Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos, y muy feliz año nuevo.Las últimas horas de 2024 fueron un sainete de suspense, como un hijo secreto de Arniches y Alfred Hitchcock. El club cliente de Negreira se quedó sin inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor, entre la rechifla del planeta entero y la pasmosa pasividad de la masa social blaugrana, el limite de cuya paciencia es desconocido. Su presidente, un personaje del hampa sospechoso de lucrarse con comisiones de fichajes, los tiene avergonzados (?) ante la dimensión del caso Negreira, arruinados hasta las trancas y asidos a la vana esperanza de un nuevo estadio que empresas constructoras de chichinabo jamás terminarán. Deportivamente, no cuentan con más cosecha que una liga fraudulenta y poco más, encadenando ridículos europeos año tras año.

Pero ya sabéis: la culpa es del Real Madrid y de Franco, no necesariamente en este orden.

Parafraseando el título en castellano de aquella excelente comedia con Tom Hanks, The Money Pit, Marca denuncia la miseria administrativa y moral del universo culé. Ya era hora. “Si el Barça no logra finalmente inscribir a Dani Olmo, se enfrenta a un enorme daño económico, reputacional, institucional y deportivo”.

Nótese el condicional. “Si el Barça no logra…” Pero lo cierto es que el Barça no lo logró. El plazo acababa con el año, y la inscripción quedó en el aire. La liga, de hecho, ya ha borrado a Dani Olmo y Pau Víctor como jugadores del Barça en su web oficial y, como sintetizaba en su vídeo de ayer Ramón Álvarez de Mon, SI SE CUMPLE LA NORMATIVA ninguno de los dos futbolistas podrá jugar ni un minuto más, esta temporada, en el club cliente de Negreira.

La pregunta es: ¿se cumplirá la normativa? De cumplirse, el Barça habrá caído en el oprobio histórico de fichar por 40 millones un futbolista que de pronto queda libre a mitad de temporada, pero en La Galerna tenemos serias dudas respecto a que la normativa se cumpla. Esto puede acabar perfectamente como aquel partido en el que Busquets siguió jugando pese a tener dos tarjetas amarillas. Esta gente no cree en las normativas y, en consecuencia, el sistema no se las aplica. Juegan con otras normas, que básicamente son las que se les antojan a ellos, sobre la marcha, sin que aparentemente nadie rechiste. Aunque parece que ahora sí hay alguna resistencia, y algunos clubes en el interior de la liga se han plantado ante la secular desfachatez, teñida encima de victimismo, de los clientes de Negreira.

Nuestro pronóstico es el siguiente: Olmo va a jugar. Aquí ha quedado escrito. Pasará lo que tenga que pasar, y si no pasa eso que tenía que pasar pasará otra cosa que sea conveniente, o simplemente se argüirá que la legalidad no les viene bien. Como decía airadamente Tony Leblanc en Los Tramposos, cuando le detenían a él y a Ozores por no pagar en un restaurante, “¡El que no tengamos dinero no quiere decir que no tengamos hambre!”

Al no haber podido inscribir a Olmo (“Al Olmo viejo, hendido por el rayo”) ni Víctor, el hilarante y a la vez indignante club tramposo ha alegado que pedirá una nueva licencia a la Federación, pero la artimaña no cuela ni para prototípicos exponentes de propaganda del régimen como Isaac Fouto. Todo el mundo coincide en indicar que el Barcelona no puede, con la ley en la mano, ni pedir una nueva licencia ni ceder a Olmo, como se ha insinuado que hará. No, no cuela.

Pero vamos, que da igual que cuele o no. Esta gente viene haciendo lo que quiere desde el umbral del siglo pasado, aunque casi nunca cuele, y encima se las dan de que tienen todo en contra. Aunque consiguieran una nueva licencia, no se puede inscribir dos veces a un jugador en el mismo equipo la misma temporada, pero ya han filtrado a su prensa afín que esta norma no les viene bien y les parece desfasada.

Repetimos, no les viene bien y les parece desfasada. "Esta norma me parece que está desfasada, no seas vintage, no me la apliques". Son de lo que no hay, amigos. Baten todos los récords de ignominia que podamos imaginar. Parece que hay parte de su prensa adscrita que se da cuenta y reacciona con alguna independencia, como muestra hoy la iracunda portada de Sport. Hasta ellos están hartos.

Portada que a su vez contrasta fuertemente con la que se saca de la manga Mundo Deportivo, que trata infructuosamente de cubrir el oprobio con un retratito a lápiz de Lamine Yamal, al que nombra personaje del año, como si fuera la revista Time, mientras en sus bajos, en un faldoncillo denigrante, despacha el asunto Olmo con un lacónico “Olmo, límite mañana. El Barça aún confía en solucionar la inscripción de Dani y Víctor”.

Qué bochorno. Qué cosa. Qué gente.

No os dejéis llevar por la falsa sensación de incertidumbre. Os lo decimos con total seguridad: Olmo y Víctor jugarán lo que queda de temporada en el Barça.

Os dejamos con la decepcionante portada de As.

Pasad un buen día.

 

 

 

 

 

 

 

De esta primera mitad de temporada no me ha irritado la crisis de Mbappé ni las primeras sustituciones del minuto 88 de Ancelotti. No me desespera Valverde de lateral o Endrick calentando asiento. Tampoco me voy a quejar de los vinagres, les quiero como a hermanos. A mí lo que me sulfura de manera descontrolada es esa comparación facilona de Jude Belllingham con Zidane. Parece salida de la redacción de MARCA tras un atracón de polvorones y vermú en la cena de Navidad: dos becarios y el redactor jefe soltando un brainstorming con palillo en boca. Que sí, que hace algún control, giro o toque al balón similar al marsellés. Que sí, que todos los jugones sonríen igual. Pero, para este no tan humilde escritor, se está errando enormemente y hay que solucionarlo lo antes posible.

Jude Bellingham recorre todo el campo manchándose de barro, le gusta defender duro, el contacto, dejar su marca en las piernas de los rivales. Le gusta influir a lo largo de todo el verde, comenzar la jugada y terminarla. Es un todo terreno, puede jugarte de interior, mediapunta, doble pivote o segundo delantero. Tiene mucho gol. ¿A quién se os parece? Se me parece más a un jugador histórico que hablaba castellano con acento rioplatense, que vino desde el otro lado del océano previa parada en Colombia, que ganó cinco Copas de Europa y que es considerado uno de los cinco mejores jugadores de la Historia.

A la Saeta, en otro fútbol muy diferente al actual, le gustaba jugar de todo menos de extremo. Cambió el fútbol porque fue el primero en conseguir mandar en todo el canal central del campo. Le gustaba llegar al área y marcar. Llevaba el 9 y al principio le acusaron de dispersarse demasiado pero, a base de goles, las crónicas empezaron a ceder. Era contundente como Casemiro, elegante en la conducción como Zidane y letal en el área como los Ronaldos. Tres en uno. “El omnipresente”. Un todocampista… como Jude.

Puedo tolerar una duda, ya que las piernas largas del inglés y las zancadas pueden simular al genio francés, y que la sonrisa de ambos solo la dibujan las leyendas. Pero a Zinedine no le gustaba el choque salvo con el pecho de Materazzi. Flotaba sobre el campo, fluía. Era más Mozart que Bach. Controlaba con un toque lo que muy pocos han conseguido domar y marcaba algún gol, sí, pero le gustaba influir en otra parte del campo. Le gustaba transitar. No pisaba el área con la contundencia de Bellingham, ni practicaba los tackles que lleva en los genes como herencia de un padre curtido en las Ligas amateurs inglesas. Sí, comparten ese dichoso número, pero deberían llevar o haber llevado el 10.

Di Stéfao era contundente como Casemiro, elegante en la conducción como Zidane y letal en el área como los Ronaldos. Tres en uno. “El omnipresente”. Un todocampista… como Jude Bellingham

Jude Bellingham es otro omnipresente más como don Alfredo. Se le puede tachar de poco concreto como, de manera errática, lo hicieron los periódicos de la época con Di Stéfano. He escuchado sobre el de Birmingham lo mismo, que corre demasiado, que no puede estar en todos los lados porque acaba los partidos muerto. Vamos, que está poseído por La Saeta. Poseído también en liderazgo. Jude tiene unas entrañas latinas. Gesticula, grita, insulta, abraza, consuela, apoya y tira del carro, en cualquier situación, por muy pequeño que sea el partido. Es increíble haber forjado ese carácter debajo de la fría lluvia inglesa. Parece que su tutor haya sido… un tipo de Buenos Aires. Zidane hablaba poco, lideraba con la mirada, no te levantaba del suelo ni daba muchos aplausos. Vamos, que el francés y el inglés pueden ser primos lejanos, mientras que con el argentino hay una relación paterno-filial.

De la Gloria al abismo hay muy poquito

Lo tengo tan claro que, si no se me hace caso, crearé una plataforma de afectados llamada JUDEBELLINGHAMNOESZIDANEESALFREDODISTÉFANO (JBNZAD), al estilo de RuidoBernabéu. Hablaré con los Giles y los Cerezos para conseguir financiación e influencia en el Ayuntamiento de Madrid. A Tebas me lo ganaré y seré un fiel súbdito y me publicarán en la portada de MARCA por delante de cualquier noticia de Negreira, por supuesto. Conseguiré que no se hagan más eventos en el Nuevo Bernabéu e impediré que Jude Bellingham juegue hasta que no se le considere el nuevo Di Stéfano.

Por último, conseguiré que se censure La Galerna y que cambie su nombre por Revista Alfredo Bellingham Spotify. Sabéis que esto es muy fácil en este país, solo hay que hacer unas llamadas y tendré alfombra roja. Que sirva de amenaza para el 2025. Os vigilo a todos.

 

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Acaba 2024, un año coronado con 5 títulos oficiales para el Real Madrid Club de Fútbol. Una de las mejores cosechas (junto a la de 2017) en los 122 años de historia del club más grande. Tres de dichos títulos, la 15ª Copa de Europa, la 6ª Supercopa de Europa y la 4ª Intercontinental (o 9º galardón de Campeón del Mundo), nunca hubieran llegado de no ser por la intervención fabulosa de varios jugadores que no tienen el reconocimiento de grandes estrellas, incluso muchos de ellos pasaron gran parte de su carrera madridista como habituales suplentes.

Bien es sabido en el cine, y, en particular en el cine clásico del Hollywood de los años 40 y 50, la importancia de las interpretaciones de actores secundarios, que en numerosas ocasiones eclipsaban con su buen hacer a auténticas estrellas del celuloide mundial. Nombres ya casi olvidados como Walter Brennan, Victor McLaglen, Dan Duryea, Edmond O’Brien, Thomas Mitchell, Barry Fitzgerald, Sidney Greenstreet, Peter Lorre, John Carradine, Eugene Pallette, Edward Everett Horton, Woody Strode, Arthur O’Connell y tantos otros (por no hablar de magníficas actrices secundarias también, como Thelma Ritter, Jane Darwell, Margaret Dumont, Hattie McDaniel o Mildred Natwick) eran para los maestros Ford, Hawks, Capra, Wyler o Huston tan importantes —o más todavía— que los Bogart, Robinson, Cagney, Wayne o Stewart, protagonistas tantas veces.

¿Quién recuerda hoy en día a Ward Bond, el actor de la historia que ha participado en mayor número de obras maestras del cine? Les hablo de “Sucedió una noche”, “El delator”, “El joven Lincoln”, “Lo que el viento se llevó”, “Las uvas de la ira”, “El sargento York”, “El halcón maltés”, “Pasión de los fuertes”, “Qué bello es vivir”, “Fort Apache”, “El hombre tranquilo”, “Johnny Guitar”, “Centauros del desierto”, “Escrito bajo el sol” o “Río Bravo”, por poner unos ejemplos. Bond actuó nada menos que 24 veces a las órdenes del gran maestro John Ford, o sea, del más grande director de todos los tiempos. Que no quede en el olvido.

Ward Bond

Ward Bond

En 2024 tuvimos al menos en nuestro equipo 5 actores secundarios sin los cuales no habría podido el Real Madrid obtener su Decimoquinta Copa de Europa, y, por lo tanto, no habría tenido acceso a los otros dos títulos internacionales que finalmente conquistó. Que nadie olvide sus gestas, por favor.

Actuación inolvidable de 4 de ellos fue el miércoles 17 de abril de 2024, en el estadio del Manchester City. Aquella noche, Andriy Lunin, que ya llevaba unas actuaciones en Europa más que destacables (no hay más que recordar su exhibición en Leipzig en los octavos de final), se convirtió en un titán bajo palos, con sus notables atajadas desde el punto de penalti a los disparos de Bernardo Silva y de Mateo Kovacic.

La tanda de penaltis vio cómo otros tres jugadores de la plantilla se convirtieron en héroes inesperados: Lucas Vázquez, con su habitual sangre fría, rememoró su primer penalti en San Siro, allá por 2016, el capitán Nacho Fernández clavó su disparo al meta Ederson y, en el último lanzamiento, Antonio Rüdiger ajustó al palo derecho del meta brasileño de los Citizens el gol definitivo, que daba el pase a las semifinales a los merengues y dejaba en la estacada al que todavía era campeón vigente de la Champions, el City de Guardiola.

Tres de esos mismos héroes repitieron hazaña ante el Bayern de Múnich, en la vuelta de semifinales, con un par de intervenciones prodigiosas del ucraniano a disparos bávaros, más el milagro que protagonizaron Nacho y Rüdiger en la jugada que supuso el 2-1 y el pase a la final de Wembley.

Dicha jugada es puro Real Madrid por lo inesperado de la actuación de sus protagonistas, Nacho Fernández, en el minuto 88, jugando como ariete tras un córner botado por Brahim (otro secundario de oro), y logrando dar un pase decisivo a Rüdiger, que nada menos que estaba situado en esos momentos como fortuito y accidental extremo izquierdo del equipo blanco. Todo ello era sobrenatural, los pájaros disparando a las escopetas, como diría Jorge Valdano.

Faltaba otro héroe, que ya había hecho una aparición milagrosa unos minutos antes, adelantándose a De Ligt y a Manuel Neuer en una acción de cazagoles del estilo Torpedo Müller: Joselu Mato, en una noche en la que Neuer iba camino de ser el salvador de su equipo tras evitar media docena de goles, Joselu, decimos, ya había logrado evitar la derrota y la eliminación de su equipo logrando el empate a uno momentáneo.

Primer gol de Joselu ante el Bayern

Y Joselu volvió a aparecer aquel 8 de mayo en Madrid, poco antes de las 11 de la noche. Una jugada completamente surrealista, con Nacho de ariete y Rüdiger como reencarnación del 11 de Paco Gento, no podía tener otro desenlace que el remate a bocajarro del gallego Mato, con el añadido hitchcockiano del minuto en el que el VAR avisó al polaco Marciniak de que todo estaba en orden y que el tanto debía subir al marcador.

La tanda de penaltis del Etihad Stadium debió de durar menos de 10 minutos. La remontada fabulosa capitaneada por los dos goles de Joselu duró menos de 10 minutos.

En ese corto lapso de tiempo, menos de 20 minutos en total, se gestó lo que al fin y a la postre supuso para el Real Madrid y para todos los madridistas del mundo un fabuloso triplete de títulos internacionales. Nada habría sido posible sin las actuaciones estelares de Lunin, Lucas, Nacho, Rüdiger (recordemos que había empezado la temporada 23-24 como tercer central, tras Militao y Alaba) y Joselu, 5 hombres predestinados, todos ellos merecedores del Oscar al elenco secundario del año.

Honor a quien honor merece, gracias a estos cinco héroes que normalmente no ocupan portadas. Gran parte del botín fabuloso conseguido por el club se lo debe a estos cinco magníficos.

 

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Buenos días, amigos. Bienvenidos a este último portanálisis del año, coincidente, curiosamente, con el último día de 2024. No deja de tener un matiz cursi o pueril la realización de un resumen de estos últimos 366 días —año bisiesto, que quizá significa que se gana Liga y Champions— y la elaboración de unos propósitos para los próximos doce meses, pero en el Madrid es más sencillo y conciso. Resumen de 2024: se ha ganado casi todo. Propósito para 2025: ganarlo todo.

No obstante, la vida es así (ya os hemos metido esta canción en la cabeza, o esta) y no viene mal recordar algunas de las pinceladas blancas que han coloreado este año saliente.

Con los Reyes aún calentitos llegó la 13ª Supercopa arábica de España. Victoria en semis contra el Atleti y paliza a un apalancado Barça en la final con triplete de Vini. En mayo se produjo el alzamiento de la liga número 36 frente al sistema corrupto imperante desde tiempo ha, situación que amerita el logro.

El Madrid dio la bienvenida a junio con otra Champions, la 15. No perdió ni un partido en toda la edición, por cierto. Además de por el golazo de cabeza de Carvajal sobre los alemanes más altos del mundo en la final, esa Copa de Europa se recordará por las (nuevas) gestas ante City y Bayern.

En la segunda parte del año, los de Ancelotti ganaron otros dos títulos que los antis se empeñan en minimizar: Supercopa de Europa y Copa Intercontinental. Nunca viene mal recordar que para disputar ambos torneos es necesario haber sido campeón de Europa. Como curiosidad, en sendas finales marcó Mbappé, cuya llegada fue otra de las noticias del año.

En el terreno sentimental, lo que más nos afectó fue la retirada de uno de los mejores futbolistas de la historia: Toni Kroos. Con su marcha, no cayó una lágrima en la arena, sino un océano de llanto.

Los chicos del baloncesto ganaron la Liga y la Copa del Rey, y el equipo femenino sigue su progresión.

Con todos los logros conseguidos por el Real Madrid en 2024, seguramente la prensa deportiva, sobre todo la madrileña, los pondere y les dedique el espacio que merecen. Vamos a ver Marca.

Marca

Vaya, la portada es para el Atleti y su presidente Enrique Cerezo. ¿Cuántas Champions habrá ganado para merecerla? Dice el diario de Juancho que «El presidente de un Atlético líder cierra el años tras sus doce campanadas». Primera campanada: apropiación indebida; segunda campanada: albergar un grupo neonazi; tercera campanada: acoso racista a Vinícius, etc. Ah, no, que de eso no habla Marca nunca.

Bueno, si en Nochevieja la primera plana no es para el mejor equipo del año, será porque tal vez en Nochebuena sí lo fue.

Marca Nochebuena

Nochevieja para el Atleti y Nochebuena para el Barça. Money talks.

As

As tampoco considera necesario destacar este año madridista trufado con 5 títulos. Solo habla del club de Concha Espina para resaltar que Vinícius tendrá que cobrar aquello que firmó en su contrato después de haber conseguido el objetivo de ganar el premio The Best. Quizá les parezca noticia porque hay otros clubes que no suelen cumplir lo que rubrican.

Mundo Deportivo

En Mundo Deportivo han buscado el mejor momento del Barça en este 2024 y han colocado de portada una foto de Pogacar.

Sport

Sport titula «Tres deseos y… ¡una urgencia!» sobre el abdomen de un Laporta que brinda con una copa de vino blanco espumoso. El presidente que cuadruplicó el sueldo a Negreira nos hace creer que está trabajando por que admitan la inscripción ilegal de Olmo, pero no es cierto, ese asunto ya lo tendrá hablado con el omnipotente Tebas. Los verdaderos deseos y la urgencia de Laporta es continuar al frente del Barça para poder seguir ganándose la vida como se la gana.

Esperamos que en 2025, además de todos los triunfos para el Real Madrid, nos traiga Justicia, con mayúsculas. Que quienes cometieron —y cometen— delitos sean condenados como merecen y dejen de manejar clubes, organismos e instituciones. Se sienten impunes, pero este año es buen momento para que dejen de serlo.

Desde La Galerna, os deseamos que paséis una Nochevieja estupenda y todo lo mejor para el Año Nuevo.

La primera Copa tras la guerra

 

Leyenda blanca en el terreno de juego, Jacinto Quincoces empezó su carrera como técnico poco después de colgar las botas. Unos años más tarde, tras dirigir al Real Zaragoza y a la selección española, regresó a casa para entrenar al Real Madrid después de la marcha de Ramón Encinas. Se unía así a la lista de antiguos jugadores del cuadro merengue que también habían entrenado al primer equipo, junto a Juanito Cárcer, Pepe Berraondo y los interinos Bernabéu, Pedro Peris y Hernández Coronado.

El vasco había nacido en Baracaldo el 17 de julio de 1905. Su bagaje como jugador madridista había sido extraordinario consiguiendo en ocho temporadas un total de nueve títulos: las Ligas del 32 y 33, las Copas del 34 y el 36 y cinco torneos Mancomunados. En cuanto a estadísticas individuales, militó durante ocho temporadas en las que jugó 208 encuentros oficiales, 47 amistosos y anotó dos goles, uno en Copa frente al Deportivo en 1932 y otro en un Mancomunado contra el Atlético de Madrid en 1933.

Jacinto Quincoces

Jacinto Quincoces

Quincoces regresó a la casa blanca a principios del mes de julio de 1945 para sustituir a Moncho Encinas. Dejó su cargo en la selección española, declinó otras ofertas y se embarcó en el club de su vida firmando para la temporada 1945-46. Su retorno a la capital fue un secreto bien guardado por parte de la junta directiva y el presidente Santiago Bernabéu que anunciaron al entrenador por sorpresa.

Llegada de Quincoces en 1945

Llegada de Quincoces en 1945

Así lo contó MARCA: “El aceptar el Madrid los servicios de Jacinto Quincoces lleva consigo indudables ventajas para ambos. El Madrid precisaba de un hombre que sintiera cariño por los colores del histórico conjunto madrileño y nadie como el antiguo jugador, que tanta gloria consiguió en la zaga blanca para trabajar con mayor afán por el engrandecimiento del su club. En esto aventajaba al resto de los ofrecimientos, y el Madrid, conocedor de los deseos expuestos por Quincoces, le ofreció el cargo. El contrato lleva un año de validez y las ventajas dadas por el entrenador han de ser en cuenta por los dirigentes blancos para futuras temporadas, en que el nuevo terreno y los éxitos que logre en su cometido, influirán para recompensarle como merezca a su debido tiempo. Este es el pensamiento de entrenador y directiva que han de laborar por el engrandecimiento del Madrid resolviendo conjuntamente cuantas dificultades se presenten en la temporada”.

Jacinto Quincoces

Jacinto Quincoces

El entrenador vasco, todavía en Vitoria, habló para el periódico deportivo manifestando que “el Real Madrid me presentó la oportunidad y ya he aceptado con satisfacción. Estoy encantado. El entrenar al Real Madrid puede entusiasmar a cualquiera, y más a mí, que siento por el club de Chamartín un gran afecto y mis mejores simpatías”. Respecto a los objetivos de la temporada explicó que “con los elementos que sean, procuraré conjuntar el mejor once posible y trabajaré con gran entusiasmo para conseguir para el Real Madrid los mayores éxitos, conquistando algún campeonato. Claro que lo peor es que todos piensan igual. Ahí está el problema. Sin embargo, procuraré solucionarlo satisfactoriamente”.

Junto al técnico se refuerza al equipo con calma y sin apuestas por fichajes caros. Se producen, entre otras, las llegadas del portero Marín y Juanete del Real Murcia, Simonet del RCD Mallorca, Terán del Córdoba y Pont del Atlético Baleares. Además, vuelve Belmar tras una cesión en el Sabadell. Las bajas más destacadas son las de Azcárate, que se marcha al Real Zaragoza; Cuca, al Ceuta y Roig, Francisco Muñoz y Pelayo Martín, al Córdoba.

Quincoces y su táctica

Quincoces y su táctica

Quincoces con Ipiña

Quincoces con Ipiña

“Se espera mucho y bueno de Quincoces como entrenador, porque tiene fama de hombre activo e infatigable en la difícil tarea diaria de preparación, siendo igualmente afable en el trato con los elementos a sus órdenes”, afirma el Libro de Oro del Real Madrid. Con la plantilla vigente el vasco tiene claro su plan y construye el conjunto desde la zaga. Forma un tridente defensivo con Bañón, Clemente y Corona, y sujeta al equipo con la gran línea de medios formada por Moleiro, Ipiña y Huete. En la zona ofensiva tiene dudas y ese hándicap se verá aumentado durante la temporada, lo que hace que el equipo no llegue a competir completamente la Liga en el tramo final. Muchas pruebas y dudas con Elices y Alsúa por la banda diestra y en la zona de los interiores con Canal, Barinaga, Rafa, Elzo, Belmar y el mexicano Borbolla, que fue un fichaje mediático e inesperado que no cuajó. Con el paso de las jornadas, la delantera se acabó por concretar principalmente con Elices, Barinaga, Pruden, Belmar y Vidal.

Quincoces y Barinaga

Quincoces y Barinaga

Quincoces junto a Zamora en un Atlético Aviación-Real Madrid

Quincoces junto a Zamora en un Atlético Aviación-Real Madrid

La pretemporada dejó un buen sabor de boca, sobre todo por el triunfo en la Copa José Luis del Valle ante el eterno rival madrileño, el Atlético Aviación. En la primera vuelta liguera el equipo funcionó debido a la gran solidez y eficacia defensiva. No encajaban muchos goles y eso daba la oportunidad de puntuar en los partidos. Sin embargo, la falta de pólvora arriba y las continuas lesiones hicieron perder algunos puntos previstos, sobre todo en casa. El juego del equipo mostraba homogeneidad en sus hombres, compenetración entre línea y línea, preparación física y juego de altura en determinados encuentros. El mejor tramo del curso fue el ecuador, cuando terminaron en lo alto de la tabla empatados a puntos con el Barça. Pero a partir de ese momento el cuadro madridista se cayó y perdió todas las opciones de hacerse con la Liga.

Quincoces con Querejeta en el banquillo

Quincoces con Querejeta en el banquillo

Quincoces tuvo que recomponer muchas veces el once por las ausencias debido a problemas físicos de sus hombres. Una sola victoria en las siguientes diez jornadas provocó que el Real Madrid se fuese hasta el quinto puesto de la clasificación. La derrota en Barcelona frente a los azulgranas en la jornada 22 confirmó que las opciones ligueras se esfumaban, pese a que se terminó con tres triunfos en los últimos cuatro partidos. En la jornada 26, el Real Madrid se midió al Celta de Vigo en el que fue el último choque de la historia del viejo Chamartín en la competición doméstica. Pruden, que aquella noche hizo un triplete, logró el último gol liguero para los blancos. Finalizada la Liga, los merengues terminaron cuartos a cinco puntos del Sevilla, que se hizo con el título. El meta Bañón fue uno de los mejores de la temporada y con 30 goles encajados se convirtió en el arquero menos goleado.

Pruden contra el Celta en el último partido de Liga

Pruden contra el Celta en el último partido de Liga

La Copa se presentaba como la opción para salvar la temporada. El título continuaba gozando del mayor prestigio en el panorama futbolístico y en el club lo valoraban de forma especial porque se cumplían diez años desde la última conquista tras aquella famosa final de Mestalla en 1936 ante el F.C. Barcelona. Las dos primeras rondas fueron un paseo donde los blancos se deshicieron de gran facilidad en primer lugar del Racing de Ferrol y luego del Ceuta. En cuartos, el Alcoyano opuso más resistencia, sobre todo en feudo, donde sacó un empate. En la vuelta, los tantos de Barinaga y Pruden dieron el pase al Real Madrid en lo que sería el último partido oficial de los blancos en su vetusto estadio. Al igual que en la Liga, el delantero Pruden fue el encargado de perforar por última vez las mallas. En semifinales, el equipo de Quincoces tuvo enfrente al Oviedo de Meana. La línea del cuadro merengue era ascendente y se mostraron superiores en toda la eliminatoria. En la ciudad asturiana obtuvieron una victoria por la mínima que refrendaron en el Metropolitano ante 55.000 espectadores con un triunfo por 3-1.

Quincoces salta al campo en la final de Montjuic

Quincoces salta al campo en la final de Montjuic

En la final, el Real Madrid se midió al Valencia en Montjuic el 9 de junio. Un cuadro che repleto de enormes jugadores, con Cubells como técnico y en el ataque con figuras como Epi, Asensi, Mundo, Igoa y Gorostiza. Algunos analistas y personajes del fútbol daban como favoritos a los valencianistas, pero en la capital se tenía claro que, si paraban a los extremos che, el Real Madrid ganaría en opciones de llevarse la final. El Valencia llegaba con rabia y revancha porque los dos años anteriores habían sido derrotados en la final por el Athletic Club.

En la previa, Quincoces declaró en MARCA: “Partido feo. Es difícil de pronosticar. Pero no pierdo la confianza en ellos. Físicamente terminan la temporada en inmejorables condiciones, lo que me da base para sentir esperanzas. Ya se sabe que una final está a merced de la fortuna. Las posibilidades del Madrid son inmensas. Hoy ha logrado alcanzar la forma que mantuvo en la primera vuelta de la Liga. La línea media, por veteranía y juego, supera a la valenciana, y Clemente, en su mejor momento, es otro gran factor influyente en nuestras aspiraciones. Si el Madrid juega como es norma en él, los noventa minutos, los de Mestalla habrán de trabajar mucho para conquistar el título”.

Real Madrid campeón de Copa 1946

En las gradas, los blancos estuvieron apoyados por numerosos aficionados y simpatizantes que viajaron a Barcelona por carretera, vía férrea y aire. Los valencianistas eran mayoría y recibieron a su equipo con la correspondiente pólvora y una gran ovación. El técnico vasco apostó por su equipo de gala formado por Bañón; Clemente, Corona; Moleiro, Ipiña, Huete; Alsúa, Barinaga, Pruden, Belmar y Elices. El plan de juego merengue pasaba por sus interiores Barinaga y Belmar, que se encontraban en su plenitud. Ellos tomaron la iniciativa y el Real Madrid se fue imponiendo. Barinaga hizo un soberbio tanto y el equipo de Quincoces comenzó a sentar cátedra con su buen juego. Fruto del dominio el ariete Pruden de cabeza a la salida de un córner firmó el segundo. Nada más comenzar el segundo tiempo el delantero salmantino en una brillante jugada individual logró el tercero, el segundo de su cuenta, y finiquitó la final. Quincoces, entonces, replegó sus líneas y especuló con el resultado. Gorostiza, de penalti, marcó el gol del honor che y el Real Madrid con la victoria por 3-1 volvió a ser campeón copero una década más tarde.

Celebración de los jugadores tras ganar la final de Copa de 1946

Celebración de los jugadores tras ganar la final de Copa de 1946

Quincoces aupado a hombros en la final de Valencia

En los vestuarios el técnico madridista se mostró muy feliz: “Este momento de ahora compensa todas las amarguras de la temporada. Afortunadamente en la Copa no ha habida tanta desgracia ni tantas lesiones. Desde luego hemos merecido la victoria. Lo mismo por juego, que por entusiasmo, que por decisión. Yo siempre tuve fe en ella”. A continuación, comparó la sensación de ganar como jugador y como entrenador: “Indiscutiblemente, como jugador. Se sufre menos, porque la intervención personal en el juego distrae los nervios. De entrenador se juega un poco por todos y se sufre mucho por todos”.

Jacinto Quincoces en el banquillo

Jacinto Quincoces en el banquillo

El viaje de vuelta lo hizo el equipo en el tren acompañados con cientos de entusiastas aficionados. En la capital, el recibimiento en los andenes de la estación del Mediodía fue realmente apoteósico. Ovaciones, vítores, gritos y los jugadores, como los toreros, haciendo su salida a hombros. Muchos minutos los llevó conseguir llegar al autobús con destino la sede social del club en el frontón Fiesta Alegre. Allí los discursos y la exhibición del relumbrante trofeo pusieron el fin de fiesta. Unos días más tarde, se produjo la recepción en el Ayuntamiento de Madrid con el alcalde, el Sr. José Moreno Torres, recibiendo la copa de manos del capitán merengue Ipiña. El trofeo se quedó en depósito en las vitrinas municipales con la esperanza de que continuase en las mismas en años posteriores.

Mural Real Madrid campeón Copa 1946

Mural Real Madrid campeón Copa 1946

Pese al éxito de la Copa, el presidente Santiago Bernabéu decidió prescindir para la siguiente campaña de los servicios de Quincoces como entrenador y lo desplazó a la secretaría técnica. En un primer momento se pensó en Antonio Bonet, pero finalmente el que aterrizó para el banquillo fue Baltasar Albéniz. La principal razón del presidente blanco para apartar a Quincoces fue que creía que todavía existían en la plantilla muchos jugadores que habían sido compañeros del vasco en su etapa como futbolista y eso le restaba autoridad ante el grupo. El baracaldés ejerció como ojeador y secretario técnico entre 1946 y 1947 y fue en este periodo cuando culminó el fichaje de Luis Molowny con aquel famoso viaje en avión a Las Palmas mientras que su homólogo culé, Ricardo Cabot, lo realizó en barco.

Quincoces tuvo poco después una breve segunda etapa como DT merengue. De cara a la temporada 1947-48, en un giro de los acontecimientos dentro del club blanco, volvió a tomar los mandos. Albéniz figuraba como entrenador, pero el vasco con su cargo de delegado de fútbol estaba por encima y era la persona que decidía los equipos y orientaba y dirigía a los jugadores. El experimento no salió demasiado bien y solo duró cuatro meses. El comienzo en la Liga fue horrible, con solo una victoria en los primeros seis partidos. En las siguientes jornadas el panorama no resultó más alentador con tres triunfos y cinco derrotas. A principios del mes de enero de 1948, el Nástic de Tarragona asaltó Chamartín ganando por 1-3 y fue el golpe final para Quincoces. El malestar entre los aficionados y los socios y un ambiente enrarecido dentro del club precipitó la decisión. Le sustituyó de forma interina Albéniz hasta que llegase unas semanas más tarde el inglés Mr. Keeping.

Marcha de Quincoces del Real Madrid en 1948

Marcha de Quincoces del Real Madrid en 1948

Después de dejar definitivamente el conjunto merengue, Quincoces prosiguió su carrera como técnico, que desarrolló principalmente en el Valencia en dos etapas, una que duró seis campañas y otra con dos temporadas a finales de los 50. En la capital del Turia volvió a saborear las mieles del éxito y conquistó dos Copas y una Copa Eva Duarte. También pasó brevemente un curso en el Atlético de Madrid y otros dos en el Real Zaragoza tras su experiencia por la ciudad maña a comienzos de los años 40.

 

Fotografías: archivo Alberto Cosín.

 

Capítulos anteriores:

 

1.- Entrenadores del Real Madrid: Mr. Firth

2.- Entrenadores del Real Madrid (II): Kinké

3.- Entrenadores del Real Madrid (III): Berraondo

Del tiempo luminoso de antes, cuando éramos niños y creíamos en los Reyes Magos de Oriente, sólo nos queda el Madrid. Por eso cada vez que el Real juega vuelve a ser, de alguna manera, esa noche especial del año, la del 5 al 6 de enero, en que todos los adultos suspendemos voluntariamente nuestra incredulidad. El Madrid embellece nuestra vida y nos hace mejores personas. Durante un tiempo, una hora y media, somos capaces de algo mejor. Por eso en mi carta de este año solamente le pido a los hombres mágicos de Oriente todo eso que no necesitamos pero sin lo cual no podemos vivir: el oro, la mirra y el incienso de volver a ser un niño cada vez que juegue el Real Madrid.

De todas las maneras posibles en las que uno lo piense, ser adulto es una mierda. Se acaba uno aburriendo de todo, hasta del fútbol. Que, huelga decirlo, está mutando en otra cosa, propia del tiempo, de este en que vivimos y no del tiempo en el que fue creado. La evolución de la industria balompédica está siendo a todas luces de todo menos navideña, es decir, infantil: el negocio se concibe como un espectáculo sin solución de continuidad para niños grandes con dinero que han olvidado las verdades fundamentales del mundo de ayer. Y lo que antes era la práctica ritual de la guerra por medios pacíficos con un trasfondo absolutamente identitario hoy es puro entertainment sin virtud ni raíz y yo me permito añadir: sin futuro.

en mi carta de este, año solamente le pido a los hombres mágicos de Oriente todo eso que no necesitamos pero sin lo cual no podemos vivir: el oro, la mirra y el incienso de volver a ser un niño cada vez que juegue el Real Madrid

Esto del futuro es una, por supuesto, opinión personal y por tanto subjetiva basada en la evidencia empírica de mi íntima percepción de las cosas. Sin embargo, sí que me parece obvio que si el fútbol entra del todo en la categoría del ocio tiene poco que esperar de esta sociedad global y líquida que se nos ha quedado en el siglo XXI, en la que todo es ocio. El turbocapitalismo de la era postindustrial y postnacional ha hecho de Occidente un mero parque temático del ocio y en este paisaje, si el fútbol es una alternativa más de entretenimiento para generaciones que no saben ubicar Hungría en un mapa y encima les da igual quién fuera Puskas y los Mágicos Magiares, entonces está muerto y mil veces muerto. Sin identidad ni arraigo emocional el balompié se queda en el más aburrido de los deportes.

Puskas

Por ello, todo no puede ser marketing. El marketing es una extraordinaria herramienta pero nunca puede ser el sistema. Detrás del marketing debe haber sustancia. El Madrid siempre fue sustancia, por más que se empeñen en mentir sus enemigos antimadridistas: está hecho de la misma materia de los sueños de los niños y tiene una continuidad histórica y humana fundamentada en la hidalguía. Cualquier proyecto de futuro del club debe partir de estas dos premisas, que es verdad que cotizan muy bajo en un mundo en el que todo lo compra el oro negro de los árabes y la mayor virtud de todas es ser un tramposo con galones al estilo del Fútbol Club Barcelona y su linaje de dirigentes.

El Madrid es la única organización que en el fútbol actual intenta anticiparse al curso de las cosas y que apela a cambiarlo

En 2025 se van a dirimir cuestiones clave para el porvenir del Madrid. Las más importantes son la del estadio y su integración en el pulso de la vida en Chamartín; la del modelo jurídico de propiedad y la de la Superliga. Las tres, en último término, hablan de una cosmovisión: una idea propia, madridista, del futuro. Uno puede o no estar de acuerdo con todo, con algunas partes o con nada, pero lo cierto es que el Madrid es la única organización que en el fútbol actual intenta anticiparse al curso de las cosas y que apela a cambiarlo. Esto también revela una de las grandes fuentes internas que han fortalecido siempre al Madrid, la crítica, que no por ser disidente ha de ser destructiva. La crítica, es verdad, es algo consustancial al modelo asambleario y democratizante de club que hoy, por el panorama general de las cosas, está en tela de juicio. No se puede soslayar la crítica cuando viene desde el amor y la razón, y eso le pediría este año a los Reyes Magos. Que el Madrid siga siendo de los hombres libres.

 

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Feliz 2016. ¿Lo pilláis, eh?

 

Este solsticio navideño me lo alegraron Gareth Bale, el Bernabéu y Olmo. Inciso: solsticio me suena al femenino de estulticio y mucho de ello hubo estos últimos días.

¿Bale? Pues sí. Un amigo me mandó un resumen de goles y jugadas del galés aparecidas estos días en X. La chilena de Kiev, la carrera con Bartra… Mil más. Las imágenes no me sorprendieron, sí los comentarios que las acompañaban y que se resumen en algo así como ¡qué bueno era el tío!

El tiempo pasa y las percepciones acaban ajustándose. Resulta que Bale fue bueno. Incluso uno de los mejores futbolistas del Madrid. En el colmo de la generosidad hubo quien comentó que la BBC fue también una muy buena delantera. Bale, Benzema, Cristiano. Bueno, algo ganaron…

Bale Benzema Cristiano BBC

De pronto apareció el gran gag entre turrones: una maqueta del Bernabéu pone sólo Bernabéu. Increíble. Maqueta del club, no de los chinos. ¡Escándalo! Entre madridistas, fíjense. Bueno… Móntense en un avión y bájense en Milán. No necesitarán salir del aeropuerto. En tránsitos se acercan a un bar, un mostrador de cualquier aerolínea, al primer ser humano con el que se tropiecen y le susurran: Bernabéu. Al punto les contestaran: Real Madrid. O Madrid, que viene a ser lo mismo.

Desde Milán pueden dirigirse a Belgrado, de ahí a Estambul, Pekín, Vladivostok, Tokio, Saigón, Tasmania, donde el famoso demonio, Auckland, Sídney, Buenos Aires, Quito, Río, Johannesburgo, Lagos, Marrakech, Dubái… y les pasará lo mismo. ¿Bernabéu? Madrid. Santiago y Real se dan por supuestísimo.

¿Ustedes piensan que un club que ha honrado al mayor emblema del Sevilla FC va a mariposear a su segundo fundador? El primero fue el catalán Padrós. El segundo, el manchego don Santiago. A la tercera llegó un madrileño: Pérez. Bernabéu. Apellido único, inequívoco, en el mundo del fútbol hay pocos: uno es Bernabéu

Hubo madridistas que se lo tomaron a la tremenda, sí. Les explicaron que eso viene sucediendo en los asuntos comerciales y tal. Que el Tour se conoce como Tour Bernabéu, esas cosas. Que Santiago es el patrón del Madrid no lo discute nadie. Nadie normal, vamos.

Hombre, sí. Desconfiados los hay, quienes vieron desaparecer a don Vicente Calderón del coliseo colchonero, por ejemplo. Les pasó a más presidentes de otros clubes. Un señor, un caballero, otro tío cojonudo don Vicente. ¿Que fue para ponerle el nombre al estadio y sacar un dinero? Por supuesto. Y allá cada quisque. Y ese momento puede llegarle al Madrid.

¿Y? Pues que la asamblea dirá y si es que sí, tal día hará un año con una certeza: podría ser que cierta compañía quisiera casarse con el mejor estadio del mundo y el club, y sus socios, pensaran que con eso pagarían luz, agua y teléfono del estadio, de Valdebebas o donde juegue el baloncesto. Siempre con Bernabéu delante.

Rubén Amón sobre el nuevo Bernabéu

¿Ustedes piensan que un club que ha honrado al mayor emblema del Sevilla FC va a mariposear a su segundo fundador? El primero fue el catalán Padrós. El segundo, el manchego don Santiago. A la tercera llegó un madrileño: Pérez. La 'universalidá'. Otras cosas son las ‘modennas’, eso del mensaje, el impacto, yo qué sé. Bernabéu. Apellido único, inequívoco, en el mundo del fútbol hay pocos: uno es Bernabéu. Es apasionante la capacidad humana para montar pollinos.

Y lo de Olmo, esa magnífica operación económica. Que el chico fichó con su club pasándose el límite salarial por el forro era bien sabido. Se recordó estos días, no era menester. Lo sabíamos todos.

La Operación Árbol, por Olmo, obviamente, estuvo bien pensada, economía pura, el fenómeno Sala i Martín está en ello, seguro: primero acudieron a lo barato, el juzgado. Bueno, a dos, esperando estamos la decisión del segundo. Si tampoco cuela irán a la venta de patrimonio, otro cachito. Hablaban de 200 millones por los palcos vip y lo cerraron en 100, quizá porque al comprador le dio corte, le sonaría a abuso.

Existía también la posibilidad de que presidente y directiva avalaran: 60 millones, oigan. Hubiese sido intolerable, al Barça no se va a perder dinero.

Los hay que claman y piden que ese dinero se enseñe, que no sea lo de otras veces: una palanca ficticia. Gloriosa aquella de entre Roures y Socios.com que iban a poner 100 por cabeza y con 10 se plantaron. ¡Con eso valía para inscribir a Lewandowski y Koundé, quizá algún otro! ¿Para qué pagar más? Ni Mortadelo y Filemón. Que enseñen la pasta de ahora, dicen. Que la Liga no puede tragar más, ¡jaaaaja! Que Atleti, Sevilla y Athletic trinan.

Bueno. El propio Roures confesó que a Cruyff le hicieron su equipo, el famoso Dream Team, con dinero público, de TV3. Tras palmar 3-0 en el Calderón, sí, Núñez no presentó al equipo a la vuelta de una semifinal de Copa. No hubo sanción.

Lo del cochinillo/Figo fue el peor momento de la historia socio-deportiva de Barcelona y no supuso siquiera amonestación para el Camp Nou. Llegaron el gran Negreira y Asociados. El bobo del capitán organizaba torneos con la Federación. Uno de los socios del club maneja el VAR… Ya. Hasta la próxima. La habrá, no lo duden. Feliz año 2016, claro. ¿Lo pillan, eh?

 

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Capítulo 1: Orígenes

 

Han pasado casi dos años desde el momento en que el mundo del deporte se vio sacudido al conocerse la noticia de que el FC Barcelona pagó durante 17 años al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, José María Enríquez Negreira. Desde entonces, se han ido conociendo poco a poco diversos detalles que han ido enriqueciendo lo que, más que un mero soborno, era un complejo entramado de corrupción deportiva dentro de las más profundas entrañas tanto del fútbol como del arbitraje español. Sin embargo, estos detalles e informaciones que iban surgiendo a lo largo del largo y tedioso proceso de instrucción llegaban a los ojos de ustedes, ciudadanos de a pie, por medio de apenas unos pocos medios, ninguno de ellos especializado como tal en la prensa deportiva.

Mientras que El Mundo ha sido el diario que ha llevado la iniciativa a la hora de informar acerca de cómo evolucionaba el caso durante todos estos meses, la mayoría de los principales medios deportivos españoles han decidido o bien inhibirse en la medida de los posible, pasando de puntillas por el tema y dedicando apenas unas pinceladas del tiempo o papel invertidos en sus respectivos programas o medios digitales, o bien llegando incluso a intentar blanquear el caso u obnubilar al espectador con informaciones tergiversadas o directamente falsas, como las que pueden ver a continuación.

Llamaría poderosamente la atención, si su dudosa reputación no le precediera de antemano, comprobar cómo al autoproclamado “mejor periodismo deportivo que se hace en el mundo”, ante el mayor escándalo de corrupción de la historia del deporte, que se le ha presentado ante sus narices como un auténtico regalo caído del cielo, no le ha surgido ningún espíritu de vocación que le apremiara a realizar un mínimo trabajo de investigación de cierto rigor (si es que aún recuerdan los periodistas cómo se hace eso) y comenzara a relacionar datos, declaraciones o informaciones antiguas con el caso Negreira.

Quizá esta falta de interés responda al club implicado en los pagos a Negreira, ya que el caso salió a la luz por medio de Sique Rodríguez, periodista de la SER que se encontraba, en palabras textuales, “tan jodido y afectado a nivel personal” que dedicó esfuerzos en investigar si el Real Madrid también realizó pagos ilícitos. Dado que no lo vimos en ningún momento bailando en la Plaza Sant Jaume y que sigue trabajando en el mismo medio, podemos asumir que no.

Por desgracia o por casualidad, entre el mejor periodismo deportivo del mundo no ha surgido absolutamente ninguna inquietud acerca de cuándo empezó el caso Negreira, cómo se produjeron los primeros contactos, cómo repercutía Negreira en los arbitrajes, cuál era su modus operandi o qué otros actores pudieron estar implicados en esta trama de corrupción deportiva. Quizás les asuste el trabajo duro que supone bucear entre recortes de periódicos antiguos a la búsqueda de cualquier declaración o información controvertida que pueda estar relacionada con el caso en contraposición con la comodidad de inventar polémicas sin fundamento alguno o debates absurdos sobre algún jugador del Real Madrid desde el sofá de sus casas. Quién sabe y quién sabrá. El caso es que si alguien tiene cierto interés en desentrañar las múltiples incógnitas que suscita el caso Negreira tiene dos opciones y ninguna de ellas es leer la prensa deportiva: investigar por su cuenta o realizar un seguimiento a las cuentas tuiteras madridistas que acostumbran a realizar este tipo de trabajos.

 

Orígenes del caso Negreira

 

El pasado dos de septiembre, en el Twitch de Siro López, Lluís Canut, periodista barcelonés que ha pasado por TV3, RAC1, Mundo Deportivo y otros tantos medios deportivos de índole culé, contaba ni corto ni perezoso una anécdota que puede resultar muy reveladora sobre los orígenes del caso Negreira. Huelga decir que los medios deportivos patrios se han hecho entre poco y ningún eco de sus palabras.

Contó Lluís que una persona muy vinculada con el estamento arbitral, al conocer al por entonces presidente del FC Barcelona, José Luis Núñez, este, sin ningún tipo de pudor, le expresó su interés por “comprar algún día a un árbitro”. Es deducible, pues, que esto tuvo que tener lugar en los primeros años de mandato del presidente culé, a finales de los años 70, reciente aún el caso Camacho, que probablemente Núñez tomara como inspiración.

Según el confidente de Canut, se dio la circunstancia de que había un colegiado con problemas económicos (en esa época sus salarios no eran tan abundantes como en la actualidad), con dificultades para pagar las letras de su piso. El club blaugrana, a través de la empresa de Núñez y Navarro, negoció con el banco del árbitro en cuestión las letras a descontar de la vivienda y se las iba pagando en función a los partidos que este colegiado arbitraba al Barcelona de manera satisfactoria para el equipo culé.

Hasta la fecha, el medio más importante que ha publicado esta información es Relevo y, por supuesto, ningún medio o periodista ha aprovechado esta información (que podría ser verídica o un simple chascarrillo, aunque conociendo al personaje de Núñez, es fácilmente deducible la opción correcta) para investigar qué colegiado pudo ser al que presuntamente compró el presidente culé.

Tras este caso, nos encontramos con otro de índole similar: el caso Mayoral. Se trata de otro asunto de soborno o intento de soborno denunciado por el colegiado Anastasio Mayoral Cedenilla, árbitro designado para el partido de vuelta de semifinales de Copa al que el club blaugrana ofreció 1,5 millones de pesetas para garantizar el pase del FC Barcelona a la final. El resultado de ida había sido de 3-1 a favor del Lleida.

Mayoral aportó como pruebas una grabación telefónica, una tarjeta de visitas de Antoni Pagès, una de las manos derechas de Núñez, y una fotografía de este último. El pago se iba a realizar a través de un intermediario que hiciera de enlace entre el Barcelona y el colegiado, y la persona elegida fue Ángel Andradas, jefe de relaciones públicas del Colegio de Árbitros de Cataluña, conocido según Mayoral por ser un asiduo visitante de los vestuarios de árbitros en el Camp Nou. Al parecer, en este caso recibió una comisión de 100.000 pesetas por su labor de intermediario.

Si Mayoral esperaba que el Comité Nacional de Árbitros (el antiguo CTA) se escandalizara o le ofreciera respaldo en su denuncia al intento de soborno, se llevó una sorpresa, pues cuando José Plaza le convocó para una audiencia privada, se encontró con que a quien trataron de culpar y amedrentar fue al propio colegiado, a pesar de las pruebas ofrecidas, por lo que decidió llevar el caso ante el CSD.

Esto no sirvió de mucho, ya que, tras un comienzo mediático reseñable, el caso se fue apagando poco a poco y un silencio sepulcral fue apoderándose del mismo. Un año después de la denuncia, Mayoral fue descendido supuestamente por no superar las pruebas físicas. El árbitro recurrió ante lo que consideraba que había sido “desigualdad de condiciones” ante sus compañeros y el CSD anuló su descenso. Sin embargo, no fue designado para arbitrar ningún partido y en 1987 desapareció de las listas por “abandono de sus actividades”, también del foco mediático. Nunca dio entrevistas ni volvió a hacer declaraciones públicas a pesar de lo sonado que fue su caso, el cual concluyó con una suspensión de dos años para Ángel Andradas, el intermediario del soborno.

Resulta más que plausible pensar que estos acontecimientos pudieron ser los primeros coqueteos del expresidente blaugrana con la corrupción arbitral y que supusieron los prolegómenos del mayor caso de corrupción arbitral de la historia del deporte, porque unos años más tarde tuvieron lugar dos episodios consecutivos de infausto recuerdo para el madridismo en los que el nombre de Enríquez Negreira comenzaba a tomar protagonismo: las ligas de Tenerife.

A pesar de lo recurrente, por sonada, que resulta esta saga, a prácticamente nadie dentro de ninguno de los principales medios de comunicación del periodismo deportivo español le ha dado por tratar de desentrañar lo ocurrido con estos dos episodios o tratar de relacionarlo con el caso Negreira, pese a que las fechas coinciden con lo que, según varios expresidentes culés como Gaspart o Bartomeu, fue el comienzo del mismo, Núñez mediante.

En junio de 1992, se designó a García de Loza para arbitrar el decisivo partido de liga Tenerife-Real Madrid, un árbitro cuyo historial y nivel no invitaba precisamente a su elección para definir un encuentro que decidiría una liga. Asiduo de la nevera, el colegiado de Lugo acumuló a lo largo de los años 80 varias sanciones, tanto por sus polémicos arbitrajes como por sus declaraciones. Sin embargo, su buena relación con Villar, que llegó a la presidencia de la RFEF en el 1988, salvó la carrera de un árbitro que en condiciones normales habría sido carne de descenso.

Con Villar, fue nombrado internacional (sólo llegó a pitar dos partidos de UEFA en toda su carrera) e incluso fue designado para arbitrar partidos trascendentales como la final de Copa del Rey del 90 entre el Madrid y el Barcelona y el ya mencionado Tenerife-Real Madrid, siguiendo curiosamente el curso de ambos partidos los mismos derroteros.

En la final de Copa, García de Loza perdonó dos rojas a Amor en la primera parte y sí expulsó a Fernando Hierro por doble amarilla, apenas dos minutos después de la segunda entrada que pudo costar la roja al blaugrana. Tras la final, el colegiado gallego se permitió el lujo de anunciar una querella contra Bernd Schuster e incluso amenazar a Gordillo por sus declaraciones tras el partido con una falta de educación incompatible con quien se presupone juez de una competición.

A pesar de este historial, también fue designado para arbitrar el Tenerife-Real Madrid de la 91-92, con idéntica polémica y mismo desenlace. Tras el descanso, el equipo blanco ganaba por 1-2 y Luis Milla, jugador que había recibido un intento de soborno por parte de un jugador del FC Barcelona para que provocara un penalti o marcara un tanto en propia puerta, anotó el 1-3 en posición legal, sentenciando el partido y la liga para los vikingos. Sin embargo, el gol fue anulado por Puentes Leira, que no era el linier habitual de García de Loza, sino un colegiado que entonces arbitraba en 2ªB.

Tras esto, García de Loza echó el resto y expulsó a Villarroya por doble amarilla tras dos acciones en las que muchos aún están buscando infracción que justifique alguna de las dos tarjetas. Ya en superioridad numérica, el Tenerife remontó el partido y el Madrid perdió una liga en la que el Barcelona demostró ir más allá de lo deportivo para tratar de conseguir la derrota blanca en campo tinerfeño: intento de soborno a un jugador del Real Madrid (Milla), primas a los jugadores del Tenerife y, conociendo los antecedentes, posiblemente influencia a la hora de designar primero a un colegiado con el que el Real Madrid tenía no sólo malos resultados (el Madrid ganó sólo el 31% de los encuentros arbitrados por el gallego), sino también encuentros personales (declaraciones tras la Copa del Rey anteriormente mencionada) y un juez de línea sorprendente al no ser el habitual del colegiado en cuestión, sino un trencilla de 2ªB.

¿Pudo el presidente del Barcelona —que ya intentó sobornar a un árbitro en el 85 y que durante esa misma década se hizo cargo de la hipoteca de la casa de otro a cambio de favores arbitrales— influir en el arbitraje del Tenerife-Real Madrid, tal como intentó hacerlo con el rendimiento de los jugadores isleños (primas) y de algún jugador blanco (intento de soborno a Milla)? Dado que no hemos visto aún a ningún medio preocuparse de entrevistar a alguno de estos protagonistas para tratar de desentrañar la verdad oculta tras este episodio, me temo que al ciudadano de a pie no le quedará más remedio que tirar de intuición y lógica para dar respuesta a esta pregunta.

En el segundo tomo de la saga tinerfeña, el colegiado designado para decidir el final de liga fue Gracia Redondo, árbitro que dejó en pañales a García de Loza al no pitar un claro penalti por mano del defensa tras un cabezazo de Hierro que iba directo a gol (penalti y roja), no señalar tres posibles penaltis a favor del Madrid, siendo el primero de ellos tremendamente claro sobre Zamorano, y finalmente expulsando al chileno por roja directa.

La designación de Gracia Redondo tampoco escapa a suspicacias: era su primer año en 1ª división y tras esta actuación fue nombrado internacional. Como sucedió con García de Loza, nunca arbitró un partido de Champions. Resulta tan sorprendente comprobar lo bien considerado que estaba en España (ascenso e internacionalidad en apenas un año en el que su partido de mayor transcendencia fue uno plagado de errores graves de los que acostumbran a ser causantes de nevera) en contraposición con su discreto papel como colegiado internacional.

De nuevo cabe preguntarse si pudo el por entonces presidente blaugrana tener algo que ver en su designación, ya que dicho colegiado fue elegido por un comité compuesto por Sánchez Arminio, Urizar Azpitarte… y el flamante vicepresidente del CTA, José María Enríquez Negreira, que accedió a dicho cargo gracias a su solicitud de no cobrar de la RFEF, ya que él ya cobraba de su propia empresa.

Resulta difícil no especular que un presidente como Núñez, cuyo historial no fue precisamente parco en escándalos y que fue condenado por sobornar a un inspector de hacienda, pudiera, tras los actos ya mencionados en este texto, haber entendido cómo empezaba a funcionar el CTA tras la llegada de Villar y actuado en consecuencia.

El CTA es un organismo tremendamente cerrado y sobreprotegido y resulta más sencillo especular que demostrar, dada la habitual negativa de los colegiados y excolegiados a hablar de lo que sucedía dentro del estamento, pero no es descabellado aventurar que el presidente del FC Barcelona, Núñez, cuyo palco solía con frecuencia hospedar a Enríquez Negreira, entendiera que podía ser bastante más efectivo e incluso barato contratar de antemano a una persona con influencia en el Comité Técnico de Árbitros en lugar de gastarse el dinero del club (o el de la televisión autonómica de Cataluña, otra de esas historias turbias en la que nos adentraremos otro día) en sobornos a árbitros concretos, primas a jugadores de otros equipos o sobornos a rivales.

Curiosamente, Negreira accedió a la vicepresidencia del CTA gracias a que solicitó no cobrar, porque ya cobraba de su empresa. Los ciudadanos podemos creer inocentemente que Enríquez Negreira estaba dispuesto a ejercer un cargo dentro del CTA sin cobrar dinero alguno por amor al arte o al arbitraje. O podemos usar la lógica y la inteligencia para entender lo que es fácilmente entendible una vez que sabemos, tres décadas después, que la empresa de Enríquez Negreira era utilizada por este para percibir dinero del club azulgrana regularmente. Lo que está claro es que no podemos esperar del periodismo deportivo español una explicación razonada y coherente, no digamos ya una investigación mínimamente trabajada, del mayor caso de corrupción de la historia del fútbol.

 

Este artículo continuará con el “cómo” del caso Negreira para tratar de entender de qué manera el catalán podía influir en los arbitrajes y las competiciones españolas. 

Muy buenos días, amigos galernautas, y bienvenidos al penúltimo portanálisis del año. La postrera escarcha de la penúltima noche de 2024 va cayendo del teclado, profiriendo leves y casi inaudibles crujidos, a medida que avanzamos en la escritura de estas líneas.

Son señales a la vez inexorables y casi felices del paso del tiempo. Felices, sí, en tanto en cuanto sabemos que nosotros pasaremos pero el Real Madrid seguirá ahí. Nosotros pasaremos, sí, y sin embargo algunos de nosotros, muy pocos, prácticamente solo uno, estarán tocados por siempre, en activo o retirados, vivos o muertos, por el soplo de un aura muy parecida a la inmortalidad.

Marca

Aquí, en La Galerna, hablamos poco de Cristiano Ronaldo desde que se fue del Madrid. La explicación es en apariencia sencilla (en esta página hablamos del club blanco y el portugués ya no forma parte de él), aunque hay reminiscencias de cosas más profundas. Quizá no hablamos mucho de Cristiano porque él sigue por ahí, dando pasos en pos de lo eterno con otras camisetas y perteneciéndole muy fuerte al fútbol y a sí mismo. Quizá hace falta que lo deje, suponiendo que esto vaya a suceder algún día, para que vuelva a pertenecer al Madrid en cuerpo y alma. Mientras tanto, le reconocemos el derecho a seguir forjando su propia inmensidad como leyenda, ajeno a nuestro escudo. Ya se juntarán las dos leyendas antes del infinito, demostrándose que en realidad nunca fueron trayectorias paralelas.

Aprovechamos la portada de Marca para rendirle un homenaje emocionado y remitirle a ese momento en que vuelva a ser nuestro, por encima de su adscripción al balompié y a su propia, ingente grandeza. Dice Marca que, a punto de cumplir su contrato con el club saudí al que ahora se debe, se abre a nuevos desafíos. Más bien deben ser los desafíos quienes se abran a él, si es que tienen el valor de exponerse a ser aniquilados.

As

Ya ha caído toda la escarcha del teclado, rendida a la vivacidad de los dedos. Cae ante nuestros ojos la portada de As, y es duro pasar de hablar de lo sustancial al mundano cuchicheo de los hipotéticos fichajes. Nos gusta Zubimendi, claro que sí, si bien entendemos que hay puestos de más urgente cobertura que el del mediocentro en la plantilla del Madrid. Sin ir más lejos, precisamos mejorar los laterales y hacernos con un central extra, todo ello preferentemente (sobre todo el lateral derecho) en el mercado de invierno presto a abrirse, como los desafíos a Cristiano. Entendemos la necesidad de ver todo en plano largo (y hacerse cargo de las dificultades) tanto como subrayamos la conveniencia de reforzar la plantilla.

En los altillos de As tenemos una mínima referencia a la agónica victoria de anoche del Real Madrid ante el Barcelona de los canastos. En vuestra Galerna de hoy tenéis un magnífico artículo de Pablo Rivas relativo a este importante triunfo. Toda la suerte a ese soberbio jugador que es Gaby Deck. Esperemos que su lesión no sea grave.

Mundo Deportivo

Por su parte, Mundo Deportivo se desmelena también en la rumorología fichajil. Tah, Thomas y dos docenas de huevos duros mientras vendemos los palcos VIP de un inexistente estadio a un inexistente comprador REAL para volver a reírnos de todo el mundo con una nueva inscripción fraudulenta, en este caso la de Olmo (y la de Pau Víctor, que nos lo dejábamos). La rueda tiene que seguir girando mientras nos descojonamos de todo el mundo con la anuencia de Javier Tebas.

Sport

Sport, por último, nos habla del “espíritu Gavi”. Ignorábamos qué exactamente era el espíritu Gavi hasta que nuestro hijo pequeño tumbó de un golpe de judo el café hirviendo encima del teclado, justo ahora que nos habíamos deshecho del hielo. Disculpadnos por hoy, hemos de ir a regañarle, que es justamente lo que nunca nadie hará con Gavi.

Pasad un buen día.

Se acaba 2024, un año de rotundos fracasos para el madridismo tal y como demuestran los títulos ganados, que apenas son suficientes para cobijarnos en ellos y ocultar nuestra vergüenza. Ya lo dijo el diario Sport: que Florentino se refugia en sus títulos. Bien hará el club de Chamartín en olvidarse de ellos y meterlos con el resto de chatarra en ese monumento al fracaso centenario llamado Museo Bernabéu.

El Real Madrid es un gran “memento mori” en el que la quincalla no puede tapar su rotundo vacío existencial. Porque los títulos y copas no son más que glorias pasajeras. “Nascendo morimur”: nacemos como morimos. Los paritorios y maternidades del planeta son como las duchas del Metropolitano: llenos de seres desnudos y sin Copas de Europa. Y así habremos de irnos al Más Allá: indefensos, dolientes y del Atleti.

El Madrid se dispone a terminar el año con cinco títulos entre los que se encuentran el nacional, el europeo y el mundial. Aunque la verdadera prueba de que los títulos del club son irrelevantes es que este año ha ganado incluso un Balón de Oro al mejor equipo. El Balón de Oro es al fútbol lo que los Globos de Oro son al cine: que nadie se los toma demasiado en serio. Los Globos de Oro los escoge y entrega la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, los cuales tienen fama de ser los profesionales peor pagados del sector. En la Meca del cine se suele decir que la noche de los Globos de Oro los restaurantes se vacían de camareros y friegaplatos porque están todos en la gala entregando los premios de su asociación. También se dice que para una productora es más fácil comprar el voto de un jurado de los Golden Globe (que siempre andan a la cuarta pregunta) que un paquete de tabaco. Y más barato, que en USA el Marlboro está por las nubes.

Alkesander Ceferin, que tiene la pillería de los granujas, parece haber encontrado el modelo perfecto para el Balón de Oro en los Golden Globe americanos, y el que antaño era un galardón de prestigio se dirime ahora entre un camarero de la República de Nauru, un corredor de seguros de Lesoto y un conductor de Uber de San Vicente y las Granadinas; a los cuales les une una afición por el fútbol que demuestran cada semana en los podcast que graban desde sus garajes. Esa gente, en fin, es la que nos ha concedido el Globo de Oro al mejor equipo del año, díganme si no es para avergonzarse.

Por si tal cosa no fuera suficiente, los madridistas amanecimos hace un par de días con la noticia bomba de que Florentino le va a cambiar el nombre al estadio: ya no se llamará Santiago Bernabéu sino Bernabéu a secas. The Bernabéu.

Disgusto espantoso. ¿Cómo sabremos entonces si nuestro coliseo rinde homenaje al histórico presidente del club y no a Gerard Piqué, cuyo segundo apellido también es Bernabéu? Un puñal en el corazón, Florentino, un puñal en el corazón.

Sin embargo, escarbando un poco en la noticia, se entera uno de que el nombre cambió hace años y solo para efectos de mercadotecnia. Si se piensa bien, en realidad hace mucho más tiempo incluso que fue la propia afición le que apeó el Santiago del estadio. Son miles los madridistas que cada semana van a ver a su equipo “al Bernabéu” a secas o que cantan en las gradas aquello de “tenía 4 años, mi padre me llevó, a ver al Bernabéu, a ver al campeón”; que yo no conozco a ningún merengue que se escandalice de que el “Santiago” no se mencione en el soniquete.

“Nascendo morimur”: nacemos como morimos. Los paritorios y maternidades del planeta son como las duchas del Metropolitano: llenos de seres desnudos y sin Copas de Europa

A pesar de todo, hay quien se ha tomado fatal la idea. Se habla de una conspiración para islamizar el club. “¡Alá, Madrid!” en vez de “¡Hala, Madrid!”, Califal en vez de Real, o algo parecido.

Mira que me gusta a mí una buena teoría conspirativa, pero a esa no me subo, lo siento. Por un motivo muy simple: no hay imán, muftí, mulá o emir en el mundo islámico con las pelotas suficientes como para atreverse a quitarle a Luka Modric sus espinilleras del Sagrado Corazón. Los musulmanes que lucen nuestra camiseta no son excluyentes, son sabios y pacíficos, como Arda Güler, que cuando marca un gol cierra los ojos, señala al cielo y se lleva la mano al corazón; es como un aristotélico Averroes recibiendo la inspiración de que el intelecto nace de la imaginación, y que esta reside en el alma.

Por otro lado, reconozcamos que en algunos casos dan más miedo los madridistas de misa diaria que de rezo en la mezquita. En la Real Federación Española de Fútbol acaban de elegir presidente al devoto cristiano Rafael Louzan, que además se declara del Madrid, igual que Javier Tebas, otro católico ejemplar. Si el precio por tener al frente la Liga y la Federación a dos merengues de comunión diaria son Tebas y Louzán, casi que prefiero un universo paralelo en que los máximos dirigentes del fútbol español sean dos culés del Hare Krishna. Total, peor no nos iba a ir.

La elección de Louzán me resulta fascinante, como muchos aspectos de la institución que preside. Balzac decía que a los franceses les encanta cambiar de gobierno a condición de que siempre sea el mismo, rasgo que comparten con los delegados de la Federación Española de Fútbol. Louzán, condenado a inhabilitación en cargo público desde 2021, ha llegado a la Federación para traer aires de cambio y proyección de futuro y lo primero que ha hechos ha sido nombrar a Javier Tebas de vicepresidente. Toma Jeroma pastillas de goma. Desde su nuevo puesto, entiendo que el ubicuo don Javier seguirá su incansable e irónica cruzada contra la piratería futbolística.

De adolescente (y de adulto, para qué nos vamos a engañar) me encantaba un videojuego llamado “The Secret of Monkey Island” cuyo héroe tenía un nombre impronunciable. Su primera frase en la aventura, mítica para quienes crecimos jugando aventuras gráficas en los 90, era: “me llamo Guybrush Threepwood y quiero ser un pirata”. No sabíamos entonces que Guybrush encarnaba la resistencia contra Javier Tebas, aunque quizá por eso adorábamos al personaje. Otra frase típica de aquel aprendiz de bucanero era la que utilizaba para distraer a sus enemigos y así poder escapar sano y salvo de las peleas: “¡mira detrás de ti, un mono con tres cabezas!”. Sin saberlo, Guybrush nos estaba prefigurando la tricefalia del fútbol español: un mono con la cabeza de Louzán, Tebas y Medina Cantalejo.

En 2025 Javier Tebas estará en todas partes. Es como el Jano bifronte con el que en la antigua Roma se representaba el cambio de año: una figura con dos caras, la una mirando al paso, la otra al futuro y las dos idénticas. Al presidente de la Liga y ahora vice de la Federación solo le faltará dar las campanadas desde la Puerta del Sol con Louzán al lado vestido de Balenciaga.

En 2025 Javier Tebas estará en todas partes. Es como el Jano bifronte. Al presidente de la Liga y ahora vice de la Federación solo le faltará dar las campanadas desde la Puerta del Sol con Louzán al lado vestido de Balenciaga

Tal vez en pleno furor renovador Tebas decida nombrar a Laporta vicepresidente de los árbitros. Las consecuencias de ese nombramiento serían productivas en cualquier supuesto: o bien el Barça no volvería a pagar por los arbitrajes al verlo ya innecesario, o bien lo seguiría haciendo a pesar de todo y Laporta obtendría dinero suficiente para inscribir a Dani Olmo, y, con lo que sobre, acelerar las obras del nuevo estadio culé, que podría llamarse, por ejemplo, The Nou Camp.

Que igual les parece una idea absurda, pero no se confíen. Mucho me temo que el futuro nos depara cosas inverosímiles gracias al Tebas Bifronte. Más nos vale que nos pille preparados.

En cualquier caso, les deseo un feliz 2025 a todos ustedes.

 

Getty Images.

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