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Benítez: Primeras diferencias con Ancelotti

Benítez: Primeras diferencias con Ancelotti

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon31 julio, 2015
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Para que no haya lugar a equívocos comenzaré advirtiendo que, tras muy escasos partidos de pretemporada, aún es pronto para sacar conclusiones. En esta fase, lo básico es ir adquiriendo la base física necesaria para competir durante todo el año e ir asimilando los conceptos tácticos del entrenador. Es en esto último en lo que se quiere adentrar este artículo, aunque sea de un modo aún preliminar.

Muchos presumíamos que con la llegada de Benítez la fisonomía del Madrid de los dos últimos años cambiaría. Creo que no nos equivocábamos. Pese a que no ha habido grandes variaciones en la plantilla en cuanto a incorporaciones de relumbrón, han bastado unos pocos amistosos para empezar a encontrar diferencias con el Madrid de Ancelotti.

benítez señala junto a ancelotti

Mientras el Madrid de los dos últimos años partía con un 4-3-3, con centro del campo en triángulo casi equilátero, el de Benítez alterna un 4-2-3-1 con un 4-4-2 muy puro. El esquema no necesita de cambios de jugadores para variar, ya que las permutas entre los mismos son constantes a lo largo del juego y parecen sintonizar de forma inmediata el cambio de frecuencia ordenado por su nuevo entrenador.

El Madrid de Ancelotti, en ataque, solía jugar mucho con las alturas. Ramos se incorporaba al centro del campo, y a su vez James ganaba otra altura tendiendo un puente entre el centro del campo y la delantera. Arriba la BBC permanecía bastante descolgada con Bale siempre en la derecha y con el clásico movimiento hacia atrás de Benzema que liberaba el centro del área a Ronaldo, pero que a su vez le quitaba mucho oxígeno  a un Bale que se encontraba con mucho tráfico cuando recortaba hacia el interior para chutar. A pesar de ese pequeño hándicap, el Madrid funcionaba como un reloj, ya que la calidad de sus jugadores le permitía asumir los riesgos consustanciales a su ambicioso y desacomplejado despliegue. Dada la poca calidad defensiva de la mayoría de sus jugadores, Carletto optaba por intentar recuperar el balón muy arriba y de forma diligente. El escalonamiento de sus jugadores- facilitado por las diferentes alturas- favorecía el robo del balón o que se retardase la transición del contrario. Todo se empezó a resquebrajar cuando Modric, James y Ramos -capitales en el esquema-  se lesionaron a la vez, y la calidad del equipo se resintió sin que Carletto abandonase su ambicioso, estético y efectivo plan. No había un plan B, sino un plan A matizado y de peor calidad.

Benítez ha parecido tomar buena nota de ello. Aparte de las rotaciones que presumiblemente veremos, ha perfilado otro estilo que protege más al equipo en defensa. En estos primeros trazos se aprecia menos escalonamiento en ataque, es decir, menos alturas. El doble pivote parece bastante estable y rectilíneo,  y si bien Ramos parece que sigue incorporándose al centro del campo, dicho movimiento parece más fruto de la personalidad del camero que del plan trazado. En ataque, las permutas del los cuatro de arriba sí son constantes. El defensor rival no tiene suficiente con estudiarse a un sólo rival: es probable que durante el partido marque a cuatro diferentes. En una misma jugada, la posición inicial de cada jugador sólo marca su punto de partida, ya que es habitual ver cómo Isco de la derecha pasa al centro y posibilita el que Bale, quien empieza en el centro, acabe entrando por la derecha. Lo mismo ocurre entre Ronaldo por la izquierda y el delantero que juegue -Jesé o Benzemá- que muchas veces hace la cobertura defensiva a un Ronaldo que, pese a su renovada y buena actitud, no siempre vuelve.

Cuando el equipo pierde el balón, no inicia una presión adelantada para recuperarlo. Habitualmente, el Madrid desconfía de esa posibilidad y se repliega buscando unir las líneas. Esa parece la obsesión de Benítez: líneas juntas y a la altura que sea para que el sistema de ayudas defensivas sea más efectivo y los esfuerzos menos prolongados y estériles. Es probable que cuando el equipo alcance su mejor condición física, la línea de presión se adelante considerablemente - sería coherente con la línea que ha seguido Benítez en su carrera-, pero será difícil ver a este Madrid partido y concediendo líneas claras de transición hacia su portería. Con Benítez el Madrid parece permanecer junto.

Sin abusar de ello, sí parece que Benítez quiere recuperar, en parte, la verticalidad del Madrid de Mou. Cuando se produce el robo, este Madrid enseguida busca la jugada rápida, pero sin arriesgar una pérdida irresponsable. Seguro que será objeto de una entrada futura, pero el papel de Bale como lanzador de esas contras se antoja que será muy relevante. El reto del galés será ser más un lanzador que un conductor y muchas veces acabar él la jugada tras descarga de sus compañeros.

Habrá que seguir analizando si esta apuesta quizás menos preciosista y ambiciosa se vuelve más pragmática. De momento los resultados no le quitan la razón a Benítez, y eso que aún casi no ha podido contar con Don James Rodríguez, el jugador que sólo sabe marcar goles bonitos.

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en R