Todo parece indicar que Mbappé heredará de Modric el número 10 del Real Madrid. Como subrayó nuestro redactor jefe, el Sr. Paquito, aquí hace poco, el 10 es un número con una connotación cultural muy específica en el lenguaje del fútbol, que alude a la excelencia. El repaso histórico que hace en su artículo nos lo prueba, aunque como él mismo señala, no siempre: el 10 del Madrid también lo vistió Lass Diarra, del que la mejor historia que se puede contar es la de que dejó el deporte profesional para alistarse como yihadista del Ejército Islámico en la guerra de Siria, y resulta que es mentira.
El zoólogo Desmond Morris describió el fútbol como “una de las más extrañas pautas de comportamiento humano que se observan en la totalidad de la sociedad moderna”. Su antropología del fútbol gira en torno a la idea de que cada club es una tribu, “con su territorio, sus ancianos, hechiceros, héroes, seguidores y demás variados miembros”. Y es verdad. Hasta la postguerra mundial no se generalizó el uso de dorsales. El debate, como el juego, se inició en Inglaterra, donde tuvo una resonancia parecida a la cuestión, en España, de los petos de los caballos de los picadores en las corridas de toros. Había quien decía que ponerle un número a las camisetas de los futbolistas desvirtuaba, acaso estéticamente, el fútbol. Desde el principio, los dorsales estuvieron relacionados con la posición de los jugadores en aquellos esquemas donde había más delanteros y medios ofensivos que defensas.
Por eso, el 10, solía llevarlo el jugador más adelantado, el delantero puro. No hubo dorsales fijos asignados a uno u otro jugador hasta muy, muy tarde, y era frecuente que se fueran cambiando, por lo que la correspondencia establecida entre número y posición creó toda una mitología. A medida que pasó el tiempo y las tácticas fluyeron en muchas direcciones, el 10 siguió llevándolo un referente ofensivo, pero no exactamente el goleador. Está claro que, en el tema de los dorsales, hay una simbología más o menos universal y, luego, aspectos particulares de cada idiosincrasia. Se puede decir que Pelé y Maradona fijaron para siempre la calidad connotativa del 10: el crack, el mejor jugador del equipo, el fantasista. Por eso, en el Madrid de la Edad de Oro, el 10 lo llevaba Puskás y no Di Stéfano, aunque el que llevara el compás del equipo, como si fuera Paco de Lucía tocando la guitarra, fuera don Alfredo: el húngaro era capaz de controlar una pastilla de jabón con su pie izquierdo, lo que imprimió al 10 madridista, desde ahí, un matiz distinto, asociado no sólo a la genialidad sino sobre todo a la condición de zurdo vago y genial.

Y un zurdo genial suele ser, por lo común, un genio maldito. Puskás se paraba y chutaba desde lejos porque, con la panza que tenía, era incapaz de correr. No lo necesitaba, con la zurda podía dirigir el balón donde le diera la gana. Sólo
Maradona tuvo semejante poder y, aunque no jugara nunca en el Madrid, afianzó, con el ejemplo de su propia su vida, la leyenda del 10 dionisíaco y atormentado, capaz de lo sublime y también de lo grotesco. Guti tuvo que llevar el 10, pues reunía todas las condiciones: su pie izquierdo era un violín y su imaginación abarcaba el infinito; su carácter de cimarrón y su irregularidad lo hacían el perfecto portador de esa antorcha tenebrista, el sucesor que ni pintado de un aborto de genio como Prosinecki. Pero cuando debutó, en el Madrid jugaba Laudrup, otro virtuoso de la media punta, y entonces Guti hizo toda su carrera con el 14, el número de Cruyff, que había reinventado él solito al Fútbol Club Barcelona. Por lo que Guti fue maldito hasta en la cábala.
El 10 clásico, en el Madrid, es un trescuartista y no un delantero centro. Es decir que debiera ser Bellingham el que sucediera a Modric, pero Zidane cambió la historia con el 5, y eso es material de mi siguiente artículo. Sneijder fue otro 10 tan fulgurante como breve, crápula y noctámbulo. Cuando llegó, el 10 lo tenía Robinho, ¡qué pareja! El tema Hong Kong, del disco El Madrileño de Tangana, al alimón con Calamaro, está inspirado en sus trapacerías por La Noche de Madrid, que era entonces una dimensión ajena al curso natural del tiempo. Por un lustro no se sumó al dúo James Rodríguez, el 10 después de la Décima: zurdo, tropical y cumbiero, que también sale en ese disco, en aquella estrofa de Un veneno que dice:
Es un veneno que llevo dentro,
en la sangre metido,
que va hacer que me mate
sin que me haya siquiera querido.
Seedorf, el 10 de la Séptima, no pertenece a este Rat Pack del 10 en el Madrid, como tampoco Figo, al que parecía que el número, huérfano desde la marcha del maestro holandés a Italia, estaba esperando. Figo dejó también una buena ristra de promesas sin cumplir, como no podía ser menos en el 10 de Los Galácticos: utopía brillante y sangrienta, como todas, cuyo cadáver dejó un hedor que atufó a todo el Universo.

A Mbappé no le pega el 10 porque al 10 se le presupone poca vergüenza, tendencia a la golfería, que haga pasamanería con el pie izquierdo y que sea, o bien frágil y delicado como un aristócrata en ruinas, o bien altanero y disoluto como un príncipe otomano. Como decía Guti, ¿qué voy a salir, cuando tenga sesenta años? Isco también habría sido un 10 estupendo, como Güler. El 10 hace sulfurar a los castizos, a los que subleva sobre todo, en esta vida, el talento derrochado. Özil fue, en ese sentido, el 10 perfecto, a la altura de Martín Vázquez, el 10 de la sobrevaloradísima Quinta: estamos condenados a vivir con la duda de lo que pudo haber sido. Özil nació para derrochar toda su fortuna lentamente, en algún fumadero clandestino de opio de la Viena del cambio de siglo. Sin embargo, su mala fortuna le hizo nacer futbolista, y llegar a tiempo para cambiar la historia del Madrid negándosele la entrada en el paraíso. Mbappé es, genuinamente, un 7, pues Vini casa más con lo que cuentan que fue Di Stéfano, el generador eléctrico de todo el
equipo, en todo el campo. En virtud de lo cual, debía heredar él el 9, también en honor a Benzema, pero esa también es otra historia.

El 10 del Madrid es lo que Manuel Alcántara decía que era el dry Martini: un cuchillo disuelto. Tiene esa densidad plateada de los gimlets que se tomaban Bogart y los demás en el bar del Plaza. Es un número canalla, más de expectativas y de ilusiones que de genuinas realidades. Por eso, Modric, siendo el mejor 10 de todos los tiempos, no ha sido un buen 10 del Madrid: las ha cumplido todas.
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El pasado domingo, ahora sí, los amantes del fútbol (esos que de alguna manera “sufrimos” la ausencia de transmisiones, noticias, alineaciones probables, adrenalina, pronósticos, previas y post-partidos durante el verano) sentimos que no quedaba ya nada a qué aferrarse, una vez se pitó el final de la Eurocopa Femenina en Basilea, Suiza.
Tras las celebraciones de Inglaterra, reeditando el título que habían conquistado en 2023, y las lágrimas amargas de las futbolistas españolas, quienes vivimos el calendario futbolístico europeo (y muchas veces también el mundial) como si fuera un metrónomo de nuestras rutinas y emociones, entendimos que había llegado, ahora sí, el “break”. El momento de la descontaminación forzosa de casi todo lo que huela a fútbol. Porque, si bien esta temporada 2024-25 se extendió inusualmente debido a la Euro Femenina y al reciente Mundial de Clubes, finalizado apenas dos semanas atrás, también es cierto que ya asoma el primer suspiro de la próxima (2025-26), con la mayoría de los equipos dando sus primeros pasos de preparación.
En este contexto, con la serenidad que me brinda esta tregua inevitable, y mientras veía a las inglesas celebrar su ascenso al Olimpo futbolístico, me encontré, casi sin querer, haciendo balance de la temporada. Y en ese proceso, tuve una revelación que sentí necesario compartir con ustedes, amantes, promotores y críticos del “deporte rey”.
Luego de ver y analizar varios partidos de esta Eurocopa Femenina, llegué a tres conclusiones que, con humildad, quiero poner sobre la mesa. No con ánimo de sentenciar verdades absolutas, sino con el deseo genuino de invitar a la reflexión.
Primera conclusión:
En líneas generales (y con excepciones cada vez más admirables), siento que aún existe una distancia técnica considerable entre el fútbol femenino y el masculino. Y me parece absolutamente normal y razonable. La historia del fútbol femenino es mucho más corta, menos estructurada, y ha contado con mucho menor apoyo económico y organizativo. Eso ha limitado su desarrollo desde edades tempranas, así como las oportunidades de profesionalización. Pero esa brecha se está reduciendo, y lo vivido en este torneo es una prueba de ello.
Segunda conclusión:
Existe, por naturaleza, una diferencia física entre hombres y mujeres que, aunque a veces se minimice, influye directamente en el ritmo, la potencia y la resistencia del juego. Ante la dificultad de adaptar campos específicos o modificar dimensiones de juego para compensar esa diferencia, me pareció interesante la sugerencia de mi hermano menor: reducir levemente los tiempos de partido en el fútbol femenino. No como medida discriminatoria, sino como ajuste que potencie la competitividad y ayude a nivelar el impacto físico. Una idea, al menos, digna de explorarse.
Y la tercera conclusión, la más poderosa y conmovedora para mí, va totalmente a favor del fútbol femenino. Y es que la diferencia de honorabilidad y señorío entre jugadoras y jugadores es abismal. Durante esta Eurocopa, una y otra vez me encontré admirando el comportamiento de las futbolistas: guerreras valientes, intensas, funcionando a altísimas pulsaciones y entregadas al contacto, pero sin fingimientos, sin simulaciones, sin teatrales dolores tras cada entrada. Sin cuestionar constantemente al árbitro. Sin caer en rifirrafes absurdos con las rivales. Todo ello, tan decepcionante y tan exasperante para la mayoría de los espectadores.
En este punto, pareciera que el fútbol femenino sí está a años luz del masculino. Este último cada vez más ensuciado por lo extradeportivo, por conductas reprochables dentro del campo, que lamentablemente muchos niños y jóvenes tristemente reproducen a la perfección. ¿No sería lógico que, en busca de una reconducción, el fútbol base empiece a mirar hacia el ejemplo de las mujeres? ¿A enseñar respeto, lealtad y nobleza como valores esenciales del juego?
Como primera piedra, propongo precisamente eso: utilizar partidos como la final del pasado domingo entre España e Inglaterra como modelo formativo. Porque más allá de la tensión, la agresividad, la emoción visceral del fútbol... allí, en esa final, así como en la mayoría de los partidos que vi de la Euro Femenina, lo que prevaleció fue la honestidad. La lealtad. El señorío.
Y es que, sin lugar a dudas:
“Las mujeres no lloran”.
Buenos días, galernautas. Estamos ya a 29 de julio y se nota. La información, especialmente la presuntamente deportiva, es un erial cuyo nivel de desolación sólo podría ser adjetivado por H.P. Lovecraft. Aún así, fijaos si somos buenos, nos hemos levantado pronto para poder ver el terreno yermo que constituyen las portadas, recorrerlo y contároslo aquí. Es eso o que si hemos tenido que verlas, vosotros también. Que cada uno lo interprete a su leal saber y entender.
Comenzamos con la Marca. El diario que encarna mejor que nadie la definición culé de aquello que Pep Guardiola dio en llamar “Central Lechera”. Hablando de desolación, especialmente en la zona de la sala de trofeos, Marca dedica la práctica totalidad de su portada al Atlético de Madrid. Henry Cherry y Álex Baena posan en la presentación de este último. Llevará el dorsal 10. Será la única cosa en que el jugador es un 10. No tenemos duda de que el futbolista será todo un referente para los aficionados más furibundos del equipo cosladeño. El jugador promete tatuarse muchos títulos. No tenemos nada en contra de que cada cual se tatúe lo que le venga en gana, faltaría más. Hay quien se tatúa un carácter chino cuyo significado real desconoce, diseños tribales o, pongamos, el logotipo de Sepu. Genial que Baena se tatúe títulos. Ganarlos será harina de otro costal.
Sobre nuestro club, refieren en la parte superior que Raúl Asencio ya tiene ficha de la primera plantilla y que se busca otro central. La cosa es encontrarlo, pues se refiere que la operación Saliba se complica. Salta la sorpresa. Quién podría pensar que el fichaje del defensa central más cotizado del mundo podía ser difícil. Agradecemos al diario de Gallardo su labor de divulgación y sus desvelos por nuestro crecimiento interior.
EDADPR o El Diario Anteriormente Dirigido Por Relaño, es decir, As, también se centra en el tema de Baena y sus tatuajes. Desde la Galerna abogamos por defender a capa y espada la libertad individual y que cada uno se pinte en el cuerpo lo que le parezca, siempre que no sea contrario a los archienemigos del Fútbol Club Barcelona, es decir, la Ley y las buenas costumbres.
Genial que Baena se tatúe títulos. Ganarlos será harina de otro costal
En el faldón también se refiere que el Tottenham está interesado en Rodrygo. Lógico. Un buen jugador interesa a todo el mundo. Cuestión diferente es que ese interés sea recíproco y que las negociaciones con Daniel Levy sean, como siempre, una balsa de aceite.
Saltemos al diario del Conde de Godó, Grande de España. Su parte superior muestra a Guardiola con gesto de estar subido a la cofa de una embarcación de vela ejerciendo labores de vigía. Desde esa posición de superioridad, descarta volver al Club Cliente de Negreira. Sus motivos tendrá.
El argumento principal de la cabecera son cuatro jugadores recién llegados a las filas culés, uno de ellos con nombre de Aviador del pop español. Los cuatro quedan aglutinados bajo un logotipo reminiscente de la enésima película de superhéroes que nadie pidió, los 4 fantásticos. Creo que esos cuatro personajes eran un tipo elástico, una chica invisible, la antorcha humana y un tipo bruto hecho de piedra. Titanes todos ellos, seguro, pero no nos consta que supieran jugar al fútbol. Ahora que lo pienso, bastante tendrán con que Rashford no se vuelva invisible, que el portero no tenga manos de blandiblú o que Gavi no sea ya una mezcla de la Cosa y la Antorcha Humana. Nuevamente, y como con Baena, cada uno elige qué se tatúa y a quién se quiere parecer.
Finalmente, ánimo que ya terminamos, Sport nos cuenta lo enamorado que está Flick de Dro. El jugador de origen filipino parece ser que hizo un gran partido contra un temible combinado de jugadores japoneses, cuya medular estaba formada por Krilín, el abuelo de Heidi, Candy Candy y el chino Cudeiro. Ante tamaño desafío, no queda sino elevar al muchacho a los altares y esperar su próxima convocatoria por Luis de la Fuente en el próximo parón de selecciones, pues el país es un clamor con esto. No es para menos.
Pasad un excelente día, tatuaos lo que os dé la gana, bien sea el escudo del Real Madrid, la cara de Danny Amatullo, una frase en élfico o las coordenadas de dónde estabais hacia las 22:10 del 20 de mayo de 1998 por ejemplo.
Buenos días, amigos. La selección española de fútbol femenino perdió en los penaltis la final de la Eurocopa en su categoría, y las portadas de la jornada vienen embadurnadas de condescendencia, como si las mujeres no fueran lo suficientemente maduras como para asumir la responsabilidad del fracaso, o como quiera llamársele: decepción, insatisfacción, falta de éxito.
Las componentes del equipo son tratadas con palmaditas en la espalda, como si fueran niñas a las que se exime de la necesidad de afrontar que no han cumplido las expectativas. “El fútbol es injusto a veces”. “Orgullo de equipo”. Sentimos trascender el madridismo del que aquí hablamos a diario, pero nos parece que las mujeres no necesitan esta sobreprotección, esta condescendencia (“patronizing”, dirían las ganadoras finales del torneo), que son lo suficientemente fuertes en lo deportivo y lo psicológico para sobrellevar el llamar a las cosas por su nombre.
Han fracasado y no pasa nada. Pocas cosas mas machistas se nos ocurren que estos endulzamientos artificiales de la derrota, este asumir que no hay entereza ni resiliencia en ellas, que debemos cubrir de eufemismos y presunta delicadeza de todo a cien cualquier análisis de lo acontecido. La selección española de fútbol femenino tiene una categoría. No se merece que le endilguen la falta de exigencia que la prensa deportiva patria otorga, por ejemplo, al Atleti, equipo capaz de homologar como buena cualquier campaña a pesar de haberse gastado en fichajes (de momento) 350 millones en dos veranos. A la selección (masculina o femenina) habría que demandarle algo. La selección no puede ser el Atleti.
El contraejemplo colchonero nos viene a la mente porque precisamente ayer, a resultas de un lance en los lanzamientos de penalti que dirimieron el título, tuvieron lugar algunos llantos, y no precisamente por Ignacio Sánchez Mejías, sino por el doble toque de una jugadora inglesa, lo que dio lugar a la repetición del penalti y no solo a la anulación del gol, como pasó en aquel celebérrimo lanzamiento de Julián Álvarez contra el Madrid. Claro que, en el bando indio, sigue existiendo una subescuela de pensamiento que podríamos llamar negacionista y que no vio ninguna similitud entre una jugada y otra puesto que unas investigaciones de la Guardia Civil de Raticulín, en coproducción con la Sede de Inteligencia Artificial de Alpedrete, demostraron que el video de la UEFA estaba en realidad trucado y Julián nunca dio dos toques.
La otra subescuela de pensamiento colchonero, en cambio, sí admite que entonces hubo doble toque, con lo cual aprecia un agravio comparativo con el desenlace arbitral dado en ambas instancias. A esta subescuela se adscribe Gonzalo Miró, aka Tertuliator según Richard Dees.
Desde el momento en que, a raíz del escándalo montado por los atléticos del mundo (es decir, de Madrid) por culpa de la anulación de aquel penalti, se cambió la norma, sabíamos que esto terminaría pasando, es decir, que se intentaría aplicar retrospectivamente ese cambio de norma para que la parroquia atlética pudiera llorar a gusto. Menos mal que Paul Tenorio, en X, recordó a las plañideras que la decisión de ayer es tan justa como la de entonces, dado que entonces no se había producido aún el cambio de indicaciones para los/las trencillas en jugadas de esta índole.
En fin, que no tienen razones para quejarse pero se quejan no obstante, como ya cabía prever.
Por lo demás, las portadas de la prensa cataculé comparten formas melifluas con las de la capital en relación a la final perdida, con una particularidad. Antes de la final, ante la marcha triunfal de las de Montse Tomé, se resaltaba el ADN blaugrana de las convocadas, muchas de las cuales juegan en el club cliente de Negreira. Hoy, a pesar de que España terminó la prórroga con nueve futbolistas culés, no ha perdido el ADN azulgrana, sino España sin más. El admirado Juanma Rodríguez lo sintetizaba, también en X.
Y poco más que contaros por hoy, amigos. Prosigue la cuenta atrás para que podamos ver pronto al Madrid.
Pasad un buen día.
En las noches de Córdoba en verano casi ningún gato es pardo. Los locales que pueden huyen tras la brisa de un mar cercano mientras la retaguardia se puebla de aves nocturnas en busca de las migajas de cualquier viento distraído que traiga la montaña que preside la ciudad al fondo. La noche es una imagen regia de ciudad antigua y olor a almizcle. Las piedras callan y la ciudad permanece inusualmente tranquila, como un gran paseo marítimo sin mar en el que las parejas buscan el juego de luces y sombras de la Judería.
Las tabernas lo saben todo porque siempre estuvieron allí. En una de ellas, anoche,cenando con dos amigos de Blackburn, muy del Liverpool, agotábamos la tercera ronda de cervezas alrededor de nuestros temas de cabecera. Con un inglés siempre hay lugar para otra copa y para hablar de fútbol. Los italianos, los franceses o los portugueses son estupendos comensales con los que proponer recetas o aconsejar vinos. Pero cualquier inglés es un compendio de fútbol y música que dura lo que dura sereno.
que la prensa, que la federación, que los políticos, que los aficionados vivan tranquilos con este caso de corrupción es anormal en cualquier país normal. Y hay que recordarlo y recordárselo al resto, pero también a nosotros mismos a diario
Mezclando vino y Oasis, les hablé de compras y vendas, de la política que se esconde tras el Barcelona, del caso Negreira. En su lógica british, la primera pregunta fue:" ¿Por qué no les han sancionado? ¿Es que no hay leyes que regulen eso?" "Las hay, pero aquí las llamadas de teléfono entre partidos políticos pesan más".Debería haber añadido que leyes había hasta que este gobierno colocó al tal Soler al frente del CSD previo al aterrizaje controlado del caso Negreira, pero preferí fingir un rictus sereno y hacer acopio de otra cerveza fría.
Como Catón el Viejo, no debemos perder el foco: que la prensa, que la federación, que los políticos, que los aficionados vivan tranquilos con este caso de corrupción es anormal en cualquier país normal. Y hay que recordarlo y recordárselo al resto, pero también a nosotros mismos a diario, o lo asumiremos como algo menor.
La batalla política, la judicial, la mediática y la social están perdidas de antemano. Pero no la ética. Tras el “Caso Negreira-Barcelona” queda una bandera en pie que es la posibilidad de mirar por encima del hombro a esta caterva de miserables mientras advertimos que nuestro futuro está en otro sitio. Es cierto, es poco pero es algo.
Son tiempos difíciles para apelar a la ética y la alta costura. A los solos de guitarra o a las letras de Dylan. Porque mandan las tripas y el pret-a-porter, la ilógica del impulso ciego. Queda tan solo la guerra de guerrillas, echarse al monte y mantener el foco en cambiarlo todo para que nada siga igual. Hasta sus cimientos, el viejo orden debe desaparecer. Cartago debe ser destruida.
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En nada, una semana, el primer lunes de agosto volverá el Madrid. A los entrenamientos, digo. Porque estar, el Madrid siempre está.
La última, las luces del Bernabéu. Bueno, a ver si también molestan y acaba el pueblo saliendo con linternas las noches europeas… Estuvo lo del merengón Chema Alonso, el señor hacker que ha fichado la Federación entre alarmas barcelonistas: es evidente que el hombre era Negreirita, otro gran hackeador. Está lo de Vinicius que tiene dos años de contrato, por cierto.
Está lo de si va a fichar más (o no) Florentino, y se sumó el Castilla que goleó en Marbella (0-4) e iluminó titulares como que Arbeloa ha formado una máquina. Lo han visto al primer partido. Son familia de quienes tras el 1-3 del Barça en Kobe (Japón) contaron que han vuelto lo que se dice imparables. Las burras del verano son magníficas.
Al pueblo blanco le motiva especialmente lo de los fichajes; normal, no pone un duro. Sigue siendo prioritario para él un volante central y, ya que estamos, un defensa también central. ‘Centralité’ Pueblo y Periodismo tienen una idea muy original: vender primero. Los giliflautas que dirigen el club habrán tomado buena nota.
La cosa necesita varios encajes, a saber. Empezando por la venta: que alguien quiera comprarse uno del Madrid y, a poder ser, a buen precio. Para el vendedor, digo. A continuación, que el deseado acepte irse: ver Ter Stegen.
‘Aluego’, y si la venta se efectúa, saltar a por el recambio. Los últimos en sonar están siendo uno del Liverpool (Konaté) y dos del City, Rodri y Halland, éste si se fuera Vinicius: jo. Clubes pobres que están esperando a ver si el Madrid se decide y les ayuda a llegar a fin de mes.
Vamos a esperar a que Xabi se explique. Oigan: las dudas son legítimas. Darse cuenta de que el Madrid está en un nuevo proyecto, imprescindible. Y conseguir lo que parece necesitar, peliagudo.
La cosa necesita varios encajes, a saber. Empezando por la venta: que alguien quiera comprarse uno del Madrid y, a poder ser, a buen precio. Para el vendedor, digo
El volante central, el famoso 5, es un especialista muy especialista. Un tipo que protege a los de atrás, acompaña a los de al lado y nutre a los de arriba. Los hay más defensivos y menos. Redondo, Milla, Mauro Silva, Casemiro, Busquets… La mayoría nace con eso y se va haciendo. Al Madrid no le parece que Zubimendi dé el peso.
¿Es Güler el hombre? ¿Lo puede ser Camavinga? ¿Pegados a Tchouaméni? No para usted o para mí, para Xabi. En más de una ocasión les he recordado el Athletic-Real Madrid (0-2) con que arrancó la penúltima temporada y como Ernesto Valverde elogió a un centro del campo con Fede Valverde, Tchouaméni, Bellingham y Camavinga, fórmula que no tuvo continuidad porque en el equipo estaba todavía Toni Kroos. ¿Esos cuatro más Güler, Ceballos si sigue, Brahim y tal arreglan al Madrid? Esperemos respuesta.
El central. El final de Rüdiger y Asencio no ha sido bueno precisamente. Alaba no está. ¿Lo estará Militao? Si atendemos a como volvió de su primer percance, sí. Ayer volvió a jugar Joan Martínez: piano, piano, claro. A tope aparece Huijsen. ¿Falta uno, Xabi?
Convengamos en algo fundamental: la elección de los jugadores es vital. Fichando, alineando… El primer gran partido de Alonso, y del club, es qué plantilla confecciona. Vamos a tardar en salir de dudas, hay mercado hasta finales de agosto. Salidas, entradas: dineros. Eso.
¿Los rivales? Pues el Atleti fichando. Un amigo colchonero dice que Cerezo debería salir vestido de jeque: son deliciosos. ¿El Barça? Acudo a Emilio Pérez de Rozas: no merece la pena cavilar, con copiar vale. Atentos. Interpreta al señor Barça y se dirige a Flick.
Vamos a tardar en salir de dudas, hay mercado hasta finales de agosto. Salidas, entradas: dineros. Eso.
“Ahora jugamos en Montjuïc, pero tranquilo, en nada estamos en el Spotify Camp Nou. No, perdona, no. Que no podemos volver, que es un error (otro más). Nos quedamos en Montjuïc. Bueno, tal vez en el Johan Cruyff. No, mira, que te ficharemos a Nico Williams, está hecho. Es un fichaje que nos hace mucha ilusión, como les dijo el presidente a los viejos senadores. Y cuando Flick llega a casa le pasan el vídeo de Nico renovado. Aúpa Athletic”.
Sigamos. “Bueno, te conseguiremos a Luis Díaz, sí, ese muchacho que tanto te gusta del Liverpool. Perdón, perdón, que dice que si no lo inscribimos ¡ya! no viene, así que no viene. Mira, como eres buen chico, el presidente dice que vamos a fichar al único que le gusta a él, al que tenía en su cabeza desde el primer día, Marcus Rashford. Perdón, perdón, es que tengo entendido que a ese no le quería nadie. No, no, dice el presidente que está fuerte como una roca”-
Venga, un empujoncito más: “El jueves vamos a Japón. Y luego, a Corea. Venga, prepara a los chicos. Perdón, perdón, que no nos han pagado y que nos quedamos aquí (…) Espera, espera, que sí nos vamos, que dice Rakuten que pagan. Vale, dile a los chicos que mañana traigan el troley, que vengan y esperen. (…) Vale, ¿pero entrenamos o nos esperamos? No, esperamos, que aún no tenemos avión, pero llegará, como el dinero”.
Me paro. Mucha risa no es saludable.
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Buenos días, amigos. El grado de miserabilidad del culerío crece exponencialmente. Si no fuese por la infinitud de los números, sería imposible representarlo en una gráfica. Ni siquiera tienen el pudor, ese que proporciona aunque sea una educación mínima, para no mostrar en público su grado de hipocresía, cinismo y desfachatez.
Laporta es, por tanto, el presidente perfecto para el culé medio, porque en su ser aglutina y sublima estas características, llegando a hacer de la miserabilidad un arte.
Laporta: “Es difícil entender el nombramiento de Chema Alonso” https://t.co/lmQ2bRnYoT
— Diario AS (@diarioas) July 26, 2025
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista. Ajá.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende el de Fernández Borbalán —talismán del Barça según los propios medios culés— como director técnico de los árbitros
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende el de Albert Soler como director general de Deportes del CSD directamente desde la ejecutiva del FC Barcelona para urdir una reforma de la Ley del Deporte que asegurara la prescripción del caso Barça-Negreira.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero no ve problema alguno que las retrasmisiones de los partidos y el VAR estén en manos de avalistas del Barça y de socios de filiales culés.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero entiende que no había problema alguno en pagar millones de euros al vicepresidente arbitral encargado, entre otras tareas, de calificar a los colegiados para que estos ascendieran, descendieran o fueran internacionales, con una variación salarial aparejada de cientos de miles de euros anuales. Y Laporta lo veía tan normal que incluso cuadriplicó el sueldo a Negreira. Tampoco le extraña que esa misma persona hay propuesto a su club ayudarles con el VAR.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende que el hijo de Negreira acompañara durante más de 20 años a los árbitros desde el hotel a los vestuarios del Camp Nou mientras los aleccionaba.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende que ese mismo hijo de Negreira, Javier Enríquez, cobrase jugosos emolumentos por prestar servicios de coaching —sea lo que sea eso, si es que es realmente algo— a los colegiados y que curiosamente después esos árbitros tuviesen más probabilidades de promocionar.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende que durante décadas se regalaran finales de Copa a los árbitros que cometían el error más grande a favor del Barça y/o en contra del Madrid.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende que no se pitara ni un solo penalti en contra del FC Barcelona en casi dos años.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende el Joan Gaspart como vicepresidente de la RFEF. Un Gaspart, que, como sabéis, afirmó que perjudicaría deportivamente al Madrid hasta que se muriese.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí que él mismo rompiese la disciplina del voto para votar a Villar como presidente de la RFEF en detrimento de Gerardo González, y que años después Godall, su vicepresidente, reconociese en la Sexta que ese acto, junto con el cultivo de las buenas relaciones del Barça con el estamentos federativos y arbitrales, tanto españoles como internacionales, ayudó al Barça.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero entiende perfectamente que el club que preside sea el único que no está obligado a cumplir con las normativas y reglas que sí están forzados a observar los demás.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero sí entiende que intervenga el Gobierno para conceder arbitrariamente un velo de legalidad a inscripciones de jugadores que no cumplen con los requisitos fijados en las normas.
Laporta no entiende el nombramiento de Chema Alonso porque es madridista, pero entiende a la perfección cómo debe seguir actuando para ganarse la vida.
Tal vez piense el ladrón que todos son de su condición debido a que ellos, cuando tienen ocasión, sí contaminan organismos, instituciones y administraciones públicas con fanáticos culés que trabajan solo en beneficio de su club y no del interés general.
La insoportable miserabilidad del ser.
Os dejamos con las portadas del día. Si sois aficionados al fútbol de selecciones, estáis de enhorabuena: esta tarde a las 18:00 la selección española de Montse Tomé se bate con Inglaterra con la Eurocopa como botín.
Pasad un buen día, aunque no lo entienda Laporta.
Tras la marcha de Modric, todo apunta a que Mbappé lucirá el 10 del Real Madrid. Él mismo lo anunció en X.
10
— Kylian Mbappé (@KMbappe) July 23, 2025
Desde hace décadas, es habitual que el jugón del equipo luzca el 10. Existen varios motivos. Futbolísticos y extradeportivos.
Culturalmente, el 10 se considera sinónimo de excelencia, de perfección. Cuando las calificaciones medían el conocimiento de la materia impartida, obtener un 10 era lo máximo. Ahora ya no se sabe: es posible sacar un 14 sobre 10 o no suspender con un 2.
Nuestro sistema decimal está basado en el 10. Para los pitagóricos, encerraba todos los principios del mundo el 10, la «tetraktys». No confundir con el Tetris, eso es de los rusos y os acabo de meter la musiquita en la cabeza.
Probablemente en fútbol la cosa empezó de casualidad. En el Mundial de Suecia 58, la confederación brasileña olvidó rellenar el papelito de los dorsales y la FIFA los asignó al tuntún. Al jovencísimo Pelé le tocó el 10 por puro azar.
Antes de los dorsales fijos, el 10 solía llevarlo un jugador de ataque, bien segundo delantero, bien interior izquierda, normalmente bien dotado técnicamente.
La combinación de estos y otros factores propició que de un tiempo a esta parte los buenos quieran portar el 10. Se identifica a la estrella del equipo con este número.
Sin embargo, el Madrid en este aspecto —también— es diferente. El Madrid impar, porque no hay dos como él. Es el número uno. No es extraño, pues, que su número más icónico sea non: el 7.
No obstante, el 10 ha sido lucido por un buen puñado de estrellas. Y también por otros cuerpos celestes de magnitud inferior. Incluido algún que otro meteorito que atravesó de forma tangencial la atmósfera madridista.
A finales de los cuarenta (1946-1947), el 10 vestía manga larga, se llamaba Luis y se apellidaba Molowny. El canario fue un 10 en el campo y en el banquillo.
Casi 10 años después, Héctor Rial vistió la zamarra con el emblemático número. El de Pergamino «llegó avalado por Di Stéfano y fue el lanzador perfecto para que Gento luciese todas las virtudes por la banda izquierda». Palabra de Alberto Cosín. Es curioso que Rial fuese de Pergamino (Buenos Aires, Argentina), porque ayudó a escribir grandes páginas de la historia del Madrid y su calidad ponía la dermis de gallina.
Ferenc Puskás. Quizá el 10 por antonomasia del Madrid junto a Luka Modric. Al principio tampoco valía y estaba gordo —bueno, esto último es cierto—, y acabó convirtiéndose en uno de los mejores jugadores y mayores goleadores de la historia.
Manolo Velázquez jugaba con estilográfica. Clase, talento y visión de juego a raudales. Compuso una melodía 10 para el Madrid Ye-yé.
Un movimiento teutónico se apoderó del 10 y lo portó como un actor de Hollywood: Günter Netzer. Estuvo tres años y dejó la sensación de que pudo haber aportado más.
Entonces al 10 le creció bigote y mala leche. El dorsal saltó a la espalda de Uli Stielike, quien lo portó algunas campañas a caballo entre el final de los setenta y el comienzo de los ochenta.
Tal vez el paso por Stielike le subió la tensión al 10 y el médico le recomendó moderar el consumo de sal, puesto que no tardó en subirse a cuestas del Soso Gallego. Futbolista no suficientemente ponderado.
Milan Jankovic fue como una bebida maravillosa que probaste un día y nunca más lograste encontrar dónde la servían. Quizá hayamos idealizado su corta etapa de blanco.
Si Rafa Martín Vázquez se hubiese creído lo que era, es difícil saber dónde habría llegado. Se fue cuando mejor estaba, después de firmar el temporadón de la 89-90. El bigote turinés no le hizo bien y su regreso transcurrió sin pena ni gloria.
Después del Aragonazo desde el medio del campo, llegó Hagi. Se parecía a Puskás en la barriguita y en que lanzaba unos trallazos descomunales. No llegó a cuajar del todo. Le llamábamos Jagui, pero al parecer se llamaba Hayi. Un lío. Y encima acabó en el Barça.
En esa misma época también lució el 10 Milla y alguna vez Hierro. Milla era un futbolista tan emocionante como un filete de pavo sin sal, pero eficiente. Hierro, uno de los más grandes. Jugó de casi todo, con un montón de dorsales y lo hizo todo bien.
No puede decirse lo mismo de Prosinecki. Más recordado por motivos extradeportivos y frikis que por la inmensa calidad que atesoraba, de la cual apenas nos brindó unas caladas. También acabó recalando en el club cliente de Negreira.
Y entonces llegó Laudrup y nos regaló un primer año fantástico. El segundo fue una debacle generalizada.
El siguiente 10, Clarence Seedorf, debería haber sido un 10 para muchos años, pero había que pagar las nóminas y hubo que venderlo. A diferencia de otros equipos, el Madrid paga sus deudas.
Florentino irrumpió con Figo. Casi na. Al portugués le dio tiempo a todo en los cinco años que portó el 10. Años buenos, años malos, Champions, Ligas. Provocó varias úlceras a los culés, y no por el abuso de cochinillo y JB.
Por diferentes y no tan diferentes motivos, Robinho y Sneijder fueron prescindibles. Talento no aprovechado.
Que Lass Diarra luciera el 10 del Real Madrid entre 2009 y 2011 nos lega una enseñanza: todo es posible en la vida.
Mesut Ózil fue un besugus interruptus. Su marcha nos dejó el gesto torcido, pero fue irse y el Madrid ganó seis Champions de once. Nunca se sabe qué va a ocurrir.
James se desventó más rápido que una gaseosa abierta en un chiringuito. Pero gracias a ello surgió la CMK.
Si hubiese que elegir solo un 10, optaría por Modric. Y paro aquí porque la llaga está muy reciente.
Ha habido sitio, cómo no, para más grandes dieces que no aparecen aquí. Y también para otros circunstanciales, curiosos, efímeros, pintorescos. Algunos de los que lucieron el dorsal en algún encuentro fueron: Sabino Barinaga, Roque Olsen, Joseíto, Mateos, Kopa, García Hernández, García Navajas, Salguero, Solana o Paco Llorente.
Y ahora parece que lo coge Mbappé. ¿Cómo le irá con el 10? Quién sabe, pero la vida es bastante complicada como para amargarse preventivamente, ¿verdad?
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Buenos días, amigos, lectores, simpatizantes, haters y gente de bien que se levanta un sábado de verano y desayuna con este breve repaso por las portadas del periodismo deportivo patrio.
No es costumbre de esta nutrida redacción utilizar directamente los titulares escogidos por los medios, pues suelen pecar de cierto sensacionalismo, críticas directas o subliminales al madridismo, loas al culerío o juegos de palabras que hieren la sensibilidad o el mínimo buen gusto, mas, en esta ocasión, con tres portadas dedicadas de manera íntegra al barcelonismo, hemos decidido optar por el acertado titular escogido por el diario As: Fútbol Caos Barcelona.
Entendemos que con el careto risueño de Joan Laporta se os pueda atragantar la magdalena recién mojada en el café. Su vestimenta, la sonrisa de capo o la propia pose sobre dos de los cuatro porteros de la plantilla provocan cierto mal rollo. Como en esas películas de Martin Scorsese en las que se pasa de la fidelidad a la eliminación en cuestión de segundos, el capo Jan pasa los brazos por los hombros y junto al cuello de los guardametas en lo que podría ser un abrazo en busca de confianza que tornara al estrangulamiento en apenas un gesto. Algo similar a lo que vimos en Uno de los nuestros cuando alguien dejaba de ser “uno de los nuestros”. El polaco Szczesny podía pasar de fumarse unos pitis a la puerta del garito de moda de Jan a convertirse en el hombre de confianza del palco con la misma celeridad con la que el capitán de la plantilla, Marc-André Ter Stegen, podía caer en desgracia y ser señalado por todos los medios al dictado del presidente. Es lo que hace sin rubor alguno el diario Sport:
“El club está molesto con el alemán”, sueltan. Con la cobardía habitual de usar el impersonal “el club”, en lugar de hablar abiertamente: “Joan Laporta espera que el alemán se pire y renuncie a los tres años de salario que le restan”. Son ascensos y caídas a los infiernos tan fulgurantes que encajan a la perfección con la filosofía del Fútbol Caos Barcelona que ha implantado el artista Joan. El hombre impredecible que nunca precisó consigliere, o los que tuvo, pero huyeron despavoridos.
La actualidad deportiva está copada por los líos del Barça: el retraso en la llegada a Japón tras el esperpento del promotor y los millones que no aparecían, o la petición a la UEFA para comenzar la Champions como visitante. Con lo fácil que sería haberlos sancionado unos añitos por los pagos a Negreira o las cuentas falseadas, ahora estamos cada día, cada semana con sus líos. El Fútbol Caos Barcelona es el único club del mundo que celebra con al menos cuatro portadas cada incorporación:
Entendemos que estéis hartos, a nosotros nos pasa exactamente lo mismo. Nos encantaría hablar de otros asuntos, como el dorsal número 10 adjudicado a Mbappé, algo que nos trae recuerdos ilusionantes y solo menciona el diario Marca. Al bueno de Kylian le sienta estupendamente el número 10, como hemos visto en sus participaciones con la selección francesa, no en vano, su juego viene a ser el de un nueve y medio, a mitad de camino entre la creación de la jugada de gol y el propio remate del ariete puro. Por el contrario, no nos apetece hablar de los rumores de salida de los que habla As en la parte inferior de la portada: Rodrygo, Alaba y Mendy, “y duda con Ceballos y Endrick”. Lo que decida Xabi Alonso con el club, bien decidido estará. El comportamiento con los jugadores que salgan será siempre ejemplar, como debe ser con cualquier club que se precie, y las nuevas incorporaciones serán inscritas a la primera, con salarios transparentes y sin intermediarios de países situados en los últimos puestos de los índices internacionales de corrupción.
La actualidad deportiva trae otras noticias de interés, como la final de mañana de la Eurocopa de fútbol femenino, la incorporación de De Paul al equipo de amigos jubilados de Leo Messi o la fenomenal participación del equipo español en los mundiales de Natación. Las cabriolas de la portada de Marca casi alcanzan el nivel de las que ejecuta sin maestría Jan Laporta, y mezclamos la brillantez de unos y la opacidad del otro porque creemos haber encontrado un mensaje común en las portadas del Mundo Deportivo y de Marca.
Laporta aparece tras un telón, no se sabe si como artista de variedades a punto de salir a la palestra con su último truco o, como en las películas de vampiros, agazapado en las sombras para lanzar por sorpresa sus dentelladas. Por si fuera esta segunda opción, Marca nos ofrece un posible antídoto:
Que paséis un buen día, y que el orden y no el caos acompañe vuestros pasos por la playa, la montaña o el garito de copas.
—Oiga, doctor Medrano, verá usted. Resulta de que mi señora y yo hemos puesto el Neflis ese, lo de la tele de interné con más películas que el videoclub de la calle Toledo, ¿se acuerda? Que lo llevaba un señor que se parecía a Lotina y un día…
—Al grano, Teodoro, por favor.
—Sí, disculpe, soy propenso a la dispersión, a la diáspora mental. Como los judíos, pero con chascarrillos, ¿sabe?
—Por favor…
—Sí, sí, ya sigo. Pues verá usted, doctor Medrano, vino a casa el mediano, el Pascual, a ponernos el Neflis ese, porque nosotros, como comprenderá, ni idea. Él trabaja en cosas de ordenadores. Es listísimo.
—Teodoro, ¿podría decirme pronto por qué ha venido usted a la consulta?
—Perdone, es mi diáspora mental, ya sabe. Lo que le iba contando. El Pascual nos dejó el Neflis furulando y, claro, nos viciamos con eso de las series. Y yo, que soy muy nervioso, fíjese que cuando nací a mi madre le dijeron que…
—Teodoro…
—Sí, sí, voy al grano. Total, que me enfrasqué tanto en las series que sin darme cuenta empecé a tirarme del padrastro del índice de la mano derecha. Sucede que en casa somos muy de palomitas. Pero de las saladas, eh, nada de esas moderneces de colores dulces. Puaj. Además, yo soy diestro. Claro, al meter la mano en el bol de palomitas saladas me escoció el padrastro una barbaridad.
—Entiendo.
—Ya le he dicho que tengo diáspora mental, pero es que además sufro de enfrascamiento, no me doy cuenta de las cosas, así que seguí y seguí y seguí, como el conejito de Duracell, metiendo el dedo en las palomitas. Mire cómo me se ha puesto.
Teodoro enseña al doctor Ripoll el índice derecho con el padrastro enrojecido y la última falange hinchada.
—Soy sexador de osos panda y trabajo con el dedo pocho. Tengo que palpar y ver si…
—Ahórrese los detalles, por favor.
—Y me he dicho: Teodoro, ves a pedirle al doctor Ripoll la baja hasta que te se cure el padrastro, porque así no puedes trabajar.
—Claro, claro.
—Yo creo que con una semanita es suficiente. O mejor dos, no vayamos a pillarnos los dedos. No le parece, ¿doctor?
—¡¿Dos semanas?! ¡¿Está usted loco, Teodoro?!
—Bueno, bueno, si se va a poner así me pongo un poco de esparatrapo y me voy ahora mismo al curro. Pero no me grite, que soy muy sensible.
—Usted, Teodoro, va a estar de baja mínimo cuatro meses. Eso, si no hay que prorrogarlo al doble
—Pero, doctor Ripoll…
—¡Y a callar!, que aquí el que sabe soy yo.
Buenos días, amigos. Sí, esto es el portanálisis. La absurda disertación inicial no es sino para poner de relieve las ridículas maniobras que deben realizar quienes manejan el sistema para que todo siga igual. Es decir, para que el FC Barcelona siga participando en las competiciones —y a poder ser ganarlas—, pese a no cumplir las normativas que el resto sí están obligados a observar.
Con la operación de Ter Stegen y la inscripción de Joan García se han alcanzado cotas de bochorno difícilmente imaginables, a pesar de que el listón estaba muy alto.
Ter Stegen, el capitán del Barça, molesta. Quieren que se vaya y hace tiempo que pusieron en marcha la maquinaria mediática de mobbing para forzarlo a irse. Les interesa para sus enjuagues económicos y de inscripciones. Pero al malvado de Ter, en lugar de hacer caso, no se le ocurrió otra cosa más loca que cumplir su contrato. Intolerapla.
Cuando a uno le están presionando por tierra, mar y aire para evitar que ejerza su derecho al trabajo —ese que para otros es sagrado y ha de protegerlo el CSD—, es probable que se le inflen las alforjas genéticas. De modo que el bueno de Ter ha decidido operarse de la espalda y emitir un comunicado en redes donde estima una baja aproximada de tres meses. Ya sabéis que ha de ser superior a cuatro para que el Barça pueda inscribir a experico García. Fijaos si es malintencionada la previsión de tres meses de baja que es un mes más de los dos meses que estuvo apartado de los terrenos de juego en 2023 por una dolencia similar.
Rápidamente, los cooperadores necesarios han salido a afear la conducta de Ter Stegen. Aquí un ejemplo de un señor sin bufanda:
Gran portero y el peor capitán q ha tenido el Barça en su historia.Mal compañero;presionó para jugar cuando el equipo se lo jugaba todo, pasó de ir a Milán a apoyar pq no jugaba y ahora dice lo de 3 meses para no inscribir a Joan. No debe volver a vestir más la camiseta del Barça https://t.co/m071DqzqYx
— Victor Lozano Nieto (@victorlozano73) July 24, 2025
Al señor sin bufanda, seguro que sin mala intención, se le había olvidado un tuit suyo de anterior y Maketo Lari se lo recordó.
Pues si ter Stegen es un mal capitán, imagino que para ti los 4 de la foto deben ser lo peor. pic.twitter.com/GhL3DRq2Cw
— Maketo Lari (@MaketoLari) July 24, 2025
Pero el sistema no se limita a la emisión de tuits de estos corpúsculos sin bufanda, sino que ha de movilizar artillería más pesada. Se trata de un asunto del Barça, es decir, un asunto de Estado, así que es necesario dictar el relato que han de aceptar todos sin rechistar. Qué mejor lugar que la SER para ello.
🏥 ⏳ El Dr. Ripoll explica la lesión de Ter Stegen y CUÁNTO estará de BAJA
🤏 "A primera vista, tres meses es un plazo MUY AJUSTADO, pero depende de qué le vayan a hacer"
📄 "Se ha puesto en una posición muy incómoda, porque después de la operación habrá un parte médico" pic.twitter.com/jJPlPTVIP1
— El Larguero (@ellarguero) July 24, 2025
Obsérvese que han fijado el tuit.
«A primera vista, tres meses es un plazo muy ajustado», dice el ínclito doctor Ripoll, un facultativo muy parecido al doctor Medrano del prefacio de este portanálisis. Hay un fragmento glorioso de su intervención en El Larguero:
«No se puede decir si van a ser tres o cuatro, pero por lo general, sobre el papel serían más bien cuatro. Una persona que se ha operado dos veces de la rodilla, que ahora se opera otra vez de la espalda... Es un deportista extraordinario, pero llama la atención que afinen tanto y uno, cuando busca una razón de porque se afina tanto, pues encuentra unas razones que todos tenemos en mente y no son muy correctas».
Ripoll empieza diciendo que no puede saberse si serán tres o cuatro meses, pero acto seguido se lanza a apostar por los cuatro. Luego duda de la salud del jugador: “Una persona que se ha operado dos veces de la rodilla...”. Y por último, critica que se afine tanto con el plazo, justo lo que acaba de hacer él mismo. Es decir: lo que él ve en él como análisis médico, en otros lo considera sospechosa estrategia. Por resumir: los intereses turbios del Barça prevalecen sobre los intereses de cualquier otra persona, entidad o cosa.
Lo ha sintetizado a la perfección Ice Landic en X: «El FCB es el primer club de la historia que, ante la lesión de su portero titular, le desea “una lenta recuperación”». To pee and not drop a drop.
🚨💣El FCB es el primer club de la historia que, ante la lesión de su portero titular, le desea “una lenta recuperación”.
— Ice Landic 🇮🇸🇳🇴 (@Ice_Landic) July 24, 2025
Su tuit nos ha servido de inspiración para el título de este portanálisis: El FC Barcelona desea a Ter Stegen una lenta recuperación. Qué diantres, se lo hemos copiado, para qué vamos a andarnos con medias tintas.
Además del señor sin bufanda, hay más elementos peculiares que han acudido raudos a echar una mano. El famoso meme de «Que me quedo sin comer».
Uno de los más pintorescos es Miguel Galán. En la Galerna hay quien sostiene que Galán realmente es Joaquín Reyes disfrazado para un Celebrities de La hora chanante. Pero a Miguel también le han puesto en su sitio. En este caso ha sido @elmozo7.
Compruebo con satisfacción que @MiguelGalanCNFE ya postea fotos con artículos del Control Económico. Ahora sólo falta que se los lea enteros.
Para lesiones producidas antes del 01/07 no aplica este artículo. pic.twitter.com/Gng8Id5iiZ— Bruce Wayne (@elmozo7) July 25, 2025
¿Y las portadas?
Sport es un engranaje más y sigue el discurso marcado. Recoge los tres meses de baja anunciados por el guardameta y en el párrafo siguiente se marca un Ripoll y dice que bueno, que ya veremos los plazos. Los asuntos del Barça son de interés general y merecen ser resueltos como tal, es decir, aplicando las medidas excepcionales que sean necesarias de manera discrecional por parte de cualquier organismo, institución o administración. No nos lo inventamos, se deduce de la observación.
Es una lástima que la actualidad que nos haya brindado una joya como la de que un club desee que uno de sus futbolistas, su capitán, se recupere lo más lentamente posible de una intervención quirúrgica, porque hoy las portadas daban juego para haber pasado un buen rato: observad la de Marca y, sobre todo, la de Mundo Deportivo.
Antes hacíamos referencia a los Celebrities de La hora chanante. Uno de los más recordados es el de Hulk Hogan, que ayer falleció. Se nos va un trocito de infancia a los que éramos púberes en los albores de las cadenas privadas. Descanse en paz.
Pasad un buen día y feliz día de Santiago Apostol, patrón de España.