Courtois: bien. Jugó de defensa casi todo el partido ante la inoperancia ofensiva del Mallorca.
Lucas Vázquez: aprobado alto. Su calificación sube merced al buen centro que colocó en el tercer gol.
Tchouaméni: notable. Bien el francés atrás y mejor aún en la salida de balón. Pudo marcar en un gran chut lejano. En un lance aéreo con Larin en la segunda mitad, sufrió un violento golpe en la cara que lo desplomó. Aunque se levantó, parecía grogui y fue sustituido por Asencio.
Rüdiger: notable. Inexpugnable.
Mendy: bien. Sin muchos problemas.
Valverde: notable. Ya no se entiende un Madrid sin él.
Camavinga: sobresaliente. Portentoso. Aquí, allá y acullá. Cubre más campo que el techo del Bernabéu. Lo mismo saca las castañas del fuego en defensa que arma juego que dispara a puerta.
Bellingham: sobresaliente. De nuevo fue determinante, su gol desatrancó un partido que comenzaba a adquirir un cariz feo. De nuevo se vació en defensa y en ataque. De nuevo el Madrid juega cuando Jude juega.
Rodrygo: bien alto. Celebró su cumpleaños con gol y victoria.
Vinícius: bien alto. Partido heterogéneo a pesar de haberse desprovisto de su horrendo peinado. En su descargo cabe decir que no ha de ser nada sencillo aguantar junto a un ser vivo como Maffeo, que nos regaló uno de los mayores fingimientos que se recuerdan (el tipo que decía que iba a noquear a Vini en 10 segundos). Durante bastantes minutos Vini no jugó bien, sin embargo, rompió el partido con la jugada por la derecha que acabó en el tanto de Jude. Después se animó y pudo anotar un golazo.
Mbappé: notable. Comenzó eléctrico y fue dando chispazos durante todo el partido. Realizó varias jugadas típicas de ese Kylian nazariano que tanto nos gusta.
Asencio: sobresaliente. Partidazo sellado con un besito de despedida a Maffeo, que lo estaba insultando gravemente.
Ceballos: aprobado. Cumplió su función, aunque perdió un balón peligroso que no creó problemas porque anduvo al quite el omnipresente Camavinga.
Brahim: notable. Jugó muy poco tiempo, pero bien. Provocó el segundo gol, tranquilizando de ese modo el final del partido.
Ancelotti: notable. Alineación y cambios sensatos.
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Este domingo habrá Clásico, como dicen los modernos, para regocijo de los futboleros sauditas que se compran Supercopas europeas a tocateja. Le costó al Madrid —superior al Mallorca, pero enredado entre tanto palo— imponerse a lomos un Bellingham de nuevo imbuido del aura de Guardián de los Santos Lugares.
Y eso que la noche árabe comenzaba juguetona para Vini y Mbappé para alborozo de los saudíes congregados en el Al-Jawhara junto a unos cuantos valientes ibéricos e insulares. Temperatura ideal para la práctica del fútbol, comentaban entre chanzas los locutores. Y para los derechos de las mujeres o los homosexuales, añadimos nosotros. Así es la Supercopa saudita de España. Hay que procurar que Geri pueda llegar holgado a final de mes y que la compra de voluntades en el oscuro y laberíntico zoco de la RFEF transcurra sin mayores sobresaltos. Lujo árabe lo llaman.
Infiel a su costumbre, el Madrid compareció concentrado, con sus cimitarras afiladas, a su particular cruzada. Pronto comenzaron a acogotar a un Mallorca al que el balón duraba menos que una inscripción fraudulenta en la puerta del Consejo Superior de Deportes. Lucas probó suerte ante Greif tras una fulgurante penetración de Vini o Mbappé, simbióticos en los primeros compases de partido. Pronto se sumarían Tchou, Goes o Bellingham con sendos latigazos lejanos a los que respondió con solvencia el espigado portero bermellón.
No obstante, los fantasmas del bochorno no tardaron en aparecerse en Yeda. Sobre los diez minutos, Pablo Maffeo —quién si no— cargó, leve pero macarramente, con el codo sobre Vinícius que respondió —si se puede llamar respuesta— con un prestidigitador chasqueo de dedos sobre el pecho de su pendenciero adversario, que cayó fulminado cual víctima inocente de Chacal, armado con un rifle con mira telescópica. Este es el que decía que Vini le duraría diez segundos en un cuadrilátero. Visto lo visto esta noche, habría sido la velada más vergonzante de la historia del pugilismo. Más feo es difícil, Maffeo.
Todo claro, con la complicidad de De Burgos Bengoetxea y su cara de grisáceo monaguillo adolescente, para quien pitar una falta a favor de los blancos parecía por momentos un mortal pecado coránico. Así, entre broncas, con caballito de Vini sobre Maffeo incluido —sí, como lo leen— el Mallorca comenzó a sobreponerse a la embestida blanca. Dicho sea de paso, que otro de nuestros particulares villanos, Raíllo, se retiraba lesionado precisamente en estos instantes, bajo el consuelo de Jude. Imagine all the people. Pues eso. Señorío a pesar de todo.
Poco a poco, con su estilo arcaico de enviar melones de Villafranca de Bonany al fornido Muriqi, con el kosovar chocando con todos, el Mallorca provocó algún susto al contrataque. A los que respondió casi siempre Kylian, especialmente en una acción supersónica en la que se deshacía tan rápido de sus marcadores que no podían ni hacerle penalti. Si se hubiera tirado con triple tirabuzón y axel, como nuestro amigo Maffeo, quizás pudiera haber sonado la flauta.
No sonó en todo el primer tiempo, ni siquiera tras una maravilla de Bellingham en la que pareció “enfadado” con sus compañeros y decidió sacar a bailar él solo a toda la defensa del Mallorca. El disparo de Goes tras cuasi pase de la muerte de Jude fue interceptado en el último instante. Llegar vivos y coleando al descanso insufló fuerzas al conjunto de Jagoba Arrasate, que aprendió la lección del primer tiempo y sorprendió a los de Carletto con nuevos bríos y mayor agresividad. Mientras el Madrid comenzaba a asumir la nueva situación, Tchouaméni se daba un auténtico morrazo contra el hombro de Larin y debía ser sustituido por el joven y prometedor Raúl Asencio.
A falta de media hora para el final del encuentro, el atasco merengue ya era una realidad. Entre ardor, tarascadas y codazos —con nuevas estrellas mallorquinas invitadas como Dani Rodríguez— el Mallorca, no sin esfuerzo, había colocado el partido donde quería. Y como casi siempre sucede cuando enfrente está el Real Madrid, la esperanza apenas duró un par de minutos. Muchísimo menos tardó Mbappé en arrancar y cruzar media cancha como un tren de mercancías. Kylian sirvió profundo a Vinícius, hoy sin trenzas, que consiguió sacar un centro fabuloso, con el central subido a la chepa, que Goes remató en plancha de cabeza al palo. Mbappé recogió el rechace y fusiló al arco, pero se encontró con la fenomenal intervención de Greif. El balón regresó a los pies de un jugador blanco, en una especie de concurso de merengues, con el agravante de que esta vez fue a parar a las botas de Jude, goleador de nuevo, descerrajando el cerrojo de la final de la Supercopa saudita, ante la atenta, por cierto, de un ovacionado Benzema en un palco privado.
Entre loas de la parroquia de Yeda el Madrid se liberó de cierta angustia que comenzaba a aflorar entre el fulgor de los dientes de Muriqi y su particular y milimétrica separación entre incisivos centrales. Tanto es así que Carlo decidió prescindir de su pretoriano Valverde en favor de Ceballos. Sin embargo, más allá de sensaciones embriagadoras propias de las Mil y Una Noches, y a falta de un cuarto de hora, el Mallorca seguía vivo y —hay que reconocérselo— es tan perro viejo como hueso duro.
Pudo matarlo Vinícius después de humillar —esta vez sí— sobre la línea de fondo a Maffeo, al que, a pesar de sus muchos tatuajes comenzaron a vérsele las costuras. Su disparo se marchó fuera. Greif tuvo que emplearse a fondo para enviar a córner el posterior latigazo de Mbappé. Buscando precisamente el tiro de gracia, entraba Brahim en unos últimos compases sin noticias del Mallorca, al borde de un abismo al que acabó abocado irremediablemente con mucha garra, demasiadas uñas, y muy poco fútbol. Y fue precisamente un pase diabólico de Brahim el que acabó en autogol del Mallorca y sentencia. En el descuento, Rodrygo marcaba a placer tras una asistencia-banana de Lucas Vázquez digna de Beckham.
El gol, que consumaba la goleada, debió liberar algún ajuste de cuentas verbal sobre los jugadores del Mallorca, particularmente Maffeo, el perejil de todas las salsas, que desató una desagradable tangana final en la que Asencio respondió con besitos a los cariñosos “subnormal” que le espetó el propio Maffeo con Vini, afortunadamente sustituido, descojonado en la banda y Carletto llevándose al plañidero lateral bermellón dentro del túnel de vestuarios.
Un buen aperitivo de juego sucio el de esta noche, para degustar el domingo el plato principal: el ReAlí Babá visita la Cueva de los 40 ladrones.
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Arbitró Ricardo de Burgos Bengoetxea del Comité vasco. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Siempre deja algo a deber. Es un colegiado con carencias que jamás han sido corregidas. No gustó y se mostró incongruente en varias ocasiones.
El Mallorca se fue sin tarjetas amarillas porque no utilizó el mismo listón. La última entrada de Mascarell a Ceballos en el 91' es un claro ejemplo. También debió verla Maffeo en dos ocasiones: la primera por simular de manera lamentable un toque de Vinícius y la segunda por protestar al árbitro igual que hizo Bellingham, que sí se llevó la cartulina. El otro amonestado fue Camavinga por agarrar a Dani Rodríguez.
Además, se reclamaron dos penaltis en los que hubo nada. Una caída de Mbappé con Dani en el 14' y otra de Vinicius con Maffeo en el 44'.
De Burgos Bengoetxea, REGULAR.
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Buenos días, amigos. Los torneos que se disputan lejos de la hinchada de los clubes participantes son fríos como una providencia de apremio. El fútbol es pasión, y si se le birla la presencia masiva de las aficiones de los equipos en liza, el ambiente resultante es más parecido a una comida de compromiso con la familia política que a un partido de fútbol.
Valdano dijo que en la final de México 86 no dejaba de repetirse a sí mismo que estaba disputando la final de un Mundial para concentrarse y mentalizarse, porque el ambiente en estos casos es disoluto debido a que las entradas se venden con meses de antelación, cuando no se sabe qué dos equipos se disputarán el cetro, y la grada presenta más un color festivo que de contienda futbolística, al estar compuesta por una mezcla heterogénea de seguidores de distintas selecciones trufados con vips invitados por los patrocinadores, en lugar de por una mayoría de forofos.
En la Supercopa de España sucede algo parecido, aunque por un motivo diferente: el económico. Hace unos años, un par de señores, principalmente, vieron la necesidad de enriquecerse aún más y maniobraron para llevar allí este torneo amparándose en excusas peregrinas falsamente buenistas. Y quien más y quien menos no está en disposición de montarse con familia y/o amigos en el Citroën Xsara HDI y viajar entre semana a Arabia.
La semifinal disputada ayer entre Athletic y Barça fue prueba de este ambiente desaborido. Los vascos jugaron con menos tensión que un espagueti sobrecocido y mostraron la misma capacidad ofensiva que poder nuclear tiene un sugus. A los rojiblancos parecía que les habían echado «droja en el Cola-Cao» y el Barça se puso 0-2 sin oposición alguna.
Quien sí jugó con sobretensión fue Gavi, como de costumbre, pero no es necesario que nadie hable con él para que se modere y cambie, porque el muchachito blanco, español y del Barça lo que tiene es carácter, a lo sumo un lío, no un problema. Y se solventa con un aviso, no con tarjetas ni sanciones.
Tienen lío Yuri y Gavi. Lo solventa el árbitro con un aviso#superSupercopa pic.twitter.com/DodgvXf2uB
— MARCA (@marca) January 8, 2025
Quien también tiene un lío, pero de conceptos en la cabeza, es Iñigo Martínez, aunque ese es otro asunto. Si nos permite la recomendación, que se lea el reglamento y así saldrá de dudas sobre el motivo por el que su sanción fue mayor que en otros casos.
A todo esto, cuando al final del encuentro intentó hacer algo el Athletic Club, le anularon dos goles. Aunque parezca absurdo, da igual que estuvieran bien o mal anulados, porque no podían permitir que el Barça perdiese en el campo lo que gana fuera.
Para algo la Supercopa de España es un torneo organizado por su excapitán cuando aún estaba en activo. Eso tiene que servir de algo, por mucho que la Justicia esté investigando la legalidad del negocio.
Marca decide hacer bromas con el asunto de marras, porque, como hemos venido comentando desde el comienzo, Dani Olmo y Pau Víctor serán inscritos y podrán jugar con el club que se compró el estamento arbitral sin consecuencia alguna. Este es el texto que lo hace oficial:
La autorización del Gobierno contiene párrafos tan impresentables que no merece ni nuestro comentario. Acabamos de desayunar y corremos el riesgo de que se nos corte la digestión.
Quien no sufrió un corte de digestión al recibir la noticia fue un Laporta eufórico que decidió celebrarlo con un corte de mangas.
⚠️ Atenció a aquestes imatges!
🔥 Laporta i Masip, EUFÒRICS per la concessió del CSD de la cautelar per a Dani Olmo i Pau Víctor#GolaGolE3
👉🏽 https://t.co/A2GxyBkJcy pic.twitter.com/WuTsKABEZT
— Esport3 (@esport3) January 8, 2025
Después, en el palco, continuó con los cortes de manga, acompañados esta vez por gritos de «hijos de p…» y faltas de respeto a los presidentes de las territoriales. Lo que uno espera de un presidente del FC Barcelona, vaya. O simplemente de alguien educado.
Al igual que el Mickey Rourke paródico de Muchachada Nui, Laporta vive en un continuo «subidón, resaquita y bajona» que lo lleva a comportarse de modo inapropiado allá por donde va. Como escribieron varios usuarios de X, a ver cuántos partidos le caen a Vinícius por los cortes de manga de Laporta.
La prensa culé va a calzón quitao, como siempre. Mundo deportivo celebra la victoria del Barça dentro y fuera del terreno de juego.
Sport estalla de júbilo en su titular porque la final la podrá jugar Olmo, y con su faldón «El Mallorca busca la sorpresa ante un Madrid con Vinícius» muestra su desacuerdo con que el brasileño pueda jugar al haber sido sancionado «solo» con dos partidos por una acción en la cual no debió ser ni expulsado.
Para regocijo blaugrana, el estamento vicepresidido durante décadas por el proveedor del Barça ha colocado frente al Madrid esta noche a De Burgos Bengoetxea: uno de los colegiados que reconocieron haber sido acompañados a los encuentros por el hijo de Negreira después de 2018, cuando supuestamente ya no pinchaba ni cortaba; el que heredó la internacionalidad de Clos Gómez tras su retirada; el que expulsó a Vinícius en Valencia después de que intentaran ahogarlo (a Vini, no a él) y de no haber activado el protocolo antirracismo; el que expulsó a Cristiano cuando le hicieron un penalti no pitado y convirtió en penalti pitado un doble tirabuzón de Suárez en la Supercopa de 2017…
❝Richi (de Burgos Bengoetxea) es un árbitro espectacular y me alegro de que esté aquí, es un premio a su trabajo en estas temporadas❞
🗣 Antonio Raíllo | @RCD_Mallorca#superSupercopa pic.twitter.com/sBsMvVvSr5
— RFEF (@rfef) January 8, 2025
Porque Richi es espectacular y Raíllo se alegra de que dirija el partido de hoy. Todo lo que está sucediendo es para estar locos de contentos, ¿verdad?
Pasad un buen día.
La llegada de los Reyes Magos finaliza el período navideño, en el que predominan los buenos deseos. Por unas horas, la inocencia infantil se apodera de la sociedad, con el recuerdo interior de la niñez. El cambio de fecha de la cabalgata en varios puntos de España por motivos meteorológicos rompe una tradición de la misma forma que los goles ya no se cantan como antes, a la espera de la definitiva aprobación del VAR (o de vaya saber usted qué sala bajo el mando de Medina Cantalejo o de un realizador de Mediapro). El deporte comparte con sus majestades la capacidad para generar ilusiones. Cada previa es la particular noche de Reyes de los aficionados, que por desgracia están creciendo a base de escándalos que les han privado de la ingenuidad infantil.
Las noticias extradeportivas copan las portadas, y no las jugadas de Bellingham, hasta en plena Nochevieja. Los niños y adultos que comparten colores se diferencian de los dirigentes deportivos en que ellos no viven a costa del dinero generado con sudor. Sirva como ejemplo Joan Laporta, quien paradójicamente ha aumentado su patrimonio personal notablemente desde que accedió a la presidencia del Fútbol Club Barcelona, al mismo tiempo que realiza una gestión económica nefasta (así lo afirma el Juzgado de Primera Instancia nº 47 de Barcelona).
Con el “caso Negreira” todavía lejos de su resolución (adiós, Joaquín Aguirre), la cual se atisba que no cambiará las podridas estructuras del deporte patrio, el inicio del 2025 balompédico recordó al madridismo el hedor que desprenden los Tebas, Louzán, Medina Cantalejo... y Óscar Lago. Si bien es cierto que el actual equipo de Ancelotti tiene errores y desconexiones groseras, impropias del talento que atesora, debería bastarle con su superioridad para ganar la depauperada Liga sin mayores aprietos. Los ínclitos personajes que se encargan de darle emoción se reflejan en la celebración de los jugadores del Real Madrid en la ciudad del Turia, sabedores de que su rival son más que once oponentes.
Como los Reyes de amarillo y silbato han dejado al Real Madrid carbón muchas veces que se ha comportado como describe el himno de José Aguilar, la inocencia perdida nos dejará con la eterna duda de si Kylian Mbappé estaba o no en fuera de juego. El pasado verano se presentó el sistema de fuera de juego automático, pero al Comité Técnico Arbitral se le olvidó especificar que era automáticamente en contra del Real Madrid. La asignación de Pedro Rocha para alegría del bolsillo de Tatxo Benet es tan vergonzosa como la realización televisiva que ofreció Movistar. “A Vinícius siempre le pasan cosas en Mestalla”, exclamó Carlos Martínez. El narrador estrella de la operadora que preside Álvarez-Pallete no abandona su veneno ni en las entrañables fechas navideñas. Lo que le pasa a Vinícius en Mestalla es, según la Justicia, que se omitieron imágenes de su expulsión en 2023 desde la sala VOR. Por si fuera poco, tres aficionados valencianistas presentes en ese infausto partido del 21 de mayo de 2023 fueron condenados por insultos racistas al brasileño. ¡Qué cosas le pasan a Vinícius en Mestalla, eh, Martínez! Y en jauría, el resto de medios empuñan la zambomba para centrarse en el brasileño y opacar el gol anulado a Mbappé, uno de esos que, por experiencias pasadas, pueden determinar quién gana La Liga.
Qué mejor para tapar las vergüenzas propias que un ataque infundado. Jota Jordi, que ya celebraba el pinchazo del Madrid en Valencia, difundió una mentira que ni Fonsi Loaiza se atrevió. El tertuliano estrella de Josep Pedrerol (y Quim Doménech) aseguró que la no inscripción de Dani Olmo era a causa de madridistas como Luis Cazorla. Raudo y certero como siempre, el portal Futbolgate desmintió a Jota Jordi, ya que Cazorla ya no forma parte del Comité de Disciplina. A partir de ahora, LinkedIn debe incorporar en sus ofertas laborales una casilla en la que se especifique si se acepta madridistas o no para un puesto laboral. Será la forma más rápida para descartar a media España, pues eso de ser aficionado al fútbol y no tener simpatía por un equipo es una cursilada propia de Carlos Martínez. Una circunstancia que no afectó para el nombramiento de Albert Soler, que no solo era seguidor del Barça, sino ejecutivo del club azulgrana.
Todas las plagas confluyeron en la mesa de realización del derbi catalán de baloncesto que disputaron el Girona y el Lleida. Uno de los trabajadores del instant replay estaba ensimismado viendo el Fútbol Club Barcelona-Barbastro en su teléfono móvil. Por el escaso recorrido mediático de la noticia, todo apunta a que se trata de un seguidor del club aragonés. En el baloncesto español también se acumulan los episodios de arbitrajes automáticamente en contra del Real Madrid. No son hechos aislados. La cuestión ya no es únicamente cuánto y cómo influyó Enríquez Negreira. La certeza es que el sistema que blindó esa corrupción sigue en marcha, desde Mediapro a Medina Cantalejo. Su mujer no tendrá un bar con una alta facturación en Barcelona, pero perviven, bajos otros apellidos, muchos (y necesarios) Enríquez Negreira. Queridos Reyes Magos, podéis quedaros a todos ellos en Oriente, aprovechando su visita organizada por Rubiales y Piqué para la Supercopa, y regalar a España un deporte saneado. Que la ingenuidad y la emoción infantil vuelvan a apoderarse de los aficionados, para que todos los partidos sean motivo de ilusión.
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La competición que se va a disputar entre el jueves y el domingo próximos no es la Supercopa de España. Lo podemos llamar ‘SuperPiqué’, ‘PiquéCup’ o la última herencia envenenada de Rubiales. La Supercopa auténtica murió en la temporada 17/18, con el Real Madrid, por cierto, como último vencedor.
La competición que enfrentaba al campeón de Liga con el de Copa tuvo su primer precedente, según el historiador Bernardo Salazar, nada menos que en 1936, pero decidimos liarnos a tiros y aquello, aprobado por la RFEF, quedó en un cajón. Terminada la guerra, se sucedieron nada menos que tres precedentes de la Supercopa, que no arrancaría de verdad hasta 1982. Sólo un año después del fin del conflicto se disputó la Copa de los Campeones, aunque su oficialidad está en entredicho. En 1941 la Federación organizó la Copa Presidente de la Federación, un invento que incluía a los campeones de Copa y Liga, así como al tercer y cuarto clasificado de esta última. Por último, la precursora más duradera fue la Copa Eva Duarte, celebrada en honor a la argentina entre las temporadas 46/47 y 52/53, y que, ahora así, sólo la disputaban los ganadores de Liga y Copa.
La competición que se va a disputar entre el jueves y el domingo próximos no es la Supercopa de España. Lo podemos llamar ‘SuperPiqué’, ‘PiquéCup’ o la última herencia envenenada de Rubiales
No fue hasta el año del Mundial de España cuando se afianzó la Supercopa de España como un torneo a doble partido, el primero en casa del vencedor de la Copa y el segundo en el feudo del ganador de Liga. Disputada en sus inicios en mitad de la temporada, en 1994 se potenció su relevancia situándola justo antes del inicio de la Liga, en esas fechas que hoy son tabú por la voracidad del negocio.
El Real Madrid fue protagonista de la primera y la última Supercopa auténtica, pues perdió la competición inaugural ante la gran Real Sociedad de aquellos años (4-1 en el tanteo final) y ganó la edición de 2017 contra el F.C. Barcelona (5-1).
Para ser justos, la cosa comenzó a torcerse mucho antes, allá por 2012, cuando la Federación cerró con China un acuerdo para trasladar en torneo allí durante cinco años, pero todo quedó en amago gracias a la oposición de Madrid y Barça. Puro espejismo. En 2018 salió por primera vez de nuestro país hasta Tánger, donde los catalanes se impusieron al Sevilla por 2-1. Y en la 19/20 llegó el acabose: torneo con cuatro participantes (ganadores y finalistas de Liga y Copa) a celebrar en Arabia Saudí.
El acuerdo de la Federación con la empresa saudita SELA, además de contribuir a la estrategia del príncipe Mohammed bin Salman de lavar la imagen del régimen a costa del deporte, supuso una ignominia de intereses cruzados, corrupción y perversión del fútbol en favor del negocio.
Tal y como ha detallado la UCO en el último informe solicitado por la jueza que investiga las presuntas irregularidades de la Federación de Rubiales, Gerard Piqué (oh, sorpresa) fue “parte activa” de un acuerdo cerrado cuando todavía era jugador de uno de los equipos participantes. Según desvelan los investigadores, la Federación concedió al ya exfutbolista “un mandato de exclusividad” para buscar “opciones de negocio” (aquí está la clave de todo) para la Supercopa. Y el catalán la encontró. Tras sondear Estados Unidos, China y Japón, Piqué cerró un acuerdo ventajoso para él, para la Federación y, si tomamos por válidas las palabras del expresidente federativo “para ayudar al desarrollo de la mujer en el fútbol de Arabia”. Tócate los pies.
La cosa (ampliada en 2021) quedó así: 264 millones, a razón de 40 para la Federación en cada una de las ediciones a celebrar en Arabia (hasta 2029) y 40 de comisión para Kosmos, la empresa de Piqué. No es necesario recordar que el sueldo del presidente de la Federación incluía variables dependientes de los acuerdos económicos del ente.
Así que, como decía al principio, lo que el Madrid se va a jugar contra el Mallorca y Barcelona o Athletic si sale vencedor del primer envite no es la Supercopa, sino un torneo utilizado por Rubi y Geri, al más puro estilo Bonnie & Clyde, con el único pretexto de aumentar los ceros de sus cuentas y bajo la lupa de una investigación judicial.
No es fútbol, es sucio negocio.
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El Real Madrid inicia el jueves su camino a la decimocuarta Supercopa de España.
Si crees que sabes todo lo relacionado con este torneo y el equipo blanco, compruébalo superando el test elaborado por los amigos de fcQuiz.
Fotografía: @realmadrid
Buenos días, galernautas. Dani Olmo y Pau Víctor serán inscritos, como ya adelantó La Galerna.
Normalmente, el añadido “como ya adelantó…” sirve para que el medio en cuestión se vanaglorie de una exclusiva. No es el caso. No hemos tendido acceso al minuto a minuto del CSD, ni hemos apostado un espía bajo la mesa camilla de Rodríguez Uribes, el seudoministro de Deportes que ha obrado la ignominia y que, curiosamente, fue la misma persona que, desde su cargo de Ministro de Cultura, el 4 de mayo de 2021, colocó en el propio CSD a Albert Soler, hombre bisagra gobierno-Barça que se ocupó de que la nueva Ley del Deporte dejara prescribir la corrupción continuada de la entidad culé en el caso Negreira.
No, no teníamos espías ni información privilegiada. Tan solo acumulamos años como espectadores del deslumbrante show de latrocinio que el club cliente de Negreira viene llevando a cabo en el fútbol español, donde hace y deshace cuanto estima oportuno, como prueba esta última y gravísima cafrada, perpetrada en este caso por el mismísimo gobierno de la nación. La institución culé no se atiene a los plazos de los demás ni se rige por sus reglas, sino que obra conforme a sus propios plazos y pareceres, compra del sistema arbitral (que sepamos, durante diecisiete años) incluida, y sin que nadie le haga pagar por ello.
Perpetuada, decimos, por el gobierno de la nación pero auspiciada también por la liga (es decir, por Tebas) y por la federación (es decir, por Tebas también), que se ha limitado a lavarse ladinamente las manos, para no cosechar enemistades entre los clubes, a fin de dejar la patata caliente al CSD.
Es imposible soslayar la sospecha de que estaba todo hablado de antemano. El gobierno ha asumido la responsabilidad de obrar la felonía, con el añadido de que, habiendo intervenido, ni siquiera queda a los clubes que se consideren perjudicados (por un manifiesto trato desigual) la posibilidad de impugnar los partidos donde juegue Olmo. En redes sociales, usuarios madridistas contrarios al partido en el poder se preguntaban quién cometería el primer crimen del año, si dicho partido o el FC Barcelona. “No descartéis un golpe conjunto”, apuntaba otro.
En el apartado de lo anecdótico, o quizá no tanto, cabe recordar el madridismo nunca disimulado de Rodríguez Uribes. Libre Dios al madridista de otros madridistas en las esferas del poder. Madridista se declara Tebas, madridista dice ser Louzán (su marioneta en la federación) y madridista se ha confesado siempre el máximo responsable del CSD. Líbrenos el Señor de nuestros amigos, que de nuestros enemigos ya nos cuidamos solos. Por sus obras, que no por su bufanda, los conoceréis.
La noticia ha coincidido con el anuncio de la sanción a Vinícius tras su expulsión en Mestalla. Es una expulsión que jamás debió tener lugar (una amarilla para él y otra para Dimitrievski habría sido lo apropiado) y en la que la prevaricación del VAR ocultó imágenes a Soto Grado para que pudiera juzgar el incidente al completo. Pues bien: aun habiendo sido injusta la expulsión, la sanción le parece a toda la caverna anti demasiado benévola.
¿No habrán aprovechado esta circunstancia para, en un contexto donde han sido oprobiosamente beneficiados por el CSD, tratar encima de hacer ver que han sido perjudicados?
Pues eso es exactamente lo que han hecho. En un contexto donde han sido oprobiosamente beneficiados por el CSD, y teniendo en cuenta que el fallo a favor de ese organismo aún no es público, tratan de hacer ver que han sido perjudicados.
Si nosotros hemos aguantado la náusea al ver esta portada de Mundo Deportivo, seguro que vosotros también.
“Escándalo”, titulan a cinco columnas, mientras en letra pequeña apuntan que “crece la esperanza de que el CSD otorgue la cautelarísima”. De sobra saben que está requeteconcedida.
Sport es hoy más honesto. Comunica la sanción a Vinícius en el faldón, sin juicios de valor, e informa de la tensión en la expedición blaugrana en Arabia. Ya sabréis que Rafinha, uno de los capitanes, se marcó una rajada a cuenta del suspense con la inscripción de sus compañeros Olmo y Víctor, apuntando que, si él estuviera en otro club y supiera de esto, “me pensaría si lo mejor es venir aquí”. La tarde nos regaló la imagen de Laporta cogiendo por banda (nunca mejor dicho, porque era al borde del campo de entrenamiento) al brasileño y leyéndole la cartilla de espaldas a la cámara. Se rumorea que Rafinha ha desayunado hoy cabeza de caballo cruda.
Y poco más que contaros. Esta tarde se juega la primera semifinal entre el propio equipo cliente de Negreira y el Athletic Club, mientras mañana se disputa el Madrid-Mallorca. A la final llegará sin duda el Barça (presuponiendo que pase a la misma) con Olmo y Víctor inscritos por deseo expreso del gobierno de Pedro Sánchez y sus reglas “ad hoc”. A nadie se le escapa que el club cliente de Negreira es el mascarón de proa de la propaganda del independentismo catalán, socio de gobierno del PSOE. La Galerna no es una publicación política pero menos aún es una publicación ingenua, como demostramos al vaticinar lo que está a punto de hacerse oficial, o sea, la concesión de la cautelarísima y la bochornosa inscripción, fuera de plazo, de los futbolistas en cuestión.
Esperaremos a ver los argumentos de dicha decisión para reírnos de ellos, pero la decisión en sí ya fue adelantada por la Ser ayer, y por La Galerna desde el 3 de enero.
Os dejamos con las portadas de As y Marca.
Pasad un buen día.
Año nuevo pero vida idéntica. El Real Madrid empezó el 2025 justo como acabó el 2024, ganando con solvencia y gustándose. El equipo salió frente a la Deportiva Minera a zanjar la eliminatoria rápidamente. Con profesionalidad y energía, se solventó un partido que no tenía más historia. Los menos habituales y los canteranos estuvieron magníficos. Los meritorios como Arda Güler y Endrick estuvieron sobresalientes. El joven mago turco se marchó con dos goles y fue el mejor del partido. Incluso hubo minutos para que Vinícius y Mbappé deleitaran a un público entregado en una maravillosa jornada de Reyes Magos.
La verdad es que la vida sigue igual. En este discurrir que es el Madrid las victorias conviven con especulaciones, posibles fichajes y polémicas más o menos absurdas. Que si suena un tal Khusanov para reforzar la zaga, que si el Athletic Club se queja del reparto del dinero de la Supercopa, que si sanción a Vini, que si Dani Olmo… Lógicamente, la noticia más curiosa es la del jovencísimo central uzbeko de 20 años del Lens. Su historia es exótica y digna de elogio. En apenas un año llega a Francia y hoy día es una de las estrellas de la Ligue 1 y el Manchester City lo pretende.
Respecto a los anhelos del Athletic Club, pues estamos en lo de todos los años con equipos que participan en esa extravagante competición que es la Supercopa. Cada edición tiene algún equipo debutante en Arabia Saudí que trata de hacernos ver que merecen un trato más justo y que el trozo de la tarta que Madrid y Barça se llevan debería ser menor para que ellos disfruten más. Llegados a este punto del fútbol como negocio me parece innecesario aclarar o reflexionar nada.
El 2025 se presenta como un año verdaderamente esperanzador. En los próximos doce meses podemos ver a nuestro equipo levantar todos los títulos y afianzar un proyecto deportivo hermoso
El tema de la sanción a Vinícius tiene miga pero corto recorrido. Todo me parece un circo fuera de lugar. No quisiera reincidir en lo que otros compañeros de La Galerna han escrito sobre ello de forma magistral. Como popularmente se diría, lo cierto y verdad es que el señor Soto Grado señaló en el acta arbitral haber expulsado a Vinícius por "golpear a un adversario en la cabeza de manera deliberada, sin estar el balón en disputa, empleando fuerza no insignificante". Todo esto tras acudir al VAR. Una vez más nos guindaron la secuencia completa de la imagen total y el portero Stole Dimitrievksi se postuló para la próxima ceremonia de los Óscar pues lamentablemente en la pasada ceremonia de los Globos de Oro se olvidaron de él.
Respecto a Vinícius parece que a la prensa esta vez no le ha salido del todo bien la jugada con su sospechoso habitual favorito. Es risible querer seguir atizando a Vinícius y cada vez menos personas sanas pueden comprar esta mercancía averiada. Hacernos querer ver esto como una agresión es simplemente una estafa cuando todos asistimos a verdaderas faltas donde hay jugadores que van a hacer daño y a lesionar. Nos quieren vender que es un jugador polémico y reincidente pero a la vez encubren a sujetos tan despreciables como Pablo Maffeo, que sale presumiendo en una entrevista de que en un ring de boxeo noquearía a Vini en 10 segundos. Y una vez más la pregunta sería, ¿esto no genera violencia o blanquea a un mal deportista? Animo a los periodistas que perpetran estas fechorías a que hagan examen de conciencia y empiecen a portarse bien, porque Sus Majestades los Reyes Magos ya están observando sus conductas para la Navidad del 2025. No vaya a ser que les tengan que traer carbón y toda la familia les riña por su mala praxis.
El 2025 se presenta como un año verdaderamente esperanzador. En los próximos doce meses podemos ver a nuestro equipo levantar todos los títulos y afianzar un proyecto deportivo hermoso. Más allá de Liga y Champions, en el horizonte de la temporada se dibuja una novedad en forma de Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Personalmente, este nuevo trofeo me llama mucho la atención. Considero que ganarla es una nueva oportunidad de dejar huella en la historia del fútbol. Y además, será un goce ver crecer a jóvenes talentos como Arda Güler y Endrick, consolidarse a Kylian Mbappé o asistir al empaste definitivo de una plantilla en constante evolución. Señoras y señores, este 2025 promete darnos grandes satisfacciones.
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—Siempre que vuelves a casa, me pillas en la cocina...
—Ay, Jan, límpiate esa harina.
—... con las manos en la masa.
—Lo tuyo es vicio, Jan, aún no hemos conseguido arreglar el desaguisado de la masa salarial de este año y ya estás amasando la del que viene.
—Es que la fermentación lleva su tiempo, Javi. Pero no te pongas tan pesado, de verdad, si sabes que al final nunca pasa nada.
—Nunca pasa nada porque tienes la grandísima suerte de presidir un club que en este país representa algo a lo que, por hache o por be, siempre se le sacan las castañas del fuego.
—Porque somos los mejores.
—No, os creéis superiores, que es distinto, y por tanto legitimados para merecer incluso aquello que nos os corresponde. Lo que pasa es que, por lo que sea —Tebas se agarra la cartera—, a veces interesa saltarse las normas y las leyes.
—Pues si interesa a ambas partes, no veo el problema.
—El problema es que no solo hay dos partes, sino que por encima de ambas se encuentra el interés general, y dinamitar el interés general en beneficio del particular no debe realizarse muy a menudo, porque si no se corre el riesgo de que cante mucho y se acabe el chollo.
—No seas aguafiestas, Javi.
—Todavía tenemos pendiente resolverte la papeleta de Olmo y Víctor. Y en esta ocasión está costando más de lo habitual porque, como te acabo de decir, si nos saltamos cada dos por tres los reglamentos, el resto de clubes pueden afearnos la conducta. E incluso reclamar que se cumpla con la legalidad vigente, fíjate lo que te digo. Hay varios que nos están apretando mucho.
—Qué tiquismiquis son algunos, de verdad. Lo entendería si fuera el Madrid el que intentase quebrantar las normas, pero nosotros somos el Barça. ¿Cómo pretenden que ganemos si no nos dejan inscribir a quienes queramos? Bastante tenemos ya con el hándicap de estar en la quiebra por haber gestionado mal el club y que nos tengan que mantener de manera artificial.
—No me hables del Madrid, menudos siesos, siempre tan escrupulosos con la ley, los plazos, la justicia, mimimí. Ay, si yo pudiera meter mano ahí, con la magnitud que tiene el club. —Tebas se agarra la cartera—. Porque vosotros sí sabéis cómo funciona esto: tú me ayudas, yo te ayudo. Ya lo demostrasteis con lo de Negreira…
—Nos salió barato, eh. —Ríe el president—. Todos aquellos títulos a cambio de lo que cuesta un chaval para la cantera. Anduvimos listos.
—Sí, aunque ya os vale, mira que intentar desgravaros las facturas pagadas al vicepresidente de los árbitros… No se le ocurre ni a Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina. Menos mal que teníamos por ahí a Soler. Pero como te decía, vosotros sabéis desenvolveros en estos ambientes, sin embargo, al Madrid le propones cualquier negocio interesante para quienes lo organizan y enseguida te despacha. Que si la legalidad, la austeridad, la ética, los conflictos de intereses, la honradez, el fair play y demás pamplinas. ¡Que no está al alcance de todo el mundo enriquecerse de manera honesta, leches! Pues nada, no les entra en la cabeza.
—Tú mismo lo reconoces, Javi, que no te gustan quienes dirigen el Madrid. Tú ayúdame de nuevo y apañao.
—Pero vamos a ver, Jan. Que no habéis respetado los plazos para inscribir a Olmo y Víctor, que aunque aceptemos otra venta fraudulenta de Barça Studios, de los asientos reclinables del nuevo Camp Nou o de cualquier otra cosa que te inventes, ya no se pueden reinscribir. O al menos yo desde la Liga y la RFEF esta vez no puedo, tiene que llegar la autorización de más arriba. Y sobre lo de las palancas ficticias, ojo, que hasta vosotros habéis tenido que incluir como «incobrables» aquellos millones etéreos gracias a los cuales hicimos hueco para inscribir a Lewandowski y compañía. Que yo porque soy como soy, pero en el fondo se trata de una confesión, reconocer que se hicieron trampas y se ganó una liga gracias a ello, que la gente no es tan tonta. Ya lo he visto escrito hasta en X, lo ha publicado Fred Gwynne.
—Sé quién es. Menuda brasa dio el pesado ese con las vacas de Setién. Otro que se piensa que los contratos están para cumplirlos y que si fichas a alguien a cambio de un salario tienes que pagarle todo lo que hayas acordado. La gente vive en Narnia.
—Ten cuidado, Jan, que la suerte —Tebas se vuelve a agarrar la cartera— no dura para siempre.
—Que no seas agorero, Javi. Además, el tema de Olmo y del otro, que no me acuerdo ahora cómo se llama, me lo soluciona el CDS, vamos, el Gobierno.
—El CSD, Jan, el Consejo Superior de Deportes. El CDS era el Centro Democrático y Social, el partido que montó Suárez después de su dimisión como presidente del Gobierno, del golpe de Estado, de su salida de la UCD…
Comienza a sonar a todo volumen Waterloo, de Abba.
—¿Pero por qué diantres has puesto Waterloo a todo volumen, Jan, que esto no es Luz de gas un sábado a las cinco de la mañana?
—No sé, pero ha sido decir que el Gobierno tiene que darnos lo que pedimos a los catalanes del Barça y escuchar «golpe de Estado» y venírseme a la cabeza «Waterloo». Qué cosas. Además, con esta masa salarial que tengo entre manos pienso hornear un roscón de reyes y tiene que llevar dentro su haba.
En ese momento, Jan se pone a echar harina sobre la mesa como un poseso y a heñir la masa salarial con renovado brío.
—¡Javi, Javi, mira, qué frase acaba de salir en el panel cursi de La ruleta de la suerte: «Cometamos un delito, yo robaré tu corazón y tú robarás el mío»! Jajajajaja.
Tebas suspira.
—Si me aceptas un consejo, Jan, cuídate y pon freno a esos desvaríos. De otro modo, no podré seguir ayudándote.
—¡Que está to pagao, Javi! —Jan descorcha una botella de cava y enciende un puro.
—Ahora que lo pienso —reflexiona Tebas— no sé qué hago ayudándote a ti y al Barça a tapar todos vuestros pufos, si yo ni soy culé ni soy indepe, sino todo lo contrario.
—Porque el corazón no nos lo vamos a robar, Javi, pero nos une nuestro único amor: el amor por el dinero, por amasar fortunas. Venga, coge un delantal y ponte a preparar conmigo la masa salarial de la temporada que viene.
—Pues llevas razón. Además, ya metidos en harina, qué más da.
Y ambos comienzan a cantar:
Waterloo
Couldn't escape if I wanted to
Waterloo
Knowing my fate is to be with you.
Fotografías: Grok.