Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Arbeloa y Casillas, hijos de un mismo Dios

Arbeloa y Casillas, hijos de un mismo Dios

Escrito por: Antonio Hualde14 marzo, 2016
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

“Con las piedras que los críticos te arrojan podrás construirte un monumento”, decía Kant. Eso es, más o menos, lo que hoy podría hacer Álvaro Arbeloa, cuya entrevista en La Galerna todavía sigue dando que hablar. Me ha sorprendido mucho que no sólo Marca y As, sino medios generalistas como El País o El Mundo citen expresamente la fuente, algo tan poco habitual como revelador del fuste que está adquiriendo el galernismo. Olé.

Recuerdo a Arbeloa en sus inicios como central del Castilla. Era muy bueno en esa posición, aunque luego, reconvertido a lateral, lo hizo aún mejor. Ahora, al final de su carrera, puede sentarse a la puerta de su casa y ver pasar el entierro de sus enemigos, esos que su enorme calidad y su no menos ingente madridismo le han granjeado. Allá ellos y sus miserias. Para mí, Arbeloa será uno de los mejores tipos que ha pasado por el club, tanto dentro como fuera del campo.

Siente los colores, rara avis hoy, y va siempre de cara, más raro aún. Lo ha ganado todo, tanto con el Madrid como con la Selección. Se mire como se mire, Arbeloa es alguien a respetar y admirar. Hasta aquí, pocos de los nuestros disentirán... pero soy de los que piensa que hay alguien más aparte de Arbeloa merecedor del mismo trato, y me consta que aquí más de uno empezará a echar espumarajos por la boca cuando sepa que me refiero, claro, a Iker Casillas.

Arbeloa y Casillas

Mi vecino -y amigo- de asiento en el Bernabéu es tremendamente mourinhista y, por ende, odia con toda su alma a Casillas. Entiendo lo primero, pese a no compartirlo; lo segundo me cuesta más. Por eso, cuando supe que Bertín Osborne le iba a entrevistar, me temí lo peor. Y así fue. Con las pedradas que le ha dedicado el mourinhismo a entrevistador y entrevistado se podría adoquinar la Castellana, y sobrarían piedras. Nada nuevo bajo el sol.

He seguido las declaraciones que ha hecho Iker desde que se fue del Madrid. No he encontrado ninguna insidiosa contra nadie, ni siquiera hacia Mou. De hecho, pocas veces en su carrera -por no decir nunca- se ha visto envuelto en trifulca alguna. Con más o menos fortuna, ha dicho lo que le ha venido en gana, pero siempre desde el respeto y las formas que se esperan de un capitán del Real Madrid. Ha ganado todo lo ganable, incluso lo más inverosímil: el odio cainita de un sector del Bernabéu. Hasta el Oporto, no había habido más club en su vida que el Madrid. Era -y es- de la casa, y siempre será madridista. Salvo el mourinhismo, los rivales le respetan y media España le adora. Sí, cae bien, ¿qué hay de malo en ello? Ayuda no andar provocando incendios allá donde va, no insultar, no liarla parda en las ruedas de prensa y no meterle el dedo en el ojo a nadie. Además, no tiene pasado barcelonista, ni de jugador ni de de traductor.

Tampoco Arbeloa. El salmantino, en cambio, mantiene una buena relación con Mourinho; por lo demás, sumamente respetable. No seré yo quien le cuestione el gusto a la hora de escoger amistades. De hecho, saber que entre ellas no se encuentra Piqué es señal inequívoca de lo acertado de su criterio. Me parece bien. Es más, todo en Arbeloa me parece bien. Se ha ganado con creces el cariño de todo el madridismo, sin pero o traba alguna. En cambio, el mourinhismo galernauta, editor al frente, tiene el mismo respeto por Casillas que Manuela Carmena por los niños en la cabalgata de Reyes. Yo quiero a ambos, porque ambos son hijos del mismo Dios, ese que un día condenará al espectro de Piqué a vagar por la sala de trofeos del Bernabéu vestido de blanco. ¿Por qué hay quien le escatima a uno la veneración que es de ley para los dos por igual? ¿Purqué, purqué, purqué?

Abogado,historiador en ciernes,investigador en Fund.Ortega y Gasset.Escribo en Diplomat in Spain,El Imparcial,Actuall,La Galerna. Radio Internacional.Scout

50 comentarios en: Arbeloa y Casillas, hijos de un mismo Dios