El Real Madrid nunca será perfecto

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Pocas actividades hay tan emocionales como el fútbol. Aunque este deporte también es una cuestión estratégica y hasta estética, es el factor pasional el que lo convierte en un fenómeno de masas que, en ocasiones, incluso desborda el raciocinio de los más cabales y la templanza de los que tenemos por justos y equilibrados. Recuerdo cuando era un chaval y escuchaba las retransmisiones del Real Madrid, con el transistor pegado en la oreja, como al marcar los blancos un gol decisivo reaccionaba instintivamente saliendo a la carrera, cual si fuera Gareth Bale en una final de Copa del Rey, pero sin atender a que el piso de mis padres no era la banda izquierda de Mestalla sino un espacio mucho más reducido y delimitado por unas paredes con las que irremediablemente acababa estampándome.

Este mismo fervor es el que provoca que algunos aficionados madridistas, en la actualidad,  se dejen arrastrar por conductas igualmente impetuosas -aunque curiosamente contrapuestas- ante la frustración suscitada por el cambio de suerte que ha experimentado el equipo durante este año. La temporada pasada -hablamos de hace unos meses- fue una de las mejores de la historia del club. A un flamante doblete de Liga y Champions se añadía el hecho de que la duodécima era la tercera orejona en cuatro años, lo cual se podía considerar, con todo derecho, un periodo de hegemonía europea. Durante el verano el equipo prosiguió su racha triunfal alzando las Supercopas de Europa y España, así como con cinco jugadores -y el entrenador- elegidos por la FIFA como los mejores del mundo en sus respectivas demarcaciones.

A partir de entonces, la temporada se torció. Sin duda, en ello tuvo mucho que ver una secuencia de decisiones disciplinarias –como la sanción de cinco partidos a Cristiano Ronaldo– o malas actuaciones arbitrales –en especial contra Valencia, Betis, Girona o Atleti– aunque tampoco podemos obviar que, desde el principio, el equipo no consiguió consolidar un buen juego, así como mostró una alarmante carencia de gol. Este verano el club hizo una apuesta arriesgada permitiendo la salida de jugadores que no estaban conformes con su rol en la plantilla. El riesgo radicaba, no obstante, en sus recambios: futbolistas con mucho talento pero muy jóvenes que sumaban futuro en la misma medida que restaban presente al carecer, todos ellos, de un rodaje al más alto nivel competitivo.

el club hizo una apuesta arriesgada permitiendo la salida de jugadores que no estaban conformes con su rol

Además, tras el malogrado fichaje de Mbappé, el club apostó por mantener como tridente de ataque titular a un jugador con un inquietante historial de lesiones que se recuperaba con dificultad de la que había sufrido a principios de año, a otro delantero que ya presentaba indicios de un declive en su rendimiento y por último a la estrella del equipo, que aun habiendo terminado pletórico el curso anterior, pronto iba a cumplir 33 años. La apuesta era cuando menos osada y Murphy no faltó a su cita. Bale no consiguió estabilizar su estado físico, Benzema desplomó su ratio goleador y a Cristiano -aunque mantuvo su ritmo en Champions- le costó retomar el de la Liga con una racha negativa a la que no nos tenía acostumbrados. Cuando Zidane miró al banquillo para buscar una reacción ya no había jugadores experimentados sino jóvenes que todavía tenían que pasar un lógico periodo de adaptación a una formación de élite.

Ante esta evolución de los hechos, la reacción de gran parte de los aficionados madridistas ha sido, cómo no, manifiestamente emocional. Por un lado, aquellos que no están dispuestos a consentir los hechos y por el otro, aquellos que son incapaces de admitirlos. En ambos casos la misma resistencia a la realidad. Si unos rememoran su más tierna infancia, en forma de berrinche y pataleta, cargando contra todo el que se mueva y llegando incluso al menosprecio de aquellos profesionales a los que hacía unos meses jaleaban, en el otro extremo sus contrarios permanecen obnubilados en un enamoramiento adolescente, incapaces de aceptar que aquella historia platónica está tocando a su fin.

No importa que Benzema presente uno de los peores porcentajes goleadores de un delantero titular en un grande de Europa o que sus mapas de calor, en la mayoría de partidos, te dejen helado. El madridista feliz remite a la sutileza de aquel pase que fue como una mirada directa al corazón. “¿Ya habéis olvidado aquella jugada en el fondo del Calderón”? reiteran en bucle como si los méritos no prescribiesen, al igual que ese paradón de Iker, a un disparo a bocajarro en el Pizjuán, que todavía algunos casillistas sacan a colación para justificar lo bien que lo está haciendo en el Oporto. Para ellos las lesiones de Bale pasan a ser un hecho fortuito, como una cana al aire de tu pareja, a la que no hay que dar importancia porque tu amor siempre será incondicional. “Todo va bien y lo que no es cosa de los árbitros”, arguyen como ese padre que teniendo la certeza de que el profesor le tiene manía a su hijo excusa el suspenso por más que el chico no haya pegado golpe en todo el año.

En el polo opuesto, un amigo catastrofista que en junio me confesaba cómo le había impresionado el tramo final de Cristiano Ronaldo, cinco meses después, me afirma indignado y tajante que el portugués es ahora un exjugador. “La planificación del Real Madrid ha sido lamentable”, sentencia como preludio a su interpretación de “mi juguete no funciona y ahora no respiro y exploto”. “Alguien tiene que pagar por ello” -comienza su Master Class de gestión empresarial-. “Hay que identificar a los culpables”. Siempre hay un culpable. Si un jugador, entrenador o presidente falla, pues se le echa y se le sustituye por otro. Y si el recambio persiste en el error, pues se le echa también hasta que des con alguien que funcione. Así se termina con los problemas”, me dice convencido. “Y con la vida en la tierra”, apostillo yo.

¿Tan difícil es aceptar que la gestión deportiva del Real Madrid en los últimos años ha sido espectacular como certifican los títulos ganados y lo poco gastado en relación con otros grandes clubs? ¿Tan complicado es reconocer que la planificación de este verano no fue acertada como demuestra la obviedad de que se pretende corregir  en el mercado de invierno? ¿Es imposible admitir, pese a ello, que el equipo reúne a muchos de los mejores jugadores del mundo y a un buen puñado de jóvenes talentos con un futuro muy prometedor? ¿No hay forma de reconocer que esa misma plantilla tiene ahora mismo puntos débiles, sobre todo en lo referente a sus dos áreas o a un fondo de banquillo al que aún le faltan tablas? ¿Es que la decepción por el bache deportivo actual ya te deslegitima para confiar en que este año se pueda ganar algo? ¿Pase lo que pase esta temporada acaso no hay mimbres suficientes como para ver con optimismo el futuro del equipo? ¿Es incompatible afirmar que Benzema ha sido uno de los mejores delanteros de la historia del Real Madrid con el hecho de que desde hace un año tan solo ofrezca un puñado de partidos excepcionales que no justifican su titularidad? ¿Es inconcebible sentir la más alta admiración por la calidad futbolística y personal de Gareth Bale y al mismo tiempo opinar que su venta es aconsejable dada la incertidumbre que provoca su estado físico? ¿Se puede pensar que Zidane no haya estado acertado en los últimos meses sin que eso borre todo lo bueno que ha hecho hasta ahora y todo lo bueno que tiene por hacer? ¿Podemos asumir que un aficionado es el que anima a los jugadores de su equipo y que por ello es absurdo pitarlos e inadmisible faltarles el respeto? ¿Se puede opinar que el rol de un futbolista debería cambiar o directamente su etapa terminar y a la vez sentir un profundo respeto y hasta admiración por su carrera? ¿Denunciar un injusto trato arbitral o que el presidente del colegio de árbitros no disimule su antipatía por el club blanco es motivo suficiente para obviar el resto de problemas que hay que corregir? ¿Hay algún tipo de margen entre el catastrofismo y la euforia más desmedida? ¿Entre la necesidad de encontrar culpables y la negativa a reconocer culpas? ¿Puede el madridismo dialogar sin que terminemos embarrados y negando la realidad?

Siento mucho desilusionar, pero el Real Madrid no es una institución ni un equipo perfecto, ni nunca lo será. Por más que fustiguemos a sus protagonistas para que así sea, por más que los adoremos en el convencimiento de que sí que lo es. El Real Madrid es simplemente el mejor club de la historia del fútbol. Con sus virtudes, pero también con sus errores y defectos.

Que nadie, en todo caso, entienda que con este texto haya pretendido menospreciar a ningún aficionado resaltando sus pulsiones desbocadas. Yo mismo he sido participe de episodios puntuales en uno u otro sentido. De hecho, aún hoy,  en la previa de los partidos, abro las puertas del pasillo no sea que marquemos y me dé por salir corriendo.

19 COMENTARIOS

  1. No puedo estar más de acuerdo con el artículo. Todos los madridistas tienen o tenemos nuestra parte de razón. Lo malo es la inflexibilidad en las posturas.
    Un aplauso, Pepe.
    Saludos

  2. Muy buen artículo Pepe, solo discrepo contigo en una cosa, a pesar de sus goles en Champions, Benzema no es de los mejores delanteros en la historia del Madrid, no ha dejado esa sensación de ser tan importante para el club.

    Todas las preguntas que haces son correctas y de buen madridista.

    Un abrazo

  3. “¿Tan difícil es aceptar que la gestión deportiva del Real Madrid en los últimos años ha sido espectacular como certifican los títulos ganados y lo poco gastado en relación con otros grandes clubs?”… Con la prensa deportiva que tenemos , sí.

    Potentes altavoces mediáticos que generan debates y opiniones alejadas de la razón por el mero hecho de rellenar de forma polémica y cuestionar absolutamente todo lo que hace el RM. Algo que no hacen con los demás equipos. Mientras esto no cambie, y no va a cambiar, todos esos madridistas obtusos q creen que los Lama, Carreño, Castaño, Pulido, etc. tienen más criterio que ellos para opinar y hablar sobre todo del RM, aunque no tengan ni idea y sean sus sensaciones, impresiones, creencias, imaginaciones…

    Repiten las mismas letanías que la canallesca periodística lleva repitiendo tantos años.

  4. Nada en este mundo es perfecto ni nada lo será. La perfección es una meta inalcanzable pero no por eso se debe de abandonar el anhelo de alcanzarla. Solo de esa manera. Solo de esa forma progresa ek mundo, persiguiendo imposibles.
    En el fútbol profesional tampoco puede alcanzarse la perfección plena, pero mientras ganes títulos a nadie le importa demasiado. En el Madrid eso se eleva a la enésima potencia, por eso el Madrid es el Madrid.
    De todas formas y pase lo que pase, en el fútbol nunca pasa nada. En Agosto comienza una vida nueva, año tras año y con esa nueva vida nuevas esperanzas.

  5. ¿Puede o debe algun equipo de futbol,del mundo,quedar campeon todos los años de liga,champion,copa del rey,etc.,
    Es imposible y han habido epocas,temporadas,de equipos fantasticos y no lo han logrado.
    Pero resulta,que aun sabiendolo,al Real Madrid si se lo exigen,no solo sus incondicionales,sino tambien los que nos odian a muerte,pero no por que quieran que triunfemos,solo por tener un muñeco de pin,pan,pun,para todos los dias,pero digo bien,TODOS LOS DIAS,LEÑA AL MONO.
    Y yo sigo convencido,que el mal momento que atravesamos,la mayor parte,ha sido culpa de los arbitrajes y estos se seguiran produciendo,porque LA PRENSA,toda,toda,la tenemos totalmente en contra.
    Saludos desde mi GRAN CANARIA.-HALA MADRID.-

  6. Gran artículo en el fondo y en la forma. Se agradece la discrepancia desde el respeto (esto no siempre se entiende y es una de las razones por la que acabas mandando a paseo a más de uno). Tenemos un equipo muy bueno al que le cuesta mucho abrir la lata y faltan abrelatas: algo de desborde y un nueve.

      • Lo dudo. La llevo acuñando hace años y quiero instalarla en el imaginario colectivo, ardua tarea, pero si ya hay quien la asume como propia, es que la cosa funciona y cada madridista la puede hacer suya y por uspuesto, extenderla. 😉

        p.d.: yo pongo adrede el verbo anidar, aunque al principio usaba el verbo pulular y un simple estar, porque la connotación “anidar” lleva a pajarraco 😉

        • No quería decir que la hubiera acuñado yo, ¿eh? Es una idea lo bastante razonable (y evidente) como para que se le ocurra a muchos madridistas de forma independiente. Yo di en pensarla cuando empezó la operación de acoso y derribo contra Mourinho.

          • Al igual que yo. 😉
            Por eso, cuando descubrí ElRAdio de Richard Dees vi que no estaba solo … luego surgió la Galerna y vi que había movimiento contestando al linchamiento y eldoblerasero permanente de los medios generales que cotizan en el EGM (cope, ser, radiomarca, ondacero, deportes 4, etc.), y la esperanza y la emoción me embargó.

            Que la idea se extienda y la haga suya cada madridista sería un sueño de sensatez que se extiende… pero desgraciadamente, vemos el poder que siguen teniendo los Lama, Carreño y cía. 😉

            Te invito a leer https://wordpress.com/view/vagawain.wordpress.com de forma reposada, ahí denunciaba el linchamiento mediático que seguramente recordarás los ejemplos que denuncio… y eso, porque estaba harto ya… recuerdo perfectamente a JUlio Pulido, nada más aterrizar Mouriño, ni siquiera había empezado la pretemporada, afirmar y aleccionar al oyente en ondamadrid de la siguiente manera: “hay que recordarle a los madridistas que meterse con Mouriño no es meterse con el RM”. Tela. 😉

          • Gracias, Vagawain. ¿Sabes una cosa? Me sonaba tu ‘nick’. Pues bien: al abrir el enlace a esa entrada de tu blog, he visto que ¡la tenía guardada en favoritos! He coleccionado tantos textos sobre aquello, que ya hasta olvido que los leí. Pero mi navegador sí recuerda.

            Añadiré también tu blog en sí, porque veo que aún lo sigues activando. Un abrazo.

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