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Zizou y el miedo

Zizou y el miedo

Escrito por: Quillo Barrios5 enero, 2016
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Zinedine Zidane fue mi primer amor en esto del fútbol. Sentía una atracción incontestable, ciega. Había partidos en los que sólo quería que ver un control suyo, un gesto. Me pilló, además, con quince años, asomándome a esa adolescencia inocente en la que si algo te marca ya no lo olvidas nunca. El primer amor en el fútbol se parece mucho al primer amor de verdad. Mientes para enamorar y te mientes a ti mismo escondiendo los defectos de la otra persona. Hasta en los partidos malos de Zidane yo encontraba motivos para defenderlo. Lo hacía todo bien, y si no lo hacía bien yo imaginaba que sí. El amor tiene también mucho de fantasía. Te diría que, incluso, más fantasía que realidad. Por eso las mejores canciones son las de desamor, porque saben transmitir lo que sientes, algo que nunca sucede al contrario, ya que eres incapaz de controlarte a ti mismo.

Recuerdo ese gol en Glasgow por ser uno de los pocos goles del Real Madrid en un partido importante que me sentí incapaz de celebrar. Quedé congelado en el sofá al ver entrar el balón por la escuadra. No me creía lo que estaba viendo y quizá por eso no reaccioné. Miré a mi padre como buscando que él pusiera voz a lo que transmitía mi silencio. “Golazo”, me dijo con tono extraordinariamente tranquilo mientras bebía un sorbo de ese café negro que suele tomar por las noches. Supongo que aquel quince de mayo de 2002 Zidane se hizo inmortal para mí. Es un gol que nunca te cansas de ver al igual que nunca te cansas de mirar a los ojos a tu primer amor durante los primeros meses. El problema es que del gol de Zidane hace ya trece años. Y pasarán otros trece y lo seguiré mirando con la misma admiración que me atrapó cuando todavía pensaba que Lisa Simpson no era repelente.

zidane

Ahora, en pleno 2016, aquel jugador que me cautivó para siempre se convierte, por desgracia, en entrenador del Real Madrid. Desgracia porque lo hace en medio de un caos impresionante lanzado por una serie de jugadores cuya batalla contra la historia está batiendo todos los récords. Desgracia porque da la sensación de ser un movimiento atropellado, excesivamente improvisado, justo lo que no era Zidane sobre el césped, donde se movía con elegante premeditación. Ojalá salga bien y el hombre que triunfó en el terreno de juego lo haga también en el banquillo. Pero me da miedo.

José Mourinho, Carlo Ancelotti y Rafa Benítez han salido del Santiago Bernabéu por la puerta equivocada tras convivir en un vestuario viciado y sin escrúpulos. No les valió el hombre que les devolvió la competitividad y les inyectó sangre en las venas. Tampoco el entrenador calmado que trajo la Décima y unió las piezas perdidas del puzzle. Y mucho menos les ha valido un madridista emocionado que un día soñó con entrar en la historia del club de su vida. Se han ido cargando a todos con una facilidad insultante, ayudados por su potente e invencible altavoz mediático -vayamos asumiendo que la prensa tóxica nunca morirá-.

Y el siguiente es Zidane. Ante Zizou no podrán exhibir una mirada desafiante como sintiéndose por encima de él en esto del fútbol. Ninguno será nunca lo que fue el francés como jugador. Tendrán que escucharle y seguirle. No encontrarán a nadie que entienda el fútbol como él. El problema es que los millonarios caprichosos se cansan de todo como el niño que se ilusiona con un juguete nuevo y a la tarde siguiente ya lo ha cambiado por otro. Por eso me da miedo. Temo que la figura imponente del Zidane jugador quede embarrada por una trayectoria gris en la trituradora más grande del planeta. Es, en definitiva, miedo a que ese primer amor pierda brillo como siempre sucede con el primer amor.

Quillo Barrios
Pucelano de nacimiento y amante del Real Madrid. Asegura tener la virtud y el defecto de decir siempre lo que piensa. Siempre situará a Zinedine Zidane por encima del resto. Mourinhista, no cree en la objetividad y sueña con ver a su equipo levantar otras diez Copas de Europa. @quillobarrios

6 comentarios en: Zizou y el miedo

  1. Es cierto que ninguno de la plantilla actual, podrá nunca mirar a los ojos con superioridad a Zidane. Además , Zidane conoce a muchos de ellos y conoce sus vicios. El formó parte del Madrid galáctico, del que proceden buena parte de la molicie actual.¿ Será capaz de, al menos, atemperar esa soberbia indolencia?. Porque tengo claro que extirparla de raíz es, a corto plazo, imposible. Salvo que funcione la guillotina.

  2. Espero que los jugadores le den los triunfos que necesita Zidane para arrancar. Eso mantendrá calladitos a los enemigos. Miedo e ilusión que más podemos pedir.

  3. Sin negar que los jugadores están mostrando esta temporada una actitud preocupante, convertirla en el origen de todos los problemas del equipo y, sobre todo, elevarla a una constante de esta plantilla me parece un diagnóstico imposible de defender. No se puede decir que a Ancelotti lo despidieran precisamente por presiones de la plantilla. ni prácticamente a ningún entrenador reciente con la única excepción de Mourinho, cosa que algo debería dar que pensar. El sambenito de un vestuario consentido y caprichoso es muy viejo y fue creado precisamente por la prensa, nada menos que en