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Real Madrid femenino, 1 - Atlético de Madrid, 0

Real Madrid femenino, 1 - Atlético de Madrid, 0

Escrito por: Fernando Alcalá-Zamora12 diciembre, 2022
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El Madrid se lleva el derbi por la mínima

 

El Real Madrid femenino derrotó (1-0) al Atlético de Madrid en el primer derbi de la temporada. Un gol de cabeza de Kathellen Sousa en el tramo final del partido dio tres puntos de valía a un equipo blanco negado con el balón en los pies. La victoria aumenta la distancia con uno de los principales rivales llamados a pelear por las plazas de Liga de Campeones.

Real Madrid femenino Atleti

Durante ochenta y tres largos minutos de fútbol en el estadio Alfredo Di Stéfano, Lola Gallardo, guardameta y capitana del Atlético de Madrid, vivió en su área de trabajo con tranquilidad. Frente a un Real Madrid que ostenta el honor de ser el segundo equipo más goleador de la competición liguera, la sevillana debió pensar que algo raro sucedía. Hasta ese momento, su principal cometido había consistido en atrapar balones sin tensión centrados en dirección a sus dominios. Por momentos, incluso jugar sin guantes podría haber sido una opción, pues los dos únicos disparos recibidos llegaron centrados y dóciles a su cuerpo.

Alberto Toril se decidió por repetir el once dispuesto ante el Chelsea tres días antes, con la excepción de un cambio de piezas en el lateral derecho —Kenti Robles en detrimento de Ivana Andrés—, y consecuentemente la producción de fútbol del equipo blanco fue igual de pobre. Con Caroline Weir partiendo desde el enganche del ’10’, pero ya vigilada por sus rivales como una reclusa en cárcel de máxima seguridad, tanto Claudia Zornoza como Sandie Toletti echaron en falta aliadas con quien enhebrar juego. Y en esas, la necesidad de sumar siempre de tres en tres actúa en esta plantilla madridista como una droga que nubla la vista y el juicio.

Olga Carmona

Si enfrente se emplea un rival superior, la mera resistencia y la búsqueda del empate termina convirtiéndose en un resultado, al menos, aceptable. Ocurre que, esta vez, el Atlético que visitó Valdebebas era un equipo gris, sin ideas y siempre a medio hacer. Con un plan de partido reducido a buscar a Rasheedat Ajibade al espacio, a la espera de que Marta Cardona y Eva Navarro recuperen el nivel que les dio fama, su sensación de debilidad venía a hurgar en la herida abierta en el Real: el equipo blanco ha perdido creatividad. Por momentos, pareció necesitar una clase para refrescar cómo era aquello de elaborar jugadas de ataque con paciencia.

Un gol de cabeza de Kathellen Sousa en el tramo final del partido dio tres puntos de valía a un equipo blanco negado con el balón en los pies

El partido avanzó en ese quiero y no puedo de los rivales de la capital. La mera combinación de colores entre equipaciones exigía más; a falta de fútbol, a más de un aficionado le habría valido con un aumento del voltaje. Una entrada a destiempo, una palabra malsonante, si quiera un penalti mal pitado. No hubo nada de eso, por lo que el paso de los minutos únicamente aumentaría el interés en el plano mental, allí donde ocurren sucesos a menudo inexplicables e imprevisibles.

Hasta la llegada de los momentos decisivos, cuando se rebasa el 75, de haberlo hecho el choque habría caído del lado rojiblanco. Al Real no le sienta bien la apatía; es el alumno que en clase se aburre sin estímulos. Sólo así puede explicarse que incluso la clarividente Weir —la mejor futbolista sobre el césped— llegara a trabarse con el balón al intentar un regate tras media hora de juego. Habría bastado un error defensivo madridista para desnivelar el marcador, pero Misa Rodríguez desbarató un par de intentonas del Atleti y, para todo lo demás, Rocío Gálvez volvió a demostrar que es una de las jugadoras más en forma de la plantilla. La contundencia de la cordobesa mantuvo al Real en el partido y al Atlético de Madrid acallado.

Teresa Abelleira

Tras el descanso, Toril no esperó más y agitó a su equipo dando entrada a Sofie Svava y a Teresa Abelleira. Aunque el cambio arrastró a Naomie Feller a la posición de ‘9’, el cable seguía enredado en el mismo punto: unos metros más atrás. Sólo tras la entrada de Maite Oroz, y quizás aprovechando un pequeño bajón de intensidad de las visitantes, consiguieron las blancas hacer recular al Atlético, que ya sí comenzó a sufrir.

Y bastó ese apriete de tuercas, un jugar con los fantasmas de la historia inexorablemente entrelazada de ambos clubes, para que aquellas vestidas de blanco sintiesen envalentonamiento mientras sus parejas de baile se achicaban. Con ese cambio de decorado llegó el enésimo córner, pero ya no era un córner cualquiera. Corría el minuto 83 –que rima con 93–, el partido había cambiado a la modalidad de niños ‘el que meta, gana’, y lo que vino tras el centro fantástico de Teresa Abelleira no pudo sorprender a nadie. Propulsada por la fuerza de los genios, que es la misma que la de los locos, Kathellen Sousa se deshizo de su marcaje, llegó como un avión a las cercanías del primer palo y conectó un cabezazo directo a la red. Era el primer disparo de peligro de la tarde.

Sousa gol Atleti

El gol fue una sentencia inapelable, y ya hasta el final cada equipo supo cuál era su destino, su lugar en el mundo. En un partido abocado al empate, quizás el resultado más lógico, el Real Madrid femenino volvió a salirse con la suya. Sin pedir permiso, sin siquiera merecerlo, pero con la convicción del que quiere conquistar cotas más elevadas, las madridistas agarraron los tres puntos y se fueron a casa. La fe mueve montañas.

 

Getty Images.

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