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Asensio: el futuro ya está aquí

Asensio: el futuro ya está aquí

Escrito por: Pepe Kollins4 mayo, 2017
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El soberbio partido de semifinales del Real Madrid contra el Atleti en el Bernabéu tuvo muchos protagonistas. Uno que resaltó por encima de todos: Cristiano Ronaldo, un futbolista que está sorprendiendo con una madurez que muchos vaticinaban iba a desembocar en un declive acelerado y que, por el contrario, ha derivado en una de las versiones más diferenciales de un jugador ya de por sí legendario. Otros dos madridistas destacados fueron los dos centrales, Ramos y Varane, que sometieron en todo momento a los delanteros del club rojiblanco. En la medular Toni Kroos ofreció un recital de pases, casi sin fallo. Luka Modric volvió a ser el jugador que aporta frescura y fluidez. E Isco Alarcón se confirmó como un jugador de partido grande, otorgando seguridad, superados unos primeros minutos de precipitación, a cada balón que recibía.

Pero si hay un jugador que volvió a ilusionar de nuevo al madridismo es Marco Asensio. Lo de Marco no es tanto, o no solo, una cuestión de rendimiento puntual sino el placer de quien te permite presenciar un futuro esplendoroso en pleno presente. Hay dos cosas que destacaría de Asensio. La primera, que da igual en qué posición del campo reciba el balón que siempre sabe lo que tiene que hacer y hacerlo bien.  Su repertorio es tan extenso como fiable.

Si Asensio recibe en la medular templa el juego o distribuye con fluidez, si recibe en el interior puede asociarse con los laterales o profundizar por los pasillos centrales. Desde la media punta es capaz de filtrar pases o disparar a puerta, en banda desborda indistintamente por potencia o regate, a la hora de centrar parece que tuviese un guante en el pie y en el área es un fantástico finalizador.

La segunda cosa que me sorprende de Asensio es su mentalidad. Marco es un chico que posee el temple de un veterano. Su forma de aceptar los retos tiene mucha similitud con la de otra leyenda madridista que también destacó por su determinación desde muy joven: Raúl González. Al mallorquín ni le pesa el escudo, ni se le sube el éxito a la cabeza. Ese carácter, producto de la humildad y de la plena confianza en sus posibilidades, queda muy bien reflejado en un reportaje que le dedicó la televisión balear al astro de Calviá.

...el placer de quien te permite presenciar un futuro esplendoroso en pleno presente.

El programa daba cuenta de un entorno personal que ha sido fundamental para conformar un temperamento impropio en un chico de su edad, afianzado por la dura experiencia que tuvo que enfrentar con el fallecimiento de su madre cuando tan solo era un chaval.

Su padre, Gilberto, narra cómo durante su niñez Marco era incapaz de irse a dormir sin agarrarse a un peluche que vestía una camiseta del Real Madrid. El ritual, además, proseguía con una mirada hacia lo alto, antes de que apagaran la luz,  para retener como última imagen, antes del sueño, la del ídolo  que presidía el enorme poster situado en la cabecera de su cama: Zinedine Zidane. “Tenía verdadera obsesión con él” admitía el progenitor.

El propio Marco explica cómo no daba crédito a que la persona que dio entrada a sus sueños durante su infancia fuera la misma que le abriera las puertas de su mayor sueño como adulto. Sucedió en Noruega, también antes de dormir, la noche anterior a la disputa de la Supercopa de Europa contra el Sevilla. Por entonces Asensio aún dudaba si finalmente sería admitido en el primer equipo cuando recibió el aviso de su entrenador para que fuera a verlo a su habitación en el hotel. Zidane le hizo sentarse y le comunicó dos cosas: la primera, que tenía una fe enorme en su juego y que por ello quería que formara parte de la plantilla. La segunda, que sería titular en la final. Al día siguiente, Asensio, despierto, marcó un gol increíble.

Mención aparte merece los fragmentos dedicados a las peripecias de su fichaje. Porque el representante de Marco, Horacio Gaggioli, reconoce que su traspaso por el Barcelona estuvo cerrado. La entidad azulgrana pactó el pago de 2 millones y medio al contado y 2 millones aplazados, supeditados a cuando fuera jugador del primer equipo. Pero en último momento, a falta de unos días para el cierre del mercado, el Mallorca, en una delicada situación financiera, entendió que el montante total era una cantidad perfectamente asumible para un club de la dimensión del Barcelona y exigió su pago íntegro. Pero se equivocaban. Sorprendentemente, el club catalán no podía acceder a la petición bermellona porque los dos últimos millones del presupuesto de fichajes los habían utilizado para sufragar la contratación del lateral Douglas. Pese a que Miguel Ángel Nadal advirtió a los azulgranas del enorme error que iban a cometer, la decisión ya era firme.

Cuando Asensio ya estaba asimilando su permanencia, otra temporada más, en la isla, le pasaron una llamada de móvil en mitad de un entrenamiento. “Hola, soy Florentino Pérez” escuchó atónito al otro lado. El presidente del Real Madrid (que previamente había hablado con otro Nadal, en este caso madridista y tenista, para resolver el escollo del Mallorca) le comunicó al jugador que el Real Madrid iba a enviar un avión privado para recogerle a él, a su padre, a su hermano y a su representante a fin de cerrar su pase ese mismo día y presentarlo en el Bernabéu al siguiente. Así se hizo.

Pero no fue la primera vez que tenía ocasión de hablar con el máximo mandatario del Real Madrid. Cuando Marco tenía tan solo nueve años, de paseo con su familia por el puerto de Portals, la madre de Asensio identificó a Florentino Pérez y le preguntó si le importaba hacerse una foto con la familia. Florentino accedió y al término de la pose la madre del futuro 10 blanco encaró al constructor y le advirtió: “Acuérdese bien de la cara de este niño porque algún día lo fichará para jugar en el Real Madrid.”

Ella lo vio desde el cielo, pero para entonces Marco ya llevaba mucho tiempo avisado, quizás de ahí su temple y su confianza.