Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
La Galerna de los Faerna
Anda suelto Belcebú

Anda suelto Belcebú

Escrito por: José María Faerna13 febrero, 2017

Me dicen que un Maroto dice en el As que una vez una empresa que dicen que forma parte de un grupo que preside Florentino se retiró de una obra en Riazor y que, por ende, Balaídos se cae a cachos. Yo no sé, porque ya saben que no leo la prensa deportiva salvo lo que asoma a los portanálisis de La Galerna, pero cuando el río suena lo que es evidente cae por su propio peso como una plancha de uralita asilvestrada. El caso es que Balaídos se cae a cachos porque el Madrid no es un equipo señor, quiá, si fuera un equipo señor iría aplazando partidos hasta que el Barça le sacara diez o doce puntos, que para eso sabe a lo que juega. Número Dos diría que todo esto es porque ya no enseñan Filosofía a los niños en el colegio y la gente no sabe construir silogismos ni razonar con elegancia ni hacer la o con un canuto. A Woody Allen, que estudió lógica formal con aprovechamiento, le silbaron un día unos cosacos cuando iba vestido de Boris Grushenko y tardó medio minuto en llegar a conclusiones taxativas sobre su identidad sexual: Todos los hombres son mortales. Sócrates era mortal. Por lo tanto, todos los hombres son Sócrates. Lo que significa que todos los hombres son homosexuales.

Si es que no hay como tener estudios. Como a los lectores de La Galerna si no los tienen se les suponen, ya sabrán que un profesor de Berkeley llamado George Lakoff descubrió hace diez años que cuando les decía a sus alumnos que intentaran no pensar en un elefante, a estos se les hacía omnipresente la figura de un animalito con trompa, colmillos y grandes orejas. “Psicología del marco” creo que lo llaman. Hubo una vez un club de fútbol que a lo largo de una historia centenaria tuvo la osadía de ganar la Liga muchas más veces que los demás. Se atrevió incluso a ganar un número indecente de copas de Europa, a perseverar en la idea de que los partidos duran hasta que pita el árbitro y a poner en circulación  la especie insidiosa que los que marcas en el minuto noventayramos valen tanto como los del vigésimo o el trigésimo. Y claro, es que eso ya no es un marco, es una cornucopia, un escenario entero, una cacharrería donde el elefante campa a sus anchas y los Marotos del mundo se unen como proletarios en celo, un mundo como el que canta Luis Eduardo Aute a ritmo de rock & roll:

Cae fuego en lugar de maná,
se disfraza el asfalto de mar,
el zapato no encuentra el pedal,
parece que anda suelto Satanás.

 

No es de extrañar entonces que un alcalde Caballero, como alcalde nuestro que es, se enrosque la bacía al cráneo, le quite el polvo a la adarga, descuelgue la lanza del astillero y se aboque al camino emisora tras emisora a ensartar temporales, barbianes, malandrines y constructores. Menudo es el alcalde Caballero, elefantes a él que alancea molinos. El alcalde Caballero nos debe una explicación y esa explicación que nos debe nos la va a pagar, y si rechazamos el pago nos lo abona en cuenta, a ver quién manda aquí. Llegó el alcalde y mandó a parar, así se extienda el olor a azufre por doquier en la voz de Aute:

Canta Bod Dylan en el cassette,
tinta roja escrita en la pared,
un cadáver abraza el arcén,
parece que anda suelto Lucifer.

Como alcalde nuestro que es, al alcalde Caballero se le da una higa que Florentino no arregle Riazor, porque él nos debe una explicación y nos la va a dar en cada micrófono y en cada periódico. Y si hay que vestir a todo Vigo como para interpretar La Diligencia por él no va a quedar, que para eso es carnaval. Y aunque Florentino no arregle Riazor aquí está él para que ni al último de los vigueses le descalabre una uralita roñosa en Balaídos, que hasta ahí podíamos llegar, que un elefante vestido de blanco me va a decir a mí que si en vez de diez años en la alcaldía llevara trescientos se iba a mover una teja en el estadio así soplara Satanás disfrazado de Eolo a trescientos por hora. Hombre ya.

Madridistas todos, sabed que en nuestra locura hay método aunque en la de los antis haya delirium. Delirium tremens, y no de aquél paranoico-crítico con el que Dalí hacía emerger la razón por la esquina a la que no mirábamos, como los buenos prestidigitadores. Y si no ahí está el alcalde Caballero, que como alcalde nuestro que es y ministro de España que fue nos va a poner todos tejado nuevo, marquesina reluciente, visera visionaria, boina pedánea. Y con chorrito. Y al que Florentino o el que sea que vista de blanco le suba el nivel de sulfuro que pase por el consultorio del doctor De las Heras que les recetará pomadas y específicos para calmar el ardor en salvo sea el conducto, así se desate el Apocalipsis, ose el Madrid ganar la Liga jugando a nada o se plante en Cardiff a por la Doudécima. O sea, la caraba.

Un semáforo va a dar a luz,
una novia vestida de tul
se masturba sobre un ataúd,
parece que anda suelto Belcebú.

Número uno.