Las mejores firmas madridistas del planeta

Hace mucho tiempo yo veía el Tour de Francia. Lo veía con pasión verdadera, no me perdía una etapa. Llegaban las tres de la tarde en aquellas sobremesas de verano, del mes de julio, que antes duraban tanto, tanto —antes el tiempo siempre duraba más, se dilataba como un chicle en el espacio—, y me ponía ante el televisor, sin falta. Ponía la Uno y mientras mi padre se echaba la siesta en el sillón yo acaparaba el sofá y me abstraía por esos paisajes franceses tan bonitos, la dulce Francia, el color áspero, de hueso, de la Francia pirenaica, con esas carreteras de montaña de aspecto lunar llenas de grafitis proetarras, o esos valles de los Alpes, tan verdes… me encantaba, me lo pasaba en grande escuchando a De Andrés y a Perico Delgado, que en mi cabeza se me figuraban pareja gemela de Míchel y José Ángel de la Casa en el fútbol, y mientras veía a aquellos tíos subir como titanes los puertos de montaña, achicharrados al sol, jaleados por la turbamulta, que si ikurriñas por aquí, que si El Señor del Mazo por allá, vestido de diablo, un personaje, me entusiasmaba si Joseba Beloki podía ganar el Tour y romper la racha, por fin, de Armstrong, o me pasaba las horas esperando a que Ülrich levantara por fin el culo de la bici y atacara de una vez.

Y un día, sin más, dejé de verlo. Todos los campeones del Tour iban dopados. Todos, uno detrás de otro, sin faltar nadie. Todos ganaban, llegaban a París, daban la vuelta triunfal por los Campos Elíseos, y al día siguiente daban positivo por EPO, por nandrolona, por clembuterol… la competición, la verdad, dejó de tener sentido para mí. ¿Por qué, qué interés tenía algo que estaba amañado y en donde no ganaba el mejor, ni el que mejor jugaba sus bazas, ni el equipo que desarrollaba la mejor estrategia, sino pura y simplemente el que se enchufaba en las venas la mejor mierda?

Armstrong y Ulrich

Con el fútbol español me está pasando lo mismo. Dice Hughes, en lo que él llama su croniquilla, que la situación es la que es y, por lo tanto, se acepta. Es decir, que el Madrid no puede irse de la competición ni salirse del campo ni darle un plantón a la Liga, como sí, por ejemplo, puede hacerlo el Barcelona, que de hecho, ya lo hizo una vez, y no pasó nada. ¡Qué iba a pasar! Que al Madrid sólo le queda la Copa de Europa y literalmente. Y es cierto. Le queda la Champions, por ahora.

Porque, de momento, la única reacción del Madrid como club ante semejante estado de cosas ha sido propulsar su destrucción, no de la Liga, ni de la Copa del Rey, sino de la Copa de Europa tal y como la conocemos. Y así, de esa manera, el club no sólo deja vendidos a sus futbolistas, expuestos finde tras finde a un chuleo y a un descaro que no tiene nombre, o sí, sí que lo tiene, y se llama fraude, sinvergonzonerío y humillación intolerable; lo peor es que deja a los pies de los caballos, o mejor dicho de los burros, ya quisiera la zahúrda del antimadridismo que pulula por las gradas y por los despachos parecerse a un animal tan noble e inteligente como el caballo, a su masa social. Que se sulfura sistemáticamente por nada.

Y un día, sin más, dejé de ver el Tour. Todos los campeones iban dopados. Todos, uno detrás de otro, sin faltar nadie. Con el fútbol español me está pasando lo mismo

Para ver al Madrid en liga hay que ir teniendo ya un talante especial, una paciencia para la sufridera. No es como cuando te enfrentas a un equipo netamente superior o cuando el tuyo está hecho unos zorros y cada partido es un calvario. Es peor. Es el aquelarre sin respuesta, un circo semanal del antimadridismo, que es la forma última del rencor social y la más ruin de todas. Es que te tomen por tonto y encima te manden callar, una y otra vez, ante la risotada grotesca del público general. Ante una situación así como la que lleva viviendo el Madrid en España, particularmente en los tres últimos partidos, donde El Sistema le ha birlado siete puntos con una impunidad y una alevosía sin precedentes, al aficionado sólo le queda perder el interés. No es que el robo sea una cosa novedosa, sorprendente. Lleva mucho tiempo pasando, la Guardia Civil sospecha que más de tres décadas, pero la cosa está subiendo de nivel y no parece tener ya ni el límite del escrúpulo o la apariencia.

Al aficionado le queda el pataleo y poner su granito de arena en la labor, ímproba, del colapso económico del tinglado. No pagar por nada de este “producto”, ni entradas, ni merchandising, ni por supuesto por verlo en la tele. Es poco, casi nada, pero es algo. Somos humanos y necesitamos creer y sentir que algo, al menos, depende de nosotros, que uno puede, haciendo un poder, un gesto supremo de la voluntad, apartarse de esto, que apesta.

De otro modo el club, como organización, puede continuar indefinidamente así, pues al fin y al cabo es un club de fútbol y es eso o disolverse puesto que, como todo el mundo sabe, si fuera catalán, o vasco, podría saltarse las normas sin temor a consecuencias, pero de momento sigue radicado en Madrid; pero el aficionado, que cada vez es más pobre, me refiero al madridista español, un tieso al que también le roban en su tiempo libre… es demasiado, honestamente, sólo apto para sadomasoquistas, para muy cafeteros, someterse contra su voluntad a un bukkake, algo insoportable y desde luego insostenible en el tiempo a poco que uno tenga ya una edad.

Si el Madrid alza la voz a través de sus medios de comunicación sólo consigue que se recrudezca el latrocinio y el perjuicio contra sus intereses. Esto ha quedado probado, en especial este año. Yo no le pido, como el barcelonista promedio, al club que amo, que intrigue para adulterar la competición y que se jodan los otros. Yo quiero que el Madrid maniobre donde tenga que hacerlo para que la liga sea transparente y justa y se destierre la arbitrariedad. Que ponga las toneladas que pesa su nombre y su prestigio en el mundo para drenar la ciénaga.

Al aficionado le queda el pataleo y poner su granito de arena en la labor, ímproba, del colapso económico del tinglado. No pagar por nada de este “producto”, ni entradas, ni merchandising, ni por supuesto por verlo en la tele

Ellos, los árbitros, que como estamento están bajo la lupa de los jueces de instrucción, sólo aquí, en una charca como la española, pueden encima sacar pecho sin que socialmente nadie, con la verdad por delante, se lo parta. Sólo en un país así pueden sentirse “molestos”, “ofendidos” no por una enjundiosa sospecha de fraude continuado sino por… ¡la queja de las víctimas! Se sienten perjudicados por un comunicado del Madrid, no por la evidencia de que su Comité Técnico Arbitral estuvo comprado por uno de los clubes, y por lo tanto actúan en consecuencia, en la consecuencia del villano, me refiero: con matonismo, echando cojones, cuando deberían, primero pedir perdón, y luego callarse.

Medina Cantalejo es un muy digno representante de este colectivo tan orgulloso de puertas afuera como sumiso de puertas adentro. Los árbitros españoles, la mayoría munueras, son fuertes toreando de salón, con Vinícius y con Bellingham, a los que El Sistema ya ha puesto una diana y convertido en las putas apaleadas oficiales. Porque España es una ciénaga, todo es charca y el fútbol no iba a ser menos. Los árbitros se permiten el lujo de ir de chulos y de sheriff con los futbolistas del Madrid que no se callan, con los más famosos. Luego nos pretenden convencer de que no han oído a miles de tíos antifascistas gritar “Vinícius, muérete” y, sin embargo, sí con mucha claridad a Bellingham diciendo fuck you. Lo peor como digo es la tomadura de pelo, que se crean que aquí somos todos imbéciles mientras ellos se lo llevan crudo. Que se saquen por lo menos el B2 de inglés para tratar con futbolistas de veinte mil países, ya que somos la “liga de las estrellas”.

 

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Buenos días, amigos. Fuck Off como respuesta a todo. A estas horas ya ha quedado claro que se trata de una expresión genérica, no dirigida a nadie en concreto, con lo cual nos viene pintiparada, dado que nuestra cólera es general. Con el mundo. Con el mundo del fútbol español en concreto, pero sin descartar que tenga una raíz más profunda, emparentada con un hartazgo más totalizador. Hasta las narices del cochambroso fútbol español como fidedigna representación de lo cochambroso de casi todo cuanto nos rodea. Sí, puede ser.

Fuck Off, para empezar, a todos los que llevan 48 horas trazando sutiles diferencias entre Fuck Off y Fuck You, en un intento claro de desviar el debate a la zona del salseo lingüístico. Esa no es la madre del cordero, ni tan siquiera the mother of the lamb. Lo mollar aquí es que el Madrid sufrió en el Sadar el arbitraje más miserable y tendencioso de lo que va de liga, que ya es decir, con el hurto de 3-4 penaltis en área pamplonica, la injusta señalización de otro en área propia y la condonación de numerosas faltas (y hasta expulsiones) por la actitud macarra de varios jugadores osasunistas, que golpearon salvajemente, sin balón, a Mbappé y Vinícius para frenar sus peligrosos desmarques. Además, Fran García fue lanzado contra las vallas publicitarias por otro macarra osasunista, con la anuencia de Munuera Mobrevo, que así podría pasar a llamarse por la abundancia de errores graves, todos en la misma dirección, que tanto recuerdan a aquel ejemplo de latrocinio en Stamford Bridge.

Fuck Off a esto también. Fuck Off al CTA en su conjunto, por orquestar desde principios de siglo (aunque puede que mucho antes, como sugieren los tenebrosos recuerdos de Tenerife) la corrupción sistémica (Juez Aguirre dixit) más ominosa de la historia del deporte, con su peak en la era Negreira pero viva, vivísima a día hoy, y muy especialmente presente en los últimos tres partidos del Real Madrid, a saber: Cornellá, derbi y Pamplona, partidos en los que se han batido todos los récords de descaro y sinvergonzonería para perjudicar al Real Madrid.

Fuck Off al resto de clubes españoles, que son pastoreados como corderos, o como lambs, por el mayoral Tebas y se unen en rebaño contra quien denuncia la corrupción pero no contra quien incurre en ella. Por algo será. Pero luego llega el tío Paco con las rebajas, o comes uncle Frank with the sales, y cuando los discípulos de Negreira los maltratan se quejan como todo hijo de vecino (últimos casos: Alavés y Real Sociedad). Ahora, garlic and water.

Fuck Off a la prensa española, que pone el cazo de maravilla pero ejerce con su obligación mal. El Madrid sabe que los grandes medios lo tienen en el foco habida cuenta de su cruzada por subvertir un orden establecido sustentado en el clientelismo. Aun así, el club debe seguir hasta el final. From lost to the river.

Fuck Off a Flick, y perdón por la aliteración (y por el pareado subsiguiente), que se permite decir que lo que hizo Bellingham fue una falta de respeto teniendo lo que tiene en casa. Y lo que ha tenido el Barça históricamente. A eso se le ha llamado toda la vida ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. O see the masturbation in another's eye and not the beam in one's own.

Fuck Off al Fuck You y al propio Fuck Off, pues la otra madre del cordero no estriba en la diferencia entre ambas expresiones, sino en que Munuera Montero no recogió en el acta la realidad de lo sucedido.

Y, por último, Fuck Off a las portadas del día, con la excepción de la presencia de Casemiro en la primera plana de As, por seguir siendo cómplices, con su silencio a veces, con su tibieza otras, casi siempre con su connivencia, del caldo de cultivo más vomitivo de la historia del deporte mundial.

Pasad un buen día. Fuck Off.

PD: A quien no decimos Fuck Off es a Unicaja. Al contrario, les felicitamos por haber ganado en buena lid al Real Madrid en la final de la Copa del Rey.

Hoy, cambio de líder. Y ya, 14 partidos a Jude

 

Sí, hoy habrá cambio de líder: ¡ooolé! Vamos, seguramente. Y será felizmente festejado por el barcelonismo y fuerzas afines. Lo suyo sería que en cuanto se confirme que le ganaron al Rayo aparezca Louzán —junto a un Negreira rayaría lo sublime, con los dos el delirio— y le entregue el trofeo de campeón al GEC (Gran Equipo Culé) entre el jolgorio popular.

Y a Lewandowski, el Zamora. Y a su portero paisano, el Pichichi. ¿Qué es al revés? ¡Y qué más da, viva la chufla, la chufla lo aguanta todo! Esas entregas supondrían algo mágico: habría acabado la tomadura de pelo. ¡Qué tranquilidad!

Lo suyo sería que cuando el Barça gane al Rayo, aparezca Louzán —junto a Negreira rayaría lo sublime— y le entregue el trofeo al GEC (Gran Equipo Culé). Y a Lewandowski, el Zamora. Y a su portero paisano, el Pichichi

Porque el patio está alterado. Se escuchan voces y se leen plumas pidiendo que el Madrid se retire de la Liga. No me parece procedente. Con el montaje actual le supondría quedar fuera de Europa. Y no hay cosa que más encabrone al personal anti que ver a Florentino colocar una Champions tras otra en la preñada sala de trofeos.

Admito el enfado, la cosa racial: ¡vámonos! Mi idea es menos rompedora. El club debe continuar su lucha contra el sistema. Lo cual pasa por la expulsión de todos los (presuntos) corruptos que manejan el actual. Otra cosa es el equipo y sí, no entiendo cómo el Madrid de corto se cabrea con lo que le pasa aquí. Reacciona como si la cosa le sorprendiera. Y pone en bandeja que le aticen. Más.

El Madrid de corto protesta. ¿Por qué? Si uno se queja es porque se toma en serio lo que está haciendo. La pregunta es obvia: ¿el vestuario del Madrid se toma en serio la Liga? ¿De verdad?

En Pamplona pasó lo que pasó. Hubo cuatro jugadas pongamos que discutibles y sólo se revisó una, la que acabó con el gol del empate de Osasuna. En su área no pasó nada ni tampoco en la grada, pues un sector del estadio le deseó la muerte a Vinicius y llamó violador a Asencio.

Cuentan que la cosa se escuchó en Tudela. El acta no recogió nada. Eso es muy natural, pues si nada escucharon… Gaes y similares deben estar abiertos a estas horas. O a punto. De nada.

No me parece procedente que el Madrid se retire de la Liga. Con el montaje actual le supondría quedar fuera de Europa. Y no hay cosa que más encabrone al personal anti que ver a Florentino colocar una Champions tras otra en la preñada sala de trofeos

Recordó lo de Cornellá y lo del penalti aquel de Tchouaméni a Lino. Dicen que es casualidad, que les toca a todos, que aquel penalti al Celta en el Bernabéu acabando enero…Este, el de 2025 digo.

Los muchachos, Ancelotti, el cuerpo técnico, el médico, Porlán Chendo, todos han visto todo eso… ¡y protestan! ¿Les hierve la sangre? Eso cuela la primera vez. Vale, la segunda. Pero a estas alturas es un error. Protestando dan a entender que al Madrid le duele, lo cual excita salvajemente a los ideólogos. Enfadarse supone que le interesa ‘esto’: legitiman la cutrez.

No lo entiendo. Al Madrid, queridísimos, de la Liga le debe interesar acabar entre los cuatro primeros, que es lo que te pone en la Champions, en su caso la Copa de Europa, mientras llega la Superliga. A lo demás, en el campo, ni bola. Es un desgaste inútil.

Ni caso, sólo risas. El sábado, cuando el penalti, Modric debió pedírselo a su paisano Budimir: “Tronquic porfa, me hace ilusión meterle un gol a Courtois en público”. Hubiera sido escuchado, en Croacia hubo siempre respeto a los galones. La cosa habría dado la vuelta al mundo. Veo los titulares: “El Madrid se troncha de la Liga”. “Modric marca el gol del empate de Osasuna”. Una delicia.

En resumen, ni una energía más gastada en clamar contra lo obvio. Esta vez acarreó jugar una hora cuesta arriba, cabrearte cual mona, exigir más a piernas y cabezas propias. Mal negocio.

Si no lo hubiera hecho puede que Bellingham hubiese acabado el partido y quién sabe si con triunfo del Madrid, lo que habría encabritado a todo ese personal. Ese sí es un gran objetivo. Su salida fue en plan Manchester, es posible que 11 vs 11 hubiera ganado, lo cual tendría una importancia relativa, tarde o temprano pasaría ‘algo’ y el equipo se dejaría puntos.

Los necesarios para apartarle del título pero no de lo importante: el cuarto puesto. Lo rescatable de este último partido es que el Madrid jugó bien, lo cual anima pensando en el miércoles que va a ser terrible. Lo demás es morralla.

También me han parecido excesivas las explicaciones de Bellingham al que achaco que se caliente. No merece la pena. Espero que no le escuchen y le caiga una sanción lo más grande mejor. Así descansará preparando lo serio. Catorce partidos estaría muy bien.

 

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El Real Madrid femenino doblegó (3-2) al Levante Badalona en el último partido de Liga F previo al parón de selecciones tras sobreponerse a dos tantos rivales y a la alevosa incompetencia arbitral tan habitual. Eva Navarro, Maëlle Lakrar y Alba Redondo firmaron los goles madridistas.

En este anodino domingo de febrero, con la competición liguera femenina vista para sentencia y el interés en cualquier otra parte hasta la llegada de los cuartos de final de la Champions, el Real Madrid volvió a saltar al césped del estadio Alfredo di Stéfano para enfrentarse a sus dos principales rivales: los errores propios y los despropósitos del cuarteto arbitral. De sobra es conocido que el reino del Madrid, de tan grande, no es de este mundo, por lo que sus quebraderos de cabeza rara vez tienen que ver con los equipos que tienen enfrente —a excepción del Barça y de los grandes de Europa—. No fue excepción la visita del Levante Badalona, un equipo decente y de media tabla cuyo nivel lo marca el contentarse con rascar un punto en la capital.

Alberto Toril apostó por dar entrada de inicio a Sheila García y a Yasmim Ribeiro en los laterales, a Teresa Abelleira en el centro del campo y a Eva Navarro y Alba Redondo en posiciones atacantes, suficiente para llevar el peso del partido y marcar el ritmo de juego. No obstante, pronto quedó claro el protagonismo que adquirirían la poseedora del silbato y sus ayudantes —a quienes el lector me permitirá ni reseñar por su nombre—. La primera intentona de peligro local, un prometedor pase al hueco de Alba Redondo buscando a Caroline Weir, fue desbaratada antes de que la escocesa cargase la pierna por culpa de un dudoso fuera de juego. Inmediatamente después y en el área contraria, un centro lateral desembocó en catástrofe: Maëlle Lakrar alejó el peligro de cabeza, pero Misa Rodríguez arrolló a destiempo a Itzi Pinillos un segundo después ofreciendo la excusa perfecta para decretar penalti. María Llompart, que había iniciado la jugada con su centro, puso por delante a las visitantes desde los once metros.

El Real Madrid volvió a saltar al césped del estadio Alfredo di Stéfano para enfrentarse a sus dos principales rivales: los errores propios y los despropósitos del cuarteto arbitral

La guardameta canaria se resarciría del error al superarse la media hora de partido al rechazar un uno contra uno frente a la delantera Irina Uribe, pero por entonces el grueso de la acción sucedía dentro del campo del Levante Badalona. Si bien tanto Linda Caicedo como Alba Redondo pudieron empatar, fue una Eva Navarro muy atenta la encargada de poner la igualada. Centró Yasmim desde la izquierda —buen partido de la brasileña— y Navarro conectó un disparo con la zurda de primeras tras sorprender desde atrás a Nuria Garrote. Lateral y extremo volverían a ser protagonistas al borde del descanso, cuando el argumento principal de este partido quedó fijado: el arbitraje, en papel de malo de película bordado sin necesidad de ensayar, te pone un palo en las ruedas y el héroe se sobrepone al instante para asegurar el final feliz.

Se acercaba el descanso cuando Eva Navarro, afilada en todas sus acciones, pisó el área desde el costado y fue indiscutiblemente trabada abajo en el instante en el que se deshacía de una tacada de dos rivales. El penalti negado por la asalariada del gremio de Negreira, de tan claro, volvió a recordar la labor fundamental de Real Madrid TV, que con todas las de la ley debe redoblar sus esfuerzos. Como veníamos diciendo, eso sí, el hilo del partido iba de que nada hay más inevitable que el Real Madrid peleando contra los elementos. Así que, un minuto después, tras un saque de córner de Weir, Lakrar tiró un desmarque con valentía desde el segundo palo y conectó de cabeza justo a tiempo para dirigir el balón a la red.

Las madridistas embocaron el túnel de vestuarios satisfechas después de dejar en nada el primer acto prevaricador de la tarde, pero el vacío existencial de los cuarenta y cinco minutos que aún quedaban por delante debía ser rellenado de algún modo, siquiera por respeto a los valientes que acuden al Di Stéfano. Y como suele ocurrir cuando son camisetas blancas las protagonistas, la traca final llegó superado el 80. Maëlle Lakrar no acertó a alejar de primeras el peligro que venía por alto en una de las pocas ocasiones de gol del Levante Badalona, lo que permitió a Rebecca Elloh aprovechar el balón sin dueño para cantar gol a un metro de la portería. Aunque el 2-2 activó levemente los resortes internos que conducen al Real a sus fases de mágica locura, lo cierto es que poco importa sumar un punto en esta competición insulsa.

El penalti negado por la asalariada del gremio de Negreira, de tan claro, volvió a recordar la labor fundamental de Real Madrid TV, que con todas las de la ley debe redoblar sus esfuerzos

Así pues, el partido habría acabado en empate de no ser por la punzada de orgullo propio que produce la injusticia. Ya de lleno en el tiempo de descuento, el Madrid colapsaba el área rival por mera costumbre mientras las catalanas suplicaban el pitido final.  Para desgracia de las visitantes, antes de oír ese sonido llegó otro bien distinto: Alba Redondo peleó con insistencia y limpieza un balón dentro del área ante las defensas rivales que fue a parar a Athenea del Castillo. La cántabra filtró el balón por el único hueco abierto entre su pie y la red y empezó a celebrar el tanto de la victoria cuando la persona teóricamente encargada de impartir justicia decretó una falta previa inexistente. Ni mano, ni patada a la defensora que simulaba un golpe. La realización televisiva se afanaba como de costumbre por buscar el frame delator, el clavo ardiendo, la aguja en el pajar, y no había nada.

A pesar de que el detector de metales seguía trabajando para intentar cubrir la espalda de la árbitra mientras el balón volvía a rodar, fue el corazón inabarcable del Real Madrid Club de Fútbol lo único capaz de doblegar a esta empollona del maestro Negreira. Las repeticiones a cámara lenta seguían… y daba absolutamente igual: el cuero volvía a estar en la red gracias a un fantástico remate de primeras de Redondo.

😱 ¡Lo ganó Alba Redondo para el Real Madrid en el último minuto del partido!#LigaF pic.twitter.com/aWgfRionj8

— Liga F (@LigaF_oficial) February 16, 2025


Derrotado el cuarteto arbitral, el pitido final ni importaba ni interesó, puesto que sonaba la música del paraíso: el grito inmortal, lo esencial, lo que permanece inmutable, el «Hala Madrid y nada más».

Fotografías: realmadrid.com

Hay un tipo de madridista futbolero que acude al baloncesto solo cuando quiere lamerse las heridas sufridas en la sección principal del club. Por desgracia, la Chusoneta no está este año para servir de bálsamo de Fierabrás. De modo que, cuando ayer escuché a alguno frotarse las manos con la posibilidad de que una nueva final ganada le arreglase el finde torcido, me eché a temblar. Las decepciones dobles impiden que los hinchas del Bernabéu se acaben enganchando también a lo que acontece en el Palacio, y cuantos menos seamos para pedir un tirador solvente y fiable, más lejana estará la reconstrucción del Madrid de la canasta.

El partido comenzó como se esperaba, con una clara primacía de las defensas sobre los ataques. El Unicaja es un conjunto agresivo, al que no le importa cometer personales a cambio de incomodar constantemente el juego rival: lo fundamental radica en que no se pueda pensar con claridad. El Madrid, conocedor del barro al que iba a ser obligado a bajar, no se achantó de inicio. Mateo introdujo en el cinco de salida a Abalde y Ndiaye, y un Tavares especialmente fajador consiguió sacar varias faltas a Sima y al resto de pívots malagueños en los primeros minutos. Los blancos demostraron concentración y buena actitud, renegando de su tendencia del otoño pasado a presentarse en los partidos al estilo flâneur.

La sempiterna mandarina de Llull dejaba el electrónico en nueve puntos de diferencia al acabar el tercer cuarto, pero las sensaciones eran mucho peores que el marcador

Sin embargo, la atención se transformaba en precipitación cuando recuperaban la bola: las pérdidas —se contaron ¡once! al descanso— impidieron montar buenos contragolpes y, en ataque estático, el escaso acierto desde la línea de tres obligaba a buscar siempre la pintura, inteligentemente resguardada por la intensidad verde. Una vez Tavares se sentó, ni siquiera quedó el resquicio de buscarlo a la desesperada; por el contrario, su sustituto Bruno Fernando fue vapuleado por Kravish. Musa, Llull y Hezonja naufragaban en las penetraciones y el tiro, y el Madrid continuaba enganchado al encuentro merced a los tiros libres que conlleva la dureza cajista y a unos grandes instantes de Ibaka, figura cuyo físico a estas alturas solo le permite salir del sarcófago en fechas selectas, como otros grandes héroes de la historia de la Humanidad: el Cid Campeador, Andrés Nocioni o el Chacho Rodríguez. Aunque por ahora, con efectividad inversa.

Tras el descanso, el Unicaja apretó las tuercas y el Madrid se vio zarandeado. El desquicie merengue en los lanzamientos de tres se convertía en acierto inusitado en los contrarios, con un porcentaje superior al 50%. El equipo de Ibón llegó a verse doce puntos por delante con un parcial de 10-2, y un compungido Chus pidió un tiempo muerto a la desesperada en el que exigió responsabilidades a sus muchachos: “tenemos que dejar de mirar al lado”. Campazzo recogió el guante y lideró al Madrid en un amago de remontada que, para su desgracia, fue rápidamente contrarrestado por Taylor. La sempiterna mandarina de Llull dejaba el electrónico en nueve puntos de diferencia al acabar el tercer cuarto, pero las sensaciones eran mucho peores que el marcador.

Mateo tampoco probó experimentos desde la pizarra: prefirió dejar a sus pretorianos en la cancha mientras el transatlántico blanco encallaba

En el último período se consumó la tragedia. No importó que las diferencias fuesen salvables hasta a falta de tres minutos del final, ni importó que el rebote fuera blanco por momentos. No se construyó nada desde esos mínimos asideros, y Mateo tampoco probó experimentos desde la pizarra: prefirió dejar a sus pretorianos en la cancha mientras el transatlántico blanco encallaba. Quién sabe si por rendición anticipada o como medida de shock para hacerlos reaccionar para el resto de la temporada. Ahora bien, nunca se puede prever si estas terapias de choque salen bien en el futuro o simplemente aumentan los complejos: el vendaval generado por Carter, Kravish —el auténtico artífice silencioso del triunfo andaluz— y el chispeante Perry destrozó sin miramientos al Madrid. La Copa obtuvo su justo vencedor, Chus tiene trabajo por delante a la hora de imaginar una manera que solvente la carencia en el lanzamiento exterior, y queda pendiente comprobar cómo impactará este meneo en el ánimo madridista en los próximos duelos contra el Unicaja. Acicate o neurosis, el tiempo lo dirá; tanto para el grupo como para las señaladas estrellas. Lo que sí está claro es que hay fines de semana en los que es mejor no levantarse.

 

Fotografías: realmadrid.com

Resulta más complicado que nunca meter mi sangre en el congelador para escribir estas líneas sin que se escurra ningún improperio contra el colectivo arbitral desde lo más profundo de mi teclado, por lo que no pecaré de arrojo prometiéndoles total asepsia en este texto.

La que libran Real Madrid y CTA no es precisamente una de las Secret Wars de Marvel, sino una que se lucha a plena luz del día ante los ojos de cualquiera que quiera asomarse a su balcón. El descontento del CTA con el Real Madrid es notorio y, a raíz de la viralización de los vídeos de la televisión del club y valiéndose de ellos como excusa, también público. Tras la penúltima prevaricación del estamento arbitral, cuando no se expulsó al españolista Carlos Romero por su escalofriante entrada a Kylian Mbappé, y la solicitud del Real Madrid al CTA de los audios del VAR de dicha jugada, la tomadura de pelo que utilizó el presidente del estamento arbitral fue sugerir que los pidiéramos por favor y acudió al Chiringuito a soltar perlas como esta:

Me va a disculpar el ignífugo presidente arbitral que le corrija, pero si algo ha demostrado el arbitraje español, más allá de lo malos que son sus trencillas, que no deja de ser algo subjetivo, es que es corrupto. Desde el momento en que entra en la vicepresidencia del estamento un señor que cobra de uno de los clubes de la liga y permanece en su puesto hasta 2018 aumentando progresivamente sus emolumentos.

Tampoco los colegiados actuales han ocultado su animadversión hacia el club blanco, más allá de los arbitrajes perpetrados contra el Real Madrid, que como digo no dejan de ser subjetivos. Actualmente, la relación es tan nefasta que los árbitros se niegan a recibir la clásica bolsa con regalos de cortesía con la que se viene obsequiando a los trencillas desde tiempos inmemoriales

Esta decisión tendría su aquel si no fuera porque, según ellos mismos hace un año, la hostilidad de la televisión del club no les influye en absoluto dado su excelso nivel de profesionalidad y personalidad. Palabra de Soto Grado y también de Martínez Munuera, que secundó las de su compañero.

Antes de continuar con las siguientes palabras de Soto Grado en esta entrevista, me gustaría proponerles un pequeño ejercicio. Imagínense que podemos confiar en la honestidad del colectivo arbitral.

No, no, no. En serio, no se rían. Imagínenselo.

El arbitraje español es corrupto desde el momento en que entra en la vicepresidencia del estamento un señor que cobra de uno de los clubes de la liga y permanece en su puesto hasta 2018 aumentando progresivamente sus emolumentos

Imaginen que viviéramos en un fútbol en el que, cuando estalló el mayor caso de corrupción de la historia del deporte, salpicando de lleno a estos colegiados, los mismos hubieran salido en masa a denunciar lo que estaba sucediendo y a reconocer la corrupción en la que se veían obligados a participar para mantenerse en el puesto de un estamento gobernado por un régimen de terror, en lugar de escudarse públicamente en lo que pillara más a mano cada uno, mintiendo categóricamente al afirmar que el vicepresidente del CTA no pintaba nada.

Si esto hubiera sucedido, podríamos confiar un poco en los árbitros españoles y empatizar con ellos por la situación vivida. Si esto hubiese ocurrido, no catalogaría de hipocresía el sentir de los árbitros que se refleja en esta respuesta.

Soto Grado tendría razón al considerar que el hecho de que Negreira fuera corrupto no implica que el resto de miembros del CTA lo sean. Suponiendo que vivimos en esa utopía en la que la honorabilidad de los colegiados no está en entredicho, César tendría todo el derecho del mundo de demandar que no le juzguen a él por los delitos de otro miembro del mismo colectivo. Y he aquí donde radica la hipocresía de un colectivo que se siente atacado por la televisión del Real Madrid o por la carta del club y lo pagan semana tras semana con los jugadores del equipo blanco, que no pueden tener menos culpa de esta guerra.

Los árbitros, esos seres de luz incorruptibles que exigen poder trabajar con la tranquilidad que demanda su puesto laboral, no conceden el mismo crédito a los trabajadores que están verdaderamente pagando su sueldo. Porque sean honestos por una vez en su vida, colegiados: sin jugadores como Mbappé, Bellingham o Vinícius, a los que expulsan a la mínima que tienen oportunidad y a los que se pasan los partidos ignorando las faltas de tarjeta que reciben, los embates sin balón de por medio que sufren e incluso las agresiones que los rivales saben que pueden proporcionarles impunemente, esta liga tendría mucha menos repercusión mediática y, en consecuencia, recibiría un significativamente menor empujón económico.

Munuera Montero fue capaz de distinguir un “fuck you” en lugar del “fuck off” que realmente profirió Bellingham con el sonido ambiente del estadio El Sadar y no captó los gritos de “Vinícius, muérete” o “Asencio, muérete” que cantaba parte de la grada rojilla

A falta de evidencia científica que lo certifique, me aventuro a apuntar que debe de existir una correlación entre esta hipocresía arbitral y el sentido del oído, pues resulta curioso comprobar cómo el colegiado Munuera Montero fue capaz de distinguir, con relativo éxito, un “fuck you” en lugar del “fuck off” que realmente profirió Bellingham a varios metros de distancia con el sonido ambiente del estadio El Sadar repleto como estaba y, en cambio, y ya es casualidad, su extraordinaria agudeza auditiva no le permitió captar los gritos de “Vinícius, muérete” o “Asencio, muérete” que cantaba parte de la grada rojilla.

Pero la hipocresía arbitral alcanza su máximo exponente cuando, supongo que por azares del destino, comparamos el trato exhibido por estos mismos colegiados ante los jugadores del club que tuvo en nómina al vicepresidente de este colectivo durante varios lustros cuando eran estos los que clamaban insultos reales dirigidos a los miembros del colectivo arbitral.

La alarmante falta de respeto de los colegiados hacia los jugadores del Real Madrid es sólo la última muestra de la putrefacción de un colectivo que, y ojalá me doliera decir esto, demuestra semana tras semana no merecer ni un ápice de credibilidad por parte de los aficionados.

Un día proclaman con orgullo su profesionalidad y su indiferencia ante los vídeos de RMTV y al siguiente se victimizan no recogiendo una simple bolsita de pins alegando hostilidad contra ellos. Afirman que nadie influye en ellos, pero tras una carta del club blanco que ha desembocado en una guerra abierta entre CTA, RFEF, Liga y Real Madrid, la respuesta de los árbitros ha sido ir con todo a perjudicar deportivamente al equipo vikingo en cada partido, prevaricación mediante. Exigen un respeto y una empatía que ellos mismos son incapaces de ofrecer a los jugadores del Real Madrid, que desde el punto de vista expuesto anteriormente, están en una situación similar a la suya. Consejos vendo que para mí no tengo. Desgraciadamente, no vivimos en la utopía que mencioné en este texto y pedirle cuentas al colectivo resultaría tan absurdo como infructuoso. Tocará rezar para que la próxima vez que se destape la corrupción arbitral, aún existente, no tengamos la “mala suerte” de que ya haya prescrito.

 

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Seguía lloviendo cuando salimos del restaurante rozando la medianoche. Mientras corría hacia mi coche el resto de los reunidos completaban la despedida, como si después de tantos años quedaran aún cosas en el tintero. Más bien, todos queríamos prolongar una estancia tan rica en afectos y recuerdos comunes. Esto fue lo que hicimos mientras conducía a Cristóbal y Juan Corbalán hasta el aparcamiento del Hospital San Rafael, donde el primero de ellos ejerce la cirugía con la misma con la precisión matemática con la que lanzaba a canasta.

Por fin nos separamos y me quedé solo al volante con cierta sensación de orfandad que se evaporó al instante cuando recordé la velada y la enorme fortuna que me concedió la vida al regalarme estos compañeros de viaje. Al día siguiente me había citado con Vicente Ramos y Walter para visitar Valdebebas, así que me acosté y levanté encantado de prolongar la compañía con el neoyorkino y mi maestro, amén de que la comida posterior programada prometía placeres diversos.

En las instalaciones madridistas nos encontramos a dos de los que nos sucedieron con gran éxito: Alberto Herreros y Felipe Reyes, siempre atentos y sonrientes cuando nos pasamos a saludarlos. Comentamos circunstancias diversas sobre el discurrir de la temporada vigente y, por supuesto, viajamos al pasado. Curiosamente, Walter Szczerbiak reunía la gran mano en el tiro de Alberto junto a una notable habilidad reboteadora, basada, como la de Felipe, en el tempo preciso del contacto con el rival justo cuando éste iniciaba su salto. Desequilibrado así por el ligero empujón, la escena se repetía con el rebote en manos de Reyes y Walter y el rival protestando al árbitro por algo que no había visto nadie. Terminamos deseándoles mucha suerte para la Copa.

También se acercó al corrillo Pepe Blanco, el delegado del equipo desde hace años, asimismo la amabilidad en persona. En cambio, no pudimos saludar al responsable de la sección, Juan Carlos Sánchez, recién salido por piernas, siempre acuciado por las gestiones, quién sabe si para eludir nuestra visita, comentamos bromeando.

No terminaba ahí la jornada amigo-festiva. Había proyectado una mesa con amigos de los que sabía que les haría mucha ilusión conocer a Walter y compartir la manduca con Vicente Ramos, persona ilustrada y cordial. Rubén Amón nos esperaba y fue el primer sorprendido, gratísimamente. Apasionado por el baloncesto, la llegada de las leyendas le produjo cierto asombro y su rostro contestó con una amplísima sonrisa a lo inesperado. Después llegaron los Jesús, fraternales colegas, Bengoechea y Vega, amantes de la canasta y más blancos que el hombre de Ariel.

Los saludos se cruzaron con amabilidad y Bengo —disculpen la familiaridad, pero así lo tengo en la agenda de mi móvil— se decidió a romper el hielo de una discrepancia que agriaran las viandas, pues Rubén es decidido atlético.

—Os conocéis, ¿verdad? —intervine como interlocutor señalando a Rubén y a Jesús.

—Sí, claro. Creo que alguna vez te hemos criticado en La Galerna —contestó con tono conciliador un Bengoechea sonriente.

—¿Alguna vez? ¡Cuándo no! —respondió Rubén Amón alegre y bullicioso.

La carcajada fue general y el ambiente se distendió como corresponde a gente civilizada. A partir de ahí, la comida se salpicó con opiniones cruzadas sobre deporte, cine y literatura, siendo como es Rubén un amante de la cultura y de los toros. Esto dio pie a Vicente Ramos a presumir de ancestros taurinos: Juan Cecilio “Punteret”, su abuelo materno, que a principios del siglo XX tuvo que bajar de la grada al ruedo para estoquear, vestido de paisano, a sendos toros que habían corneado a los toreros titulares.

Amón, autor del espléndido libro, “El fin de la fiesta”, celebraba el valor del antepasado casi común, mientras mi bro —¡para que ustedes vean que la “viejundad” del autor no es tan profunda!—, Jesús Vega, preguntaba a Walter acerca de los mejores jugadores que había visto. Señaló a Julius Erving, con quien compartió torneos veraniegos, y en Europa a Bob Morse, el gran anotador del equipo de Varese. Añadió que pensaba que llegaría a Madrid con cierto nivel por encima del resto, pero le sorprendió la calidad de los bases y el dominio de Clifford Luyk, del que aportó el dato para corroborar su idea de que había sido drafteado muy arriba cuando apenas había diez equipos en la NBA. Por último, remató que Wayne Brabender era un ejecutor en la pista, por mentalidad y anotación.

La cita fue deliciosa, tanto por la amabilidad proverbial de Walter, que sigue conservando un fluido castellano, como por la sabiduría de Ramos, siempre con la palabra ajustada al momento y la conversación, tan preciso como cuando fue el base patrón. Al ambiente generado contribuyeron también todos los presentes. Rubén Amón, amén de su perfil público de periodista cultureta de verbo fácil y letra virtuosa, destila cercanía, educación y amabilidad.  Su sentido del humor oscila entre lo sarcástico más notorio y lo inteligente, siempre rápido, lo que no le impide celebrar ocurrencias ajenas. De los Jesús, poco puedo decir que no delate mi debilidad por ellos. Vega es un tipo clarividente, leído, con una experiencia vital de extensiones continentales. Y de Bengoechea iba a comentar que, dada la afectuosidad de la cita, hoy no me metería con él, pero rectifico a tiempo para ser sincero. El editor de La Galerna también se deja querer, sabe mostrar su cercanía y es un notable amenizador de reuniones. Creo que ya es hora de que lo sepan: ¡me cae bien!

Y así llegué al final de estas dos jornadas memorables venidas a cuento por la visita del que fuera un excelente jugador, una leyenda madridista al que es imposible no querer. Como al resto, que me regalaron el inmenso patrimonio de una educación con el punto de mira en la virtud, y que me siguen regalando el trato de un igual. Y yo, que sigo disfrutando con ellos como el niño que aprendió a amar el baloncesto viéndolos jugar, que me pellizco cada vez que estoy a su lado para saber si lo que está pasando es verdad o sólo estoy soñando como cuando apenas era un proyecto de persona. En mi corazón sólo cabe el agradecimiento para todos ellos y para el resto, los que en esta pequeña crónica están citados, que hicieron de estas dos reuniones dos encuentros inolvidables.

 

Fotografías: José Luis Llorente Gento y La Galerna

 

La fuerza del aprecio: una cena en honor a Walter Szczerbiak

Es momento para conservar la calma. Lo dijimos: esto es una guerra. No hay un solo dirigente de la RFEF antiguo o presente que no haya tenido que sentarse en el banquillo por corrupción. La mayoría condenados. Luchamos contra delincuentes. Sus armas no son la ley o el mérito. Es un sistema clientelar, blindado y poderoso, que usa el poder para imponer un relato de buena fe mientras manipula la competición. Los 41 clubes que están al otro lado no son seguidores. La mayoría tienen miedo y no se alinean con el Real Madrid porque no ven un claro ganador de la contienda. El Alavés parece que se baja. Esperemos un poco más. Tal vez RMTV debería entrar en otros partidos y señalar arbitrajes criminales para conseguir aliados. Pobre Alavés. Estemos atentos.

España está enferma. No es el fútbol. Estamos hablando de corrupción. Nos hemos acostumbrado a vivir entre los escombros de lo que era un país envidiable. Existe un odio ambiental que llega a todos los rincones, cómo no iba a llegar al deporte.

Florentino, Figo y Di Stéfano

Al Real Madrid siempre le colgaron sambenitos. Pero no fue hasta que le dimos la estocada mortal de Figo al FCB cuando afloró el odio con toda su intensidad. Cuando se despertó lo peor en aquellos dirigentes, no interesados en ganar al rival en el terreno de juego, sino en exterminarlo, en hacerlo desaparecer, yendo mucho más lejos del ámbito deportivo.

La política nos representa a los ciudadanos y reproduce valores y comportamientos. Podríamos decir, sin significarnos por una ideología en particular, que tenemos un parlamento que es un circo, lleno de personajes siniestros en cualquier rincón del espectro. La polarización es lo más dañino que nos ha pasado desde la guerra civil. El vecino, que piensa y vota lo contrario que yo, es el enemigo. Estamos muy perdidos como sociedad.

Cada vez más tecnología, más cámaras, más medios y menos seguridad en que la competición sea limpia. O más certeza de que no lo es

Y el fútbol. El fútbol fue una vez el desahogo semanal donde reunirnos con familia y amigos antes de ir al estadio, un pincho de tortilla y una cerveza en el "José Luis" una hora antes del partido o hacer la compra para recibir en casa, porque tú pagabas el plus, y además tenías la tele más grande de la familia. Se ganaba o se perdía, pero ni la alegría ni la pena duraban tanto como ahora. Todo es diferente. Cada vez más tecnología, más cámaras, más medios y menos seguridad en que la competición sea limpia. O más certeza de que no lo es.

El VAR de Clos versus la Chi-cuadrado

Los antimadridistas siguen viendo favoritismo hacia Real Madrid (!). Si analizamos, primero hay que determinar que los que se expresan son sólo los que pueden, una minoría, que podemos dividir en tres categorías:

1) los periodistas y personalidades de internet, que viven de la polémica y que están dispuestos a decir lo contrario de lo que piensan por dinero. La mayoría, tipo Victor Lozano, David Sánchez, o David Bernabéu (en el apellido lleva la penitencia) sólo buscan interacciones, provocar. Es su trabajo y viven de él. No hay que tomarlos en serio.

2) sus seguidores, fundamentalmente analfabetos funcionales, que generan miles de interacciones, los tontos útiles, que van a las redes sociales para no tener que pensar, buscando dopamina. No son peligrosos. Son manipulables, pueden insultar gravemente a un jugador o hacer el payaso en un estadio, pero son inofensivos.

3) los que polarizan y manejan el relato. La guerra es contra ellos. Aquí están la RFEF, el CTA, Mediapro como editor de la señal de TV y del VAR, los medios escritos, las radios. Hace años que no soporto a los narradores y comentaristas que frente a acciones flagrantes que todos vemos, callan por no decir, o dicen para ocultar. Conozco el oficio y llevo muchos años viendo comportamientos aberrantes en los medios de comunicación. El nivel y la ética del periodismo deportivo son ínfimos. Las audiencias bajan. Tebas les sujeta comprando espacios publicitarios con opacidad ignominiosa, alegando confidencialidad. Todo es repugnante. Él paga y él manda. Y paga cientos de millones. Imaginen la potencia del relato que estamos combatiendo.

Los tres últimos partidos de liga del Real Madrid dan una muestra de cómo se ha venido manipulando el fútbol los últimos treinta años, desde que FCB compró al menos una de las ligas de Tenerife. El problema ahora son las decenas de cámaras en cada estadio, el ejército de madridistas armados con teléfonos móviles con cámaras 4K que hay por todos lados. No se pueden esconder, ya no. Prevaricarán, pero no podrán esconderse.

El árbitro de campo en un partido, el VAR en otro, alternativamente, toman el protagonismo del atraco. Hoy escuchaba que el cuarto árbitro del Barcelona - Real Madrid de la famosa patada de Suárez a Varane que terminó en gol de Messi, sí, ese que se veía en un plano detrás de Zidane decir "falta de Suárez", "falta de Suárez" por el pinganillo que conecta a todos los colegiados, fue descendido el año siguiente e invitado poco después a dejar el arbitraje. ¿Quién dejaría el arbitraje, con el salario, las prebendas... habiendo llegado a los grandes escenarios del fútbol? Pues un disidente, alguien incómodo que no entiende "lo que hay que hacer". Nunca se supo. Omertà. Otro día les hablo de eso.

Otro escándalo más

El lunes una comisión del Real Madrid irá a escuchar los audios del VAR del día del Espanyol. Dieciséis días después. Pedirán los archivos. No se los darán. Espero que vaya un informático forense experto en sistemas. Si le dejan el archivo, en 10 minutos dirá si está alterado. Es muy sencillo detectarlo con herramientas adecuadas. Más allá de los audios, perjuicio claro que cuesta puntos. ¿Error o prevaricación no sacar la roja más clara de los últimos diez años, con una conmoción planetaria atendida con total indiferencia por parte del CTA? Sigamos.

La jornada del 8 de febrero, el derbi, se pitó uno de esos penaltis de los que Medina Cantalejo siempre dijo que no se pitarían con él a cargo. Ligerísimo pisotón de Tchouaméni sin llegar a plantar el talón sobre el pie de Lino. El jugador atlético primero se levanta al ver que el balón sigue vivo y cuando pasa el peligro se desploma de nuevo (¿eso no lo ve el VAR?). El fútbol de Simeone. ¿Canchero? No. Protegido por la corrupción desde que el Atlético entendió que era el momento de dejar de ser el equipo del pueblo pidiendo sotto voce compensaciones por el negreirato. Eso es lo que han hecho, acercarse al poder para exigir favores a cambio de silencio. Negociación que Gil Marín aprendió en casa. Eso no se aprende en un MBA. Está intentando lo mismo en la UEFA con Ceferin. Antes fueron Rubiales y Piqué. Ahora Gil Marín, otro enemigo de Florentino que Ceferin quiere tener cerca. Próximamente en sus pantallas.

Y llegamos a El Sadar. Campo particularmente hostil. Desigualdad muy clara entre ambos equipos. Salvo sorpresa, partido complicado pero con victoria si hay trabajo y acierto. El Real Madrid sale compacto, serio, y marca temprano después de tres posibles penalties en 14 minutos en el área de Osasuna. Uno, catedralicio a Vini en el pico del área grande. Otro, con una mano que ya no está apoyada en el suelo y que rebaña el balón. Nos sabemos el reglamento. Penalti. Munuera Montero se erige en protagonista absoluto sacando una roja inexplicable a Bellingham. Vean el lenguaje corporal del inglés. ¿Quién puede pensar que está insultando al arbitro? Y miren al arbitro: va retrocediendo (la reclamación ya ha terminado), sigue retrocediendo... y procesa tranquilamente, con Bellingham ya de espaldas, viendo la excusa perfecta para dar rienda suelta al ego de un chico que fue humilde, pero que nunca habría soñado tener un sueldo de 300.000 euros y recuerda sus consignas, el daño que le está haciendo el Real Madrid a su patrón: va para adelante y saca la tarjeta roja rapidísimo, de la nada, como el mago Pop. Premeditación. Posteriormente, para perfeccionar el crimen, falsifica el acta (falsedad en documento público) como se puede comprobar en las imágenes que circulan por las redes.

El CTA no está teniendo en cuenta que toda la producción audiovisual de un partido les deja sin argumentos. La excusa del error humano, la nevera, son fuegos de artificio. ¿Un árbitro en la nevera después de haber cumplido órdenes sigue cobrando? Claro. ¿Sin trabajar? Claro. ¿Dónde está el problema? Existe premeditación. La llamada a la rectificación de Louzán al Real Madrid lo deja a las claras. Acaba de llegar, pero sabe el poder que tiene. Y qué me dicen de Medina Cantalejo pidiendo modales al Real Madrid para que soliciten los audios con respeto... Cantalejo cobraría la décima parte de su salario si no fuera por el Real Madrid. Qué poquito te queda, Goodfellas.

El reloj de Medina Cantalejo

Sabíamos que la guerra iba a ser esto. Por eso el comunicado ha tardado tanto. No hay vuelta atrás. Se gana o se pierde para siempre. Y no va a ser fácil. En dos jornadas más el Real Madrid estará a cuatro o cinco puntos del Barcelona. Madridistas: no entremos al trapo, dejad de hablar de los centrales, de Vini en Arabia, de los modales de Bellingham o de los cambios de Ancelotti. Todo eso son señuelos lanzados por los medios que compra Tebas, vicepresidente de la RFEF y presidente de la cochambrosa Liga Negreira. Será un final de temporada muy duro. Nos van a machacar cada semana. Nos pitarán alternativamente Munuera, Hernández Hernández, Soto Grado, De Burgos, Sánchez Martinez, Alberola, Muñiz... no llegaremos lejos y habrá escándalo semanal. No les importa. Tal vez las ramificaciones del CTA lleguen hasta la polìtica... ¿Quién no recuerda la conveniente aparición estelar de Albert Soler en el CSD para asegurarse de la prescripción de los delitos deportivos del FCB? Lo único que nos puede salvar es la Champions, una vez más. De la justicia ya no espero nada.

 

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Me he dado cuenta de que las lindes son algo ínsito en la cultura popular española, hay pleitos importantes por una linde en zonas rurales. En zonas urbanas, la linde hace que un solar sea más o menos valioso. Pero es cierto que las lindes, los bordes, también son otra cosa. Los bordes, aparte de ser personas malhumoradas y hoscas, son los que no están dentro, los que están en la linde, ya sea por dentro de la misma o por fuera. Los bordes están, eso, en el borde, y hay personas que están en el borde, pero por fuera.  Y quiero que sepa todo el mundo que quiero que lo sepa, que son bordes por fuera, pero porque están en el lado externo de la linde. Los más inteligentes me entenderán, el resto, no, pero qué más da. Señor Medina Cantalejo, palangana mío, está usted en el borde; señor Clos Gómez, está usted en el borde; señor Munuera Montero, paisano, está usted en el borde; señor Tebas, está usted en el borde; señor Louzán, está usted en el borde; señor Laporta, está usted en el borde; señor Negreira, está usted en el borde; señores que han estado amparando y fomentando la corrupción sistémica del fútbol español, quiero que sepan también que están ustedes en el borde, y mucho, no se pueden imaginar cuánto.

Bueno, una vez contado a mis íntimos el descubrimiento lindero, hay que hablar de lo de Pamplona. Un escándalo más, una tropelía más, donde lo inexplicable se vuelve cotidiano, cuando lo anormal es lo más lógico y lo deleznable, costumbre. El enésimo atraco a mano armada que sufrió el Real Madrid en El Sadar quedará como el de Cornellá-El Prat, para los anales de la vergüenza nacional, para los archivos de lo más oscuro del deporte español y para las risas, mofas y befas de los dirigentes del fútbol patrio. Este humilde y sevillano servidor no va a recomendar al club que haga un comunicado oficial, que ya sabemos cómo se las gastan estos desalmados, sino que, directamente, si puede ser, abandone la competición de alguna manera. Se me ocurren algunas formas. Jugar con los habituales en casa y con el resto más los futbolistas del Castilla que permita el reglamento, fuera. Que ningún aficionado que pague un potosí, la entrada más cara del año en su estadio, vea a estrella alguna del Real Madrid, que se sientan estafados por su propio club. Que las audiencias bajen hasta lo insostenible y que, de una vez, nos carguemos esta competición defecable en la que nos encontramos.

No sé si será la salvación del fútbol la Superliga o como al final se llame, espero que sí, pero se me ocurre, de momento, montar una competición española paralela, con equipos decentes que quieran participar, con transparencia, fuera de los sinvergüenzas que amparan a estos más sinvergüenzas dirigentes que tenemos. Una liga gestionada por lo clubes y para los clubes, que las televisiones paguen bien y revierta ese dinero en las entidades. Que se queden fuera los habituales palmeros de Tebas, el propio Tebas y sus secuaces. Una liga propia, española, de calidad (porque con dinero se harían equipos de calidad), con competitividad sana y rival, pero sin amaños asquerosos como los que estamos sufriendo desde hace más de treinta años, arbitrada por colegiados profesionales y sin mácula, no por los Medina boys, o, mejor dicho, los Negreira boys. Que se vayan a esparragar.

Las notas del Osasuna, 1 - Real Madrid, 1

Montemos, al margen de la RFEF, una competición. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea lo permite. Hágase y vámonos de aquí de una puñetera vez. Que no tengamos que tener mala sangre por la impotencia de saber que te están quitando, te están arrancando del ser lo que estás ganando en el campo. Se acabó. Que juegue el Código Penal andante y su filial de Canillejas la liga de Tebas y la disfruten. Veremos a quién ve la gente al final, que es de lo que se trata.

Parece mentira que, justo dos años después de sacar a la luz el mayor escándalo de corrupción de la historia de España, sigamos sin castigo a los corruptos. Dos años ya con esta historia sin fin, con esta historia que ellos se cuidaron mucho de proteger por si les pillaban. Pues sí, dos años y la cosa no es que haya mejorado, es que ha empeorado y empeora día a día, semana a semana, partido a partido (sí, tú también tienes mucha culpa de esto, majete), los desmanes contra el Real Madrid y los favores arbitrales al Código Penal andante y a su filial de Canillejas. Todo el mundo mira hacia otro lado y aplaude mientras critica sin denuedo al único club de España decente, el único que quiere acabar con esta mafia, que es el Real Madrid.

Montemos, al margen de la RFEF, una competición. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea lo permite. Hágase y vámonos de aquí de una puñetera vez

Y ¿por qué? (Mourinho dixit). Pues muy sencillo, amigos y amigas lectores y lectoras, porque los medios de comunicación están regados por los dineros de La Liga a través de ingentes espacios de publicidad, porque los clubes están infectados en sus consejos de administración por personas afines al presidente de la Liga, que lucha por seguir cobrando sus más de cinco millones de euros al año mientras le da las migajas a los demás, porque los árbitros quieren mantener sus 300.000 al año por encima de todas las cosas y, además, son determinantes en la elección de los cargos de la federaciones territoriales y la española, que se lucran y mucho del dinero que llega a la propia federación, porque tienen poder, contactos y pasta, mucha pasta y, claro, no quieren perder su estatus. Así que, todos a callar, todos a tragar y ellos, todos, a mandar.

Mientras la competición se devalúa, el campeonato es una pantomima y el fútbol español emana un hedor a abono campestre en toda Europa y en el resto del mundo futbolístico que hace que no quieran ni vernos. Porque, a ver, quitando a Gil Manzano (y ese es el bueno, agarraos), ningún árbitro español pita nada relevante fuera de aquí. Es que no les quieren ni ver, es que se ponen mascarillas para que no les infecten por ahí fuera.

Pues eso, que nos marchemos, que montemos una competición española al margen de estos de ahora, a ver qué hacen sin el Real Madrid. Como siempre, les dejo con la frase de mi amigo Javi: ser del Real Madrid es lo mejor, y ahora más, que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!

 

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Buenos días.

7 de febrero de 2025. Rafael Louzán, presidente de la RFEF: «Hay que hacer ver al Real Madrid que este no es el camino adecuado».

15 de febrero de 2025. Dicho y hecho. Crónica de un atraco anunciado.

Nadie puede decir que se sorprendiera ayer con la actuación de Munuera Montero en el campo y de Trujillo Sánchez en el VAR, meros peones del sistema, por otra parte. Un sistema y un CTA que odian al Real Madrid porque tienen miedo de perder sus privilegios. El club de Concha Espina es el único que se posiciona, sin ambages, en contra de la corrupción, sustrato sobre el cual se erigen los anteriormente mencionados privilegios.

💣💥 El @RealMadrid presentará la próxima semana un plan para mejorar el sistema arbitral en España

🚨‼️Informa @ManuCarreno en #ElLarguerohttps://t.co/NKbpVvBxtA

— El Larguero (@ellarguero) February 13, 2025

14 de febrero de 2025. Manu Carreño en El Larguero: «El Real Madrid presentará la próxima semana un plan para mejorar el sistema arbitral en España».

15 de febrero de 2025. Con independencia de la veracidad de lo dicho por Carreño, el CTA ve peligrar su estatus y expolia al Real Madrid. Crónica de un atraco anunciado.

El equipo de Las Rozas fue ayer tarde el más destacado sobre el césped de un Sadar que recibió al Madrid arrojando balones de playa al campo. Hemos de decir que es un avance, al menos ya no arrojan petardos, tornillos y castañas, como lanzaban a Buyo, Valdano y Gallego, quien tiempo después recordaba así los hechos en AS: «Ese día me alcanzó una castaña. La vi en el suelo después de que me diera. Me acerqué a la banda porque habían alcanzado a Valdano con un tornillo y entonces me cayó. Tuve la suerte que me dio con la parte lisa. Tenía los ojos abiertos y me alcanzó el derecho. Me dio en todo el centro. Desde entonces tengo el ojo mal. Cuando hace mucho sol lo paso mal. El iris no se me cierra del todo. Me quedó esa secuela para toda la vida».

La afición pamplonica ya no agrede físicamente, pero sí de manera verbal. Ayer entonaron mayoritariamente lo siguiente: «¡Vinícius, muérete!» y «¡Asencio, muérete!». Al igual que el robo sufrido, no tomó por sorpresa a nadie, es la misma afición que, no hace tanto, en 2023, se paseaba por Sevilla antes de la final de Copa lanzando proclamas en favor de los presos de ETA. Si apoyas a una banda terrorista, desear la muerte a alguien es algo esperable.

El atraco anunciado comenzó pronto (no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy), a los dos minutos, Catena rebaña con la mano el balón a Vinícius dentro del área. La mano es nítida, pero Munuera hace gestos indicando que la tenía apoyada y que por tanto no es penalti.

Esta norma es curiosa, porque ayer el jugador de Osasuna va arrastrando la mano por el césped y, cuando va a llegar al esférico, la levanta intencionadamente para golpearlo y alejarlo de las botas del siete del Madrid. Ancelotti tiró de ironía: «Para mí, tendría que haberlo revisado el VAR. Creo que lo han encendido un poco más tarde».

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— MadridismoSiempre (@HALA__MADRID33) February 15, 2025

Cinco minutos después, Moncayola derriba a Vinícius en el área. No la revisó el VAR. ¿Estaría ya encendido o continuaría apagado? Fue penalti hasta para un Iturralde que probablemente no viese nada malo en el comportamiento de la afición rojilla en los prolegómenos de la final de Copa de 2023.

Vinicius Jr pidió penalti de Moncayola en esta acción#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/0BakLiXJzc

— DAZN España (@DAZN_ES) February 15, 2025

En el minuto 17, Lucas Torró derriba en el área a Bellingham y acto seguido lo embiste varias veces cual toro que pilla desprevenido a un mozo en un encierro de San Fermín. Todo OK, José Luis.

A los 20 minutos, otra mano. En esta ocasión de Juan Cruz tras cabezazo de Mbappé. De nuevo, todo OK, José Luis. De regalo, amarilla a Carletto.

Minuto 33, Juan Cruz golpea en el pecho a Mbappé frente al linier. Todo OK, José Luis. Kylian, además del golpe, se llevó un rapapolvo del técnico osasunista.

Minuto 38, balón peligroso a Mbappé, el defensa rojillo, último defensor, no mira el esférico y derriba al nueve del Madrid. Agua.

Minuto 40. Bellingham conversa con Munuera Montero y de repente lo expulsa. No puede evitar un gesto de odio al mostrar la tarjeta roja. La cara es el espejo del alma.

En el acta, el andaluz justificará la expulsión en unas palabras que inglés nunca dijo. Bellingham nunca pronunció «fuck you».

La expulsión de Bellingham.#DeportePlus pic.twitter.com/cad4wJqpqf

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No viene mal recordar esto de Cristiano.

Cristiano hablando sobre el arbitraje y como los futbolistas ingleses hacen uso del "fuck off": pic.twitter.com/rHcxxCFFRP

— ChM (@CharRMou) February 15, 2025

El mismo árbitro, recientemente, no movió una tarjeta cuando Raphinha llamó a su colectivo «cagones».

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— Darryl V 2 (@Warrylinho) February 15, 2025

Minuto 45. Areso arroja con desprecio a un compañero de profesión, Fran García, contra las vallas publicitarias, provocando la caída de este por detrás de las mismas junto a un recogeleplotas. En DAZN, San Román comenta «Fran se lleva puesto al recogepelotas» y Sergio Quirante: «Se había caído Fran García». Recordemos que Quirante tuvo que pedir disculpas por haber manipulado un vídeo para perjudicar a Madrid. No tuvo ninguna consecuencia por ello.

Minuto 55. Budimir remata a puerta y después Camavinga le pisa. Jugada residual de libro.

Después de todas las jugadas anteriores, esta es la única en la que Trujillo Sánchez —no sabemos si tras ser avisado por Clos o Cantalejo desde la sala VOR ilegal— avisa a Munuera, quien acude al VAR y demuestra su desconocimiento del reglamento, u otra cosa peor, y señala penalti.

Hace unos años, adivinad cómo terminó esta jugada:

Vamos a dejar aquí esta crónica de un atraco anunciado porque no tiene sentido seguir y avanzamos hasta el final del partido.

Munuera redactó el acta. Reflejó en la misma que expulsó a Jude por algo que no había sucedido:

Además, no incluyó algo que sí había ocurrido: los cánticos de la afición del Osasuna deseando la muerte de Vinícius y Asencio. Motivos para acudir al juzgado.

Marselle plasma lo sucedido en esta genial viñeta:

Los comentaristas de DAZN, ya es mala suerte, tampoco escucharon los cánticos.

En el Sadar: «VINÍCIUS, MUÉRETE».

▫️Locutor: «los gritos, no nos hemos enterado, los cascos…».

1️⃣ Analista DAZN blanquea: «sí, balón de playa».
2️⃣ «sí, han preguntado a Ancelotti».
3️⃣ «los recogerán los informadores».

Quirante está a pie de campo. ¿Tampoco los ha escuchado? pic.twitter.com/0kJBDFzMO1

— mr. mØnk (@soccermemoriess) February 15, 2025

Continuamos con el repaso de la prensa de hoy.

Marca titula que «Nos tienen confundidos». No estamos de acuerdo, ni los árbitros, que son los mismos que estaban con Negreira y pagaron a su hijo; ni el VAR, en manos de un socio del Barça; ni el CTA, enemigo acérrimo blanco, nos tienen confundidos. Sabemos muy bien cuál es su objetivo y las tretas que urden para lograrlo.

El Madrid arde porque le han prendido fuego. Los integrantes del sistema, en su mayoría personas no muy capacitadas para realizar trabajos cualificados, ven peligrar sus ingentes ingresos y se están defendiendo con uñas y dientes.

En el faldón del diario de PRISA leemos: «Fon escribe en As un lustro después del Barçagate: “El club entró en quiebra moral”. Nos vemos en la obligación de rebatir las palabras de Font, el Barcelona no entró en quiebra moral porque ya estaba en ella, los pagos a Negreira comenzaron muchos años atrás. Y, además, aún no ha salido de esa quiebra.

Enlazando con esto último, como sabéis, ayer se cumplieron dos años desde que se hizo público que el FC Barcelona había adulterado la competición comprándose al CTA vía su vicepresidente. Y ayer asistimos a un bello homenaje a Negreira en el segundo aniversario del escándalo, como tituló su crónica del encuentro Genaro Desailly.

Os mostramos otra viñeta muy atinada de Marselle.

La competición está absolutamente carcomida, el fútbol español está horadado por la corrupción, el sistema está engrasado con el dinero que fluye entre los interesados y estos han hecho, hacen y harán todo lo posible por mantener su nivel adquisitivo. Clubes, medios, instituciones, organismos, todos están metido en el ajo y el único que lucha por revertir la situación y limpiar este deporte es el Real Madrid, su enemigo público número uno.

El Madrid debe tomar medidas contundentes. Hay que hacer ver a los corruptos que este no es el camino adecuado.

Nos despedimos con algo positivo. Esta tarde a las 20:00 horas los pupilos de Chus Mateo se enfrentan a Unicaja con el objetivo de ganar su 30ª Copa del Rey de baloncesto.

Pasad un buen día.

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