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El camino a casa

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

El camino a casa

Escrito por: La Galerna3 junio, 2017
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No descubrimos nada, pero qué cosa extraña el tiempo. ¿Cuánto falta para esta noche? ¿Cuánto va a durar el partido si dura 90 minutos? ¿Cuánto más durará si acaba durando otros 30 y acaso más? ¿Alguien sabe lo que dura una tanda de penaltis? ¿Se ha medido semejante abismo de tiempo, curvatura tan demorada? En realidad no hay relojes para estas cosas, aunque abunden. La precisión matemática que hemos conseguido se queda a la altura de un inútil balbuceo cuando hablamos de medir las cosas que más importan. La experiencia subjetiva se precipita, se desparrama, se agota, se acelera o se hace eterna cuando lo que está por venir -lo que está viniendo- es la posibilidad de ganar hoy la duodécima Copa de Europa, un hoy larguísimo, un hoy que puede quedar fijado para los restos en conexión con otros once puntos de luz que relucen ahí arriba y sobre todo aquí dentro del pecho. Una cadena de hoy y hoy y hoy, y así hasta once, una estela, una trayectoria, un camino de baldosas amarillas que son blancas y que, como ocurría en Oz, conducen a lo que ya somos, a lo que podemos ser, a lo que queremos seguir pudiendo ser.

Once baldosas tiene ahora ese camino jalonado por once trofeos de la vieja y querida Copa de Europa como hitos que no permiten el desvío ni la errancia. Se va por aquí, estén ustedes seguros. Nos lo han dejado dicho -lo han dejado desbrozado y recorrido- nuestros mayores más insignes, esos que abrieron brecha machete en mano, esos que siguen recorriendo el camino con nosotros hoy más que nunca porque ya ha quedado dicho que lo que sea hoy es también ayer y la posibilidad de mañana.

Marca Portada Previa Cardiff 03.06.17

Es la hora del campeón, dice Marca, y nosotros no vemos la hora de que de verdad sea ya la hora de poder empezar a demostrar que es la hora del campeón. Pero nadie sabe lo que dura una hora en estas circunstancias, y las horas que quedan para el comienzo del partido duran lo indecible, como duraron las horas que, incontables, pasaron -tranquilos, ya pasaron, tenían que pasar- entre la Sexta y la Séptima, entre Bruselas 1966 y Ámsterdam 1998. Aquello fue un acelerador de partículas, un avance científico sin precedentes, una demostración palpable de que el tiempo, casi letanía durante tantos años, puede acelerarse a conveniencia, fruto de querer hacerlo, a fuerza de convencerse de que está en nuestras manos camino de Oz. Ya lo dijo Einstein, pero quien lo hizo fue Pedja en la capital de Holanda y tras su logrado experimento no hemos hecho más que volver a saber que seguimos estando aquí para poder volver a ganar otra Copa de Europa, como hoy, otra vez y cada vez hoy.

As Portada Previa Cardiff 03.06.17

Ahí tienen al ilustre científico Mijatovic, rodeado de otros hacedores de tiempo que conocen el secreto. Uno de ellos dirige hoy desde el banquillo. Uno de ellos elevó (nunca mejor dicho) el experimento de Pedja hasta el milagro de lo poético, acaso porque ya se sabe que la física matemática, cuando alcanza sus preguntas más abstractas, ya linda con la filosofía y con la poesía; linda, sobre todo muy linda, lindísima.

Diecisiete Copas de Europa hay en la foto de portada de As, y que nos perdonen los modernos si no decimos Champions porque nuestros mayores saben que eso de los eufemismos son cosa de estos tiempos que corren y no de los tiempos que ellos nos enseñaron a detener. Diecisiete maneras de parar el tiempo, de enlazarlo, enhebrarlo, tejerlo y entregárnoslo. Diecisiete razones para creer que hoy puede repetirse el milagro de que la física y la matemática vuelvan a quedarse a la altura de un ábaco en un suspiro, en un anhelo, en la duodécima baldosa del camino hacia lo que ya ha quedado demostrado que hemos sido, somos y queremos seguir siendo.

Mundo Deportivo Portada Previa Cardiff 03.06.17Sport Portada Previa Cardiff 03.06.17La bruja mala del este está al acecho. No quiere que lleguemos a Oz y no le importa mostrar en público sus vergüenzas. No sabe -la pobre- que no queremos llegar a ningún lugar al que no hayamos llegado ya. No sabe -más que rabia, da tristeza- que el lugar somos nosotros, que aquí dentro está lo que ella cree allá lejos, que en el lugar ya estamos y que solo cabe volver a actualizar el mapa.  En suma, no sabe la bruja que cuando el Real Madrid llega a una final de la Copa de Europa no ha salido de casa para conquistar nada más que su propia casa. Solo nos queda saber entrar por duódecima vez, y tenemos las llaves.