el pasado fin de semana contra el Gladbach y también en el parón frente a Países Bajos con la selección alemana. El germano estuvo presente en la pasada Eurocopa, aunque no dispuso de muchos minutos por parte de Nagelsmann. Es un jugador muy móvil, inteligente, astuto y que se coloca muy bien en el área.  Puede ser de gran utilidad también a la contra por su velocidad y hay que atarlo en corto porque arma el disparo con una enorme facilidad. Rüdiger lo conoce del equipo nacional y seguro que es consciente de sus virtudes y de que es un atacante al que no se debe dejar demasiado espacio.

 

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Buenos días, queridos amigos. ¿Lo sentís? ¿Vosotros también? ¿Los días que ellos juegan (la Champions) son todo lo que sois?

Vuelve la Champions League, en versión remodelada para generar más pasta y evitar la tentación superliguera, aunque todo indique que la añagaza de Ceferin sólo servirá para alargar su agonía metafórica como factótum del fútbol europeo. El nuevo formato es bastante aburrido y palidece lamentablemente ante el que ofrece la Superliga, que se acabará imponiendo y a no mucho tardar. De hecho, habrá noticias de la Superliga antes de fin de año, no lo dudéis.

En todo caso, es la Copa de Europa. En un formato mejor o peor, pero es la vieja Copa de Europa con el vestido de estos tiempos, como en el pasado lo fue con las eliminatorias directas desde el principio y en el futuro será la Superliga. Es, con la pinta que sea, el mismo viejo torneo que hemos nacido para ganar, y para estrenarnos hoy en él, ante el Stuttgart a partir de las nueve de la noche, recuperamos efectivos importantes. No se olvide, a pesar de que la severidad de las críticas en los medios aísla este factor, que el Madrid ha estado jugando en cuadro.

Portada As

As trae en portada a Bellingham, que vuelve tras su lesión, y no nos puede sentar mejor este retorno. Jude es esencial en el juego del equipo, al que aporta talento, clase, orden, despliegue y llegada al gol. Es uno de los líderes de la escuadra, y su candidatura al Balón de Oro lo dice todo, como lo dice también su descomunal temporada anterior, donde se estrenó en su nuevo club con un triplete, Champions incluida. El otro regreso es el de Tchouaméni, que reforzará un centro del campo ahora mismo escuálido.

As indica que Ancelotti “justificó” el comportamiento de Vinícius con el público de Anoeta. El verbo justificar no es inocente en este contexto, y denota a la legua que a As no le ha gustado que Carletto hable así. Si es el caso, ajo y agua, compañeros. Frente a las voces de personajes que no tienen ninguna relación con el club, y que sin embargo se permiten ir de insiders para contarnos que el brasileño tiene detractores poderosos en Valdebebas, ayer Ancelotti y Carvajal, en la rueda de prensa de Champions, escenificaron sin ambigüedades un apoyo sin fisuras a su pupilo y compañero, respectivamente.

Portada Marca

Marca insiste en la nomenclatura BMV, que a nosotros nos parece un poco hortera, pero qué le vamos a hacer. Quizá haga fortuna, quizá no. Se refiere por supuesto al tridente Bellingham-Mbappé-Vinícius, representado en la portada por unas bufandas de las que se compran en los puestos callejeros que rodean el Bernabéu en días de partido, y que es previsible que lo sigan haciendo mientras las asociaciones vecinales no digan lo contrario. Hay vendedores de bufandas que hablan altísimo. Lo tenemos muy hablado en Chamartín. Si queréis a la hora del partido abro la ventana y ya veréis, ya veréis. Ya veréis cómo se oye a los vendedores de bufandas.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

La prensa cataculé viene con la habitual sobredosis de Lamine Yamal. Cuando decimos sobredosis es en sentido figurado, nada que ver con el porro imaginario que Lamine hizo como que se fumaba en Montilivi y que ha inspirado este artículo a Jesús Bengoechea. Por lo demás, parece que la lesión de Dani Olmo es de mayor gravedad de lo esperado y le deseamos una pronta recuperación.

Esta noche, a las 21, empieza lo bueno.

Hasta entonces, pasad un gran día.

 

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No me gustan los porros. Hasta tal punto no me gustan que tengo una relación complicada con el reggae por culpa de ellos. El reggae es un género musical muy atractivo que me mira con desdén porque no fumo porros. La música electrónica también me mira con displicencia porque tampoco soy pastillero, pero en este caso la displicencia es mutua.

No sucede así con el reggae, que me encanta y al que me encantaría gustar. Pero yo no le caigo bien al reggae por la sencilla razón expuesta. Humble African, de Culture, es una canción que amo y que, sin embargo, me da de lado. Es muy frustrante. El reggae te excluye si no te gusta la marihuana, y os aseguro que no son imaginaciones mías. Al ser una droga que se consume en hermandad, con el tradicional paso del porro de mano en mano, la música que acompaña el ritual no te abraza si tú no te sumas a la sucesión de caladas. Sí, ya sé que la puedes escuchar solo en tu casa, pero lo que hace el reggae entonces es afearte tácitamente esa soledad, porque es un género para mirarse en los ojos semiabiertos y las sonrisas flojas de otros.

Bob Marley

Fuck you, Marley.

Estoy convencido de que Lamine Yamal, como yo, no fuma porros. No me extrañaría, de hecho, que jamás se haya fumado uno, a pesar de que su gestualidad en Montilivi, tan cercana a la realidad, parezca hacer creer lo contrario. Ya lo sabréis: para burlarse amigablemente de su compañero Fort, que se había flipado un poco tirando a puerta en lugar de pasarle la pelota a Lewandowski, Lamine simuló fumarse un porro, y en obediencia al código comunitario antes expuesto ofreció incluso a su compañero una chupadita imaginaria.

Aunque me recordara mi difícil relación con el reggae, la escena me hizo gracia al principio. Sin embargo, algo fallaba en mi sonrisa, y así me lo transmitió ella misma.

Si el fumador del porro imaginario hubiese sido Vinícius, los medios le estarían crucificando. Se pediría la expulsión del país del jugador, y la presión sobre el Real Madrid para que dejara de alinearle se convertiría en insoportable

El pensamiento era inesquivable. Si el fumador del porro imaginario hubiese sido Vinícius, los medios le estarían crucificando. Asegurarían que no tiene derecho a darnos lecciones en la lucha contra el racismo quien pervierte a nuestra juventud, incitándola a la drogadicción. Se apelaría a la todopoderosa influencia que los futbolistas famosos tienen sobre la infancia, y se condenaría, con el mayor escándalo, la acción del brasileño, ignorante de su responsabilidad social. Se lanzarían insidias, envueltas en mofas, sobre su posible adicción real a la marihuana. Al insulto racista en las gradas se unirían las referencias al porro. Intervendrían, azuzados por los micrófonos, Tebas, Uribes, Laporta, Imanol, el Cholo y la práctica totalidad de los exfutbolistas españoles (y muchos futbolistas en activo también) para extender el alcance de la fatwa. Manolo Lama, Manu Carreño y Juanma Castaño dictarían sus particulares órdenes de excomunión contra el delantero. En el Congreso, más de un grupo parlamentario exigiría la toma de medidas ejemplares, y Pedro Sánchez se pronunciaría con la máxima severidad, produciéndose el milagro de un completo acuerdo con Martínez Almeida en este punto. La clase periodística y política exigiría al poder judicial la toma de medidas ejemplares, y se recordaría hasta la náusea el incidente de Fowler en el Liverpool: si el inglés fue sancionado con cuatro partidos y una fuerte multa económica por simular esnifar la línea de fondo como celebración de un gol, no se entendería que no se proceda con la misma dureza, como mínimo, contra Vinícius, argüirían. Se pediría la expulsión del país del jugador, y la presión sobre el Real Madrid para que dejara de alinearle se convertiría en insoportable.

He pensado todo esto —no creo exagerar mucho—, y la sonrisa por el gesto cachondo de Lamine, que en sí mismo no tendría ninguna importancia, se ha visto truncada en una mueca de ira contenida. Mi agitación interna me ha convencido de que hoy sí.

Hoy necesito fumarme un porro.

 

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Tutto il resto é noia

 

El Barcelona de Hans Flick es el equipo de moda. Quién nos lo iba a decir hace unos meses. Ha empezado la liga como un tiro y en la otra orilla, el Madrid, zozobra entre el asco y la pena. Por si fuera poco, la labor de lobby atlética a través de la supuesta movilización vecinal en Chamartín ha paralizado, por un tiempo, los conciertos en el Bernabéu: España tiene al Madrid donde le gusta, que es en ese punto intermedio entre la extinción apocalíptica y el enloquecimiento colectivo. La cosa es que, históricamente hablando, al Madrid como organismo vivo también le gusta estar ahí. Esta tensión kafkiana afila, digamos, sus instintos, y simplifica un poco las cosas a su alrededor del mismo modo que las lesiones abrevian las cábalas esquemáticas de Ancelotti con el once titular.

Bien es verdad que Hans Flick es un entrenador con cara y ojos, no como Xavi, activista militante de la propaganda más inane. Con eso, una bestia en desarrollo como Lamine y el apoyo continuo de todo el aparato técnico-legal de los organizadores y reguladores del fútbol español, era normal que el Barcelona arrancara. Cuando de pequeño yo escuchaba aquello de que si la pelotita entra todo se olvida no podía ni imaginarme hasta qué punto iba a descubrir, de adulto, era eso verdad. Tanto que en cuatro partidos de una liga estrafalaria y tan devaluada como la mano de obra y el valor del trabajo del español medio contemporáneo, nadie se acuerda ya de que Dani Olmo fue inscrito mediante el enésimo fraude de ley amparado por Tebas, el Barcelona tira adelante con dinero que nadie sabe de dónde llega, socios capitalistas de Laporta controlan el videoarbitraje y el club está imputado por adulteración sistemática de la competición.

Benet, Roures y Laporta

Como dice un amigo mío, que es diácono y va para cura, ecclesia suplet. Cuando la norma no se respeta, pelillos a la mar y aquí paz y después gloria pues hay un bien mayor que conservar, en este caso el business. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa? ¡En China, los chinos van a poder ver gratis el fútbol español! En Inglaterra, en cambio, parece que están a punto de empurar al City, por fin, pero a diferencia de Inglaterra, que por otra parte también, hay que decirlo, va teniendo lo suyo, en España la única ley que se cumple ya es la de la gravedad.

Tras 4 partidos de una liga tan devaluada como la mano de obra y el valor del trabajo del español medio contemporáneo, nadie se acuerda ya de que Dani Olmo fue inscrito mediante el enésimo fraude de ley amparado por Tebas, el Barcelona tira adelante con dinero que nadie sabe de dónde llega, socios capitalistas de Laporta controlan el videoarbitraje y el club está imputado por adulteración sistemática de la competición

Con el Caso Negreira ha pasado como con todos los escándalos que fluyen desde La Moncloa como un manantial de ponzoña desde que la ocupa Pedro Sánchez: que la mierda, puesta al sol, apesta un tiempo y luego se va secando, hasta que se va disolviendo, se hace polvo, desaparece y se la lleva el viento. Nadie, al cabo, se acuerda de maldita la cosa, y entre tanto la vida continúa su curso, con unos que ganan y otros muchos que pierden.

Menos mal que, con su eterna naturaleza redentora, vuelve ya la Copa de Europa. Aunque este año la han complicado con la pretensión de integrar la rebelión de los superligos en un formato confuso y extraño, la Copa de Europa sigue siendo la Copa de Europa, un país de los vivos por el que caminar hacia la presencia majestuosa de la Verdad. No obstante, cada vez dudo más de que nos dejen disfrutar mucho más tiempo de ella. Como fruto tangencial del movimiento centrípeto que unió a la Europa de la postguerra mundial primero en una comunidad comercial y después en una política regida por valores universales como la libertad y el respeto al individuo, la Copa de los Campeones Europeos (la UEFA no quería que se usara el de Europa, que ya tenían reservada para la Eurocopa de naciones) está condenada a la larga a sufrir el mismo deterioro que la moderna UE. No en vano la disidencia que encabeza todavía Florentino y el Madrid es un síntoma de un mal mucho más profundo que afecta a la naturaleza misma de la relación entre los mejores clubes europeos.

Aleksander Ceferin

En 1955, cuando los periodistas de L´Equipe y France Football reunieron a los dieciocho campeones más destacados de ligas a ambos lados del Telón de Acero, propusieron un cotarro autogobernado en condiciones de igualdad al que luego se subió, renuente, la UEFA. Ahora la UEFA hace y deshace a su antojo y la única alternativa viable, al parecer, es echarse al monte con sociedades degeneradas como la que regenta Laporta o con clubes-Estado dopados con dinero del petróleo arábigo. La cosa, la verdad, es para tirarse a las vías del tren, aunque tal y como está la RENFE ahora, lo mismo hay que esperar un buen puñado de horas hasta para suicidarse.

La cosa, la verdad, es para tirarse a las vías del tren, aunque tal y como está la RENFE ahora, lo mismo hay que esperar un buen puñado de horas hasta para suicidarse

Vuelve la Copa de Europa y el quince veces campeón inicia la defensa del título zaherido por extraños y propios, que es lo más sangrante. De nuevo el remoquete estúpido de que no se juega a nada, y eso que en Anoeta el Madrid sacó adelante un partido difícil, con muchas bajas y ante un rival animoso, siempre complicado en su estadio. Supongo que será el hastío porque, en fin, en la vida todo cansa, sobre todo lo mucho. Y lo que ha dado a sus aficionados el Madrid de Ancelotti desde agosto de 2021 que comenzó su segunda aventura al frente del Real, es mucho, muchísimo, dos dobletes maravillosos que han venido a sumarse a la cosecha surrealista de cuatro Copas de Europa, tres de ellas seguidas, con el mejor equipo de todos los tiempos, en apenas cinco años.

Hay más tontos que botellines en este mundo, esto es sabido y no vale la pena extenderse sobre ello. Al Madrid le faltan al menos dos buenos y jugadores, uno para defensa y otro para el medio del campo, y quizá un poco más de fondo de armario. Pero con todo lo que rodea su actualidad, el estado de histerismo nervioso y de abulia que posee cual demonio a buena parte de su afición sólo es posible explicárselo desde el aburrimiento. Maledetta noia, que cantaba Franco Califano. A lo mejor, después de haberlo hecho todo tantas veces, al Madrid sólo le falte autodestruirse en medio de una gran fiesta decadente, lleno de gente aburrida que se droga por no ver más a Tchouaméni dar un pase malo a medio metro de distancia. Y aun así, seguro, habría alguien quejándose.

 

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Se ganó en el Reale Arena, se consumó la victoria oficial nº 300 contra equipos vascos, el Real Madrid jugó su partido de liga imbatido como visitante nº 400, Rodrygo alcanzó su victoria nº 100 en liga, Courtois disputó su partido oficial nº 100 imbatido, Rüdiger legó a las 50 victorias en liga, Militao entró en el top 100 de la historia del Real Madrid en número de partidos oficiales jugados y Vinícius se encaramó al top 50 de los jugadores de la historia del Real Madrid con más victorias oficiales siendo un chaval de 24 años.

Pero el Madrid no jugó bien. Como viene siendo la tónica habitual este curso, el Real Madrid jugó con un ejército de bajas por lesión como viene siendo la tónica habitual de los últimos meses, lista a la que se une Brahim por una buena temporada. Pero el Real Madrid ganó, sigue con la mayor racha de partidos sin perder en liga de su historia y se acerca inexorablemente, esperemos, a la cota máxima de partidos oficiales sin conocer la derrota. Y Mbappé, sin jugar a nada, ya es el máximo goleador de la plantilla en este curso.

Pero nada de eso vale. Lo importante es que Vinícius, después de aguantar todo el partido insulto tras insulto de la grada Txuri Urdin, se llevara el dedo a la boca después de marcar el primero de la tarde. Es que provoca, dicen todos los medios y muchos madridistas de esos que yo llamo vinagres, pero que voy a empezar a llamar no madridistas. Y digo esto porque la historia del fútbol está plagada de jugadores que se llevan la mano a la boca o a la oreja al marcar un gol fuera o dentro de casa.

Vinícius

Recuerdo la vez en que Raúl González Blanco hizo lo propio en el Camp Nou. Ese gesto fue, y sigue siendo, icono del madridismo sin fisuras, sin ambages, sin discusión. ¿Por qué el gesto de Vinícius no causa la misma sensación? Quizás porque el estadio no es el mismo, quizás porque el rival no tiene la misma enjundia o, quizás, porque este madridismo no madridista está atrapado en un relato que han forjado los medios de comunicación y apropiado los rivales desde que el bueno del brasileño pisó tierra patria.

Cuando llegó, era muy malo, no daba una patada a un bote y no metía un gol ni al arco iris. Ahora que ha despejado todas las dudas con sus goles, sus gambeteos, sus incursiones en el área y sus asistencias, cuando ha ganado dos Copas de Europa con un gran protagonismo en las eliminatorias y marcando en las dos finales, cuando parece ser que va a ganar el Balón de Oro, ese premio devaluado tantos años por la cabezonería (y quizás por los patrocinios) de algunos, pero que oficialmente galardona al mejor jugador de la temporada pasada, ahora que la clase de nuestro menino no está en duda porque él y sólo él se ha bastado y sobrado para demostrar al mundo el pedazo de futbolista que es, ahora, repito, el mundo entero se mete con él porque dicen que provoca, cuando realmente lo que pasa es que es víctima de la más cruel y maldita caza de brujas que se ha visto en este país en las últimas décadas en forma de patadas irreverentes y no sancionadas, insultos por doquier en los campos y muestras del racismo más rancio en los campos españoles y en las tertulias y artículos de los medios de comunicación.

Dicen que Vinícius provoca, cuando realmente lo que pasa es que es víctima de la más cruel y maldita caza de brujas que se ha visto en este país en las últimas décadas

Vinícius, efectivamente, no pasa por su mejor momento futbolístico, de acuerdo, pero eso no es excusa para que sea vapuleado continuamente por cada acción u omisión que haga dentro o fuera de una cancha de fútbol. Y me voy a posicionar con él, efectivamente, si España no pone los medios suficientes y con el resultado esperado para acabar de una santa vez con el racismo en los estadios, no será digna de organizar el mundial de 2030, igual que muchos pensamos que Catar no era digno de organizar un mundial con tantas vidas segadas en la construcción de los estadios y por la falta de derechos humanos en el país. Igual que Arabia Saudí tampoco será digno de organizar el mundial 2034 por la misma razón. Por eso, si España no erradica el racismo de los campos de juego sin excusas, si no se cierran ipso facto los estadios donde haya una sola manifestación racista por parte de la afición local, no será digna de organizar el mundial.

Vinícius

Estoy con Vinícius y, creo que todos deberíamos estar igualmente con él, en vez de lanzar a los cuatro vientos la tan manida frase de que “España no es racista”. Les voy a contar, amigos galernautas, una anécdota que se produjo en mi niñez. El famoso semanario Interviú tenía en nómina a un monstruo del humorismo gráfico, el granadino Francisco Martín Morales, “Martínmorales”  para el gran público. Este humorista, fallecido en 2022, publicó en torno a 1977 una viñeta en dicho semanario en el que aparecía un padre de la mano de su hijo. El niño le preguntó: “Papá, ¿En España somos racistas?”  A lo que el padre respondió: “No, hijo, aquí no hay negros”. Pues casi cincuenta años después, esta viñeta rebela mucho de lo que pasa en nuestro país. Los actos, relatos y situaciones de índole racista han ido apareciendo a medida que se iba poblando nuestra querida piel de toro de personas de distinto color, religión o cultura, sin más. Si tuviera delante al gran humorista, le diría: “Francisco, ya hay negros en España”.

Me voy a posicionar con Vinícius, efectivamente, si España no pone los medios suficientes y con el resultado esperado para acabar de una santa vez con el racismo en los estadios, no será digna de organizar el mundial de 2030

Analicemos el partido del Real Madrid. No se jugó como se esperaba, los tres de arriba no terminan de conectar, da la sensación de que Rodrygo no se la pasa a Mbappé, que Mbappé no se la pasa a Vinícius y que Vinícius hace lo propio con el francés. Parece como si cada uno de ellos quisiera hacer la guerra por su lado y ganar su minuto de gloria en forma de gol. No bajan a defender en este fútbol en el que es tan importante que defiendan todos. Verlos bajar andando es muy descorazonador. Hasta el gran Cristiano Ronaldo terminó bregándose en defensa como el que más. Esa actitud debe desparecer. En el fútbol, como dijo Don Alfredo Di Stéfano, ningún jugador es tan bueno como todos juntos.

Esto que digo no es óbice para recordar al madridismo no madridista que el Real Madrid es el vigente campeón de Europa y de liga, que esto acaba de empezar, que se deben acoplar las piezas, que el cuerpo técnico es el mejor del mundo por sus resultados y palmarés y que el presidente es el que ha forjado el gran club que amamos y que está en la mejor época de su historia. Así que, por favor, calma y dejen que los profesionales trabajen.

Dicho esto, también digo que entrar en una nueva etapa asador sería lo peor que nos podría pasar. Evitar que pase lo que en el periodo 2003-07 es la tarea que se debe imponer en la T-4 de Valdebebas y en el vestuario blanco. No tengan prisa con Arda Güler y con Endrick, deben pasar los cursos bien y con la calma necesaria, no demonicen al club por no sé qué central que no se ha fichado, no echen pestes por la boca y por las teclas con una supuesta negligencia por no fichar al cromo que me gusta. Las lesiones no son predecibles, no se puede planificar una temporada pensando que se van a lesionar cinco jugadores de golpe, no sería serio y no se podría aguantar económicamente, así que, por favor, crédito a este grupo y a por la Copa de Europa, que empieza esta semana con el formato caprichoso que Ceferin se ha inventado para hacer sombra a la Superliga que, espero, comience cuanto antes para acabar con los chanchullos del fútbol mundial.

Ahora y, como siempre, unos datos del partidor referidos todos al Real Madrid y, ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

Pd: Faltan 21.

Mbappé Real Sociedad

Madrid y R. Sociedad han jugado 155 partidos de liga, con un balance de 88 partidos ganados, 40 empatados y 27 perdidos, con 330 goles a favor y 185 en contra.

En total, R. Madrid y R. Sociedad han jugado 178 partidos oficiales, con un balance de 99 partidos ganados, 42 empatados y 37 perdidos, con 363 goles a favor y 216 en contra.

En San Sebastián se han jugado 78 partidos de liga, en los que el R. Madrid ha ganado 33, ha empatado 22 y ha perdido 23, con 130 goles a favor y 117 en contra.

Los mayores goleadores ante la R. Sociedad en liga son CRISTIANO RONALDO (16) seguido de SANTILLANA (12), Pahíño, Pirri, Benzema (8), Di Stéfano, Raúl  (7), Amancio, Butragueño y Bale (6), Luis Regueiro, Rial, Puskas, Velázquez, Hugo Sánchez, Hierro y Ronaldo Nazario (5).

El Real Madrid lleva 32 partidos oficiales sin conocer la derrota.

El Real Madrid lleva 37 partidos de liga sin perder, lo que constituye la mayor racha de su historia.

 

GOLES OFICIALES:

 

CARVAJAL: 13

MODRIC: 39

LUCAS VÁZQUEZ: 37

VINÍCIUS: 86

RODRYGO: 54

FEDE VALVERDE: 22

MILITAO: 11

MENDY: 6

CAMAVINGA: 2

ALABA: 5

RÜDIGER: 4

DANI CEBALLOS: 7

BELLINGHAM: 23

BRAHIM: 15

TCHOUAMENI: 2

ARDA GULLER: 6

FRAN GARCÍA: 1

MBAPPÉ: 4

ENDRICK: 1

 

GOLES OFICIALES 2024/25

 

RODRYGO: 1

FEDE VALVERDE: 2

BRAHIM: 1

MBAPPÉ: 4

ENDRICK: 1

VINÍCIUS: 2

 

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El madridismo experimenta cierto estado de histeria colectiva ante el mal comienzo liguero del equipo y, sobre todo, el buen comienzo del equipo rival, que parece ir como un tiro en estos primeros compases de la competición. No seré yo quien diga a cada uno como tiene que sentirse, pero, a mi entender, el aficionado medio hace mal en compararse con el equipo blaugrana, así como en demandar ese anhelado buen juego a estas alturas de la temporada si se tienen en cuenta las diversas circunstancias que atraviesa cada equipo. El Real Madrid no ha empezado con buen pie, pero el estado de forma del equipo atiende a diversas razones que no deberíamos pasar por alto tan a la ligera.

La primera de ellas obedece a la planificación de plantilla, que a algunos podrá convencer más y a otros menos, pero es la que es. Este equipo está diseñado para dominar a los rivales a partir de la superioridad física, más que por superioridad técnica o táctica. Esto no significa que nuestros jugadores carezcan de la calidad técnica suficiente para generar ventajas a partir de su calidad individual (y colectiva), pero nuestros centrocampistas están más acostumbrados a avasallar a los rivales gracias a su insultante físico.

Mendy, Tchouaméni y Camavinga

El hecho de que la mayoría de nuestros jugadores titulares se hayan incorporado de manera tardía a la pretemporada, sumado a las lesiones de jugadores que sostienen físicamente al equipo como Camavinga, Bellingham o Tchouaméni, ha desembocado en una falta de dominio de varios partidos en los que se presuponía un mayor control del juego por parte del equipo blanco. Se apunta con amargura que en la Ciudad Condal van como aviones y es algo relativamente natural. La pasada temporada del equipo negreiro acabó prácticamente en abril, mientras que los nuestros mantuvieron la tensión competitiva hasta el final de la misma, sumándose luego la Eurocopa y la Copa América. Aunque varios jugadores del Barcelona se incorporaron también más tarde a la pretemporada por su labor con las selecciones, el desgaste físico y la exigencia mental no ha sido ni de lejos comparable.

Este equipo está diseñado para dominar a los rivales a partir de la superioridad física, más que por superioridad técnica o táctica

La pérdida de Toni Kroos es otro de los principales factores que se comentan a la hora de explicar el mal juego del equipo. Es cierto que la plantilla había adquirido una gran dependencia del centrocampista germano y se está notando principalmente a la hora de recuperar el balón. Antes se buscaba automáticamente al teutón en cuando se recobraba la posesión, mientras que en esta campaña se percibe cierta falta de ideas en este contexto del juego. El equipo necesita trabajar en la forma de encontrar a sus puntales ofensivos cuando recupera el balón, tanto en bloque bajo como medio. Sin embargo, es cuestión de paciencia que las mejoras en este aspecto acaben produciéndose.

Querido Toni

Carletto es otro de los grandes señalados a la hora de explicar el mal juego del equipo, llegándose incluso al punto de pedir su destitución porque el equipo no carbura tras apenas un mes de trabajo (interrumpido además por el dichoso parón de selecciones). A la hora de juzgar a los entrenadores, sería propicio hacerlo en función a las características de cada uno. Ancelotti siempre ha sido un entrenador que, más que buscar un modelo de juego dominante, ha explorado la manera de generar ventajas para los jugadores determinantes que ha tenido a lo largo de su carrera. Di María como interior, Cristiano Ronaldo como segundo delantero, Bellingham más cerca del gol o abrir espacio para que Vinícius pueda disponer de sus fabulosos uno contra uno son algunos de los ejemplos que ilustran su proceder.

Sin Kroos y con Mbappé, este equipo necesita trabajar mucho sus nuevos automatismos para generar ventajas a partir de las cualidades individuales de los jugadores más diferenciales. Arriba está claro que los atacantes necesitan adaptarse a los demarques, combinaciones o movimientos de Kylian Mbappé y viceversa. Curiosamente se vieron buenas combinaciones entre los atacantes en los primeros partidos, que desaparecieron tras la lesión de Jude Bellingham, lo cual demuestra la importancia del todocampista inglés como ese nexo de unión entre los centrocampistas y los atacantes.

Soy consciente de que es una de las cualidades que más le cuesta desarrollar al aficionado madridista, Pero tengamos paciencia, este equipo sólo necesita tiempo y trabajo

En el centro del campo, para generar ventajas ya no se cuenta con la clarividencia de Kroos, pero el físico y recorrido de Bellingham, Camavinga y Valverde van a ser vitales para que estos jugadores abran espacios en las líneas rivales a partir de sus desmarques de ruptura y caídas a banda o, en el caso de Jude, llegadas al área. En este primer mes, Valverde ha sido el mejor jugador blanco, pero no hemos podido disfrutar tanto de estos recursos, dado que las lesiones han condicionado su posición en el campo, retrasando la labor del uruguayo a la de dirección de juego y recuperación de balón.

Fede Valverde

Sé que la clasificación y sobre todo ver al rival tan arriba con tanta solvencia apremian a mejorar, pero me atrevo a sugerir que este equipo, que es una de las mejores plantillas de Europa, si no la mejor, sólo necesita tiempo y trabajo. Porque aunque “sólo” hayan cambiado dos piezas (Mbappé por Kroos, nada menos que los dos jugadores más importantes de Francia y Alemania respectivamente), la adaptación a los nuevos automatismos sólo se conseguirá con tiempo y con el favor de los azares que permitan a Carletto contar con todos sus jugadores sanos el mayor tiempo posible para trabajarlos con continuidad.

Aunque soy consciente de que es una de las cualidades que más le cuesta desarrollar al aficionado madridista, tengamos paciencia, pues si de algo entiende nuestro entrenador es de acabar sacando el mejor rendimiento posible de sus estrellas. El año pasado a estas alturas se cuestionaba la nueva posición de Vinícius, más cercana al área que a la banda, y ahora mismo el brasileño se encuentra a un solo mes de recibir el Balón de Oro. Tengamos paciencia, aunque sólo sea porque el crédito que tiene Carlo se lo ha ganado más que merecidamente.

 

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