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Cuando Bernabéu quiso dejar la presidencia

Cuando Bernabéu quiso dejar la presidencia

Escrito por: Alberto Cosín3 mayo, 2020
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El Real Madrid conquistó la Liga en 1958 y, poco después, el 28 de mayo, la tercera Copa de Europa consecutiva tras derrotar en un partido durísimo con prórroga incluida al AC Milan de Liedholm y Schiaffino. Las buenas noticias y la tranquilidad eran la tónica en la casa blanca antes de iniciar el verano, e incluso ya se había confirmado el fichaje del húngaro Ferenc Puskás para el siguiente curso.

Sin embargo, en una entrevista fechada el 10 de agosto de 1958 en El diario de Burgos, aparece la bomba en forma de titular: “Bernabéu desea dejar la presidencia blanca”.

El máximo mandatario reconoce que “no está cómodo en el puesto” y que “desde hace algunas temporadas atravesamos una situación un poco embarazosa porque el Real Madrid no cae bien en el público, cuando nuestra intención es siempre mejorar el equipo, para de esta forma poder realizar el fútbol español”.

El manchego nota una gran diferencia de trato entre el extranjero y el aficionado nacional porque fuera de las fronteras españolas “nos conceden el título del mejor equipo del mundo, del equipo que mejor época atraviesa. Y en España es todo lo contrario. Existe una disposición de ánimos en contra, que es inexplicable. Toda España acogió con calor las magníficas temporadas del Barcelona, Bilbao, Valencia etc. Sin embargo a nosotros no nos prestan apoyo, aunque el Real Madrid cuenta con un grupo numerosísimo de seguidores por los que se ha conseguido la ampliación del campo y otras mejoras en diversos órdenes”.

A la pregunta directa de “¿Se marcharía ahora mismo?”. El presidente responde contundente que sí. “Hace ya tres Juntas que anuncié que buscaran un nuevo presidente porque yo ya llevo mucho tiempo”. ¿Las razones? Don Santiago afirma que “precisamente eso que le he dicho, que llevo ya quince años y al club y a mi nos vendría bien un cambio”. Además, se queja de los sinsabores del cargo declarando que “hay momentos agradables, pero de ordinario son amargos”. Bernabéu confirma que trabaja muchas horas para el club: “Estoy desde que me levanto hasta que me acuesto pendiente de los asuntos del equipo”.

También tiene palabras de alabanza para la situación deportiva e institucional del club. En referencia a la plantilla, confiesa que Puskás ha encajado “magníficamente” y que “recibe cartas de su país de Italia, de Austria, felicitándole. Él está contento y nosotros, también”. En la parte directiva destaca que “hoy se desea que la dirección interior la ocupen directivos y se procura aislar la parte técnica de la práctica”. En este sentido, dice que “es muy posible y en algunos casos, preferible que se pueda ser directivo sin entender de fútbol”. El ejemplo que pone es clarividente: “El tesorero si no sabe lo que es un córner, mucho mejor”.

Un par de días más tarde el equipo tomó un vuelo para Sudamérica donde iba a realizar una pequeña gira futbolística. En la expedición también estaban el secretario técnico Emil Osterreicher, los directivos Muñoz Lusarreta y Raimundo Saporta y al frente de la delegación don Santiago Bernabéu. El club blanco regresaba al continente americano  por tercera vez tras su primer viaje en 1927 y las dos presencias en la Pequeña Copa del Mundo de Caracas de 1952 y 1956. En esta ocasión iban a pisar Buenos Aires, Almagro y Montevideo para enfrentarse a River Plate, CA San Lorenzo y Club Nacional.

Dos semanas más tarde y después de vencer a los dos equipos argentinos y empatar con los uruguayos el equipo aterrizó en Barajas con un Bernabéu muy satisfecho y feliz. Sus palabras antes del viaje parecían agua pasada. El mandatario blanco habló entusiasmado con la prensa y declaró: “La mayor satisfacción de mi vida ha latido en Buenos Aires y Montevideo por el orgullo de los españoles que allí nos esperaban confiados en que nuestro equipo daría cumplida satisfacción a los anhelos que vibraban en aquellos corazones alejados de la patria. La confianza española en un equipo español en esta ocasión ha sido el nuestro, me conmovió tan hondamente que en algunos momentos la emoción destilaba por los ojos y era imposible enjugarla. Nadie sabe cómo se siente la tierra de uno como sea cuando se está lejos de la misma. Y nadie puede conocer el verdadero sabor de la alegría como todos nosotros la hemos sentido al ofrecer a los españoles de la Argentina y el Uruguay el gozo de ser lo que son y… con la cabeza muy alta”.