Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Zidane: "Levántate y juega al fútbol"

Zidane: "Levántate y juega al fútbol"

Escrito por: Carlos Garcia de Sola9 enero, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Le preguntaron a Zinedine Zidane en la rueda de prensa previa al partido del Valencia si era injusto que de cara al clásico el Real Madrid descansase mucho menos que el Barcelona, y su respuesta fue que no podía hacer nada. Le preguntaron después del partido en el Camp Nou si había visto los dos penaltis a Varane y respondió que ya daba igual, que no importaba. No hubo una queja, un reproche con lo que justificar el resultado. Y de hecho, hasta la fecha no la habido en ninguna de las derrotas o malos resultados del técnico francés.

Jamás ha apelado a los árbitros, a las lesiones, al calendario, a la falta de fichajes o a la planificación. No, para Zidane el fútbol debe ser algo tan sencillo que solo importa lo que ocurre en el campo. Sin excusas, asumiendo las decisiones arbitrales, las lesiones o cualquier otra circunstancia como parte del juego. Y con la plantilla, siempre dice que tiene 25 jugadores y que para él son los mejores. Juega con lo que tiene en ese momento, sabiendo al mismo tiempo de la máxima exigencia que requiere el Real Madrid.

Jamás ha apelado a los árbitros, a las lesiones, al calendario, a la falta de fichajes o a la planificación. No, para Zidane el fútbol debe ser algo tan sencillo que solo importa lo que ocurre en el campo

En ese sentido, su estilo se parece muchísimo al de Rafael Nadal. Nunca hay excusas; hay que competir siempre al máximo nivel e intentar ganar en buena lid. Y esa es exactamente la manera de trabajar del francés.

Y sí, puede ser que el aficionado reclame del máximo responsable del equipo de fútbol que defienda sus intereses, pero el técnico madridista lo hace responsabilizándose por los resultados, sin aspavientos, sin levantar la voz, siempre con esa calma y esa sonrisa característica suya en rueda de prensa.

Y así, con ese carácter a priori suave, Zidane, primero construyó al mejor equipo de Europa de las últimas décadas y está reconstruyendo ahora a un Real Madrid sumido previamente en un año tétrico de tristeza y apatía. Un equipo con mimbres nuevos, capaz de presionar arriba, y en todo el campo, más dinámico y vertical. Con unas pocas nuevas piezas, resucitando otras, pero con una nueva propuesta competitiva.

está reconstruyendo ahora a un Real Madrid sumido previamente en un año tétrico de tristeza y apatía. Un equipo con mimbres nuevos, capaz de presionar arriba, y en todo el campo, más dinámico y vertical. Con unas pocas nuevas piezas, resucitando otras, pero con una nueva propuesta competitiva.

Y lo ha hecho igual que afronta cada partido, sin llamar mucho la atención, poco a poco, a su manera, levantando la moral de un equipo que estaba hundido. Recuperando la mejor versión de algunos jugadores como Varane, Isco, Kroos o Casemiro, aprovechando la juventud y energía de jóvenes como Rodrygo o Valverde, y manteniendo el ritmo de jugadores como Benzema. Aunque en realidad, hoy prácticamente todos los jugadores se acercan a su mejor versión, como si Zidane les hubiese dicho la frase que le dijo Jesús a Lázaro pero en versión futbolera: “Levántate y juega al fútbol (muy bien)”.

Mientras que el aficionado, espoleado muchas veces por una prensa más interesada en vender polémicas que en vender fútbol, veía a un técnico excesivamente conservador, empeñado en decisiones que costaba entender, como la marcha de Ceballos o Llorente (ambos claros suplentes en sus respectivos clubes de destino), Zidane iba construyendo su equipo. Un alineador, que se dice despectivamente. Un mero motivador, refiriéndose así a alguien capaz de ganar tres Champions League consecutivas eliminando a los mejores equipos de Europa.

Pero en realidad, Zidane no ha hecho nada que no hiciese antes. Cuando llegó al Real Madrid tras pagarse una millonada por él, parte del estadio y la prensa (siempre la prensa), dudaba de ese fichaje, que en los primeros partidos todavía no terminaba de acoplarse.  Algunos decían que no encajaba. Que Zidane, el mejor jugador de su época, no encajaba en el Real Madrid, como si fuesen unos pantalones demasiado pequeños que te aprietan. Pero él no se inmutaba, sonreía con esa sonrisa tímida, sabiendo que si de fútbol se trataba pocos lo entendían como él.

El francés en realidad entrena como jugaba al fútbol. Cuando cogía el balón lo hacía sin excesivas alharacas, aunque siempre con un control fantástico e iba acelerando poco a poco la jugada hasta que termina en una acción de peligro. Jugaba al fútbol como flotando, a otro ritmo, sin una velocidad explosiva, pero desplazándose por el terreno de juego más rápido y mejor que sus rivales. Y cuando tenía que hacer una genialidad, lo hacía sin que pareciese especialmente difícil, como aquel gol imposible de olvidar de Glasgow, en la novena Champions ganada por el Real Madrid.

Algunos habían dicho previamente que Zidane no era para tanto. Incluso ya fichado, alegando un excesivo precio. Deben ser los mismos que decían que no valía para entrenar por no haber ganado a La Roda o que era un simple alineador. Voceros con púlpito, y con un público muchas veces más dispuesto a creer lo que oyen que lo que ven.

los mismos que decían que no valía para entrenar por no haber ganado a La Roda o que era un simple alineador. Voceros con púlpito, y con un público muchas veces más dispuesto a creer lo que oyen que lo que ven

Y hasta hoy, donde se confirma algo que se debería saber pero que olvidamos, y es que los aficionados sabrán mucho o poco, pero siempre, mucho menos que él, un tipo que ha jugado en dos de los grandes clubes de Europa y entrenado con algunos de los mejores entrenadores del mundo. Y que ha conducido al Real Madrid a una época de éxitos sin precedentes en los últimos 50 años.

Simplemente entiende el fútbol de una manera tan sencilla, que al común de los mortales le cuesta entenderlo. Pero los que sí lo entienden son los jugadores, que con Zidane parecen embrujados de pronto.

¿Cuál es ese secreto del francés? ¿Cuál es ese método mágico? Para el técnico francés el fútbol es un proceso, donde el estado de ánimo cambia y lo importante es la motivación de la plantilla. Por encima de sistemas, por encima de estrategias y tácticas. Para el de Marsella, que entiende a los jugadores como pocos, y estos a su vez le respetan como nadie, el fútbol debe ser algo sencillísimo en su cabeza. El resto necesitan explicar complejísimos sistemas donde el francés solo ve una pelota, un control de balón, un buen pase y un gol.

Para el técnico FRANCÉS el fútbol es un proceso, donde el estado de ánimo cambia y lo importante es la motivación de la plantilla. Por encima de sistemas, por encima de estrategias y tácticas.

Para el entrenador blanco, el fútbol no deja de ser un juego con imponderables, pero donde el obje