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2-2: Solari y la inutilidad del sufrimiento

2-2: Solari y la inutilidad del sufrimiento

Escrito por: Jesús Bengoechea4 enero, 2019
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Por culpa de un segundo tiempo errado desde la pizarra al césped, el Madrid certificó en Villarreal las malas vibraciones que, ya de entrada, transmitía el partido al madridismo. Casi todo al descanso tenía buen aspecto. A lomos de un Karim Benzema sublime, el Madrid había remontado brillantemente el gol inicial de Cazorla. Lo hizo con convicción, juego y la mitológica pegada. Benzema remató una internada de Lucas Vázquez y Varane un saque de falta de Kroos (es buena noticia que se recupere este arte) para poner al Madrid con el marcador de cara. El trío Casemiro-Kroos-Modric controlaba el juego de manera prometedora y nada hacía intuir que las cosas se torcieran a raíz de unas discutibles decisiones del entrenador y de fallos individuales que deberían haber ampliado el marcador.

Solari se lamentaba en rueda de prensa de la lesión de Bale y del modo en que esta contrariedad restó posibilidades para el contragolpe en el segundo tiempo. Cabe preguntarse, si lo que se temía era echar en falta esa profundidad y rapidez, por qué entonces no se decidió dar entrada a Vinicius por el galés, en lugar de optarse por la opción de Isco. Bien es cierto que también cabe preguntarse, para no caer en el más absoluto cinismo, por qué no se deja de presionar desde todos los puntos cardinales al argentino para que ponga al de Arroyo de Miel aun cuando en ocasiones sean otros los cambios más indicados. Isco es un jugador grandioso al que hay que rehabilitar, pero eso no implica necesariamente que su recambio sea siempre el preceptivo, máxime si desaprovechas su principal virtud, que es el control del balón. Porque fue eso: el Madrid puso a Isco sobre el césped para renunciar a la profundidad que después se lamentaría haber perdido, pero sin que esto tuviera al menos por contrapartida el mantenimiento de la posesión. Solari pertrechó a su escuadra atrás, invitándolos a ejercer un estoico sufrimiento. Sufrieron con entereza hasta que Cazorla volvió a marcar, esta vez de cabeza (!), pero tal vez podría haber evitado tan aciago final si no hubiese asumido la necesidad de dejarse dominar. Hay un célebre libro de autoayuda llamado “La inutilidad del sufrimiento”. No lo he leído pero siempre me he visto seducido por su título.

El segundo cambio de Solari (sustituyó a Modric por Valverde) se debió a la gripe que padecía el croata... en lo tocante al jugador sustituido. Nuevamente, en lo tocante al jugador sustituto, el mensaje era de claro conservadurismo, de ganas de echarse atrás. De ganas de sufrir. Vinicius seguía en el banquillo, de donde no saldría hasta que ya era demasiado tarde, cuando ya Cazorla había pasado a ser (nos alegramos por él) el jugador rival rehabilitado por el Real Madrid, esa figura infalible.

Mucho se hablará de ese gol fallado por Lucas Vázquez en un contragolpe donde el gallego pecó de egoísmo o extenuación. Lucas corre como un poseso durante los noventa minutos y sigue dando asistencias, por lo que cuesta echarle la culpa de nada, aunque quizá quepa examinar como un síntoma el hecho de que su titularidad en este momento sea indiscutible y, lo que es más inquietante, profundamente justa.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea

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